El río tiene una importancia capital en
nuestra vida general ya que la mayor parte de la población Argentina se localiza en
ambientes fluviales.
Muchos pobladores asentados en áreas ribereñas perciben al río como algo muy
importante en sus vidas: pero existen distintas percepciones según se trate de un
habitante de la ciudad de Buenos Aires, de la zona litoral, de los valles serrano de
los oasis de regadío por la acción humana en los habientes áridos.
Pero seguramente es en el litoral fluvial -en el entorno
del Paraná, del Uruguay, etc.-donde la población está más cercana al río en su
percepción y convive con él íntima y permanente.
"Fui al río, y lo
sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí.
Era yo un río en el anochecer
Me atravesaba un río, me atravesaba un río.."
Juan Ortiz, en La Tierra sin mal.
Blanca Rébori(1992)
"El río es un viejo rayo
caído sobre la tierra
en un horizonte verde
la noche pacotillero"
························
"Se fue Sincero hacia el río
con un repique de tarros
andará por el remanso
el agua por la cintura
y los talones de barro...
"
" Pantalón arremangado
el barullero se aleja
Silencio la está robando
al Paraná su agua fresca."
Juan Genaro Beoda, en la Tierra
sin mal. Blanca Rébori(1992)
El río impregna tan
profundamente el modo de vida local que puede reconocerse a la "gente
de río ". Juan Genaro Beoda, poeta correntío, nos cuenta que conoció "gente del río" . " Ni pesqueros ni jangaderos . Gente de
río que cuando entra al río cambia la vida. He viajado con ellos en canoa, en noche
cerrada . Y he andado sin problemas porque conocen todo . Esa gente es irrebatible, es
todo poesía "Es gente que tiene un respeto muy grande por el río y habla de el como
si fuese su hermano . Un hermano que lo está esperando siempre en el mismo lugar, conoce
los sonidos de la naturaleza, el canto de los pájaros e incluso los silencios".
Otro poblador argentino
estrechamente unido al ambiente en que vive es el ribereño. " Su amor por el agua
los hace sedentarios, isleños o costeros y cazadores ... pasa días, semanas y hasta
meses alejado se su familia . Son virtuales dueños de los esteros y bañados " (Mema
Perkins de Subiera. El hombre del Ibera, en Blanca Rébori, 1992)
También
los pescadores del río Uruguay viven del río, pero además conocen el impacto ambiental
provocado por su actividad, pero más aún por las represas localizadas río arriba . Así, por ejemplo, Ramón Ignacio Vallejo, pescador
correntino de Puerto Italia afirma: "Malogros somos todos los que pescamos con redes
. Nosotros tenemos problemas por que quieren sacar el malón del río, quieren que
pesquemos con anzuelos y los anzuelos son más depredadores todavía, porque no elige
tamaño. La red sí. Porque el agujero de la red con la que pescamos nosotros tiene 35 cm
de grande. Por ejemplo, vamos con mi hermano y estamos todo el tiempo tirado un lance cada
uno, ...volvemos al vario cuando traemos pescados nomás...La ultima vez sacamos 37
surubíes y entre todo pescan 1.4000 kilos, el más chico tenia 26 kilos. Estoy
acostumbrado a pescar, pero además es lindo. Hay un silencio ... en la isla es
distinto...La represa que más nos perjudica a estás zonas es la de Itaipú. Un día vino
uno que había visto que en la represa sacaban con tractor los pescados muertos y los
cargaban en camiones parar a tirarlos en otro lado. Toneladas de pescados que mueren por
día. Chocan contra el paredón por suerte hay muchos pescado..."(Rébori,1992).
Estas percepciones locales demuestran que muchos habitantes viven "con la
Naturaleza" en integración con ella. Sin embargo nuestro país presenta otros
ejemplos contrastantes.
La ribera del Río de la Plata fue uno de los escenarios geográfico de mayor
trascendencia histórica para nuestro país. "Este río posee una envergadura
colosal en cuanto a su ancho, que no encuentra similares en mundo... Y sus orillas y la
retorciera son llanuras ferrases que encierran hoy en día un paisaje totalmente
humanizado ". ( De Marco, Durán, Sazone. En Limites y fronteras. Rey Balmacedas).
