INTELIGENCIA EMOCIONAL y SOCIAL y EL AJEDREZ

Por el Profesor Jorge Laplaza



(Artículo publicado en el boletín de las Escuelas Taller de Ajedrez 
"El Peón Rey" de Rawson y Trelew. Por jorge Laplaza. febrero de 1998).

En nuestro  boletín  del  mes  de  diciembre publicamos un artículo mencionando a  
Howard  Gardner  titulado  "Los  valores  del  ajedrez  educativo". Gardner es el 
propulsor  de  la  teoría  de  las Inteligencias Múltiples, un tema que ha estado 
durante  los  dos  últimos  años  bajo  la  lupa  de  quienes  se preocupan de la 
inteligencia  y  su  instrumentación. Claudio  Cedeño  Araujo,  mentor de  grupos 
filosóficos  del  Perú  y  que  tiene seguidores en Estados Unidos, España y toda 
Latinoamérica ya había planteado esta tesis en 1967.
Y, conocido  el  contenido de nuestro boletín, nos envía temas para el comentario 
que complementan la idea. 

Los   7  tipos  de  inteligencia  de  Gardner  son:  1)  la  lingüística,  2)  la 
lógica-matemática,  3)  la  corpóreo-kinética  (se  refiere  al  procesamiento  a 
través del cuerpo y las sensaciones tanto de deportistas, bailarines o de habilidades 
manuales  como  modistas  o carpinteros, 4) la espacial (que se plasma en quienes 
procesan imágenes o representaciones como pintores y arquitectos), 5) la musical, 
6) la  interpersonal  (que  apunta a las condiciones de líderes que entienden los 
sentimientos y necesidades ajenas, la buena comunicación y las relaciones sociales), 
7) la intrapersonal (que refiere a quienes, probablemente tímidos o aislados, tienen 
mayor conciencia de sí mismos y sus motivaciones o descubrimientos; los místicos, 
por ejemplo). 

Esta  amplitud  abarcativa  de  la idea de inteligencia, Cedeño la  relaciona con 
"La inteligencia Social" y dice: 
"La  inteligencia  es  ese  principio  que  ordena  armoniosamente  las funciones 
mentales y cerebrales para permitirnos entender, comprender, conocer  y  resolver 
las diferentes circunstancias de nuestra realidad existencial. Para  adquirir  el 
orden en el conocimiento de las cosas y de las circunstancias  de  los  hechos es 
necesario aprender a identificar, discernir, deducir y aprender muchísimas cosas. 
Incorporar en nuestras memorias cerebrales y mentales las informaciones que nos den 
un  conocimiento  racional  y  coherente de cada disciplina y de cada materia que 
estudiemos. Cada individuo posee una inteligencia definida para ciertas cosas. 
No existe una forma de vida que no posea su propia inteligencia. Existen inteligencias 
para  cada  rama del saber humano. Para la teología, la cibernética, la medicina, 
el ingenio, las  estrategias, para la construcción y para la destrucción, para el 
mal y para el bien. Sin  embargo, los  humanos desarrollamos nuestra inteligencia 
en unas actividades más que en  otras; y, entonces, siendo  inteligentes en algún 
oficio, solemos ser torpes e ignorantes en otras cosas. Son  pocas  las  personas 
capaces de desarrollar su inteligencia en más de una actividad. 

El premio a la inteligencia

Cuando   inteligencia  es  premiada  (en  una escuela, por ejemplo), los sistemas 
educativos  han  motivado  el  aprendizaje induciendo a la  competencia entre los 
estudiantes, distinguiendo  y  premiando  a quien mejor memoriza las enseñanzas o 
a quien demuestra ser  más  hábil  en  la competencia de conocimientos. Cuando la 
inteligencia es premiada se le hace creer al estudiante que él es más inteligente 
de la clase y, sin habérselo propuesto, termina  cayendo  en el vanidoso error de 
sentirse superior y mejor que los demás. 
Todo esto sucede porque nos han hecho creer  equivocadamente en la unicidad de la 
inteligencia,  como un talento extraordinario que sólo unos pocos poseen para resolver 
los  retos  de  la  supervivencia. Esta  equivocada creencia en la unicidad de la 
inteligencia ha generado individuos soberbios que se creen superiores a sus semejantes, 
generando toda clase de alteraciones y síndromes que hace que las inteligencias se 
fanaticen induciendo  el menosprecio y la incomprensión de sus semejantes. El reproche, 
la censura, el repudio y los conflictos que muchas veces terminan en desavenencias, 
desamor, en odios y ofensas en ese doloroso círculo de las esquizofrenias y paranoias 
que agobian a la humanidad, son resultados de esta equivocada creencia." 

