
Con
el regreso de Varela y el grueso de las tropas a Buenos Aires, no iba a terminar el
derramamiento de sangre. Ya sin Santa Cruz como escenario, las consecuencias de la cruel
represión del conflicto obrero tendrán todavía un capítulo adicional: el de las
venganzas o los vindicadores de la Patagonia Trágica.
No toda la tropa de Varela
había regresado. Un grupo destacado en el sur debió permanecer algún tiempo mas,
debiendo casi "huir" luego de Santa Cruz ya no por la "supuesta violencia
de supuestos bandoleros" sino curiosamente por el costo de vida ...
Transcribimos un fragmento publicado en el diario "La Prensa" el dia 25 de enero de 1922. Nótese el estilo algo recargado de subtitulares: |
| EN
LOS TERRITORIOS DEL SUR Desorganización Administrativa Incidente entre Policías Supuesta reunión de revoltosos Demostraciones al ejército Regreso del Jefe de las Fuerzas (de nuestro enviado especial) San Julián, enero 24 el destacamento de tropas de caballería que había quedado en Santa Cruz al mando del capitán Pedro E. Campos, tuvo que trasladarse a Rio Gallegos, debido a que en aquella localidad se hacía imposible la vida a causa del elevado precio alcanzado por los artículos de primera necesidad. El fenómeno que ha motivado esa traslación es común en toda la costa de la Patagonia; pero según los informes que me ha proporcionado el mencionado oficial, el costo de la vida en Santa Cruz ha llegado a límites increíbles." |
![]() |
homenaje de la Liga Patriótica en Buenos Aires. Sentado se vé a Varela y a un costado a Carlés. Al reverso de la fotografía original puede leerse: " Interezante (sic) fotografía en que aparece el extinto Tte. Coronel Varela durante la ceremonia en que la Liga Patriótica le recompensaba con la medalla al mérito por su enérgica y patriótica campaña en el territorio de Santa Cruz" (Archivo General de la Nación - dto. doc. fotográficos).- |
En tanto en Buenos Aires y pasada la euforia de la campaña, el tema de los fusilamientos comienza a ser algo molesto a nivel político. Por ello salvo el reconocimiento de terratenientes y de la Liga Patriótica Argentina, no aparecen los honores que tal vez Varela esperaba. Así es como desde el gobierno de Yrigoyen no aparece el decreto que avale lo actuado por las tropas. Algunos oficiales incluso llegan a solicitarlo al mismo General Justo (ministro de guerra). Este pedido es rechazado por falta de estilo pero en realidad encubre el desinterés por resucitar la polémica por los excesos de Varela y su tropa en territorio nacional de Santa Cruz. En la Cámara de Diputados también se "enfría" el tema.
Kurt Wilckens |
Los
diarios obreros y anarquistas mantienen vivo el tema con denuncias y publicaciones
constantes; pero no llegan a movilizar a la opinión pública aunque es grande el mérito
de mantener vivo el tema. Y justamente será un anarquista quien cuando ya parecía que
los sucesos de la Patagonia pasaban al archivo colectivo de la ciudadanía; hará que la
oscura campaña de Varela vuelva a ser tema de gran actualidad ... para decepción de
políticos, militares y hacendados de entonces. El 27 de enero de 1923, Kurt Gustav
Wilckens lanza una bomba casera y cinco disparos contra el teniente Coronel Varela cuando
sale de su casa de la calle Fitz Roy n° 2461 (el atentado sucede en el n° 2493 de la
misma calle en la ciudad de Buenos Aires).
Para conocer algo mas de este tal Wilckens le recomendamos luego recorrer el ítem
"protagonistas" de este mismo sitio. Pero es conveniente adelantar que Wilckens
era un anarquista venido de Alemania. Había pasado por los Estados Unidos y
circunstancialmente llega a la Argentina expulsado de aquel país y a la espera de poder
regresar. Comienza a frecuentar bares y locales anarquistas y empapado del tema de la
Patagonia Trágica asume como propia la misión de vengar estos hechos impunes.
Paradójicamente es un sujeto pacifista e idealista, tal es así que obra solo (apenas
recibe asesoramiento sobre la fabricación de bombas caseras). Nunca estuvo en Santa Cruz
y aparentemente no conocía a huelguista alguno. Sus ideales le hacían sentir que había
que vengar estos trágicos hechos aunque debiera recurrir a la violencia que él mismo
criticaba. Por ello es que día tras día, esperaba a la mañana la salida de Varela de su
domicilio ... pero siempre había terceros cerca, generalmente hijos o hijas del militar.
bomba casera del tipo que usaban los anarquistas |
Ese
día 27 de enero Varela vuelve a salir con una niñita. Desaliento en Wilckens.
