La metalurgia es importante
y posiblemente el oro y la plata son los metales que provocan la mayor parte de las
conquistas a los fines de asegurar el aprovisionamiento y control de las fuentes de
materia prima, aunque también la necesidad de mano de obra y las fibras finas como la vicuña
pueden haber tenido importancia para su dominación. Es sintomático que no se registran
sitios incaicos donde no existían estos productos.
Creemos que el análisis del uso y la producción de
cerámica en la economía estatal debe ser definida en forma más amplia que la cerámica
inca del Cusco o sus imitaciones provinciales y las actividades en los asentamientos del
estado.
Muchos bienes eran provistos parcialmente en
cerámicas de estilos locales. Los incas, además, se abastecieron de grandes cantidades
de cerámica a través de la intensificación de la producción de alfareros locales
y del desarrollo de enclaves de trabajo especializado, particularmente los
mitmaqkuna. (Williams 1994).
La dedicación del estado a la alfarería
se puede entender tanto en la producción de vasijas para uso imperial como en la
confección distribución de cerámica de estilo imperial. Es importante reconocer
que no se puede demostrar una relación directa entre la confección estatal y el uso
estatal de la cerámica. No todas las vasijas producidas por los alfareros que trabajaban
para el estado fueron usadas exclusivamente en contextos estatales. A su vez, personal de
un gran número de instalaciones inca usaba vasijas de estilos
no inca. La relación entre confección y uso dependía de varios intereses. Como por
ejemplo: la disponibilidad de alfareros y de fuentes de arcilla, la intensidad y los fines
de las actividades económicas del estado, la duración del dominio estatal y la
naturaleza de la demanda estatal.
Por otra parte en los sitios
de ocupación incaica en el noroeste de Argentina se encuentran las siguientes modalidades
alfareras:
Inca Imperial: que
corresponde a las piezas importadas del Cusco en los diferentes estilos dados por Rowe
(1944).
Inca Provincial: piezas que
imitan en mayor o menor grado a las cuzqueñas en iconografía, morfología y estructura
del diseño aunque difieren notablemente en su producción.
Inca Mixto: aquellas piezas
que presentan una combinación de elementos cuzqueños con otros no cusqueños en
los cuatro ejes del análisis estilístico, es decir, morfología, producción, estructura
del diseño e iconografía.
Fase inca: la cerámica
confeccionada por las poblaciones indígenas en sus propios estilos bajo el dominio inca,
que para los sitios el sur del valle de Santa María y Bolsón de Andalgalá
serían Famabalasto negro sobre rojo, Yocavil
policromo, Santa María, Belén III y Yavi, Chicha o Puneño. Estas
tres últimas denominaciones corresponden a un mismo estilo cerámico. La diferencia
responde a la nomenclatura dada a los mismos por distintos autores ( Calderari y
williams 1991).
La cerámica incaica en nuestra zona, como en el resto
del NOA, se caracteriza por la imposición imperial de la forma y en
algunos casos de la pasta, así también como los motivos de la
decoración, mientras que las técnicas de elaboración, acabado, terminación de las
superficies, baños y pinturas son locales.
Las formas decoradas características son: los platos
pato, cerámicas planas con forma de plato de bordes levemente levantados,
pintadas en el interior, que llevan por asa una cabeza de pato
modelada y en el extremo opuesto pequeños mamelones que representan la cola.
Los aríbalos y aribaloides,
(botellones de cuerpo globular y cuello estrecho) que pueden tener apoyo anular o cónico,
con borde evertido, generalmente decorado del lado interno con una guarda geométrica
(foto 7)
Otra forma diagnóstica es la de ollas globulares con
pie de compotera de varios tamaños que se caracterizan por un
apoyo único bicónico, macizo, que no existía en el área antes de la Conquista Incaica.
Las asas en los elementos
incaicos son en forma de oreja, verticales y alargadas, ó en forma de uso, macizas y
pequeñas, especialmente éstas se encuentran en las ollas de uso cotidiano.