El río de la Plata a sido según el historiador Ricardo Rojas, El núcleo vital de
nuestra política que "atrajo las corrientes Atlánticas de la civilización europea
y las corrientes continentales de la tradición Americana. A partir de entonces, no a
cesado de obrar el sentido de casa doble atracción, determinando en nuestra cultura
propia...
El río padre fue irradiando su
influencias en las tierras contiguas o centralizando a estas en un sistema económico
impuesto por la morfología geográfica, hasta que Buenos Aires llego a ser la corte de un
virreinato, el hogar de una revolución, la capital de una república nueva, el crisol de
una nueva cultura... y fue también el órgano vital de su sistema circulatorio " (Rojas,1980)
. Si embargo, este río
antes llamado la "Puerta de la Tierra " por ser la entrada a nuestro
País, no pose en la actualidad la misma importancia para los habitantes de la gran ciudad
que lo saben altamente contaminado, con balnearios polucionados y puertos obsoletos que ya
no tienen el atractivo de antes.
Como ejemplo podemos sitar la percepción que actualmente se tiene del riachuelo que
" pude ser, según se lo mira, un rumbo geográfico, un obstáculo pestilente, pero
también sueño melancólico, si se piensa que alguna vez fluyó la vida y en sus aguas se
podía nadar...
Al final y al cabo, tal vez sea una suerte de pampa anegada y fangosa que alguna vez su
vecino en alguna alucinación, llamaron río, pero también es cierto que no siempre fue
como hoy.
Esa capa de barro es parcialmente responsable de la pestilencia de este río. Los
desagotes clandestinos a simple vista y tampoco en los controles estatales.
"La belleza de la
llanura reside en su inmensidad, su vasto horizonte, su cielo elevado. Sus confines se
confunden con la atmósfera, con las nubes... el factor esencial que imprime su carácter
a todo lo que vive en ella es la intima fusión del elemento agua con el elemento
aire". (PFEIFFER,1983).
Nuestro país ha sido
mencionado muchas veces en el exterior por sus llanuras y especialmente por su llanura
pampeana.
El argentino a sido nombrado como el "hombre de las pampas",
percepción que se a mantenido desde la época de la argentina agroexportadora en que se
identificaba a la región pampeana con el país.
Muchos autores extranjeros se han sentido atraídos por el paisaje pampeano. por
ejemplo, el filosofo español Ortega y Gasset expresó que "La pampa no puede ser vista sin ser
vivida, quizá más que cualquier otro paisaje", y con esta expresión indica que sólo se puede
sentir si se la recorre desde de adentro.
Un atractivo especial es el horizonte de la
llanura pampeana que atrae la mirada del observador . De allí la gran sugestión que
ejercen los bosquesillos de las estancias trepados en el horizonte como único rasgo
paisajístico distintos. En este sentido Ortega y Gasset también a señalado que "
la pampa se mira por su fin, por su órgano de promesas " que es horizonte
Hay otro rasgo propio del ambiente de la llanura: el silencio, "que es un telón de fondo sobre el cual los
sonidos
casi imperceptibles, sutiles y delicados resuenan con caracteres propios: por
ejemplo los cantos de las aves o el correr del arroyo " (RANDLE,1981).
Para el habitante rural y para muchos pobladores de los pequeños pueblos o ciudades
intermedias, la llanura pampeana "no es nada, como para el gaucho, sencillamente
porque es todo: es la inmensidad, es el cosmos..."
El hombre que mora en las estaciones pampeanas percibe como el escritor Hudson en allá
lejos y hace tiempo (1945) el cuadro "del
ganado regresado a la casa, al atardecer; la quieta y verde llanura extendiéndose desde
la tranquera hasta el horizonte; el cielo del poniente encendido con los tintes del
crepúsculo el conjunto de cuatrocientos animales trotando hacia la casa entre bramidos y
mugidos, levantando gran nube de polvo con sus pezuñas, mientras atrás galopean los
peones, acosándolos con salvajes alaridos ".
