VIDELA MOYANO, JUAN DE DIOS (1815-1880)
Líder militar y figura pública. Nació en Mendoza, integró la legión libertadora de Lavalle que ingresó a la Argentina desde Montevideo en un intento unitario por destruir a Rosas en 1839. Luego de participar en la mayoría de los combates que culminaron con la derrota de las fuerzas de Lavalle el 28 de noviembre de 1840, Videla se sumó a los federales a las órdenes de Oribe, fue coronel en el ejército de Rosas, comandó la división de caballería contra Urquiza en Caseros y regresó a Mendoza.
Elegido gobernador en 1859 no aceptó el cargo aunque continuó participando activamente en la acción política militar de esa provincia en la década de 1860.
Después del terremoto que destruyó la ciudad de Mendoza del 20 el marzo de 1861, la gente quedó a merced de los ingobernables rufianes y saqueadores.
El coronel Videla, muy popular y con indiscutida autoridad, se destacó por haber restablecido el orden en la comunidad, cuyos principales funcionarios habían huido o caído víctimas, organizando las patrullas de rescate y castigando a los saqueadores. El 16 de diciembre de ese año, obligó al gobernador Laureano Nazar a renunciar y asumió como gobernador por 17 días.
A comienzos del nuevo año, Sarmiento apareció con las fuerzas de Buenos Aires para realizar nuevas elecciones para gobernador acorde con el nuevo gobierno nacional instaurado.
En 1866 el coronel Videla comandó la revolución el recientemente designado gobernador Melitón Arroyo en un intento por derrocar el poder de la oligarquía de Mendoza pero además contando con el apoyo popular de quienes se oponían al servicio militar forzado para la guerra del Paraguay y de quieres estaban desilusionados con el fracaso del gobierno de Buenos Aires para mejorar la situación de Mendoza. Esta revuelta pasó a ser parte del generalizado levantamiento de la zona occidental bajo el liderazgo militar del general Juan Saá.
Luego de las victorias preliminares de Videla sobre Pablo Irrazábal en Fuerte San Rafaél y Julio Campos en Posito, participó en la derrota de Juan Saá en San Ignacio, en la que comandó la división derecha.
Huyó con otros líderes derrotados al exilio en Chile. Luego regresó (1877) para ocuparse de sus propiedades en Mendoza; murió allí.