![]()
El problema
del clima
Sin
los gases de invernadero como el dióxido de carbono (C02) y el metano, que
crean un efecto invernadero natural, la vida sobre este planeta, tal como la
conocernos, no existiría. Pero la actividad humana está añadiendo un exceso
de gases de invernadero a la atmósfera al quemar combustibles como el petróleo,
el carbón y el gas, que contienen carbono. Las concentraciones de C02
en la atmósfera
a lo largo de los últimos 200 años han aumentado en casi una tercera parte,
principalmente debido al empleo de combustibles fósiles y a la tala de bosques
(la deforestación libera a la atmósfera el carbono almacenado en las plantas y
los árboles de los bosques). Más de la mitad del efecto invernadero creado por
el ser humano se puede atribuir al C02
y tres cuartas partes de este C02
procede
de la producción y uso de los combustibles fósiles. A lo largo del último
siglo el mundo viene calentándose: la década de los 80 fue la más calurosa,
desde que se empezaron a tomar mediciones (hace unos 130 años), Los científicos
creen que las temperaturas medias a nivel mundial seguirán subiendo. El Panel
Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), un foro internacional de
científicos expertos en materia de clima asesora a las negociaciones sobre el
clima sobre los últimos avances científicos sobre el cambio climático El IPCC
editó un informe completo en 1990 y otro a finales de 1995. El IPCC representa
la posición más imparcial sobre el tema del clima y a continuación
presentamos algunas de sus evaluaciones más importantes.
Si
seguimos exactamente como hasta ahora (lo que se conoce como "Business as
usual”) la concentración atmosférica de C02
hacia mediados del próximo
siglo será más de dos veces la que era antes de la revolución industrial. Según
el IPCC las temperaturas medias a nivel planetario aumentarán entre 1,3ºC y
2,9ºC desde ahora hasta el 2100 si se duplican las concentraciones atmosféricas
de C02. La velocidad de este calentamiento se da mucho más rápida que
cualquiera experimentada durante la historia de la civilización.
EI
último informe del IPCC reconoce que "El estabilizar las emisiones
globales de C02
en los niveles actuales no conseguirá estabilizar las
concentraciones de C02
para el año 2100" El IPCC también afirma que
“conseguir la estabilización a cualquiera de los niveles de concentración
estudiados sólo será posible si las emisiones acaban reduciéndose a niveles
bastante inferiores a los de 1990". Aún para estabilizar la concentración
atmosférica de C02
a niveles casi tres veces mayores que los existentes antes
de la revolución industrial se requieren objetivos de reducción de emisiones
sustanciales antes de fin del siglo próximo.
Si tan sólo estabilizamos las emisiones para el año 2100 la concentración
atmosférica de C02
será casi un 40% más que en la actualidad, y seguiría
subiendo. Esta acumulación se debe a que el proceso de absorción del C02
atmosférico es un proceso muy lento. En este sentido sin embargo, el convenio
sobre el clima sólo compromete a los países a fijar el objetivo de volver a
los niveles de 1990 de las emisiones antropogénicas de gases de invernadero
para el final del presente siglo.
El
C02
es el principal gas de invernadero, pero de ninguna forma es el único. Cada
gas de invernadero tiene lo que se conoce como su "potencial de
calentamiento global”, una medida de su efecto relativo de calentamiento. El
último informe del IPCC señala que los potenciales de calentamiento de los
diversos gases de invernadero son típicamente entre un 10-30% más altos de lo
que se había calculado anteriormente. Eso es, los gases de invernadero son más
potentes de lo que pensábamos.
El
potencial de calentamiento global de estos gases aumenta a medida que los científicos
comienzan a desenmarañar los complejos procesos de retroacción que pueden
presentarse en un clima mudable. Por ejemplo, un aumento global de la
temperatura llevaría a una mayor evaporación del agua de los océanos. La
mayor concentración de vapor de agua, un importante gas de invernadero, en la
atmósfera produciría a su vez un aumento de la temperatura con el consiguiente
aumento de la evaporación. Existe un gran número de estos fenómenos de
retroacción que exacerban el proceso de calentamiento global.
El
debate científico ya no consiste en preguntar “¿Puede ocurrir el
calentamiento global?”, sino “¿qué puede pasar? y ¿cuándo y cómo se
manifestarán las primeras consecuencias?”
La complejidad del clima de la Tierra hace imposible saber con exactitud qué es lo que va a pasar. Científicos del clima han señalado que puede haber aumento del número de tormentas y de su intensidad, sequías cada vez más severas, una subida del nivel del mar, más incendios forestales y una mayor frecuencia de inundaciones y riadas. También podrían darse consecuencias secundarias, como la extensión de plagas y enfermedades hacia nuevas zonas debido a cambios en el clima que las favorezcan.
Las
simulaciones –modelos- climáticos en computadoras hechas por científicos del
Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) predicen aumentos del
promedio de la temperatura de la superficie de la Tierra de alrededor de 1ºC
(grados centígrados) o 1,8ºF (grados Farenhy) para el año 2030 y de 3ºC o
5,4ºF para antes de finales del siglo XXI si no se reducen las emisiones de gas
de efecto invernadero.
La
probabilidad de que los expertos en el clima del mundo estén en lo cierto es lo
suficientemente alta para que no haya más opción que la de contener de
inmediato las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
Los
científicos demostraron con claridad que simplemente detener las emisiones de
Dióxido de Carbono (
C02) a los niveles actuales solo permitirá que las
concentraciones atmosféricas de este gas, el más importante del efecto
invernadero, seguirán ascendiendo hasta llegar a niveles nunca antes
experimentados desde que los seres han habitado el planeta, con todos los
riesgos que esto implica para las futuras generaciones.
Los
gases de efecto invernadero de larga vida (
C02) exigirán resoluciones
inmediatas de más del 60% de las emisiones procedentes de actividades humanas
para estabilizar sus concentraciones a los niveles actuales. Recordando que la
base es el año 1990.