
-"Yo he sido subalterno y pariente del comandante Varela. Acabo de
vengar su muerte" fue la declaración de Millán ante el inspector Conti.
Wilckens vivirá casi un día mas antes de morir. La noticia en tanto ya corría por toda
la ciudad. A pesar de ser sábado, los distintos gremios comienzan a movilizarse.
"- Va a haber jaleo por el lado de los obreros" le indican al presidente Alvear. Así es que cuando el tema empezado dos años atrás en Santa Cruz parecía calmarse; vuelven los dolores de cabeza para los funcionarios nacionales. Incluso el gobierno pasa a quedar como sospechoso de facilitar la muerte de Wilckens. En realidad es muy probable que Millán actuara con el apoyo logístico de la Liga Patriótica de la que era miembro.
| ilustración del diario Crítica. Entonces era muy poco frecuente el uso de fotografías en los diarios. |
"WILCKENS FUE COBARDEMENTE
AGREDIDO HOY EN LA PRISIÓN NACIONAL" titulaba el diario Crítica en una tirada que
superó los 500.000 ejemplares.
Efectivamente los gremios a pesar de sus diferencias ideológicas (anarquistas,
socialistas comunistas, sindicalistas puros) al saber de la muerte de Wilckens comienzan a
aplicar medidas de fuerza. Incluso hay malestar ya que la justicia y la policía no
terminan de entregar el cuerpo, el cual es sacado secretamente rumbo a una tumba
desconocida (luego encontrada por un periodista en el cementerio de la Chacarita).
Mientras se siguen sumando adhesiones y paros de nuevos gremios. Las sedes se van
nutriendo de militantes a la espera de la aparición del cuerpo del anarquista ultimado.
El centro de mayor tensión es la sede de la FORA (Fedracón Obrera Regional Argentina) en
donde se agrupan una docena de sociedades obreras.
Es el día lunes siguiente al atentado en la cárcel. La ciudad de Buenos Aires está paralizada. Algunos militantes fueron detenidos el día anterior por realizar daños a tranvías al enterarse de que les habían escondido el cuerpo de Wilckens. El paro se siente en todas las principales ciudades del país y especialmente en los puertos. El Sr. Carlés de la Liga Patriótica ofrece sus 43 brigadas civiles (una especie de fuerza armada privada) para restablecer el orden.
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el jaleo tan temido: desalojo de los obreros cerca de Plaza Once |
En el Local de la Sociedad de Obreros Panaderos (zona de Plaza Once en la ciudad de Buenos Aires) el martes se congregan miles de obreros. La Plaza once está copada de efectivos policiales. Allí comenzará el jaleo tan temido en las esferas del gobierno. Será difícil precisar quien comenzó, pero el resultado de los disturbios arrojó dos muertos, 17 heridos y 163 detenidos por parte de los obreros y un oficial muerto y tres heridos mas por parte de la policía.
Aquí vuelven a diferenciarse las asociaciones obreras. La USA (Unión Sindical Argentina) adhirió en principio a las medidas pero evitando manifestar públicamente. Luego levantará su paro. Algunos gremios del sector anarquista (FORA) deberán también aflojar en sus medidas ya que al no presentarse a trabajar son reemplazados por cualquier desocupado de los tantos que abundaban. Así como ya es habitual las medidas de fuerza quedan diluídas.
Volvamos a Pérez Millán. Su posición es comprometida. Si actuó respaldado por una organización, no puede hacerlo público. Por ello comienza a argumentar incoherencias y contradicciones ... comienza a hacerse el loco. Con ayuda de algún poderoso tal vez consiga una condena de pocos años y en una institución psiquiátrica:Pérez Millán, sometido a un examen de sus características psíquicas acusa síntomas bien claros de hallarse bajo la acción de una ligera crisis nerviosa, y en ciertos momentos de su interrogatorio presenta rasgos de perturbación de su memoria pues ciertos pasajes de su vida anterior los recuerda con alguna dificultad, no encuadrando en la preparación que demuestra tener el reconocido"(médico forense Doctor Vailatti).- |
Pero un par de nombres se agregarán a la lista de los vengadores. Hay un
"loquito bueno" de nombre Esteban Lucich, yugoslavo. Pequeño de estatura y un
poco jorobado. Lustra los zapatos, tiende las camas, barre el piso y así se gana unas
monedas ... Circula libremente por el hospicio. Como en la mañana del 9 de noviembre de
1925.
Justamente esa mañana Pérez Millán se sentía algo abandonado. La sociedad ya estaba
preocupada por otros temas, y salvo su padre ya nadie lo visita. Aparentemente dice a su
compañero de habitación "voy a desenmascarar a mas de uno" y comienza a
escribir una carta. Almuerza algo liviano y prosigue su escrito ... el que quedará
inconcluso. Mas precisamente a la 12:30 el "loquito bueno" pide pasar al
pabellón de los enfermos pudientes. Llega hasta la habitación de Pérez Millán, entra,
saca un revólver y dice: "- Esto te lo manda Wilckens".
