ARROYO DE LAS LÁGRIMAS
El Arroyo de las Lágrimas es uno de los principales afluentes del Atuel en el área de montaña. En su punto de desembocadura el río cambia su orientación sur, y forma un ángulo hacia el sudeste. Este arroyo, es conocido desde lejanas épocas por ser el acceso más directo desde el Atuel al territorio chileno, a través del Portezuelo de las Lágrimas. Ya en la época colonial se tenía noticias que de los malones que se llevaban a cabo en las pampas del rioplatenses, una parte de los botines logrados eran arreados hacia los "boquetes" del Atuel, desde donde pasaban a Chile, y uno de los pasos utilizados era el de las Lágrimas. Este paso ha sido una vía corriente para el tráfico de mercaderías y ganado desde o hacia Chile hasta fechas recientes, principalmente por las dificultades geográficas que presenta, por la que solo aquellos que la conocen muy bien pueden transitar sin riesgos. Una vez que entraban en las dificultades del arroyo, difícilmente las autoridades pudieran darle alcance. Quizás el nombre de las Lágrimas se deba a lo tortuoso de su recorrido.
Paradójicamente un hecho por demás luctuoso reafirmó el nombre, pues la tragedia del avión uruguayo, descripta en accidentes aéreos, ocurrió justamente en las nacientes de este arroyo.
Dejando de lado las connotaciones trágicas del lugar, la cuenca de las Lágrimas ofrece lugares de incomparable belleza, que protegidos por las dificultades que presenta su ingreso se mantienen su pureza ambiental.
Expedición
científica-deportiva Cóndor '89. El 25 diciembre de 1.988, desde General Alvear, partimos una avanzada de los integrantes de la expedición hacia la zona del río Atuel. Los objetivos del grupo era realizar relevamientos en la zona del Arroyo de las Lágrimas y ascensiones a algunas montañas. Junto a Antonio Toñico Araya, nuestro baqueano, cruzamos el caudaloso río Atuel y nos internamos en los estrechos y dificultosos senderos de las Lágrimas, luego de una jornada de a caballo acampamos en el Real de las Tres Lagunas.
Con las primeras luces del día siguiente continuamos la marcha, ahora remontando el arroyo Barroso, (que debe su nombre a la turbidez de sus aguas), hasta llegar al Valle de las Flores, donde se instaló el campamento Base. Una vez instalados en el Valle de las Flores comenzaron las tareas de reconocimiento del área, mediciones de datos meteorológicos, relevamiento de flora y fauna, fotografía, visitas a los glaciares. etc.
La actividad deportiva también ocupó un espacio importante, pues se logró llegar a la cumbre de montañas que no habían sido ascendidas anteriormente.
Montaje de una secuencia
fotográfica que nos muestra la magnitud de la cuenca
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