| INTENSIFICAN TRABAJOS EN "EL SHINCAL"
Construida entre
1470 y 1536, la capital incaica formó parte de la avanzada del Imperio sobre este
territorio. La arquitectura tiene detalles que semejan la construcción existente en
Cusco.
Los trabajos de
restauración de las ruinas incas de El SHINCAL que fueran
construidas entre los años 1470 y 1536,y que están ubicadas a 5 km. de la ciudad de
Londres,departamento Belén, distante a 305 km. al
oeste de Catamarca, se intensificaron en estos días con la llegada de un grupo de
científicos nacionales y locales.
Según los especialistas
las ruinas corresponden "a las instalaciones que los incas mandaron a construir
dentro de la vastedad de su Imperio, al que el Noroeste Argentino
estuvo incorporado por más de sesenta años, entre 1470 y 1536.
El grupo de científicos
que llegó al lugar es encabezado por Rodolfo Raffino, director del museo de La
Plata, y, a la vez, responsable científico del proyecto de reconstrucción de tan
importante sitio arqueológico..
El arqueólogo
Catamarqueño Darío Iturriza explicó que El Shincal fue "una
capital inca , de la que se conservan mas de 100 edificios construidos en
piedra y mampostería".
Fueron descubiertas en
1901 por el arqueólogo catamarqueño Adan Quiroga,
"virtualmente tapadas por una selva; un bosque de quebrachos
y arbustos, entre ellos el Shinqui que da origen al nombre"
indicó Iturriza.
Añadió que "los
trabajos para reconstruirlas están a cargo de la municipalidad de Londres,
bajo las directivas científicas del departamento de arqueología
del museo de la Plata ".
CULTO DE INTI
"En estos días
las actividades se centraron en la restauración de una soberbia escalinata
de piedra de mas de 100 peldaños, que conecta lo que fue la plaza de armas
con una colina de 25 metros de altura, rodeada por muros de piedra",continuó.
El experto remarcó que
"el morro empedrado constituye una plataforma donde probablemente se efectuaban
ceremonias dedicadas al culto de Inti (sol)".
Otros de los trabajadores
encarados son los de parquización de la zona y construcción de un recinto donde
funcionará un museo y una oficina de información para los
visitantes del lugar.
Coincidentemente con las
tareas cumplidas por los científicos, en las últimas dos semanas el sitio fue
visitado por una importante cantidad de turistas, llegados a Londres.
Diario "El Ancasti" Catamarca 01/08/99
EN CATAMARCA, UNA CIUDAD REVELA LA
VIDA DE LOS INCAS
Informe especial de fomento
turístico: Por Sibila Camps enviada especial a El Shincal, Catamarca
Ceremonias y rituales, sacrificios
animales y a veces humanos a Inti, el Dios Sol. Almacenes con
papas, maíz, ajíes y porotos. Desfiles militares y ferias frente al trono del
gobernador. Recuas de llamas cargadas
con metales rumbo al Cusco. Piedra sobre piedra bajo el sol
catamarqueño, los arqueólogos avanzan sin pausa en la reconstrucción de el shincal,
capital de provincia del imperio inca.
Hace cinco siglos, los "abuelos"
de los algarrobos que hoy se retuercen junto a las ruinas
sostuvieron los techos de casas, cuarteles y talleres. También entonces el aire hirviente
del zonda sacudía los chañares, cuya
leña crepitaba en los fogones. Tras semanas y hasta meses viajando por la cornisa del
camino del inca, los viajeros bebían agua fresca, gracias al acueducto
de 3 kilómetros que llegaba desde el río Quimivil.
Un trabajo duro
Los rebaños de llamas y alpacas
estaban habituados a los pastos duros que siguen creciendo en las laderas de los cerros.
Ya los incas habían limpiado el terreno de shinquis, los
arbustos espinosos entre los cuales el arqueólogo Adán Quiroga
descubrió las ruinas, en 1901.
Son los mismos shinkis
que ahora debió talar el equipo del doctor Rodolfo Raffino, director del
Departamento de Arqueología del Museo de ciencias Naturales de La Plata.
Desde 1991, arqueólogos y ayudantes
están trabajando en el centenar de construcciones (ver Rompecabezas...), para
que se pueda conocer cómo se vivía en uno de los sitios precolombinos
más interesantes de la Argentina, declarado Monumento histórico nacional
en 1997.
El lugar ya se puede visitar, pero aún no
está lista la infraestructura necesaria para atender a los visitantes que, entre otras
cosas, tendrá un centro de interpretación y baños.