Millán recibe un balazo en el pulmón izquierdo y se tira al piso evitando que lo alcance un segundo disparo. En el posterior forcejeo recibe un nuevo proyectil que se le aloja en el muslo. Finalmente llega un enfermero y reduce a Lucich, al que le colocan un clásico chaleco de fuerza.
| frente
del diario anarquista "La Protesta" (Archivo General de la Nación - dto. doc. fotográficos).- |
Nuevamente despierta una historia no tan dormida. A cargo de la
investigación de este último suceso está el comisario inspector Santiago. Preguntado
Lucich de por qué lo hizo , solo contesta una frase memorizada: "el revólver lo
encontré en la mesa de Pérez Millán. Como él me atacó a puñetazos yo le disparé
para defenderme". El comisario comprende que este loquito no obró por decisión
propia sino que fue "programado" por alguien. Por eso pide enseguida una lista
de reclusos internados allí mismo en el Vieytes. Y ahí encuentra el nombre servido de
quien pudo idear este nuevo eslabón en la serie de venganzas: el ruso Boris
Wladimirovich.
¿Qué hace este anarquista ruso que ha recorrido el mundo, en este hospicio cuando
debiera estar cumpliendo una condena en el penal de Ushuaia ? ¿ Qué hace aquí casi
paralítico y en las últimas, y encima logrando que Lucich dispare contra Millán ? El
diario La Razón lo llamará "curiosa, siniestra, novelesca silueta".
Wladimirovich tomado prisionero: es el señalado con la flecha. El resto son funcionarios que posan para la foto. |
Justamente Pérez Millán se encontraba internado tras los disparos. Si bien los médicos suponían que en treinta días estaría recuperado, una perforación en algunos órganos lo debilita progresivamente hasta que fallece en plena madrugada. El presidente de la Liga Patriótica está a su lado y días después publica la carta que estaba escribiendo Millán en sus últimas horas. En ella no aparecen denuncias sino el relato de cómo se involucró en el tema de Santa Cruz. La última frase es "Tengo que decir mas respecto a mi condena ..." Allí ocurre el atentado sin que se sepa que era "eso mas".
Volviendo a Wladimirovich cabe señalar que en el penal de Ushuaia (donde cumplía una condena por un asalto realizado con el fin de conseguir fondos para publicar un diario anarquista) su salud comenzó a deteriorarse. Curiosidad del destino: alguna vez se había salvado de ir a Siberia y terminaba en Ushuaia que por entonces era realmente el fin del mundo.
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foto
real de presos en Ushuaia y vista áerea del penal (hoy museo). |
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Es muy probable que el ruso al ver su delicada salud y antes de morir quisiera realizar un último acto idealista: vengar a Wilckens. Por ello comienza a "estar loco" al saber que Millán está en El Hospital de las Mercedes (el Vieytes). Según el médico de Ushuaia el anarquista tiene signos notorios: canta viejas canciones rusas, no puede caminar, se arrodilla rezando (como para tomar por loco siendo un anarquista). Ya en el penal del sur estaba otro anarquista de los pesados: Simon Radowitsky. Dos son mucho. Wladimirovich no parece peligroso, así es que mejor trasladarlo al manicomio donde se derivan los condenados. Allí le queda el trabajo de adoctrinar a Lucich y simplemente entregarle un revólver con las frases que debía decir.
El comisario Santiago lo hace traer y comparecer. El ruso de 49 años parecía un anciano de setenta. Su estado general era lamentable y pasaba la mayor parte del tiempo postrado. Sabe que va a ser muy difícil probarle algo en ese estado. Wladimirovich apenas sonríe. No confiesa ni se inmuta ante los "ablandes" típicos. Claro está acostumbrado a los ayunos anarquistas y además viene del penal de Ushuaia. Los posibles testigos son "locos" o débiles mentales, y los posibles colaboradores externos solo dicen que le llevaron fruta y no armas. De todas maneras Wladimirovich no saldrá de la cárcel. Ya paralítico, sucio y desatendido fallecerá al poco tiempo...
... Es el fin del cuarto acto del drama que comenzó en la lejana (cercana) Santa Cruz.-
Queda por allí un hecho suelto al cual no puede
comprobársele conexión con esta serie de venganzas pero que sí vuelve a enfrentar al movimiento
anarquista contra el oficialismo. En el dia de Nochebuena del año 1929, un militante
anarquista de nombre Gualterio Marinelli de 44 años; se acercó a la carrera hasta el
coche presidencial en donde viajaba Hipólito Yrigoyen (por entonces en su segundo mandato
como presidente). Una vez cerca del vehículo vacía la carga de su revólver. La custodia
repele el ataque dando muerte a Marinelli. Yrigoyen ileso, concurre a la comisaría a ver
los restos del anarquista, mientras se le oye decir: ¡ Y yo que nunca hice mal a
nadie!" |
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