| Gruta del
Indio
Museo Municipal de Historia Natural de San Rafael
Dr. Humberto A. Lagiglia
Las ocupaciones tempranas del
Atuel
(Nuevos estudios en la Gruta del Indio)
Introducción
La existencia de megafauna del Pleistoceno final y Holoceno inicial
asociada con restos culturales fue uno de los descubrimientos más significativos dentro
de la prehistoria del Centro Oeste Argentino. Las investigaciones desarrolladas en
el norte de Mendoza , en el Alero Agua de la Cueva- Sector Sur han demostrado la presencia
humana hacia 10.000 años rc A.P. (Garcia 1.992, 1.995). A pesar de que,en un sentido
amplio, estas ocupaciones pueden considerarse "paleoindias" (Garcia 1.997), no
se recuperaron en este abrigo restos de megahervívoros pleistocénicos, actualmente
extintos. Estos, en cambio, si aparecieron en la Gruta del Indio (San Rafael), el único
sitio de la región que presenta probables indicios de explotación de megafauna extinta
(Lagiglia 1.956, 1.968, 1.979, 1.981, ms.; Semper y Lagiglia 1.968). Las evidencias
recuperadas en este sitio consisten básicamente en algunos artefactos líticos, varias
concentraciones de carbón (fogones) y restos arqueofaunisticos correspondientes a
especies extinguidas posiblemente explotadas por los tempranos habitantes del sitio
(Lagiglia 1.979).
En la presente nota se ofrece una reseña de las investigaciones en
la Gruta del Indio, y se presentan algunos avances y expectativas generadas por el
desarrollo de una nueva etapa de estudios en el sitio.
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| Investigadora del Museo de Historia Natural de San Rafael en la
Gruta del Indio. Foto Museo de Historia Natural de San Rafael |
Los estudios arqueológicos en la
Gruta del Indio
En 1.957 se iniciaron las primeras excavaciones arqueológicas en
la Gruta del Indio del Rincón del Atuel, patrocinadas por el Museo de Historia Natural de
San Rafael. En esa ocasión se realizó una zanja estratigráfica de sondeo en el sector
izquierdo del abrigo. Se comprobó que gran parte de ese sector se había removido por
incursiones de "buscadores de tesoros" que habían alterado en gran
medida la estratigrafía, por lo que los trabajos fueron interrumpidos. En 1.959 se
decidió continuar la excavación, a instancias de Juan Semper (discípulo del Dr.
Salvador Canals Frau), quien argumentaba que debían quedar sectores no alterados que
podían brindar valiosa información cultural. Estas tareas dieron resultados
sorprendentes durante 1.959 y 1.960, los que fueron presentados años más tarde (Semper y
Lagiglia, 1.968). Precisamente, al avanzar los trabajos en el sector derecho de la gruta
se localizaron huesecillos dérmicos de Mildontidae, restos de una porción de piel con
colágeno y numerosos excrementos de fauna extinta. Próximo al fragmento de piel y a los
huesecillos dérmicos se halló un fogón. Estos restos aparecían en sectores no
perturbados por depredadores, por debajo de 70-80 cm de profundidad.
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| Vista panorámica de pictografías de la Gruta del Indio. Foto Museo de
Historia Natural de San Rafael |
Los estudios sistemáticos continuaron en los años
1.969-1.970, 1.973, 1.974, y 1.980. En esas oportunidades se contó con un subsidio del
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, con el asesoramiento del Dr.
Eduardo Mario Cigliano como director de tesis doctoral de uno de los autores. La segunda
campaña de esta etapa demandó más de 100 días de trabajo. En la ocasión se logró
remover una serie de bloques basálticos desprendidos del techo del alero, y contrastar
información registrada en años anteriores.
En 1.973 se realizó una campaña vinculada con el estudio
específico del nivel inferior, dando respuesta al interés del Dr. Paul Martín
(Universidad de Arizona) por sumar la información del sitio a su investigación sobre la
causa de la extinción de la megafauna pleistocénica (Martín 1.973). Las tareas
continuaron en 1.975, agregándose al equipo los Dres. Austin Long y Thomas van Denbender
de la Universidad de Arizona. Se trabajó en el sector derecho de la gruta y se extrajeron
restos óseos y excrementos de megaherbívoros extintos del nivel inferior.
