¿Qué pasó en la Patagonia? O mejor dicho ¿qué era la Patagonia en 1920?

Era una tierra argentina poblada por peones chilenos y aprovechada por un grupo de latifundistas y comerciantes. Es decir, gente que había nacido para obedecer y otros que se habían hecho ricos. Quienes han ido a conquistar la Patagonia así, con todos sus defectos son pioneros.
En 1920, en la época en que se van a iniciar las huelgas de Santa Cruz, Mauricio Braun, hijo de Elías Braun, poseía en sociedad con su hermana Sara Braun la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego que llegó a disponer de 1.376.160 hectáreas. Esta Sociedad Explotadora tenía 1.250.000 lanares que producían cinco millones de kilos de lana, 700.000 kilos de cuero y dos millones y medio de carnes y menudencias.

foto de 1905 - centro de investigación UNPAfotos de época que muestran las tareas de esquila
(gentilezas Sra. Hena Merelles y
Sra. "Titi" Verde)

Sigamos viendo en manos de quiénes estaba el resto del territorio de Santa Cruz. Por la concesión de tierras fiscales hechas al señor Adolfo Grunbein (1893) se repartieron 2.517.274 hectáreas para beneficio de los señores Halliday, Scott, Rudd, Wood, Waldron, Grienshield, Hamilton, Saunders, Reynards, Jamieson, Mac George, Mac Clain, Felton, Johnson, Woodman, Redman, Smith, Douglas y Ness, todos británicos, algunos alemanes, franceses, españoles, Clark, norteamericano, chilenos y Riquez, uruguayo; es decir ningún argentino. Esto hace que quede sin fundamento el argumento sostenido de que la represión que estaba por llegar se hizo en defensa del patrimonio nacional y contra quienes enarbolando la bandera roja querían "internacionalizar la Patagonia". Sin necesidad de bandera roja la Patagonia ya estaba internacionalizada, no sólo por el latifundismo extranjero, sino también porque toda su riqueza se llevaba en bruto al exterior.

AÑO 1920.
El lejano territorio argentino está en crisis. Desde el fin de la gran guerra mundial la quietud ha surgido por la caída del precio de la lana. La lana patagónica no ha podido salir de los puertos argentinos. Esto trajo como consecuencia la desocupación, la baja de los salarios, la crisis, el desaliento en el comercio local y en los pequeños productores y la alarma en los estancieros. Estos, habían lanzado su pedido de auxilio a Yrigoyen.
El pedido de ayuda por la crisis de la lana llegó en un momento en que el primer mandatario estaba rodeado por una serie de tremendos problemas que lo acosaban. Ese verano de fines de 1920 es bien caliente en todo sentido. El dólar alcanza su máxima cotización en todos los tiempos en nuestro país: 100 dólares = 298,85 pesos argentinos. El pan ha pegado otro salto más: está a 60 centavos el kilo (antes el esencial alimento apenas si costaba 30 centavos).
Lo más extraño de todo este período difícil de Yrigoyen es la rebelión casi general de la peonada agrícola. Se realizan grandes huelgas en la provincia de Buenos Aires, en Santa Fé, en Córdoba, Chaco y Entre Ríos.

Yrigoyen y Alvear

Los estancieros, los chacareros, los grandes y pequeños propietarios no recurren para su defensa a Yrigoyen, no le tienen confianza. Igual ocurre con los empresarios argentinos, extranjeros y los representantes de todas las poderosas firmas de capital foráneo. Prefieren siempre la presencia del Ejército Argentino (por ejemplo será el ejército argentino el que reprimirá a los hacheros alzados contra La Forestal, ese monopolio con sede en Londres que solicita urgente ayuda contra la "subversión extranjerizante"). El Regimiento 12 de Infantería reprimirá a las peonadas en esos trágicos días de febrero de 1921 en Villa Guillermina, Villa Ana, Golondrina y Villa Ocampo (provincia de Santa Fé , zona central de Argentina).
Poco antes se habían sucedido también los hechos ya vistos de la Semana Trágica en la misma ciudad de Buenos Aires.

Veamos ahora qué fuerzas se iban a enfrentar en el lejano territorio de Santa Cruz. Por un lado la Sociedad de Río Gallegos (FORA del IX Congreso) que nucleaba a obreros de la playa (estibadores), cocineros, mozos y empleados de hotel y trabajadores rurales. Por otro lado se encuentra la liga del Comercio y la Industria de Río Gallegos, la Liga Patriótica Argentina (integrada por estancieros del territorio) y la Sociedad Rural de Santa Cruz. En el medio, el gobernador, la policía y por último el ejército argentino.

