Los Símbolos Nacionales
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La Bandera Argentina

El primer Triunvirato instituyó el 18 de Febrero de 1812 el uso de la Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, cuyos colores habrían de ser el blanco y el azul celeste; colores que ya habían hecho su aparición en las jornadas de la Revolución del 25 de Mayo de 1810.
El 27 de Febrero de 1812, el General Manuel Belgrano en Rosario, sobre las barrancas del río Paraná y ante las tropas de las baterías "Independencia" y "Libertad", enarbola por primera vez la bandera que mandó hacer conforme a los colores de la escarapela nacional.
Sólo cuatro años más tarde, el 20 de Julio de 1816, el Congreso de Tucumán consagró definitivamente el pabellón celeste y blanco, que de acuerdo a los testimonios más fidedignos de la época, estos fueron los colores de la orden del rey de España, Carlos III.
El 25 de Febrero de 1818 el Congreso de Tucumán reunido en Buenos Aires, dispuso que la bandera debe llevar sobre su franja blanca un Sol. El mismo es el figurado de la moneda de ocho escudos y de la de plata de ocho reales que se encuentra grabado en la primera moneda argentina, por Ley de la Soberana Asamblea General Constituyente del 13 de Abril de 1813, con los 32 rayos flamígeros y rectos, colocados alternativamente y en la misma posición que se observa en esas monedas, siendo su color el amarillo del oro.
Este sol es el mismo que lleva en su centro la Banda Presidencial. Se ha instituido el 20 de Junio como Día de la Bandera, en homenaje al General Manuel Belgrano, fallecido precisamente el 20 de Junio de 1820.

 

 

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El Escudo Nacional

Hasta que se instaló la Asamblea General Constituyente el 31 de Enero de 1813, no existía un sello para legalizar los actos gubernamentales, pues venían utilizándose los sellos de las armas reales que se estampaban en los documentos durante el Virreinato.
Ante tal necesidad, la Asamblea comenzó a utilizar un sello propio, inspirado en un modelo que compuso en 1812 el peruano Antonio Isidro de Castro por disposición de Bernardino Rivadavia y que le habla sido presentado al Primer Triunvirato.
Si bien no hay ley ni decreto que establezca su uso, el mismo se utilizó por primera vez el 22 de Febrero de 1813, al estampárselo con lacre en dos cartas de ciudadanía expedidas por la Asamblea, con las firmas del presidente del cuerpo, General Carlos María de Alvear y el secretario, Don Hipólito Vieytes.
Se estima que su orla ostentaba la leyenda "En Unión y Libertad"; la existencia de la misma es avalada por el decreto del 13 de Marzo de 1813, con el que la Asamblea General ordena al Supremo Poder Ejecutivo el uso del mismo sello, con la única diferencia de que la inscripción del círculo sea la de "Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata".
El Escudo Nacional surgió de este sello, considerándose que pasó a revestir la investidura de símbolo de nacionalidad, cuando el General Belgrano lo hizo estampar en el estandarte bendecido en Jujuy el 25 de Mayo de 1812, y que luego fue depositado en el Cabildo de dicha ciudad.
Su forma definitiva quedó fijada en 1900 por Estanislao S. Zeballos, en esos momentos Ministro de Estado; y su arquetipo, establecido en 1944.
Posee la característica forma oval, con su campo dividido en dos cuarteles: el superior azul, representa la Justicia, la Verdad, la Lealtad y la Fraternidad; el inferior blanco, símbolo de Pureza, Fe, Hidalguía, Integridad, Firmeza y Obediencia.
En el cuartel inferior dos brazos diestros desnudos, entrelazan sus manos, representando la unión fraternal de los hombres y de los pueblos, sostienen una pica símbolo de la Autoridad, el Mando, la Dignidad y la Soberanía, en cuyo extremo y ya sobre el campo superior, se ubica un gorro frigio que representa la Libertad, la Igualdad y el Sacrificio.
A ambos lados del escudo, dos guías de laurel, en símbolo de Victoria y de Gloria, unidos bajo el blasón con un lazo de cinta con los colores nacionales.
En la parte superior, un sol naciente, en oro, con rayos flamígeros y rectos alternados, representa la Verdad, la Majestad y la Prosperidad y posee el sentido de una nueva Nación que surge al concierto universal, plena de esplendor y de gloria, pura y radiante como el Sol, cuyo deseo es vivir luminosamente, en eterno amanecer.

 


 

El Himno Nacional

El 6 de Marzo de 1813, la Asamblea General Constituyente comisionó al diputado Vicente López y Planes, para redactar el texto de la que sería la única marcha nacional, aprobada como tal por ese Cuerpo Soberano el 11 de Mayo de 1813.
El Himno canta en sus estrofas la guerra emancipadora y las glorias del pueblo que conquistó la libertad a costa de grandes sacrificios.
La primera partitura que acompañó el poema fue compuesta por Blas Parera, y la tradición indica que fue cantado por primera vez en los salones de doña María Sánchez de Thompson y Mendeville, dama patricia de significativa actuación en esa etapa de nuestra independencia.
La versión musical adoptada oficialmente corresponde a la editada en 1860 por el músico Juan Pedro Esnaola, con el título Himno Nacional Argentino, siendo cantadas sólo las primeras y últimas cuartetas del extenso poema, por decreto del Poder Ejecutivo de fecha 30 de Marzo de 1900, al considerar el mismo que algunas de las estrofas de la versión original, podían no ser del agrado del pueblo español. El texto completo es el siguiente:

CORO
Que supimos conseguir:
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

1
Oíd ¡mortales! el grito sagrado
¡Libertad, libertad, libertad !,
Oíd el ruido de rotas cadenas,
Ved el trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa nación,
Coronada su sien de laureles
Y a sus plantas rendido un león,
CORO "Sean eternos, etc.".

2
De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar;
La grandeza se anida en sus pechos
A su marcha todo hacen temblar,
Se conmueven del lnca las tumbas,
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
De la patria el antiguo esplendor.
CORO, etc., etc.

3
Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor;
Todo el país se conturba por gritos
De venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia.
Escupió su pestífera hiel,
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.
CORO, etc., etc.

4
¿ No lo veis sobre Méjico y Quito
Arrojarse con saña tenaz,
Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿ No lo véis sobre el triste Caracas
Luto y llantos y muerte esparcir?
¿No lo véis devorando cual fieras
Todo pueblo que logran rendir?
CORO, etc., etc.

5
A vosotros se atreve, ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor,
Vuestros campos ya pisa cantando
Tantas glorias hollar vencedor
Mas los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener,
A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.
CORO, etc., etc.

6
El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra cual trueno
En los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la ínclita unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo león.
CORO, etc., etc.

7
San José, San Lorenzo, Suipacha
Ambas Piedras, Salta y Tucumán
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental,
Son letreros eternos que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó,
Aquí el fiero opresor de la Patria
Su cerviz orgullosa dobló.
CORO, etc., etc.

8
La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió,
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio;
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la libertad,
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad
CORO, etc., etc.

9
Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama del sonoro clarín,
Y de América el nombre enseñado
Les repite ¡Mortales! Oíd:
¡Ya su trono dignísimo abrieron
Las Provincias Unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al gran Pueblo Argentino, Salud!


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