Fue grande la sorpresa al comprobar que una de las boñigas
extraídas conjuntamente con el Dr. Martín en 1.973 proporcionó una antigüedad de
23.490 ± 1.040 años rc A.P., en tanto que un fragmento de madera recuperado en 1.969
brindó una edad mayor de 32.000 años rc A.P.. Estas dataciones no fueron tomadas en
cuenta por estimarse que debían ser contextualizadas adecuadamente y contrastadas con
nueva información estratigráfica y cronológica. Además resultaba necesario confirmar
si existía en el nivel inferior una asociación entre la megafauna y restos culturales (
éstos habían sido localizados en la parte superior de la capa de boñigas).
Plano de planta de la Gruta del Indio

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Una cuarta campaña de excavación fue realizada en el verano de
1.980, con el apoyo del CONICET. Luego de destinar mucho tiempo a la remoción y
extracción de los bloques rocosos que sellaban los sedimentos fértiles, los resultados
no satisficieron las expectativas creadas. Se removieron bloques de mas de 2 m. de altura
que en conjunto alcanzaban unos 100 m2. Luego de esta labor sólo se pudieron despejar
pequeños sectores cercanos a la pared del reparo; allí sólo se encontraron algunas
concentraciones de carbón, sin otro tipo de restos.En el diseño de la excavación
general, las cuadrículas centrales K-4/6, L-4/6, M-4/6, N4/6 y Ñ-5/6 corresponden a 16
unidades de 2 x 2 m. En estos 64 m2 se esperaba encontrar sedimentos excavables luego del
retiro de las rocas superficiales, pero se constató que por debajo continuaba la capa de
bloques desprendidos del techo. Se estima que este sello debe haber preservado importante
información sobre el tema que nos ocupa.
En 1.996, con el apoyo de la Secretaría de Ciencia y Técnica de
la Universidad Nacional de Cuyo y del Museo de Historia Natural de San Rafael, los autores
decidieron replantear la problemática de las ocupaciones tempranas en la Gruta del Indio.
Estos estudios estaban dirigidos fundamentalmente a contrastar diversas hipótesis
alternativas sobre la antigüedad de la ocupación humana del sitio y su relación con la
megafauna actualmente extinta. Además se pretendía completar y precisar la información
paleoambiental del área. (Lagiglia 1.975, D'Antoni 1.980, 1.983)
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Detalle de motivos geométricos pintados en las paredes rocosas
de la Gruta. Foto Museo de Historia Natural de San Rafael |
Los trabajos recientes
En marzo de 1.997 se excavó un sector de 1,20 m de lado, en el
área del límite entre las cuadrículas R8 y R9 del trazado original. Las medidas y la
ubicación fueron condicionadas por la posición de grandes rocas desprendidas del techo
del abrigo. La excavación se realizó por decapado y el sedimento extraído fue pasado
por una malla de 2 mm.
De una capa de guano de fauna extinguida de entre 0,7 y 0,9 m de
espesor se extrajeron escasas evidencias culturales relacionadas con ocupaciones tempranas
del sitio. Aquellas se limitan a cinco pequeñas lascas de riolita y dos fragmentos
indiferenciados de calcedonia. No se registraron concentraciones de carbón ni sedimento
termoalterado. Se hallaron algunos huesecillos dérmicos de milodon y fragmentos pequeños
de huesos en análisis. También se recuperaron numerosas boñigas de megafauna extinta,
semillas de algarrobo provenientes de la disgregación de algunos excrementos
(fundamentalmente en el sector superior de la capa), huesos de roedores y
dasypódidos y excrementos de roedores.