Otras percepciones, por ejemplo la de el habitante urbano, contrastan con las
anteriores ya que para el ciudadano cosmopolita, las planicies argentinas (todas ellas) no
son más que una zona de paso. Es así que "atravesada por caminos, muchos de ellos consolidados y por
ferrocarriles y donde en suma, el tránsito esta canalizado, la existencia de la llanura
pierda casi eternamente la significación que tenía en tiempos en que se presentaba como
una realidad cotidiana e inseparable al viajero " (Randle, 1981).
Spengler dice que el hombre urbano cuando atraviesa el campo desde el vagón del
ferrocarril, o en un auto veloz, " lleva consigo la ciudad "
LA ANTIGUA PERCEPCION DE LA LLANURA PAMPEANA
La percepción de
la llanura pampeana cambio con el devenir de su desarrollo:
"...
Pampa antigua: pasto y cielo, cielo y pasto. Por lagunas y lagunas nada mella su lisura y
su silencio: ni un árbol ni un eco. A veces, de entre las pajas se alza temblante el
penacho bayo de la cortadera . Y al poniente, más allá del Río Salado y del suave lomo
de los médanos, los bosques de gigantescos caldenes y algarrobos: el Manuelmapu (país
del monte) de los indígenas pampeanos .
Llanura sin
límites, se puede galopar por ella todo un día y muchos días: el redondel ilusorio del
horizonte parece agrandarse cada vez más. Y al empuje elástico del viento ondean los
pastos configurando a la terrestre imagen del mar...
Pampa antigua : vastedad de campo y cielo. Gentes, las más diversas layas
(aventureros, militares, frailes, naturalistas, topógrafos), que transitaron por
los remotos caminos de la huella, sintieron su influjo misterioso... "Vientos
soplando y pastos creciendo" la definía un nativo .
... En un principio no moraban en la pampa ni el
caballo, las alas ahuecadas, alternadamente extendidas a manera de timón en su
imprevistos virajes; el venado, rebotando elástico sobre el timbal del llano; el guanaco,
de tornado pescuezo y mirada larga; el puma retráctil, sigiloso, de paso aterciopelado y,
en fin; el tigre (yaguar o yaguareté), potente felino de piel pintada . Otros hermanos:
zorros, piches, vizcachas y un mil aves diferentes, animaban asimismo el escenario
elemental y salvaje... Sbarra,
(1973.)
Antes de la conquista del desierto la llanura "era un misterio impenetrable, sinónimo de tierra adentro, región salvaje, desconocida, peligrosa . Vista así fue una región abierta a la depredación "(Randle, 1981)
Enemigos de la llanura
Los enemigos de la llanura son el agua y el viento, tanto por exceso como por defecto. El
viento la barre en todos los sentidos sin hallar obstáculos. En cuanto al agua puede
estancarse en principio, sobre todos los puntos de su superficie. La llanura que recibe
continuamente vientos y esta insuficientemente regada se deseca. El agua aunque escasa no
cesa de aportar sales y las cubetas que no pueden desparramarse se van salando hasta
originar lagos salados. El mar es un ejemplo a gran escala. La llanura salada debe
su origen a fuertes inundaciones seguidas de evaporaciones intensas. Cuando el aporte del
agua llega al máximo se ve aparecer la estepa salada con sus depósitos cristalinos o sus
arcas de aguas orladas de blanco.... (Pfeiffer, Ehrenfried. El semblante de la tierra.
Integral. 1983).
El factor vital esencial y las precipitaciones son casi nulos se originan en desiertos. Si
estos son moderados y el suelo es capaz de mantenerlos, la llanura se mantiene en estado
de fértil pradera o de estepa... Cuando el hombre cultiva la llanura, su tarea principal
es regular el aporte de aguas .
Uno de los
grandes problemas del hombre en la llanura es la protección contra los vientos . El
viento que azota libremente una llanura adquiere una fuerza y una amplitud hostiles.
Deseca y endurece la superficie de la tierra, succiona la humedad y provoca un
enfriamiento por evaporación, desmenuzando y sacando las partes delicadas de las plantas.
La llanura que está eternamente expuesta al barrido del viento retorna a las condiciones
agrarias más primitivas y menos favorables. La historia de una llanura sana es la
historia de sus sistemas de protección contra los vientos.
