1diarios.gif (19739 bytes)

wpe18.jpg (11270 bytes)

wpe17.jpg (15905 bytes)

logoweb.gif (2999 bytes)

La televisión en este último tiempo está siendo sometida a un análisis, es más existen programas dedicados justamente a este análisis crítico, tal es el caso, por ejemplo,  de ¨YO AMO A Ag00003_.gif (10348 bytes)LA TV¨.  Existen otros medios-los periódicos- que también opinan sobre ¨La Televisión¨.      Hicimos una selección de aquellos artículos que nos parecieron interesantes. Los invitamos a leer algunos extractos de distintos diarios de nuestro país. Les aseguramos que valen la pena.

lingirat.gif (669 bytes)

         

quepasa.gif (4422 bytes)

No dejes de leerlo, está bárbaro.......y además este es nuestro título

televVI.gif (5844 bytes)A lo largo de seis años, un menor acumula unas 85.400 escenas violentas de TV como para inspirarse, y cada día pasa cinco horas manejando sus emociones a control remoto. Por suerte, un cartel en la pantalla lo protege a partir de las 22 de fútbol y películas sin restricciones, pero a la hora de la leche hay incestos de telenovela y el payaso es Mauro Viale.

El año último, en un jardín de infantes, dos nenas y un nene se paseaban en los recreos y en el aula muy enroscados del brazo, hablando bajito y muertos de risa. El trío fue interrumpido por el desconcierto de la maestra, que hizo la pregunta de rigor: -¿En qué andan ustedes tres?

-Yo zoy como Juan y ellas son mis novias... ¿voz no vez Naranja y media? -le preguntó el alumnito, soplándose los mocos. La docente quedó helada.

ojo1.gif (809 bytes)Los padres no supieron qué decir. Sólo entonces se enteraron de que sus chicos estaban atrapados en esa telenovela, que batió ratings y provocó discusiones sobre la bigamia. El canal, cartel mediante (Aquí comienza el horario de protección al menor. La permanencia de los niños frente al televisor es responsabilidad de los señores padres), delegó a los adultos la menuda tarea de explicarles a sus hijos la otra versión de la historia.ojo1.gif (809 bytes)

televRO.gif (5843 bytes)La televisión se ha convertido en la musa inspiradora de muchas personas que encuentran en la ficción el guión de sus propias vidas. Pero la realidad demuestra que niños y adolescentes son los más propensos a construir su identidad según patrones o modelos de vida brotados de la necesidad de vender mercancía barata pero segura: sexo, escándalos y violencia.

Ante estos cuestionamientos, los teledifusores se encargaron de recordar a los espectadores críticos que la misión de la televisión no es educar, sino entretener. Ni buena ni mala, la tele sólo cumple funciones. Algunas tendrían atenuantes si el horario de protección al menor en la Argentina se cumpliera. Hoy, la responsabilidad de su control ha quedado librada a un tierno rebaño de corderitos o a una voz virtual que, paradójicamente, recomienda a las criaturas que no vean nada después de las 22, aunque pasada esa hora se encuentran muchos de los programas más inocentes: la magia de la NBA, las buenas series nacionales, fútbol y películas para todo público, como Liberen a Willie o Cuidado, bebe suelto.

ojo1.gif (809 bytes)Sexo, erotismo y violencia en horarios permitidos. Siempre hay un margen para la hipocresía: a las 22, llegan los dibujitos que invitan a los chicos a dormir ojo1.gif (809 bytes)

Al parecer, los canales abiertos suponen que el espectáculo más inocuo para la teleplatea está durante el día, con el inefable Mauro Viale o el repertorio de dramas domésticos ventilados sin pudor en los sietetelevR.gif (5845 bytes) realitys shows que riegan la tarde. A la hora de los deberes, la temperatura se eleva con las promocionadas escenas eróticas de la chica Krum y una lady vernácula, también flechada por dos hermanos.

¿Más? En otro happening de enredos sentimentales, un chico de 14 años será padre y con su pareja (coetánea) decidirán si no es mejor abortar.