Algunos avances y nuevas expectativas
En base a las excavaciones de 1.997 se obtuvieron algunos datos que
permiten sugerir nuevos planteos e hipótesis de trabajo relacionados con diversos
aspectos del estudio de las ocupaciones tempranas del sitio. En esta oportunidad se
exponen algunas ideas vinculadas con tres de aquellas facetas: la relación entre el
hombre y la fauna actualmente extinta, las características de la capa que contiene los
excrementos de dicha fauna y el análisis de las alteraciones post-depositacionales del
registro arqueológico
1. La relación hombre/fauna extinta.
En esta ocasión (en que se avanzó la excavación hacia la línea
de goteo del sector derecho) no se obtuvieron elementos de juicio para evaluar la probable
explotación de megaherbívoros actualmente extintos. Los restos óseos no presentan
señales de exposición al fuego, ni tampoco se percibieron en ellos huellas de actividad
humana. Los desechos de talla encontrados son escasos y muy pequeños y su asociación
espacial con la capa de excrementos de megafauna extinta puede haber sido producida por
diversos agentes de alteración post- depositacional
Un nuevo aporte a la discusión del tema está dado por el fechado
de una muestra de carbón proveniente de un fogón datado anteriormente en
8.045 ± 55 años rc. A.P. (Lagiglia 1.979). Cabe recordar que un conjunto de
huesecillos dérmicos (algunos de ellos quemados) ubicados muy próximo a dicho
fogón había sido fechado en 9.560 ± 90 años rc. A.P. La nueva datación dio un
resultado de 9.580 ± 100 años rc. A.P. (L.P.-941), que habla en favor de la
asociación temporal entre el fogón y el conjunto óseo propuesta anteriormente
(Lagiglia:165). No obstante, resta explicar la gran diferencia entre dos fechados del
mismo fogón. Se manejan dos hipótesis alternativas principales para dar cuenta de
la relación espacial entre el fogón y el conjunto de huesos: 1) Que ambos
elementos hayan formado parte de una actividad cultural que involucró la manipulación de
fauna extinguida por grupos humanos tempranos; 2) que la asociación del carbón y los
elementos faunísticos sea el resultado de formación del sitio que afectaron ese sector.
El rejuvenecimiento del primer fechado del fogón puede deberse a
factores vinculados con el pretratamiento de la muestra. Al enviar al Latyr un duplicado
de la misma se recomendó especialmente este aspecto, por lo que se realizó un
pretratamiento más exhaustivo.
Por otra parte, los avances registrados en los últimos tiempos en
el campo de los estudios arqueofaunísticos señalan la conveniencia de realizar un nuevo
análisis integral de los elementos óseos del sitio a fin de confirmar el probable origen
cultural de las fracturas observadas en algunos huesos (Lagiglia 1.997:536).
Entre las futuras tareas relacionadas con el estudio de la
relación hombre/fauna extinta se encuentran: a) un análisis especializado del material
arqueofaunístico obtenido durante todo proceso de excavación del sitio (desde 1955) a
fin de confirmar o desechar evidencias de actividad cultural; b) realización de estudios
actualísticos que nos permitan evaluar el origen de las concentraciones de carbón
observadas en las campañas anteriores; c) abordar una reconstrucción global de los
procesos de formación del sitio (haciendo hincapié en el estudio de alteraciones
post-deposicionales) dirigida a precisar el inicio de la ocupación humana y el origen de
la relación entre los artefactos líticos y la capa de excrementos, y a re-evaluar su
probable asociación con la megafauna actualmente extinta.
2. La capa de guano
En base a las excavaciones previas, el indicador estratigráfico
del límite Pleistoceno-Holoceno estaba constituido por una capa de guano de espesor
variable, datada entre ca 11.800 y 9600 años rc.A.P. (Lagiglia 1.979:537). Dos
fechados realizados a partir de muestras de madera y boñigas de megaherbívoros extintos,
que en un primer momento no fueron considerados para establecer la antigüedad de la capa
brindaron edades de ca 32.000 y ca 23.500 años rc A.P. respectivamente.
Una de las hipótesis de trabajo consideraba que estos fechados eran correctos y brindaban
una edad aproximada para el comienzo de la capa.
Las nuevas excavaciones permitieron contrastar positivamente la
idea anterior, ya que a partir de tres nuevos análisis radiocarbónicos ha quedado
demostrado que el comienzo de la capa que contiene los excrementos de megafauna data de ca
32.000 años rc. A.P., en tanto que su finalización ronda los 9.000-10.000 años rc.