Cristóbal Colón
aún no había nacido cuando, en 1438, el Inca Pachakuti inició
la expansión. Thopa Inka y Wayna Kapak,
sus descendientes reales, continuaron la ampliación del imperio, hasta sumar 1.700.000
kilómetros cuadrados. Al primero le tocó avanzar hacia el sur.
En 1471, a las tropas de Topa
Inka no les costó dominar lo que es hoy el noroeste argentino: la
estructura política de los cacicazgos diaguitas y calchaquíes
era inferior, y fueron rápidamente sometidos. Aquellas culturas de la actual Catamarca
ya trabajaban las minas metalíferas de las sierras de Quimivil y
de Belén-incluida la de oro de Bajo La Alumbrera-,
y los Incas sólo tuvieron que organizar la explotación. Oro, plata y, sobre todo, cobre
y estaño para el bronce de las armas. Hornos de fundición en Quillay.
Y dos centros administrativos permanentes a una jornada de marcha, uno al norte-Hualfín-,
y otro más importante al sur, El Shincal.
Del Cusco
vinieron arquitectos e ingenieros, que trazaron una urbanización similar a la de otros
poblados del imperio. De allí llegó también, con su familia, el curaca
o gobernador para quienes se levantaron residencias. su ushnu o
trono es el más grande al sur del Cuzco.
"El Shincal
fue un centro de tributo y de redistribución de bienes, tanto para consumo como para la
industria textil-deduce Raffino, a partir de las excavaciones realizadas-. Tenía entre
600 y mil habitantes estables. Y otras 3.000 personas vivían en la zona de cultivos
circundante".
Los dos cerros aterrazados -cuyas
imponentes escalinatas acaban de recomponer los arqueólogos- dan cuenta de los rituales
agrícolas. "Allí posiblemente se realizaban ceremonias dedicadas al culto
solar-señala Raffino-. Las dos festividades principales eran los solsticios de invierno y
de verano, vinculados con siembras y cosechas. Además, los incas heredaron el culto a la
Pachamama, la Madre Tierra, surgido 2000 años
antes de Cristo".

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Montículo ceremonial Sierras del
Shincal(foto:Fabián Urquiza,revista Nuestra, Año 5, n° 285) |

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Reconstrucción en El
Shincal
El trabajo empezó en 1991(foto:Fabián Urquiza,revista Nuestra, Año 5, n° 285) |
Sesenta años
Leñadores que extraían el combustible
para los hornos metalúrgicos de la zona. Tráfico de caravanas desde y hacia el Cuzco. El
curaca sentado en la tiana o banqueta
del ushnu, presidiendo desfiles, ceremonias y ferias.Un enorme
esfuerzo que apenas duró 60 años: cuando llegaron los españoles, el imperio inca ya
estaba desestructurado (ver El final.....).
El Shincal, sin embargo, volvió a ser
ocupado. En 1558, Juan Pérez de Zurita fundó Londres
"utilizando los viejos muros incaicos, el acueducto y el bosque-esplica Raffino-.
Pero sólo estuvo tres años, ya que al rebelarse el cacique Juan Calchaquí,
Londres fue despoblada y refundada aguas abajo"(ver Otra Londres).
En 1636. El Shincal
volvió a los indígenas. Allí se instaló Chelemín, el líder
de la Rebelión Calchaquí. Sus hombres sitiaron Londres y
cortaron el acueducto. En el ushnu, los arqueólogos hallaron los restos de una vaca
asada, pillada a los españoles.
Fue la última fiesta: Chelemín
fue vencido y descuartizado. Desde entonces, El Shincal fue una
tumba de secretos, que la curiosidad de los científicos va liberando de la tierra y las
piedras.
Otra Londres
A miles de kilómetros del trono
español,los militares que buscaban los metales preciosos de la legendaria Ciudad de los
Césares intentaban agradar a sus soberanos. Con esa intención el capitán Juan Pérez de
Zurita puso el nombre de Londres al pueblo que fundó en 1558 en el valle del río Quimivil:
Felipe II acababa de casarse con María Tudor, y la boda había sellado la paz entre
España e Inglaterra.
El fundador aprovechó las antiguas
construcciones incaicas, ya abandonadas. Pero el acoso de los indios
calchaquíes obligó a los pobladores a mudarse seis veces. Finalmente
Londres quedó a 5 kilómetros de las ruinas de El Shincal, a 17
de Belén y a 305 de San Fernando del Valle de Catamarca, con
sus 3.000 habitantes, también quedó lejos de la capital provincial que había soñado su
fundador.
Rompecabezas de la historia
Para alzar los muros y paredes de el
Shincal, los incas trasladaron las piedras de cantos más lisos desde los derrumbes de los
cerros cercanos. Rompieron toscamente algunas para achatar las caras, antes de
encastrarlas con una mezcla de barro y paja. el paso de cinco siglos los convirtió a su
vez en derrumbes, en los que los arqueólogos trabajan como si fuera un rompecabezas.