El vuelo de los guionistas alcanza cielos insospechados, al ras del horario protector. En Verano del 98 (Canal 11, todos los días, a las 21) hay una banda de púberes que habita en un bucólico pueblo a orillas del río. Allí, un muchachito mantiene un fogoso idilio con la madre de su amigo,teleV98.gif (43278 bytes) una mujer de 40 años. (¿Alguien recuerda el episodio de la maestra norteamericana que se enamoró de su alumno de 13 años?) En el mismo show apto para todo público, una jovencita dio a luz y el padre de la criatura es el padre de otro de los chicos de la pandilla.

Publicidades engañosas, nenas abandonadas vestidas por la boutique más cara de Buenos Aires, signos de homofobias e intolerancias varias que subrepticiamente deslizan entrevistados ocasionales. Moralinas aparte, ¿alguien está en condiciones de asegurar que antes de las 22 los menores están protegidos, y de que después de las 22 comienza lo más fuerte de la televisión?

Una encuesta del Centro de Estudios de la Opinión Publica televAZ.gif (5764 bytes)(CEOP), indica que el entretenimiento principal del 77% de los argentinos es mirar televisión, y casi el 84% le destina a dicha actividad más de dos horas diarias. De los 2.926.089 niños de entre 5 y 14 años residentes en Capital Federal y Gran Buenos Aires, un 40% mira de 3 a 5 horas por día.

Un estudio similar elaborado con cien preescolares permitió comprobar que el 48% mira -solo o con los padres- ciclos para adultos; el 19%, ciclos para adolescentes, y sólo el resto mira nada más que dibujitos. Varios chiquitos dijeron ver a Mariano sólo para poder estar con sus padres un ratito más, aunque sea, compartiendo a Grondona.

Acerca del impacto de la violencia televisiva en el universo infantil, las universidades de Quilmes, Buenos Aires y Belgrano, en un trabajo conjunto, descubrieron que en 242 horas de programación se reconocieron 4703 escenas de violencia. Según esta estadística, cada tres minutos se producen imágenes de agresión que se duplican los fines de semana y en períodos de vacaciones. Los autores concluyen que, a lo largo de seis años, un menor acumula en su memoria un total de 85.410 escenas violentas.

tele.gif (98971 bytes)La generación del Tamagotchi ha transformado su dormitorio en un búnker, donde se suceden simultáneamente sesenta canales de televisión, equipo de música, videojuegos e Internet. A puertas cerradas, los chicos manejan a control remoto sus emociones y es allí cuando la autoridad de los padres se vuelve pueril. Pero después de una larga jornada, nadie tiene ánimos de convertir la casa en un campo de batalla por culpa de un electrodoméstico.

Nadie quiere otro poder de policía censurando las ideas, por más bodrios que éstas sean. Pero mientras padres y responsables de los canales delegan responsabilidades, la legislación vigente es burlada sistemáticamente sin que la autoridad de aplicación tome cartas en el asunto.

La ley nacional de radiodifusión 22.285, elaborada y promulgada según las voluntades de la Junta Militar, ya no se ajusta a las necesidadesNotele.gif (14361 bytes) tecnológicas y comerciales de fin de siglo. Pese a las reglamentaciones y decretos dictados a partir de la democracia, su esencia no fue modificada, ni el artículo 17 derogado. En él se establece que, de 8 a 22, la televisión será apta para todo público y los ciclos para menores, ajustados a los requerimientos de su formación. También prohíbe la presencia de chicos en programas en vivo pasadas las 22. Este punto se le pasó por alto a Marcelo Tinelli, que durante todo el año último llevó chicos al estudio desde el que emitía VideoMatch.

El Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) asegura haber labrado durante 1997 unas 570 actas por infracciones a dicho artículo. Inútiles fueron las gestiones de La Nacion para obtener un detalle de sanciones y valor de las multas. Los directivos del organismo se negaron a proporcionar información, apelando a la confidencialidad que merecen las empresas.

televAC.gif (5844 bytes)En los últimos años, en la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados se presentaron más de diez proyectos tendientes a reformar la ley, pero la discusión sobre transferencia de ondas, licencias, señales y teledistribución los hizo naufragar antes de llegar al recinto. "El horario de protección al menor ha sido siempre un engaño, una especie de mecanismo por el cual se ha querido salvar la conciencia de algunos, para decir: bueno, después de tal hora puedo hacer más de lo que estaba haciendo antes", sostiene Pedro Simoncini, presidente de TV Quality, de Educable y accionista de Telefé.