Rio Gallegos inundado (foto Casa Roil)

Comencemos por los obreros. Sus organizaciones centrales en Bs. As. estaban totalmente divididas. Existían dos FORA. La FORA del IV Congreso (que eran anarquistas ortodoxos) y la FORA del IX Congreso, en la que predominaban los sindicalistas socialistas y los partidarios de la revolución bolchevique de octubre en Rusia. Pero como todo tarda en llegar a Santa Cruz, la Sociedad Obrera de Rio Gallegos no tiene tal división. Aquí los dirigentes no estaban influenciados por las diferencias de las ideologías sino preocupados solamente en afirmarse frente al poder de los patrones, del gobierno y de la policía. El hombre más capaz de la Federación Obrera de Santa Cruz fue sin duda el español Antonio Soto (el "gallego" Soto), quién será el actor principal de la parte obrera en el drama.
En cuanto a las organizaciones patronales diremos que actuaron muy unidas y resolutas. Sólo algunos pocos pequeños comerciantes y estancieros chicos ayudaron de alguna manera a los huelguistas.
La historia arranca desde 1918 cuando llegan a la Casa Rosada las acusaciones recíprocas entre el gobernador de Santa Cruz, doctor Germán Vidal, el secretario de la gobernación y el jefe de Policía del territorio. Todos ellos se acusaban de malversación de fondos y de un sin fin de cargos de abuso del poder. Yrigoyen reaccionará meses después y enviará como interventor de la provincia a Adolfo J. Pozzo, oficial primero del Ministerio del Interior, quién a su vez llevó como secretario al comisario inspector de la policía del territorio del Chaco, Edelmiro A. Correa Falcón. El 12 de diciembre de 1918, Pozzo se hizo cargo de la gobernación hasta marzo del año siguiente en que pide que se lo releve del cargo por razones de salud. El 8 de marzo de 1919, Yrigoyen firmará el decreto por el cual "se encarga del despacho de la gobernación de Santa Cruz a Correa Falcón". En junio de 1920 este último solicitará su relevo al ministro del Interior Ramón Gómez, pero recién en septiembre el Congreso aprobaba la respuesta del presidente y nombraba gobernador del territorio al capitán retirado del Ejército Ángel Yza.

Correa Falcón / Ángel Yza

Nos queda caracterizar a la policía de entonces. Según Yza "el personal subalterno de los guardianes del orden público estaba representado por gente de diverso origen, y los argentinos, salvo algunas excepciones, sólo podían reclutarse entre los liberados de la cárcel y del presidio militar de Ushuaia."
El teniente coronel Varela (quien veremos comandará las dos campañas en Santa Cruz) en su informe reservado al Ministerio de Guerra; escribirá suscintamente sobre el capítulo "Policías: malísimo personal, mal tenidas, escasas armas agregando a esto la pésima ubicación en que se las coloca".

Correa Falcón, en los primeros días de 1920 deja cesantes a tres comisarios. Son incontables los casos de cesantías y procesos a los policías patagónicos y jueces de paz de aquellos tiempos por coimeros, violaciones, malos tratos, atropellos ...

Por otro lado la vida sindical patagónica se iniciará a través de los puertos, por medio de los delegados de la Federación Obrera Marítima.
En los puertos patagónicos habían repercutido siempre las huelgas de portuarios y marítimos declaradas desde Buenos Aires. Pero serán los trabajadores rurales - peones de arreos, ovejeros, esquiladores, conductores de carros- quienes hagan un movimiento en serio en octubre de 1915. Pero ese movimiento es calificado de subversivo y el gobernador Vidal - conservador neto- lo hace sofocar con la policía.

expediente por el cual el Ministerio del Interior le abona al territorio de Santa Cruz $ 5638,90 por los gastos de ayuda a la represión en Pto. Natales (Chile). Curiosamente se pagan en el año 1922.
(archivo histórico de Santa Cruz)