La inteligencia emocional

'La Inteligencia Emocional' es el libro récord  de ventas del año último. Daniel Goleman, 
su autor, se basó en explicitar que el coeficiente  de  inteligencia podía ampliarse para 
considerar todas estas aptitudes. Antes, diferenciaban al ser inteligente del que parecía  
no serlo por no responder a las calificaciones sustentadas por la organizaciones sociales 
comunes.  La  razón  se  desvinculaba  de  las  emociones.  El  control  y dominio de los 
sentimientos  juega  un  papel decisivo en las aptitudes a evaluar, tanto en las escuelas 
como en el trabajo.
Uno de los tantos temas de análisis de Goleman se refiere al 'estado de flujo', por ejemplo, 
que es un manejo de la concentración parecida al éxtasis que permite resolver situaciones 
logrando serenidad, predicción  sobre los resultados y energía espacial  y es muy similar 
al estado que se adquiere en el entrenamiento del ajedrez frente a la toma de decisión en 
una jugada.

Shapiro: educar emociones

Lewis Shapiro, en su obra  'La inteligencia emocional en los niños', define qué es formar 
la inteligencia emocional  en  los  niños. Una nueva forma de educar a los hijos.que bien 
puede  llevarse  a  los  sistemas  educativos..  Trata  sobre  cómo  alentar  la  empatía 
(la  participación  afectiva  en  una  realidad  ajena), el  desarrollo  de  la atención, 
el  aliento  a  la  sinceridad, el  optimismo  y  el  control  de la  depresión o el bajo 
rendimiento, el  tratamiento  de  las  emociones  morales  negativas  como  la culpa y la 
vergüenza, la  importancia  del  humor,  las  condiciones  de  los placeres, el beneficio 
de  la  formación  en  grupos  y  la amistad, el esfuerzo, la persistencia y voluntad, el 
control emocional, la  superación  del  fracaso. En fin, que el CE radica en una amplitud 
de variantes. 
La  inteligencia  Social  Compatible  con todo ello es la Inteligencia Social que elucida 
Cedeño en su comunicación. Dice: "Lo que  pocos humanos han aprendido a desarrollar es lo 
que bien podríamos llamar una Inteligencia Social. Esta debe aprehender el conocimiento y 
la praxis de todas aquellas normas y reglas  que nos enseñen a cumplir con todos nuestros 
deberes para tener la razón de reclamar nuestros  derechos, para hacernos merecedores del 
respeto,  la cortesía, la  admiración y  las consideraciones  de urbanidad, que hagan más 
armoniosas las  relaciones con nuestros semejantes, permitiéndonos  entender y comprender 
la libertad y la diversidad de ideas, de credos  religiosos  y políticos, de  simpatías y 
antipatías, de  aficiones y  gustos del prójimo. Que nos permita convivir respetuosamente 
con quienes tienen creencias,  gustos  y aficiones  diferentes; que entendamos el derecho 
de quienes quieren vivir de formas  diferentes  dentro  del marco de la ética, la moral y 
las buenas costumbres, aún cuando discrepen de nuestras formas de ser y de creer."

Ajedrez e inteligencia

El  camino  de  la  inteligencia  comúnmente  descrita,   y  su  multiplicidad , hacia la 
inteligencia  emocional  y,  luego ,  la  social,  está  trazado. Tal vez los tiempos por 
venir  desarrollen  programas  que aplicarán criterios para mejorar el estado intelectual 
de nuestras sociedades.
No decimos que todo aquél que aprenda y se desarrolle con el ajedrez se vuelva inteligente. 
Tal vez sólo podamos ser inteligentes en mismo juego.
En el  trabajo con el  ajedrez lo que  arrimamos  son ámbitos de comprensión de todo esto, 
especialmente  en  los  chicos.  Por estar continuadamente en una motivadora gimnasia. Un 
joven  entrenado en  resolver  situaciones,  mantener  la  concentración de la atención y 
controlar  estados  mentales  frente a la  competencia  exigente se afirma y se comprende 
en  buena  parte  de su dimensión intelectual y toma en cuenta sus respuestas emocionales 
en relación a su entorno.