"En el origen de la televisión está su concepto masivo, y eso alcanza al grupo familiar. Por eso estoy convencido de que debe ser apta para todo el mundo. El horario de protección se ha prestado a infinitas infracciones y maniobras, pero desde el punto de vista práctico no resuelve el problema. Hay que ir directamente al fondo de la cuestión, al verdadero responsable: la fuente de emisión. Pero la sociedad está en crisis y la radiodifusión, también. Las entidades que agrupan atelevR.gif (5845 bytes) los canales se han impuesto códigos de autorregulación. En la Asociación de Telerradiodifusoras Argentinas (ATA) tenemos uno magnífico, lleno de maravillosas declamaciones: en la práctica, no se cumplen."

Cuando la niñera mecánica era una hoguera de vanidades y exabruptos, en agosto último la ATA tomó medidas que se materializaron en unas placas preventivas, exhibidas sólo antes de la transmisión de películas extranjeras. En sus postulados de buena voluntad, los directivos acordaron omitir avances publicitarios que contuvieran promoción indiscriminada de "sexo, desnudeces, muerte, acciones violentas, sangre, homosexualidad implícita, lenguaje impropio y escenas que alienten el uso de drogas", literalmente y en ese orden. Finalmente, prometieron ajustar los programas nacionales, supuestamente en similar sentido.

"Con esto hacemos hincapié en el televidente responsable -explica Martín Mazzini Ezcurra, director ejecutivo de la ATA-. La televisión abierta es gratuita y quienes deciden qué se ve en casa son los padres. Nosotros pusimos nuestro granito de arena en este debate. Pero alzar el dedo acusador sin tener en cuenta que también existen los videogames, las películas que se alquilan a escondidas, las señales satelitales y demás, es un error. Es inútil exigirle a la televisión que eduque, porque es una tarea demasiado delicada como para dejarla en manos del radiodifusor. Sería como sacralizar el medio."ojo1.gif (809 bytes)

El granito de arena voló con los vientos de la competencia. El rating no permitió mantener tantas buenas intenciones y terminó por legitimar esa galería interminable de personajes convencidos de que el mal gusto gusta y que a las sandeces nos resignaremos todos, mejor temprano que tarde en el curso de la vida. Al vacío se sumó el autismo del canal oficial, que -más allá de su abandonado slogan Bien de familia- ni siquiera amagó con algún proyecto que supere el nivel de las Trillizas de Oro.

Esta indiferencia generalizada movilizó a las organizaciones educativas no gubernamentales a reunirse en la Red Pro TV, fundada para reivindicar el Pacto de San José de Costa Rica y los principios básicos de la Carta Internacional de la Televisión para Niños, presentada en Melbourne durante 1995.

Entre las entidades agrupadas, TV Familia es literalmente la más joven, pues está formada por socios de 9 a 15 años, y presidida por Agustina Marcenaro, una activa funcionaria de apenas 13 años.

Los chicos del sombrero, como prefieren llamarse por la prenda que eligieron para distinguirse, planean hacer campañas en colegios, recorren despachos de diputados y funcionarios públicos buscando apoyo para su iniciativa, que intenta incluir en la ley, entre otras cosas, una ampliación del horario de protección al menor.