Repentinamente la niña vuelve a la casa por sentirse mal. Varela uniformado y con sable
(sin custodia por propio pedido) reinicia su caminata. Es el día esperado por el alemán.
Cuando ya se acerca a Varela para atentar contra él aparece una niña cruzando la calle.
Wilckens con su idealismo no quiere dañar mas que a Varela. Por ello frena su acción,
asusta a la niña para que se vaya ("¡ cuidado viene un auto!") y ya con Varela
en actitud alerta no tiene mas remedio que tirar la bomba entre ambos hombres. Así inicia
su atentado del cual resulta obviamente también herido y no puede huir según lo
planeado.
El militar con las piernas rotas se aferraba a un árbol intentando desenvainar el sable.
![]() |
|
| fotos de la reconstrucción judicial de entonces y en el lugar del hecho.- | |
Los
dos heridos están frente a frente. Allí Wilckens descarga las balas de su Colt en Varela
quién insultando cae sin vida. El anarquista con dificultad intenta llegar hasta la
avenida Santa Fé (a unos metros del lugar). Los curiosos y vecinos temen detenerlo por
portar aún el revólver, hasta que dos vigilantes (de apellidos Díaz y Serrano) le
apuntan con sus armas reglamentarias. Wilckens simplemente les ofrece su Colt
entregándose, mientras dice con acento extranjero: "he vengado a mis hermanos".
El agente Serrano le da un par de golpes, en tanto de un regimiento cercano (casi
enfrente), se acercan corriendo oficiales y soldados con la intención de linchar al
anarquista. Un oficial escribiente de la policía frena la arremetida y con firmeza
señala que el detenido es responsabilidad suya. Wilckens solo dice: "yo no soy
necesario en la vida, he cumplido con mi deber ... pueden matarme".
foto del sitio del atentado año 1923 |
La noticia de la muerte de Varela corre de boca en boca. Sus camaradas de armas se encuentran indignados. Varela era querido por sus soldados y oficiales. Algunos comienzan a hablar de no dejar impune este atentado. Entre los oficiales mas cercanos está la sensación de que fue usado por los políticos, y que equivocado o no había actuado en el sur cumpliendo órdenes (siempre quedará la duda de si estas órdenes presidenciales fueron literalmente cumplidas o mal interpretadas por Varela). Cuando se tocaba el tema de las matanzas en el sur solía escucharse de parte de funcionarios la frase "se le fue la mano". Así Varela había llegado a su muerte aislado y olvidado del poder político que un par de años antes le encomendara tan dura misión.
Desde el gobierno se guardaba silencio. No se daba lugar al pedido de ascenso post-mortem a Varela y el decreto presidencial en relación a su muerte fue bastante escueto:
| "Habiendo
sido muerto en la fecha el teniente coronel Héctor B. Varela a consecuencia del
desempeño de la funciones que le fueron confiadas por el P.E. de custodiar la libertad y
el derecho de sus conciudadanos en los territorios del sur al frente del Regimiento 10 de
Caballería de línea Húsares de Pueyrredón, el Poder Ejecutivo de la Nación decreta:
1. Declarar que el fallecimiento del teniente coronel Varela ha ocurrido como consecuencia de heridas recibidas en acto de servicio. 2. Los gastos que demande el sepelio se efectuarán por cuenta del Estado" |
entierro de Varela en el panteón militar del cementerio de la Chacarita |
Al
velatorio de Varela concurren varios funcionarios entre ellos el entonces presidente
Marcelo T. de Alvear y el ex-presidente Hipólito Yrigoyen. Allí se producirá un hecho
curioso: un joven de nombre Ernesto Pérez Millán Témperley (miembro de la Liga
Patriótica Argentina y exsargento de la policía de Santa Cruz), grita y amenaza con
correr a tiros a los periodistas. Posteriormente se sumará a la lista de venganzas como
ya veremos en párrafos subsiguientes.
En la despedida en el cementerio de la Chacarita hablan el ministro de Guerra general
Agustín P. Justo, el radical Manuel Guisbed Blanck, el doctor Manuel Carlés (Liga
Patriótica ver ítem "protagonistas") y su cercano colaborador en Santa
Cruz capitán Anaya. Este último dirá: "el teniente Coronel Varela se limitó
siempre a cumplir con lo que se le ordenaba".
Finalizada la ceremonia, la multitud se retira ... parecía que tal vez ahí se cerraría
el tema ... pero no será así.
