LOS VERANADORES
Debido al clima riguroso de la cordillera no existen asentamientos de población en forma permanente, como ha venido ocurriendo desde hace miles de años, el hombre se fue introduciendo en la montaña cuando las condiciones eran favorables. En la antigüedad los hombres avanzaban detrás de los animales, los cuales cazaban para su alimentación, ocasión que también aprovechaban para relacionarse con sus congéneres del otro lado del cordón andino. En la actualidad los veranadores, continúan con la ancestral práctica, cuando se retiran las nieves, van a la montaña, ahora llevando sus rebaños. Cuando el blanco manto da lugar a los verdes y nutritivos pastos cordilleranos, es el momento, esperado por los crianceros, se ponen en marcha como cada año hacia una aventura que se renueva.
Desde distintos lugares de la planicie, donde tienen su asentamiento permanente, comienzan a llegar, hombres, mujeres y niños, junto con una larga columna de animales, donde predominan las cabras que se reproducen en la montaña. También componen el arreo caballos, mulas, vacas, ovejas y los infaltables perros pastores.
Si bien la vida durante la veranada es dura, constituye un hecho cultural de suma
importancia para
gente de la zona, es el momento del
encuentro con familiares, amigos, establecer nuevas relaciones, intercambiar productos,
conocimientos y fundamentalmente mantener viva antiquísimas tradiciones.
El traslado de los animales se realiza durante varios días, hasta que cada grupo llega a su "rial", lugar en la montaña que, en muchos casos ha sido ocupado por sus antepasados durante varias generaciones. Por lo general, este lugar es solo un reparo construido o natural, las condiciones mínimas que se tuvieron en cuenta para elegirlo fueron estar protegido de los vientos, un elemento presente constantemente y disponer de agua cercana.
Las
actividades durante la veranada son múltiples. Una de las tareas cotidianas, en la que
participa toda la familia, es la de ahijar los cabritos, se comienza alrededor de
noviembre con los preparativos para la parición de las cabras. A poco de nacer, los
pequeños son separados durante el día de sus madres, que son llevadas a pastar, al
atardecer vuelve el rebaño y la actividad es entregarle a cada madre sus cabritos para
que los amamante y pasen juntos la noche. Un hecho que llama la atención es la capacidad
de los crianceros de reconocer cada cría y su madre entre varios cientos de animales.
Otra ocupación, esta efectuada exclusivamente por los hombres, es la de oficiar de baqueanos en la cordillera. Nadie como ellos para guiar por los innumerables caminos montañosos. Turistas, científicos, deportistas, militares, entre otros deben apelar a los conocimientos de estos hombres que han recorrido cada rincón llevando a sus animales hasta los mejores pastos.
La vuelta de los veranadores El retorno de los veranadores constituye un hecho de singular importancia entre la comunidad. Se transcribe a continuación el texto de la información periodística aparecida en el semanario Tiempo del Sur del 23 de abril de 1.999. Bienvenida en Bardas Blancas a los veranadores que vuelven. Entre el viernes 9 y el domingo 11 de abril se llevó a cabo en Bardas Blancas, a 60 kilómetros de Malargüe, el octavo festival folclórico"Vuelta del Veranador". El marco imponente de la cordillera, los días soleados y numerosos asistentes le dieron brillo a la fiesta anual de bienvenida a los productores caprinos que regresan de los valles cordilleranos donde llevan sus piños a nutrirse de las pasturas allí disponibles. El viernes partió con destino a Bardas Blancas la cabalgata que acompaña a la Virgen de los Veranadores. Los jinetes llegaron a tiempo para compartir el sábado los actos centrales en los que participa activamente la comunidad educativa de la escuela Peregrina Cantos. En nombre del establecimiento habló el maestro David Alonso, y a su turno lo hizo el Intendente Municipal Celso Jaque. Hubo recordatorios para puesteros de otros distritos que llegaron a Bardas Blancas, se descubrió una placa en memoria de los fallecidos y el epílogo del acto fue un desfile cívico-militar con la Banda de Música de la Departamental Sur de la Policía de Mendoza. Más tarde se inauguró un salón comunitario, en el que la Municipalidad del departamento más austral de Mendoza ofrecerá cursos de capacitación. La fiesta incluyó un almuerzo criollo, espectáculos de doma y destreza ecuestre y a la noche llegó el canto y la danza de las peñas y fogones y la elección de la Reina del Veranador. La fiesta tiene que ver con la tradicional costumbre de los puesteros de arriar su ganado entre octubre y noviembre de cada año a los valles de la alta cordillera donde encontrarán pastura apta para el engorde. En esta época retornan a sus lugares de origen para afrontar la temporada invernal y lo que se festeja es, además el reencuentro de los veranadores y sus familiares. Algunos arreos insumen una semana por los obstáculos que deben sortear.
|