La regulación del agua en la llanura es tan importante
como la del viento. Holanda ofrece el ejemplo de una irrigación ideal en un país
completamente llano: un sistema complejo de canales y fosas, alimentado por bombas de
todas dimensiones, permite mantener un suministro de agua contaste. De esa misma manera se
podrían regular áreas tan descontroladas de nuestra llanura pampeana como la Pampa
deprimida, donde es posible aplicar métodos de polderizacion.
Asegurar la justa reparación de las aguas en la llanura es un problema mas difícil de
resolver que el de la protección contra el viento. Así, la canalización de un río
provoca perturbaciones en el equilibrio biológico y atmosférico. Los intercambios
vivientes entre la tierra y el agua se suspenden, lo que engendra una cierta parálisis de
las funciones vitales, un endurecimiento de los elementos, o bien un debilitamiento de la
estructura.
El bosque es un ambiente atractivo y a la vez repulsivo para los
hombres. Así, por ejemplo, en nuestro País las ciudades fundadas en el territorio
boscoso chaqueño sucumbieron, una tras otras, como si estuvieran en una tierra maldita.
El Chaco fue en los principios de la colonización un "país selvático" y como
tal un paisaje agreste.
"El
Chaco se presenta, según el geógrafo Daus ( Daus, Federico: geografía y unidad
argentina, El Atento, 1978 ), como un ambiente de gran homogeneidad, sin accidentes
destacables ni graves diferencias paisajísticas dentro de su espaciosa área. " La
ausencia de líneas mínimas de relieve prolonga la planicie chaqueña hacia el sur sin
solución de continuidad. El bosque es una inmensidad en si mismo junto a los ríos
legendarios que desembocan su corriente irregular en toda la anchura del Chaco... El
bosque es muro verde de frente liso y techumbre despareja. Las parcelas libres del bosque
se denominan abras o campos...
El rasgo prominente del Chaco en su total individualidad es el bosque
milenario, con cientos de especies de árboles, arbustos, enredaderas,
lianas, plantas parásitas (como el provodincial Caraguata del Chaco Occidental que
guarda en su seno agua potable en la estación seca). Árboles longevos de madera dura e
imputrescible (como es propiode la floreta Tropical); árboles gigantes como los parajes
de quebrachales o los Palmares, donde los esbeltos estípites del yatay y del pinado
medrano a la vera de los ríos y Esteros".
El bosque chaqueño en sus espacios serrados es una espesura casi impenetrable, en la cual solo los grandes recursos mecánicos modernos han podido abrir brechas estables... Hacia el oeste las lluvias se mezquinan durante una prolongada parte del año en que, por añadidura, no seja el calor. Al final de este período de escasez del agua adquiere un diapasón de angustia para las plantas y las bestias. El bosque es mas chato, en especies, ... y se torna mas xerofiticos. Los espacios sin ríos ni arroyos o aguas estancadas se agrandan.
Otro paisaje boscoso es la selva misionera, también un obstáculo a la penetración del hombre, pero la colonización pudo avanzar desde aguas abajo, como la señala Daus, a lo largo de los ríos y establecerse en los espacios libres ribereños, desde donde irradio lentamente la conquista cultural de la misma selva, ya sea para la explotación forestal y transporte de rollizos por Jangadas o para la extracción de yerba en los rodles de selva donde predomina el árbol que la produce, los yerbales naturales".
Sin embargo, la selva y el bosque han sido paisajes altamente deteriorados por el hombre en su permanente afán de " de la naturaleza y "explotar" sus recursos con un criterio minero sin pensar en las futuras generaciones.
La montaña significa para el hombre argentino la lejana y vasta cordillera limítrofe y generalmente ha vivido de espaldas a ella .
La cordillera, muralla natural,
"a propendido al aislamiento y la conformación de los limites políticos" (
Daus, 1978 ) "La cordillera no cobija un poblamiento tupido, en ningún sector del
confín argentino- chileno; es así que la montaña es una de las áreas menos pobladas de
la Argentina, la montaña no pudo albergar a una población estable y ni siquiera estimulo
un tránsito permanente y denso. Las poblaciones surgidas al pie de la cordillera se
acostumbraron a mirarla como un limite para sus expansiones habituales y sus movimientos;
el hombre ha podido vislumbrar un permanente desafio lleno de inconvenientes en lo mas
interno de la montaña que deslumbra sus sentidos con su fascinante lenguaje de hielo y
piedra".