La decoración en negro sobre rojo se diferencia de
las locales como famabalasto y Belén, el fondo de las incaicas es opaco y en ese
caso rojizo pálido, o rojo brillante con marcas de pulido, en ambos casos la pintura
negra colocada por encima es de buena calidad y cubre perfectamente pero carece de cuerpo,
ello no ocurre en las anteriores.
Los motivos incaicos son muchos pero los elementos que
los componen pocos, líneas curvas finas, líneas rectas finas, y puntos, estos se
combinan para componer motivos donde los espacios rodeados de líneas rectas se rellenan
con otras entrecruzadas que componen enrejados de cuadriculados romboidales, las líneas
curvas pueden componer caras o rellenarse de la manera anteriormente mencionada.
No es raro encontrar motivos antropomorfos o
zoomorfos pintados en negro sobre el fondo rojo, en estos casos, siempre son
individuales y no componen escenas.
En unos pocos ejemplares del borde de la Cordillera
se encuentran piezas decoradas por series de triángulos negros y rojos sobre crema, o
motivos fitomórficos parecidos a los que son característicos del área chilena.
En negro sobre crema opaco existen dos tipos de decoración, uno se encuentra sobre las
grandes ollas globulares, en las que se pintan personajes con líneas anchas, que tienen
representada una especie de coraza con cabeza triangular y extremidades inferiores
similares a las de un pájaro. Las corazas tienen motivos
ofidicos de a pares en el centro, ubicadas en forma inversa, una con la
cabeza hacia arriba y la otra hacia abajo, estos motivos cubren el cuello de las grandes
ollas usadas para depósito, y en el cuerpo se está decorado, los motivos son geométricos,
generalmente triángulos rellenados con círculos o circunferencias en el interior.
La cerámica negro sobre crema fina está
confeccionada con la misma pasta de los aríbalos y decorada con motivos ondulantes a
veces de aspecto ornitomorfo, otras fitomorfo, o con motivos
geométricos rellenos en espacios entre líneas con cuadriculado romboidal de líneas
cruzadas, diferente de los ajedrezados que se ven en Santa María ó Belén, las
formas son pequeños pucos con un cuellito. Otro tipo de decoración es el incaico rojo
sobre blanco, muy similar al estilo Averías de Santiago del Estero, que se
encuentra en jarritas panzudas de asa en oreja con cuello
estrecho y corto de borde evertido.
En la excavación de recintos de habitación se
encuentran algunas ollas decoradas sin pintura, con motivos plásticos, producidos por
agregado de tiras de pasta en forma de herradura, con
impresiones de uñas verticales respecto al eje de la tira, ó con pellizcados que tienen
encima impreso de uñas ó cinceles.(Kriscautzky 1995).
Conjuntamente con las cerámicas locales e incaicas en
algunos sitios se encuentran piezas que originalmente son chaqueñas, como las que se
denominan Averías, pintadas en rojo y negro sobre crema, ó
rojo sobre crema en el interior de los pucos, con el color negro en una línea ecuatorial
externa, y otra cerámica en negro sobre rojo pulido, denominada famabalastao,
donde el color negro forma motivos que semejan manos, conformadas por triángulos unidos
con líneas finas, de los que salen líneas que parecen de dedos, estas piezas tienen en
algunos casos también asas planas ó plano-cóncavas como las de Santiago del Estero,
y tanto las decoradas en negro sobre rojo como las tricolor tienen en muchos casos fondos
anulares conformados exprofeso por un rodete agregado a la parte inferior de la pieza; la
pasta es buena, pareja, con una cocción que produce superficies rojas con el interior ó
núcleo color gris plomo.
Esas piezas se encuentran asociadas a sitios incaicos
en el Oeste de Catamarca, y en sitios coloniales en el Valle
Central; sólo en el Este, bajando de la sierra de Ancasti se
encuentran esos estilos cerámicos en estado puro.