En su casa de Londres, el
arqueólogo catamarqueño Darío Iturriza guarda decenas de mapeos de
los restos de cada construcción, como si fueran mapas topográficos
ampliados al máximo. Centenares de planillas consignan las medidas de cada piedra-largo,
ancho, alto, ángulo de inclinación-, a menudo tomadas con teodolitos.
Los arqueólogos determinan el contexto de
derrumbe, es decir, el área hacia la cual puede haberse desmoronado la pared en un
momento determinado. el terreno es cuadriculado con estacas y piolín a distancias de un
metro, y cada piedra es identificada con un número.
Luego, los expertos levantan un plano,
ubicando las piedras en las cuadrículas respectivas. Cuando se determina que hubo más de
un derrumbe, en diferentes momentos, se hacen mapeos para cada capa de piedras.
Las piedras de la última capa, la que
está a mayor profundidas, son las primeras que se vuelven a encastrar. "Si algún
día cambia la teoría de la recomposición, el método es reversible, por los
mapeos", explica Iturriza.
Rodolfo Raffino, director del
Departamento de arqueología del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, viene
coordinando los estudios de El Shincal desde 1991, cuando
consiguió un subsidio de la National geographic Society de Washington.
Más tarde se le sumaron Ian y Julio Farrington, de la
Universidad de Canberra, Australia.
Investigador del Conicet,
Raffino también obtuvo subvenciones de ese organismo. El proyecto cuenta además
con aportes del gobierno de Catamarca y del museo platense. Pese a ser una comuna de 3.000
habitantes, todas las administraciones del municipio de Londres apoyan el
trabajo con esfuerzo y orgullo.
Un dinero extra permitió construir la
entrada para los visitantes. Lo facilitó un embajador británico curioso, que envió a su
agregado cultural a conocer cómo era ese pueblo argentino que se llama igual que la
ciudad a orillas del Támesis.
Además de la reconstrucción de las
instalaciones, el equipo también realizó excavaciones. Cerámicas, utensilios, huesos de
animales, herramientas, armas y adornos-en fragmentos o completos-, son estudiados en La
Plata. Allí va completándose la vida cotidiana en una provincia del
Imperio Inca.
Al tiempo que se despeja el sitio de chafares,
algarrobos y shinkis, se hacen estudios de impacto ambiental, para no
provocar una desertización.
El final de un Imperio gigantesco
¿Cómo se desintegró el
Tawantinsuyu, un imperio de 1.700.000 kilómetros cuadrados y más de 1.500
poblaciones que ocupaba desde el sur de la actual Colombia hasta
la araucania chilena?
Rodolfo Raffino, director del
Departamento de Arqueología del Museo de La Plata-quien viene siguiendo en el propio
terreno lo que fue el camino del inca-, apunta una confluencia de factores.
Ese imperio "soberbio y eficiente,
pero también despótico", como lo describe, estaba cayendo en la burocracia, con
demasiada gente afectada a la colecta y a la diestra distribución de bienes
indispensables entre sus diez millones de habitantes.
Además, al llegar Francisco
Pizarro al Cuzco-algo que ocurrió en 1532- el Tawantinsuyu se
deshacía envuelto en una guerra civil entre los incas Huáscar
y Atahualpa, hermanastros y descendientes reales. Y entonces, el
español sacó provecho de la situación caótica que envolvía a aquella gente.
"El desarrollo militar de los
conquistadores era muy superior-señala Raffino-. Venían de pelear guerras muy
importantes en Europa. Tenían caballos y armas de fuego.".
Y agrega: "Los incas, que debían
combatir cuerpo a cuerpo, ni llegaban a tomar contacto con el enemigo. Una embestida de la
caballería de 50 hombres producía pánico en las milicias incas y dejaba un
tendal".
"Sin embargo, la administración
española fracasó, porque no pudo copiar a la incaica", explica el arqueólogo.
Es que, según él, "los europeos
llegaron a las alturas del Cusco desde un mundo bajo, como era el del
Mediterráneo. Las plantaciones de trigo y las de la
vid tenían que adaptarse. Los carros, por ejemplo, no podían circular por
el camino del inca; tampoco los caballos, porque las piedras rompían
herraduras y patas".
"Era inevitable que utilizaran la
fuerza-concluye Raffino-.La horizontalidad del mundo renacentista no supo
entender la verticalidad que imperaba en el mundo de los Andes.
De allí las rebeliones indígenas, al no poder soportar el peso de los españoles".
09/08/99 Clarín-información general.
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