El clima seco y
árido, la atmósfera diáfana, las escasas especies de la flora y la fauna,
"configuran el ámbito casi surrealista de la alta montaña ".
EL HOMBRE Y LOS AMBIENTES ÁRIDOS
La palabra desierto evoca toda suerte de diferentes imágenes. Hay algo mágico e inspirado en el silencio y la desolación del desierto. El desierto ha expuesto al hombre a la sed, al hambre, al calor y el frío. Ha probado allí su fortaleza y su creatividad.
Los desiertos son secos, inconfortables; reciben precipitaciones escasas e irregulares. La mayoría de las personas se imaginan como una vasta región arenosa, sin vegetación excepto por la de los oásis. Esto es cierto para algunos desiertos. Sin embargo también hay desiertos rocosos, desiertos pedregosos, desiertos helados. El viento, la helada, y las temperaturas extremas erosionan y esculpen el paisaje produciendo muchas veces formas espectaculares, como las del Valle de la Luna.
Las zonas áridas son, entonces, unas de las que presentan mayor cantidad de obstáculos y menos elementos favorables para la vida humana: escasez o ausencia de agua; gran amplitud térmica entre el día y la noche, suelos pobres, flora y fauna escasa o poca diversa, etc.. Ello implica que la aridez acentúa condiciones del ambiente, exigiendo del hombre un mayor esfuerzo y creatividad para superar las limitaciones.
Alrededor de las zonas áridas se ha internalizado la escasez, es decir que la escasez es parte esencial de su personalidad y su forma de vida. Además, un ambiente pobre y marginal ejerce una influencia psicológica sobre el individuo y la comunidad. La aridez puede llevar a la desmoralización; pero también, como lo percibe el Poeta mendocino Vicente Nacarato:
Tierra Seca:
Tristeza lancinante,
por los largos caminos polvorientos.
Un campo de la tierra estéril
erizando de quiscos y silencios.
Hasta el cielo provoca ridículo bostezo.
Al paso de mi zaino
los lagartos disparan a sus huecos;
son joyas de esmeraldas
que Dios dejó olvidadas en el suelo.
...
Sólo la soledad
vuelca su opio por el ancho desierto.
To, como sombra cruzo,
triste, por estos campos somnolientos.
En el extremo sur de la diagonal de encuentra árida la meseta de la Patagonia: seca, fría y ventosa. El suelo pedregoso, los arbustos espaciados o los pastos rompes la monotonía de la tierra gris. Esta meseta, inhóspita y casi gris sin suelo por la sequedad, está desierta, la soledad la inunda.
El ambiente patagónico... "no tiene parangón en toda la Tierra". Es algo extraño, como si se tata de una comarca inconclusa, inmadura para el hombre, la primera impresión que causó a los que exploraron fue sobrecogimiento y asombro. Es conocida la expedición de Darwin: "tierra maldita mientras que las calificaciones de desolación, desierto y erial, no faltan en ninguna descripción del ambiente patagónico".
"Hay plenitud de naturaleza, subyugante y fascinadora en las formas del suelo y en las sorpresas que depara al cielo frecuentemente agitado, o bien con raras subsociedades que coronaran un cerro cónico, como reflejos celestes. Si se alcanza una hondonada donde se espera hallar el cauce de un río y un ribete de verdor, probablemente sólo se verá un salitral de superficie lisa y reluciente.
"Pero más allá hay un cañadón, esporádicamente empapado por las lluvias; la meseta frontera cae bruscamente en la grieta natural del cauce y allí aparecen las capas policrómicas de los estratos terciarios que guardan fósiles gigantescos". Daus, 1978.
Muy elocuentes muestras de lo que sintieron los hombres que se enfrentaron por primera vez con este paisaje singular son los relatos de los viajeros y expediciones, realmente apasionantes.
Donde hay agua, el desierto florece. Son
los manchones de ocupación humana. El agua, justamente por su extrema, denominada los
rasgos del paisaje humanizado del desierto.
