Argentina y los vascos

 
pob140_2.jpg (6543 bytes)
Argentina es el país que más inmigración vasca ha recibido en el mundo. Por eso, la cultura vasca
es una parte fundamental de la cultura argentina.
 
Esto se ve claramente, por ejemplo, en la toponimia argentina: son innumerables las localidades con nombre vasco, como Ezeiza o Necochea. Asimismo, los vascos han dejado muchos símbolos a lo largo de las distintas prácticas sociales, que se han incorporado a la tradición cultural local,
como la boina, el juego de paleta pelota o el valor de la palabra otorgada.
 
Por otra parte los vascos han tenido una destacada actuación pública a lo largo de toda la historia argentina. Un gran número de presidentes tuvieron orígen vasco y muchos científicos, religiosos, 
empresarios y militares de relevancia pública también.
 
Actualmente, se calcula que el diez por ciento de la población argentina tiene origen vasco y que en este país existen los aproximadamente 15.000 apellidos conocidos en Euskal Herría (País Vasco).   

Cultura

La cultura vasca, integrada muy profundamente con la cultura argentina, es muy particular y muy rica. Todos los estudios sociológicos, antropológicos, históricos, de la cultura de este pueblo revelan características que lo hacen único. Este espacio pretende ser un pequeño aporte al conocimiento de los diversos aspectos de las prácticas culturales de este pueblo y de todo lo que tiene que ver con la relación entre lo vasco y la cultura.

 

Inmigración

La Nación Argentina es el país que ha recibido el mayor número de inmigrantes vascos en todo el mundo. Esta inmigración llegó a nuestro país desde los siete territorios históricos que conforman Euskal Herria: tres al norte del Pirineo: Lapurdi, Benabarra y Zuberoa; y cuatro al sur de la montaña pirenaica: Bizkaia, Gipuzkoa, Nafarroa y Araba. 

Causas de la inmigración vasca 

Como sucede con todas las corrientes emigratorias, el tema económico constituye el principal motivo. Hasta el último tercio del siglo XIX, Euskal Herria era un país de economía agropastoril. El caserío (tierras, animales, enseres, la casa en sí misma) era la base del sistema para asegurar la supervivencia y era transmitido en forma indivisa a uno de sus hijos o hijas. Esto llevaba a que los demás hermanos tuvieran que buscar otras salidas laborales; por ejemplo, la carrera religiosa, marinos, etc. La existencia de pastos comunales, propiedad de los municipios; los arrendamientos a muy largo plazo (enfiteusis) y el pago de la renta por el arrendatario al propietario en especies facilitó este sistema económico reconocido como Fueros (sistema de leyes que regló durante siglos las relaciones de los vascos de ambos lados de los Pirineos con las monarquías de Francia y España). 
En 1789, la revolución francesa y en 1839, 1841 y 1876, el centralismo español abolieron el régimen foral, instituyendo normas constitucionales que imponían el reparto de la propiedad entre todos los hijos, el arrendamiento anual, el pago del alquiler en metálico, privatizar los pastos comunales, etc. Con estas medidas se asestó un golpe mortal al sistema tradicional del campesino vasco, empeorándose la situación a extremos críticos. 
A ello hay que sumar una motivación política. A partir de los años citados, se obligó a los jóvenes vascos a prestar el servicio militar obligatorio (tres años como mínimo) en los ejércitos de Francia y España; algo de lo que habían estado exentos hasta entonces. 

Y por último, otro factor motivante fue la campaña de atracción de emigrantes emprendida por el gobierno argentino (ídem el uruguayo) motorizada por agente comerciales que recorrían con tal motivo todo el territorio de Euskal Herria (norte y sur). 

Los sucesos post-revolucionarios franceses, las campañas napoleónicas, las guerras carlistas (1833-1839 y 1872-1876) y la guerra franco-prusiana (1870-71) también provocaron emigración. 

Etapas de la inmigración

Emigración temprana (1835-1853): Conformada en su mayoría por vascos de Iparralde (pastores), provenientes de Uruguay, entraron al país por Entre Ríos y de ahí pasaron a la Provincia. de Buenos Aires. Cabe acotar la presencia de un grupo de ex-combatientes carlistas (guipuzcoanos, navarros, vizcaínos y alaveses). 

Emigración post-constitucional (1853-1877): Aprobada la Constitución Nacional en 1853 y siguiendo el lema de Juan Bautista Alberdi Araoz, "Gobernar el poblar", comenzó a afluir la inmigración proveniente de Europa, entre ellos los vascos. La mayoría se radicó en la llamada pampa húmeda (provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, etc.) además de en la ciudad de Buenos Aires, convertida a partir de 1880 en Capital Federal. 

Emigración posterior a la aprobación de la ley de inmigración (1877-1914): En 1877, el presidente Avellaneda firmó la ley de Inmigración que provocó un mayor flujo de inmigrantes a nuestro país, incluidos los vascos. Entre 1880 y 1900 se produce la mayor afluencia de vascos superando los surpirenaicos a los norpirenaicos. Después de 1910 la emigración vasca fue decayendo hasta 1914, año en que se inició la 1ª guerra mundial. Hacia 1910 cesó la emigración norpirenaica. 

Emigración 1936-1945: Fue básicamente una emigración política de vascos surpirenaicos a consecuencia de la guerra civil española (1936-1939) y de la 2ª guerra mundial (1939-1945). Esta emigración fue cualitativamente muy importante con repercusiones en el ámbito cultural argentino-vasco: editoriales, revistas, creación de numerosos centros vascos, folklore (danzas, coros, etc.). 

Después de 1950, cesó prácticamente la emigración vasca. Se calcula que actualmente hay unos tres millones de argentinas y argentinos de origen vasco.   

 

Panorama

 

La realidad actual de los vascos gira en torno a las grandes satisfacciones y las grandes preocupaciones. Euskal Herría lucha por su unidad y su identidad, a pesar de las fronteras entre Euskadi, Navarra e Iparralde. El proceso de integración europeo, el desempleo y la violencia son también parte de los grandes temas. 

La realidad de los vascos de América guarda una estrecha concordancia con el panorama de Euskal Herría: por los estrechos vínculos que nos unen somos partícipes de diversos modos de estos mismo problemas y oportunidades, a la par que enfrentamos las dificultades y esperanzas propias de nuestros países, con la paradoja de ser a la vez plenamente americanos y plenamente vascos.  

volver1.gif (2126 bytes)