A.P. Futuros esfuerzos estarán dedicados a conocer el proceso y ritmo de formación de
esta capa. Esta evidencia tiene importantes derivaciones y abre una serie de nuevas
perspectivas de trabajo. Por un lado ofrece la posibilidad de realizar un detallado
estudio paleoambiental para el Pleistoceno Final, no sólo a través de una nueva
secuencia polínica sino también el análisis de macro y microrrestos vegetales.
En segundo lugar, permite la realización de estudios de dieta de
megaherbívoros extintos para un período relativamente prolongado. Como señala Borrero
(1.997:95), es probable que una mejor comprensión del proceso de extinción de
herbívoros pleistocénicos se base más en la ampliación de las escalas de análisis que
a un acotamiento temporal o espacial. En este sentido, la eventual determinación de
cambios significativos en los regímenes alimenticios es un instrumento de singular valor
para analizar la incidencia de los cambios ambientales finipleistocénicos en el
proceso de extinción de la megafauna.
Tercero, un detallado estudio estratigráfico y una cuidadosa
selección de material permitirán datar con precisión la supervivencia de aquella fauna
en el Holoceno Temprano a través de una serie de fechas-taxón y aportar así valiosa
información para la comprensión global de este fenómeno.
3. Alteraciones post-depositacionales.
Ya Semper y Lagiglia habían advertido sobre la presencia de
alteraciones en el sitio, ocasionadas por la actividad de roedores, por las modificaciones
relacionadas con algunos entierros indigenas, por la caída de grandes bloques del techo
de la gruta y por las excavaciones de buscadores de tesoros (Semper et al.
1.968:93-94). Considerando estos antecedentes, durante las excavaciones de 1.997 se
extremaron recaudos a fin de detectar evidencias estratigráficas de perturbaciones
post-depositacionales, sobre todo túneles de roedores cavadores. A pesar de estos
esfuerzos, no se observaron señales de tales alteraciones. Sin embargo, de diversos
sectores de la capa que contiene las boñigas de megafauna se extrajeron huesos y
excrementos de roedores, y varias placas de dasypódidos, que podrían
evidenciar alteraciones post-depositacionales. Estas no serían visibles en la
estratigrafía debido a un intenso proceso de homogenización del sedimento. Si esta
interpretación es correcta, es muy probable que la presencia de lascas en esta capa, a
diversas profundidades y en un rango temporal significativo (entre ca 10.000 y
30.000 años rc. A.P.) sea producto de alteraciones atribuibles a esos agentes. Esta
hipótesis estaría avalada por el tamaño de los desechos (cinco ejemplares pequeños y
dos muy pequeños), cuya extensión promedio es de 12 mm. Próximas observaciones
permitirán avanzar en la explicación de la ubicación de los desechos líticos en la
capa de guano, y establecer su relación con la ocupación humana temprana de la gruta.
Bolsa de cuero curtido y bordado,
con su rico colorido policromo, asignado a la Cultura del Atuel II. se han usado para su
confección franjas de cuero, previamente pintadas, con las centrales sometidas a procesos
de calado simultaneo, combinadas, cosidas y bordadas. Sus motivos ornamentales guardarían
una relación con el arte rupestre de la región. La pieza de 57 cm. de largo, con una
conservación perfecta fue hallada en la Gruta del Indio |
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Foto del
Museo Municipal de
História Natural de San Rafael |
Conclusiones
La depositación de la capa que contiene los excrementos de
megafauna extinta se extendió entre ca 30.000 y ca 10.000 años rc A.P. Consecuentemente,
este registro permite realizar un estudio detallado de las transformaciones ambientales
del Pleistoceno Final y ofrece información relevante para el análisis de las causas de
la extinción de la fauna de referencia a nivel regional.
Por otra parte, queda evidenciado que tanto el avance de la
reconstrucción estratigráfica y geocronológica como el logro de precisiones en el
conocimiento de las ocupaciones tempranas de la Gruta del Indio están vinculadas en gran
medida con el desarrollo de estudios actualísticos y de un análisis detallado de los
procesos de formación del sitio
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