cine
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La historia del cine como espectáculo comenzó el 28 de
diciembre de 1895 en el Grand Café de París con la exhibición pública de nueve filmes
súpercortos realizados por los hermanos Lumiére. Este mismo programa, que duraba un
total de 20 minutos, se proyectó también en el extranjero: Londres, Bruselas y Berlín,
Madrid y Barcelona etc. Y suscitó en todas partes el deseo de emular los hermanos.
Pero fue en América del Norte donde el cine se industrializó. Ya desde antes de
1914 la figura cumbre del cine norteamericano fue el ingles Charles Chaplin (1889 - 1977),
cuyas películas mudas de profundo valor humano, como "El Pibe", "La
Quimera de oro", "El circo" y otras, señalaron el valor humano, afectivo
de que podía impregnarse el celuloide.

En 1897 comenzó, en nuestro país, la importación de
cámaras francesas, y un francés residente en Argentina, Eugene Py, se convirtió en el
primer realizador y camarógrafo con el corto "La bandera argentina". En 1900
aparecieron las primeras salas específicamente dedicadas al cine, y los primeros
noticieros. Desde entonces, cabe señalar los ensayos de cine sonoro en 1907. La primera
película Argentina con argumento fue "El fusilamiento de Dorrego", filmada en
1908 por Mario Gallo. El primer largometraje fue Amalia, filmada en 1914; el primer gran
éxito, Nobleza gaucha (costó 25.000 pesos y recaudó medio millón en seis meses, sin
contar copias piratas) en 1915; el primer largometraje mundial de cine de animación,
"El apóstol", en 1917; y la primer mujer directora de Latinoamérica, también
en 1917. Durante el período mudo, se hicieron más de 200 películas
A partir de estas fechas se ha desarrollado una nueva y verdadera industria
cinematográfica argentina que, con algunos altibajos, produjo obras de indudable valor
artístico y técnico.
El cine sonoro nace en nuestro país con "Tango" (1933), producido por Angel
Mentasti - fundador de Argentino Sono Films- y protagonizado por Libertad Lamarque, Pepe
Arias y Luis Sandrini.
Desde el punto de vista temático, la evolución del cine argentino está directamente
vinculado con la historia nacional; con períodos de crisis casi letales alternando con
otros de resurgimiemto sucediéndose a lo largo de las décadas la primacía de la época
histórica, el populismo a veces poetizante, la comedia, el melodrama, el intimismo, la
denuncia y el testimonio social y político siendo estos últimos reprimidos por las
dictaduras militares.
La cinematografía argentina produjo éxitos indiscutibles desde el clásico del cine mudo
"Nobleza Gaucha"(1913), dirigida por Humberto Cairo;
"Riachuelo"(1934), de Moglia Barth , "La fuga" (1937), de Luis
Saslavsky, "La Guerra Gaucha"(1942), de Lucas Demare, "Historia de
crímenes" de Manuel Romero, "El jefe" (1958), de Fernando Ayala,
"Crónica de un niño solo" (1962), de Leonardo Favio, "Payasito
Gomez" (1965), de Rodolfo Kuhn, "El dependiente" (1967) y "Juan
Moreira", de Favio y "Martín Fierro" (1968), de Torre-Nilsson, "La
Raulito" (1974), de Lautaro Murúa.



Se destaca sin embargo la calidad del cantante, actor y realizador Hugo del Carril en
"Las aguas bajan turbias" y "Más allá del olvido".