Como curiosidad del destino, quienes le rinden homenaje desde la Patagonia con una placa en el panteón serán los extranjeros. Dicha placa dice:
"Los británicos residentes en el territorio de Santa Cruz a la memoria del teniente coronel Varela, ejemplo de honor y disciplina en el cumplimiento de su deber" (placa colocada meses después el 22-IX-1923). |
* * * * * * * * * * * *
foto de un prontuario anterior. Un Wilckens calmo. La chapa dice Ind 232 (de indocumentado) |
Wilckens con las piernas destrozadas es mantenido de pie durante horas en la comisaría. Allí responde muy calmo a todas las preguntas sobre su identificación. Repite "Fui yo solo. Único autor. Yo fabriqué la bomba sin ayuda. Acto individual". En realidad sí recibió ayuda ya que desconocía el armado de estos artefactos (ver foto). En algún momento del proceso son encarcelados un español Rita y un soldado Badaracco que serán mas tarde liberados por falta de pruebas (en realidad Badaracco cumplirá algo de prisión cuando mas adelante escriba a favor de Wilckens en un diario).Pero en general el atentado fue un acto asumido en forma totalmente solitaria. No contesta otra cosa, y poco a poco comienza a debilitarse e incluso a desmayarse.
* * * * * * * * * * * * Los diarios de la época reconocían en el atentado una reacción por la represión en las huelgas. En los archivos del diario La Prensa pudimos ver que sobre el asesinato de Varela apenas sale una noticia de escasos 4 x 10 cm. Y dentro de la sección de policiales. Ni semblanzas, ni siquiera el aviso fúnebre correspondiente ni en ese día ni en los subsiguientes (sí en cambio abundan las referencias a otro militar fallecido en esos días). Poco y nada de Varela mas allá de lo policial. En cambio los diarios anarquistas abundan en textos, relatos y hasta poemas en honor a Wilckens.Es así de a poco, que la gente comienza a preguntarse quien es este sujeto que obró tratando de salvar a la niña que se interpuso, cuyo rostro irradiaba tranquilidad en las fotos y que se entregara tan calmamente. Un alemán que insólitamente vengaba trabajadores patagónicos, de muchos de los cuales ni siquiera se sabían los nombres.
Juez
Malbrán: "¿Está usted arrepentido de lo que ha hecho ?
Wilckens: ¡ Nein, oh, nein!"
Juez: ¿Por qué lo odiaba ?
Wilckens: Porque escuché en varias conferencias y varios escritos sobre su hazaña de
matar obreros en la Patagonia. Y lo maté para que no mate mas a nadie."
portada de un diario anarquista europeo en donde llegó a escribir Wilckens |
Wilckens ya en prisión se comienza a recuperar de sus heridas. Es un preso tranquilo y hasta llega a ser respetado por los mismos guardiacárceles. Los anarquistas eran muy fieles y solidarios con sus presos. Una vez levantada la incomunicación es visitado frecuentemente y recibe alimentos (era abstemio y vegetariano por oponerse a la matanza de animales) y material de lectura casi a diario. Allí también dará algunos reportajes a diarios incluso conservadores y escribirá para publicaciones anarquistas internacionales.
"No fue venganza; yo no vi en Varela al insignificante oficial. No, él era todo en la Patagonia: gobierno, juez, verdugo y sepulturero. Intenté herir en él al ídolo desnudo de un sistema criminal. ¡ pero la venganza es indigna de un anarquista! El mañana, nuestro mañana, no afirma rencillas, ni crímenes, ni mentiras; afirma vida, amor, ciencias; trabajemos para apresurar ese día."Para
junio de 1923 Wilckens se encuentra bastante restablecido aunque deberá usar muletas de
por vida. En pocos días se sabrá la sentencia. El fiscal ha pedido 17 años de prisión
para él. Las simpatías que despertaba llegaron al punto de que los mismos carceleros le
alertaron sobre rumores de complot contra él.
La noche del día 15 de junio, Wilckens se recostó a las 21 hs.
(por reglamento). Durante la madrugada misteriosamente aparece el antes mencionado Ernesto
Pérez Millán Témperley. Aquel que a gritos en el velatorio de Varela anunció empezar a
los tiros, es el guardiacárceles encargado de la vigilancia esa madrugada. Los presos
debían dormir con la luz prendida por seguridad. Así Wilckens fue un blanco fácil.
Millán apoya un rifle máuser en el preso, quien despierta ...
-¿ Vos sos Wilckens ?
-"Jawohl"
La bala le destroza el pulmón izquierdo y sale por la espalda. Comienza la agonía de Wilckens.
A
ÍTEM. ANTERIOR: |
UD.
ESTÁ RECORRIENDO: |
RECOMENDAMOS
PASAR A : |