La revolución Rusa no dejaba de tener eco ni en la parte más austral del continente americano. En el sur de Chile se suceden dos huelgas (puertos de Natales y Punta Arenas). Estas fueron sofocadas en forma sangrienta. En Puerto Natales, los trabajadores toman la ciudad y el gobernador de Magallanes solicita al interventor en Santa Cruz doctor Pozzo, el envío de fuerzas para la frontera . Es así como 40 hombres al mando del comisario de Gallegos don Diego Ritchie, marchan hasta la frontera a la estancia Rospentek; donde se había refugiado el subdelegado del gobierno chileno mayor Bravo. Ritchie acompañará a Bravo hasta Natales, donde éste se hace cargo nuevamente del gobierno.
Dos personajes dispares que llegarán a ser protagonistas meses después llegan a Río Gallegos: el juez letrado Ismael Viñas nombrado por Yrigoyen por un período de tres años, y el español Antonio Soto quien arriba al lejano sur en calidad de tramoyista de una compañía de zarzuelas española. Ponía los decorados, las alfombras, acomodaba las sillas para el espectáculo, barría y hasta hacía algún papel menor cuando era necesario. Este hombre quedará en Río Gallegos y a las pocas semanas llegará a ser secretario de la Sociedad Obrera a la que dará un rumbo francamente revolucionario.

juez Viñas / Soto

A las luchas internas entre los representantes del Poder Judicial (juez radical Viñas) y del Poder Ejecutivo (gobernador conservador Correa Falcón); se agregaba un ambiente latente de rebelión entre los obreros.
Correa Falcón sabe que en Río Gallegos, está el principal peligro: se llama Antonio Soto, secretario de la Sociedad Obrera. Pero con el "gallego" Soto no es fácil meterse. Detrás de él está nada menos que el juez letrado del territorio. En julio de 1920, la Sociedad Obrera declara la huelga en los hoteles del territorio y en todos los puertos. La cosa no es fácil. Principalmente en Río Gallegos. Habrá también huelgas de los camareros, mozos de patio y cocineros de hoteles: la Sociedad Obrera de Río Gallegos decide declarar el boicot a los hoteles que no habían aceptado las exigencias sindicales. El boicot estaba organizado: los choferes de taxis no llevaban pasajeros a esos hoteles, al personal que entraba a trabajar en ellos se les hablaba de que abandonaran sus tareas y a los huéspedes se los detenía en la calle y de buenas maneras se les explicaba el conflicto. Además se inundaron por esos días de volantes las calles de la pequeña ciudad (de cerca de 4000 habitantes por entonces).

fardos de lana
el espectáculos de los fardos de lana sin que nadie los cargue comenzará a ser habitual. Abajo un local de "La Anónima"
uno de los locales de La Anónima

La huelga se pone brava para el gobierno de Santa Cruz. La policía se mueve mucho y actúa con energía. Grupo de obreros que se ve por la calle, se lo disuelve. A todo chileno sospechoso se lo corre más allá de la ciudad. Al tenerse noticias de que hay un grupo de paisanos reunidos en el hotel "Castilla" se lo allana y se los identifica ( y hasta reluce algún garrote). Además a todos los boliches que prestaban refugio o permitían reuniones de chilenos venidos del campo, se los allanaba y se citaba o "demoraba" a sus propietarios en la comisaría. Se produce así un hecho que no vuelve a repetirse en nuestro país: la solidaridad de los comerciantes minoristas con los obreros, evidentemente para ponerse en contra de los grandes almacenes de los Menéndez Behety (que les quitaron clientela).
Afortunadamente el juez va liberando a aquellos sin causas pendientes. Uno de los tantos panfletos de la Sociedad Obrera decía:

se representará "El Fantasma Gris"
sala de espectáculos en Rio Gallegos a la que Soto vino como miembro de una compañía. También haría de orador tiempo después (foto Casa Roil)

"A los obreros:
Compañeros: nuestro triunfo se avecina a pasos agigantados. Ya han sido puestos en libertad quince de los compañeros presos. Quedan aún doce, de ellos ocho son los que el señor gobernador interino y secretario de la Sociedad Rural, alzándose contra las leyes, se niega a poner en libertad, desobedeciendo hasta las órdenes terminantes e imperativas del poder Ejecutivo Nacional, pero ya llegará su hora y la justicia triunfará por sobe el capricho.
"La huelga continúa lo mismo que el boicot, ni una ni otro cesarán mientras no estén en libertad todos nuestros compañeros."
"Adelante, pues hasta conseguir nuestro justiciero triunfo. Permanezcamos unidos que esto nos hará vencer las dificultades que nuestros enemigos nos crean.
"Prosigamos como hasta aquí, siempre dentro de la legalidad. Respetemos a las personas que invisten autoridad, sean quienes sean. Ya llegará el día de exigir responsabilidades."

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