En 1957 se crearon la Ley de Cine y el Instituto Nacional
de Cinematografía (INC), que es el órgano que decide créditos, difusiones... o trabas
burocráticas, según la época. Con ese respaldo inicial se afirmaron Leopoldo Torre
Nilsson -que dirigió "La casa del ángel" y "La mano en la trampa"-
la dupla Fernando Ayala - Héctor Olivera (El jefe, El candidato), creadores de el sello
Aries y; tras ellos, los miembros de la llamada generación del '60, ajenos al sistema de
estudio, ya demasiado caro y anquilosado.
En esa época se destacaron Simon Feldman con El negoción , Martínez Suárez con
Dar la cara, René Mugica con Hombre de la esquina rosada sobre un cuento de Borges,
Lautaro Murúa con "Shunko" y Manuel Antín con "La cifra impar",
sobre un cuento de Cortázar. Paralelamente, Fernando Birri impulsaba su escuela de cine
documental, con dos trabajos memorable: "Tiré dié" y "Los
inundados", donde la denuncia realista y el humorismo provinciano hacían una buena
combinación.
Fruto de esos tiempos sería otro actor, cantante y director: Leonardo Favio, que
debutó con un excelente drama, casi autobiográfico, Crónica de un niño solo. Hacia
fines de los '60 interesó el cine underground de algunos directores de publicidad que
experimentaban con el lenguaje, pero, sobre todo, interesó el ensayo político de Pino
Solanas y Octavio Getino en "La hora de los hornos", película exhibida,
forzosamente, en funciones clandestinas como desafío al gobierno militar de entonces.
Entre 1973 y 1975,años de gobierno democrático, el cine argentino alcanzó grandes
éxitos de crítica y boletería, como el "Juan Moreira" (Favio), "La
Patagonia rebelde" (Olivera), "Quebracho", "La tregua",
candidateada al Oscar (Sergio Renán) y La Raulito (Murúa).
Entre los directores de cine argentino merecen destacarse el pionero José A.
Ferreyra ("Muñequita Porteña", 1931), Luís Saslavsky, Leopoldo Torres Ríos,
Luís Cesar Amadori, Mario Soffici, Lucas Demare, Hugo Del Carril, Leopoldo
Torres-Nilsson- que desde fines de los años 50 gozo de proyección internacional-,
Fernando Ayala, Lautaro Murúa, David José Kohon , Fernando Birri, Rodolfo Kuhn, Manuel
Antín, Leonardo Favio, Ricardo Wulicher, Héctor Olivera, Raúl de la Torre y entre otros
que tuvieron que seguir el camino del exilo, se destacó, Fernando "Pino"
Solanas.
En el ámbito nacional Enrique Muiño, Elias Lippi, José Gola, Francisco Petrone,
Angel Magaña y Libertad Lamarque, lograron el acercamiento del público a las salas.
Luego surgen otros rostros taquilleros: Zully Moreno, María Duval, Delia Garcés, Laura
Hidalgo, Melisa Zini y Mirtha y Silvia Legrand. Con su temperamental personalidad, Tita
Merello irrumpe en escena con el mismo vigor que Hugo del Carril, posteriormente destacado
director. Otros contribuyeron a darle fisionomía al cine nacional entre los cuales
merecen destacarse: Santiago Arrieta, Roberto Escalada, Narciso Ibañez Menta, Olga
Zubarry, (que protagonizó el primer desnudo de nuestro cine), Susana Freire y Lolita
Torres. Un poco más tarde, Graciela Borges, Isabel Sarli, Elsa Daniel, Ana María Lynch y
Gilda Lousek. Palito Ortega un cantante famoso intenta suerte en el cine y logra notable
éxito. No menos fama adquiere casi simultáneamente Sandro. Los cómicos de antaño,
Sandrini, Pepe Arias, Nini Marshall, Olinda
Bozán son remplazados lentamente por figuras como Alfredo Barbieri y posteriormete por
Jorge Porcel y Alberto Olmedo.

En las últimas décadas, luego de la abolición de la censura se evidencia la reaparición internacional de nuestro cine que aportó numerosos premios en festivales: "Últimos días de las víctimas" (1982), y "Un Lugar en el Mundo" (1992), "Martín Hache" de Adolfo Aristarain, "Plata Dulce" (1982) de Fernando Ayala, y "El arreglo" (1983), de Juan José Jusid, "La Historia oficial" (Oscar 1985), y "La Peste" (1992), de Luis Puenzo, "La película del Rey" (1987), de Carlos Sorín, "Camila" y "Yo, la peor de todas" (1990), de María Luisa Bemberg, o "Hombre mirando al Sudeste" y "El Lado Oscuro del Corazón" (1992), de Eliseo Subiela, "Tangos. El Exilio de Gardel", "Sur", "El Viaje" de Solanas, "La deuda interna" de Miguel Pereira, "Tango Feroz", "Pizza, Birra y Faso" de Adrián Caetano y muchos otros filmes, la mayoría de realizadores jóvenes o postergados que ganaron gran cantidad de premios internacionales, y colocaron sus películas en casi todo el mundo.

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