Frontera socioeconóemica 

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      A nivel económico, la inserción de Argentina al capitalismo internacional, produjo una expansión de las relaciones salariales de producción; un aumento de las migraciones -internas y de ultramar - hacia las zonas productoras- exportadoras de materias primas y alimentos; así como el crecimiento de los núcleos urbanos en dichas zonas, es decir, en el Gran Buenos Aires y el litoral.
      jubilado.gif (12243 bytes)El incremento del comercio exterior opina (CARMAGNANI : 1984) se tradujo en un aumento de ingresos para los grupos de mayor poder político y económico - la oligarquía o elite tradicional - y un empobrecimiento de los sectores subordinados a aquellos, por ejemplo, las clases medias y las populares.
     Dicho proceso condujo a que el malestar social fuera cada vez mayor y a que se generaran enfrentamientos e interacciones entre sectores diferenciados no ya por su procedencia étnica, sino por su status socio-económico; de allí entonces que utilicemos la imagen de una frontera socio-económica, para referirnos a los espacios de encuentro entre estos grupos. Espacios ofrecidos particularmente por las ciudades.
      De esta manera en los centros urbanos, aunque de forma más disimulada, se reprodujeron las relaciones clientelares entre la oligarquía y los grupos subalternos (CARMAGNANI : 1984); es decir, esa relación de dependencia - mezcla de afectividad y coacción - entre el hacendado y el peón característica de las estancias de la elite tradicional.
      Si bien algunos de los sectores subalternos lograron organizarse independientemente; otros, como los funcionarios, empleados administrativos, banqueros y comerciantes permanecieron ligados al mecanismo clientelar. Era el empleado el que se hallaba adherido a las decisiones del oligarca, a sus valores y a sus modos de vida; y al desempeñarse como elector compuso la base social legitimadora del sistema político vigente entre fines del siglo XIX e inicios del XX.
      La oligarquía a cargo del gobierno, ejerció también un dominio de tipo cultural, que reflejó al mismo tiempo su fascinación por la cultura de Europa. Desde esta perspectiva, para la elite no sólo las capas medias y populares eran inferiores o necesitaban para su ampliación del marco intelectual, artístico, técnico y científico ofrecido por los sectores dominantes; sino que todo el país, por una especie de carácter transitivo, dependía también de los países europeos, especialmente de Francia y Gran Bretaña, las cuales venían a cumplir la función de modelo cultural y económico respectivamente.
      oligar.gif (10287 bytes)Por su parte las capas medias, es decir, las minorías urbanas que trabajaban en la administración pública y los servicios; escapaban al proceso de pauperización al que estaban sujetos otros grupos subalternos de la oligarquía (VITALE : 1984). Esto fue así desde que los sectores dominantes concedieron beneficios económicos y sociales a estos funcionarios y empleados urbanos con el fin de asegurarse una mayor lealtad por parte de los mismos.
      De esta forma, la injerencia política de las clases medias fue ejercida por medio del sufragio. Este último si bien les abría nuevas posibilidades, les impedía al mismo tiempo formarse una identidad propia; puesto que el clientelismo electoral fue otra vía por la cual la oligarquía trató de imponer sus valores. Recién en la segunda década del siglo XX los sectores medios comenzaron a tomar conciencia de su situación para asumir rasgos políticos propios, tanto en contraposición a la oligarquía como en relación a los estratos inferiores. (CARMAGNANI : 1984). Un ejemplo de ello lo constituyó el Yrigoyenismo, analizado anteriormente.
      En cuanto a las capas populares, éstas se componían de minorías urbanas - como artesanos y mano de obra no especializada - y de trabajadores rurales que habían migrado a las ciudades en busca de mejores posibilidades económicas.
      Uno de los elementos de atracción de los migrantes fueron las numerosas obras de infraestructura, que se estaban realizando en los alrededores del puerto de Buenos Aires, para dar respuestas a las exigencias del comercio internacional. Además, la creciente demanda de materias primas desde Europa, hizo carente la mano de obra en Argentina; situación que el Estado trató de resolver promoviendo la inmigración extranjera.
      obreferr.gif (12714 bytes)En consecuencia, indígenas, gauchos, pequeños campesinos del interior e inmigrantes recién llegados de Europa se concentraron en las zonas rurales del litoral agro-exportador; y aquellos que no pudieron acceder a la propiedad de la tierra, terminaron nucleados en las grandes urbes del área dedicándose a actividades diversas y constituyendo un grupo pluricultural.
      Si bien este proceso migratorio y de modernización económica de la Argentina aceleró la fusión cultural, la etnia siguió conformando un elemento determinante en la inclusión y exclusión de ciertos grupos humanos en tales o cuales tipos de trabajo y por ende, en su ubicación social. (VITALE : 1984) A pesar de ello, las clases populares fueron desarrollando una conciencia sobre su situación de explotación y subordinación hacia las elite de poder; frente a las cuales fueron erigiendo una "contracultura" con caracteres propios. Expresada entre otras formas a través del tango.
      Estas diferencias de status socio-económico y por ende, de concepciones y formas de vida entre las elites dirigentes, las clases medias y populares, se constituyeron, según los períodos, en fronteras infranqueables; mientras que en otros, se atemperaron a través de las experiencias populistas.
      Dichas experiencias designaron a movimientos políticos con fuerte apoyo popular pero que no buscaron realizar transformaciones muy profundas del orden de dominación existente, ni estuvieron basados en una clase obrera autónomamente organizada. (DI TELLA : 1989)

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      Movimientos de este tipo se dieron en la Argentina a través del Yrigoyenismo y el Peronismo; fenómenos que hemos analizados en páginas anteriores, y que se ubicaron en la primera mitad del siglo XX.
      A pesar de las variadas experiencias registradas en América Latina, diversos estudiosos toman al Peronismo como uno de sus principales referentes y coinciden en darle las siguientes características : (ALONSO y otros : 1995)

      Al plantear la dicotomía pueblo - oligarquía, el populismo no considera central la diferencia de intereses entre la clase obrera y la burguesía.

      trio.gif (9669 bytes)El auge de este movimiento se mantuvo hasta comienzo de los años ‘50, momentos en que el declinar de la economía argentina; el debilitamiento de las fuerzas que integraron la alianza populista y el fuerte personalismo que Perón había imprimido a su administración, condujeron al Golpe de Estado de 1955. El Golpe del ‘55 cerraba un ciclo de la historia Argentina en el cual, mediante experiencias populistas, se intentaron disipar las fronteras socio-económicas y si bien el Yrigoyenismo o el Peronismo no lograron dicho objetivo; generaron una rica experiencia que hoy nos permite reflexionar y entender la historia de nuestro país, tomando conciencia de que nos movemos en un mundo de fronteras, es decir, de interacciones culturales que no podemos eludir.

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