"Los medios son necesarios para ayudarnos a crecer. Pero acá se abusan de su capacidad, manipulan a la gente y olvidan que en el público hay chicos. Pedimos esto porque nos quedamos mirando la tele hasta las once. Los padres trabajan hasta muy tarde, llegan a casa cansados y permiten ver cualquier cosa para no pelear -explica, con claridad de maestra-. Todos buscamos ejemplos, identificarnos con personajes, copiar la ropa que usan, la manera de hablar y así formarse uno mismo. Yo veo Verano del 98 porque me engancha, pero lo critico, sé que no refleja mi realidad. Pero, por ejemplo, en mi escuela, una nena de segundo grado se tiñó el pelo como una actriz de Chiquititas y otra le dijo a la madre que si le seguía gritando, se iba a vivir al Rinconcito de Luz. No queremos prohibiciones, sólo extender el horario de 7 a 23, que el Comfer cumpla con su parte y que los canales piensen un código de ética serio, además de no pasar avances de pornografía y violencia. Ahora pedimos en el Congreso una reunión bicameral. Esperamos que escuchen", dice, mientras su mamá la mira sin decir una palabra.

televMC.gif (6768 bytes)Agustina participó a mediados de marzo en la Cumbre Mundial del Niño y la Televisión, realizada en Londres. Cambió experiencias e información, pronunció un discurso ante chicos de todo el planeta y llegó a la conclusión de que si ellos no trabajan por sus intereses, pocos adultos lo harán. Al menos, eso comprobó cuando se acercó por primera vez a los medios locales. Los chicos del sombrero escribieron un obrita de teatro corta para representar en los canales. La idea era ilustrar cómo impacta una imagen en sus emociones.

"Fuimos a Memoria, a América y a lo de Raúl Portal, y en todas partes nos dijeron que ya salíamos al aire. Pasaba el tiempo, y nada. Esperamos, insistimos, pero nunca nos dieron espacio."

En la película Stanno Tutti Bene, Marcello Mastroianni es el abuelo que vigila a su nieto, un lactante obnubilado por la pantalla. De golpe se interrumpe la transmisión y el crío estalla en lágrimas. El abuelo logra calmarlo cuando lo sienta frente al ojo de un lavarropas en marcha.

Esta escena utilizan los psicoanalistas para explicar el efecto de hipnosis que causa la televisión en la mente de niños y adultos, no necesariamente teleadictos. En la BBC de Londres se creó una serie para bebes de diez meses, donde unos ositos redondos que se deslizan suavemente los mantienen hechizados durante 30 minutos.

Según Ricardo Sahovaler, psicoanalista infantil y autor del libro Psicoanálisis de la televisión, el efecto persiste aun después de apagar el aparato. Pero el discurso fragmentado constituye el problema más significativo del horario de protección. "La tele no da tiempo para pensar. Aunque se digan cosas importantes o profundas, su mismo ritmo hace que el contenido se pierda tras la publicidad que muestra una mujer semidesnuda o las secuencias de Duro de matar, por ejemplo. El mensaje anterior se olvidó, pues no hubo tiempo para reflexionar. Esa descontextualización en los avances es más lesiva que una película entera de sexo o acción. La fragmentación del discurso se registra como algo traumático: está mirando un dibujo animado, cortan y aparece una imagen donde matan a quince tipos. En cambio, si pueden hilvanar una historia, entender su desarrollo, engarzar con recuerdos o actos anteriores, entra dentro del referente psíquico."

En su ensayo, el psicoanalista plantea la liviandad con que se abordan temas ciertos, naturales, que tendrían provecho enfocados sin distorsiones. "Hay una suerte de promoción banalizada de la realidad que responde a la premisa del sálvese quien pueda y donde la tele actúa como la productora de cultura nacional. Aquí aparecen fenómenos claramente menemistas. Tinelli hizo un programa que los chicos se mueren por ver, ¿y qué les enseña? Que se puede insultar, usar malas palabras y burlarse del otro. Una cosa es la broma y otra la burla, pero acá hay una especie de goce con el sufrimiento del otro, eso muestra que la lógica es: hay un mundo de piolas y uno de tontos. Los piolas son los que gozan al otro, no los más solidarios o inteligentes. Así desaparecieron los héroes y surgió la figura del ídolo."

Semanas atrás, cuando los resultados pedagógicos en las escuelas estatales no conformaron a la ministra de Educación y, en Jonesboro,atvmalaC.gif (25547 bytes) Estados Unidos, dos menores disfrazados de Rambo acribillaron a balazos a cinco compañeros, la televisión, otra vez, fue la madre de todos los desatinos sociales, la gran culpable.

