Campaña de Rosas al desierto: 1833-1834

Recorrido de la travesía

La región pampeana estuvo habitada desde tiempos de la conquista por indígenas y blancos. Las zonas de predominios de unos y otros estaban separadas por una línea de fortines.

La zona que permanecía al margen de la civilización fue denominada por la población blanca: "desierto".

Debido al desarrollo del comercio internacional, a los posibles incrementos de la explotación de cueros y carnes saladas y para apaciguar los ataques aborígenes a la zona fronteriza, "malones", el gobierno de buenos Aires impulsó periódicos avances para incorporar tierras de explotación ganadera.

Es así como Rosas en 1833 se dispuso a emprender una campaña al desierto para incorporar las tierras al norte del río Negro y eliminar y/o expulsar a las tribus enemigas. La empresa quedó organizada por medio de tres columnas que avanzarían en forma simultánea. La primera, dirigida por el gobernador Aldao, partió de Mendoza; la segunda a cargo del general Ruiz Huidobro salió de San Luis y la tercera bajo órdenes de Rosas.

Las dos primeras por faltas de recursos y caballada debieron regresar.

A cargo de R. Huidobro luchó con buen éxito contra los aborígenes ranqueles a quienes derrotó en "Las Alcollaradas" (sur de San Luis) pero se vio forzada a regresar porque el gobernador de Córdoba no le había enviado la ayuda prometida.

Por otro lado, la columna que debía luchar en la región cordillerana cruzó los ríos Diamante y Atuel y con gran energía logró dispersar a los indios, aunque más adelante, por falta de caballada, debió detenerse y luego regresar.

Rosas quedó al frente de la única división que concluyó con éxito la campaña.

Luego de su partida con más de 1500 hombres y logró alcanzar el río negro y llegar a Choele-Choel. Así, alcanzaron la confluencia del Limay con el Neuquén, por el oeste, siguiendo el Colorado, llegaron hasta Atuel e incursionaron en el sur del río Negro. Para lograrlo dispuso dividir a sus efectivos en columnas exploradoras para que cruzaran el desierto en varias direcciones.

A fines de 1834 se dio por concluída la campaña al desierto al regresar con sus efectivos hasta Napostá (próximo a Bahía Blanca).

La expedición proporcionó 2900 leguas cuadradas de terreno y redujo la acción de los indios que debieron refugiarse en el sur.

A pesar de que dicha campaña no quedó concluída, la vida en la campaña adquirió mayor seguridad gracias a la política de alianzas con algunas tribus enemigas.