A través de la siguiente poesía de Iram Cuña podemos descubrir los que los centros de
vida significan en un paisaje de desierto:
Nací en Neuquén,
oasis del desierto,
inmenso reino del potente viento,
millonario de arenas y de piedras,
Arauco triste de su gente nueva.
Nací en Neuquén, nostálgico del Indio,
para quien fue "el audaz y el atrevido",
el extranjero lo pobló de arados,
de frutales, de viñas, y de álamos;
pero él siguió soñando con lss tribus.
...........
Y cuando lejos parta, no habrá olvido
para mi valle, mi arenal, mis ríos,
ni el salvaje furor del viento terco.
Nací en Neuquén, sonrisa del desierto,
y en el quiero dormir el sueño largo.
Los oasis, manifestaciones de una
agricultura intensiva, un mundo altamente organizado, están en impresionantes contraste
con las soledades inhóspitas que los rodean. Esos cenotes de escasa superficie concentran
la vida en el lugar.
En Cuyo, por ejemplo, él hace posible la viña, la alameda, el monte frutal,
desalojando al monte natural de vegetación xerófila. Las líneas paralelas de álamos
lamiendo el las acequias (el riego) protegen las viñas; donde no llega el riego, todo
caminaba de repente.
El riego y el esfuerzo del labriego han echo posible este milagro de vida ( Juan Solano
Luis ) en los oasis cuyanos:
El labrador de España y el
labrador de Italia
movieron guerra al periodo de una incruenta lid.
Un devoto de Isidro también llegó de Galida.
De una pugna es trofeo el futuro de la vid.
El hombre ha
establecido siempre una relación con el mar, por la necesidad de agua, de alimento ,
relacionarse con otros pueblos, estableciendo puertos. El mar, es la parte blanda del
territorio.
Para la Argentina, el mar fue al principio la puerta de
atrás del territorio. El contrabando convirtió al mar y al puerta en espacios
prohibidos y atrayentes. Nuestro mar ha sido el espacio de ultima incorporación al
territorio nacional.
Si consideramos falta de poblamiento costero, desarrollo de la pesca, los
avances furtivos de barcos extranjeros, etc., podremos decir que hoy no tenemos
vocación marítima, percibimos su real significación.
El lecho marino, de escasa profundidad en la costa y en baja marea, se
torna difícil de abordar. Esto puede explicar que la instalación del hombre haya
sido tardía.
Argentina posee dos tipos de litoral: el bonaerense y el
patagonico. La costa argentina se halla libre de tierras continentales que lo enfrenten.
En pocos litorales del mundo el contraste geográfico entre continente y océano se opera
en forma tan radical, como en el de la Patagonia. Allí no hay una franja anfibia que
invite al hombre a la vida marinera, no hay archipiélagos y penínsulas . Es la costa
brava de acantilados y de estuarios que sufren oscilaciones de marea de hasta 14 m. que
hacen difícil la instalación portuaria.El sector meridional del archipiélago fueguino,
el litoral resulta acogedor, pero el mar es tempestuoso.
La costa en la Patagonia se ha convertido
en un área de ocupación dinámica, con núcleos alrededor de los puertos. Los núcleos
urbanos costeros son limitados.
La fachada oceánica de la llanura pampeana, no abunda en lugares de refugio,
puertos, desembocaduras y otras formas apropiadas para la instalación del hombre.
Sin embargo, los centros costeros se han modificado por la presencia del turismo. Mar,
para los argentinos, sinónimos de vacaciones, playas cubiertas de carpas, y
lamentablemente, de basura.
En algunos centros, el hombre ha apocado la belleza del mar, tapándola, con
"recreación urbana". En otros centros, no tan concurridos, aún se conserva
casi intacta la magia de nuestro mar en su contacto con la tierra.
La Antártida, tiene las temperaturas más
bajas del planeta. Los vientos muy fuertes y un frío intenso la hace inhabitable. Sólo
en algunos valles que contienen un lago salino, se encuentran algunos signos de vida:
líquenes, musgos y plantas muy rudimentarias. Toda vida animal se concentra en el mar.
En el interior de la tierra helada sólo se aventuran minúsculos insectos.