"Es inútil enfrentar a la televisión con la escuela, esencialmente porque la escuela apunta a la razón, al pensamiento abstracto, y la imagen a las emociones. A la televisión vamos sólo a pasar el rato, a no pensar, o sentirnos acompañados: niños y jóvenes van a saber qué es la vida, a buscar modelos y entender las ambivalencias del género humano", sostiene Tatiana Merlo Flores, que actualmente investiga con Michael Morgan, de la Universidad de Massachusetts, el impacto de la televisión en mil jóvenes norteamericanos y mil argentinos.

"En lugar de culpar debemos preguntarnos qué sucede con nuestros chicos, por qué compran violencia. Acá no se puede analizar según causa-efecto, violencia TV-niños agresivos. Los chicos con temperamento agresivo por problemas afectivos, familiares o de relación, son quienes eligen lo violento. Hay una proyección, seleccionan de alguna manera aquello que están necesitando y responde a su realidad interna. Eso les da permiso, les enseña formas de manifestar la agresividad, es un medio legítimo para lograr fines."

La tendencia de tratar a los niños como consumidores inquieta a padres y educadores del planeta entero. En países desarrollados, los esfuerzos han dado sus frutos.

Pero, por si la televisión privada no asumiera sus compromisos, en ese mundo civilizado, el Estado incluye en sus políticas culturales a la gente de menos edad. Los canales oficiales crean programas infantiles aplicados al nuevo concepto de show: Edutainment, una equilibrada combinación de entretenimiento y educación (también hay para adultos), que encuentra sus más logrados exponentes en la BBC de Londres, la NHK de Japón, la RAI en Italia y cadenas oficiales de Canadá, Holanda, Brasil y Grecia, país que está a punto de lanzar al espacio un satélite exclusivo para la transmisión de señales infantiles.

En el reino del revés argentino, salvo valiosas excepciones del cable, los canales gratuitos no disponen de espacios originales para chicos. Es que la mayoría de las fórmulas fue pensada para exhibir las gracias de la conductora de turno. Así, un universo de rubias bien alimentadas, de anatomías esculpidas y voz de corneta, sin otro mérito que repartir premios, inundaron la pantalla antes y después de que aterrizara Xuxa, el fenómeno brasileño, precursora del minishort brillante y las botas hasta la rodilla. Felizmente, la especie está en franca extinción en el mundo, aunque no aquí todavía. Hoy, el género tiene como protagonistas a los niños, autores y realizadores de sus propias fantasías.

Beatriz Rebossio, en su libro Los niños y la televisión en el mundo, describe ejemplos nada difíciles de imitar. Según la autora, en Nueva Zelanda, gente de 6 a 12 años produce Sendero salvaje, un ciclo sobre ecología. En Francia, una antigua y famosa colección de libros llamada Biblioteca verde fue adaptada para la pantalla chica, con el fin de provocar la búsqueda de respuestas en los libros.

En la BBC dramatizan cuentos clásicos en varios programas, como el tradicional Jackanory, y pasan dibujos animados con música de la Filarmónica de Londres. En Holanda, los pequeños arman un noticiero con reportajes conducidos por ellos. El entrevistado, en vez de responder preguntas, es sometido a un bombardeo de adivinanzas del que no siempre sale airoso. En otra cadena, la VPRO, se emite Villa Achterwerk, serie que sale al aire todos los domingos, a las 9, cuando los padres todavía descansan, y ofrece 30 minutos de entretenimientos e información general.

Nico, Naranja y media y Figureti, tres para todo público. El caso de la teletimba también es muy polémico. ¿Está bien incitar a los pequeños a que apuesten por teléfono?

Michael Lavoie, actual director de Programas para niños y juventud de la Societé Radio Canada y productor del exitoso Plaza Sésamo, en un ensayo sobre la televisión y los chicos del 2000, sostiene que la dicotomía entretenimiento-educación persistirá, y que el TV-Chip para vedar imágenes violentas (Clinton lo propuso luego del episodio de Arkansas) no aportará soluciones, mientras los radiodifusores vendan basura. "Lamentablemente existe una tendencia mundial a considerar la audiencia de menores como un mercado para ser explotado. Hay una explosión de mensajes comerciales creados para inducirlos a consumir. Este concepto mercantilista ha hecho que los adultos olviden su responsabilidad sobre los niños en la sociedad."

En su investigación, Tatiana Merlo Flores concluye que los menores intuyen cuándo un programa es inconveniente para su edad. Los encuestados dijeron saber que existe un horario y series que no deberían ver, aunque en este sentido permanentemente burlan a sus padres. Como medida para solucionar esto, el 47% propone respetar el horario de protección, mientras que el 37% cree que debería ver programas con sus padres, y el 10% piensa que la solución está en no adelantar contenidos.

"Ellos piden límites tratando de superar esos límites. Los necesitan para sentirse seguros, y la tele es una región donde se sienten indefensos en relación con sus padres, porque no se los marcan. Esto se comprueba cuando pregunto a los adultos y aseguran ver televisión con los hijos, prohibirles determinados productos o explicarles cuál es el mensaje. Pero al hablar con los chicos, descubro que los padres mienten."

Los adultos repetimos con frecuencia que los niños son el futuro, la esperanza del mundo, los hombres del mañana, etcétera. Basta echar un vistazo a la cartelera del día para preguntarnos si la frase no se ha vuelto otro de nuestros tantos lugares comunes.

lingirat.gif (669 bytes)

palida.gif (2781 bytes)

La televisión como medio educativo

televAC.gif (5844 bytes)Uno de los objetos más distintivos y polémicos de la segunda mitad de este siglo es la televisión.

Sobre este aparato se siguen disparando venenosos dardos críticos; también se le tributan apologías ciegas. Pero entre ambos extremos, la dinámica de utilización de la tecnología televisiva ofrece matices ricos y sumamente útiles. Un ejemplo de esto último está dado por la creciente oferta de cursos de capacitación vía TV.

Se trata de una tendencia mundial que en la Argentina ha comenzado a cobrar vigor en los últimos cinco años, posibilitando que espectadores con dificultades económicas o sin disponibilidad de tiempo accedan a distintos conocimientos. La televisión, de esta manera, parece exhibir una faceta muy diferente de aquella que siempre motivó las críticas que destacaban la pasividad o la violencia que fomentaría el mueble más cautivante de los hogares contemporáneos.

El creciente uso de la televisión como vehículo educativo se ve alentado por una cuestión más: la posibilidad de integrar aprendizaje con entretenimiento. Esto se advierte en especial en el caso de los programas educativos destinados a los niños, quienes así aprenden que aprender no es necesariamente algo aburrido y gris.

Nuestra televisión abierta tuvo durante casi tres décadas el ciclo "Telescuela técnica", producido por el Consejo Nacional de Educación Técnica, el cual llegó a contar con 60 mil alumnos. Pero desde hace varios años las principales ofertas se encuentran en distintos canales de cable, donde hay producciones que integran el sistema educativo formal -como las destinadas a la capacitación docente- y también abundan ciclos de enseñanza de idiomas, de programas informáticos, de historia, de geografía y de arte.

Como se puede advertir, la oferta es muy variada, flexible en materia de horarios y rica en cuanto a recursos pedagógicos. Y es que la televisión permite utilizar todo el poder de las imágenes para la transmisión de conocimientos; además, los cursos suelen ser complementados con contactos telefónicos, por carta, fax o correo electrónico.

Pero el crecimiento de la utilización de la televisión educativa en nuestro país todavía tiene mucho camino por delante, en especial en lo que respecta a la educación a distancia. Nuestras universidades, salvo contadas excepciones, aún no ofrecen esta modalidad de capacitación que tiene gran importancia y difusión en comunidades como la europea.

lingirat.gif (669 bytes)

besi.gif (2823 bytes)

Cuando la TV muestra lo que algunos no quieren ver

televMC.gif (6768 bytes)No es el primer beso entre homosexuales en la TV el que se han dado el lunes dos muchachitos en Verano del 98. No es el segundo, ni siquiera el décimo. ¿Por qué entonces llamó tanto la atención? ¿Por qué provocó una reacción inmediata básicamente entre algunos mayores de 40 años, público involuntario de la tira? Una respuesta es que en este beso intervinieron dos adolescentes, en un programa específicamente dedicado a los adolescentes.

La tira, que se emite fuera del horario de protección al menor, arrastra, sin embargo, un público cautivo que le sigue los pasos en los distintos horarios que ha tenido (primero a las 21, después a las 19, ahora a las 22). La sorpresa, la indignación de algunos padres, no obstante, es difícil de sostener si se tiene en cuenta que el programa viene planteando estas delicadas cuestiones desde hace aproximadamente un mes. Y que el rating lo acompaña con un promedio de 20 puntos, según Ibope.

Tadeo, un chico de 16 años, llegó a Costa Esperanza como uno más de una familia de cinco huerfanitos. Lo único que lo caracterizaba era su timidez, hasta que empezó a hacerse cargo de la atracción que sentía por su mejor amigo, Nico. Cuando finalmente verbalizó todo lo que sentía, se dispararon reacciones varias: desde la comprensión hasta el rechazo, y el ocultamiento por parte de su familia. Entonces el chico intentó infructuosamente transarse una chica del pueblo, pero no. Cuando todo indicaba que Tadeo y Nico iban a reconversar el punto, apareció en esta historia Ricky, que viene de un reformatorio y se ufana de haber "probado todo". Antenoche, mientras el resto de la barra fue a ver un show televMC.gif (6768 bytes)erótico, ellos dos se quedaron solos y a oscuras (porque saltaron los tapones). Ricky, entonces, avanzó sobre Tadeo y lo besó en la boca. Fin del capítulo, a las 23.07, siete minutos después de la hora habitual.

Si en este mismo ciclo se sucedieron asesinatos, una violación y corrupciones varias, ¿será este beso motivo para que un adulto decida "arrancar" literalmente de la pantalla no a un chiquito sino a un adolescente fascinado por lo que está mirando? Y además, ¿por qué sería malo lo que está mirando? ¿Basándose en qué se supone que los personajes televisivos pueden provocar identificación en un tema tan complejo como la sexualidad? ¿Qué está mostrando la tele que no haya sido antes materia de conversación con los padres? Si este beso genera una polémica es quizá porque hay demasiadas cosas todavía sin resolver, dentro de la televisión, sí, pero sobre todo fuera de ella, en la vida, donde la violencia, la droga, el desamparo y la sexualidad, por supuesto, no se miran por TV.

lingirat.gif (669 bytes)
Ag00377_.gif (6522 bytes) Estamos escuchando "Don't let the sun go down on me" de Elton John
 

volver.gif (46419 bytes)

lcolorme.gif (1476 bytes)

bamar1.gif (870 bytes) Los Simpsons

bdragon2.gif (873 bytes) Dragon Ball

bvidema3.gif (859 bytes) Verano 98´

bceles4.gif (859 bytes)   El Show de Video Match

bviol.gif (876 bytes)  Justificación del Proyecto

bdora6.gif (862 bytes)   Invasión Digital

bverde8.gif (868 bytes)  Guías Didácticas

Diseños y adaptación de gifs animados realizados por de  la Lic. Laura Alvarez

Trabajamos con enorme placer y dedicación para las III Olimpíadas Nacionales de Internet, organizadas por el INET:

Julieta Portillo, Mariano Monteroso, Daiana Ferrer, María Sol Diaz, Virginia Solans, Victoria Aramburu, María Angeles Sfeir y Rodrigo Lamborizio, alumnos del Colegio Ntra Sra. de la Misericordia de San Fernando, a cargo de la profesora Lic. Laura Alvarez, todos bajo la coordinación de la Prof. Marcela Giorno.
Para una mejor visualización de esta página utilice exploani.gif (8609 bytes)
Configuración de monitor 640x480