MITRE, BARTOLOMÉ (1821-1906)

Presidente de la República Argentina, (1862-1868); estadista y diplomático; historiador del movimiento de la independencia; fundador del diario La nación; figura dominante en la vida pública argentina desde la década de 1850, hasta su muerte en 1906. Bartolomé Mitre nació en Buenos Aires, siendo sus padres Ambrosio Mitre y Josefa Martínez, ambos vinculados a familias de antiguo arraigo en Buenos Aires y Montevideo; inició sus estudios en Carmen de Patagones, recibiendo instrucción de su padre, que desempeñaba un cargo allí; el joven se convirtió rápidamente en un  ávido lector y, de hecho, más tarde se educó prácticamente solo a través de sus lecturas, excepto por cierta instrucción en inglés y francés recibida en escuelas de Buenos Aires, y en matemática, en la Academia Militar después del regreso de la familia a Montevideo; Mitre jamás olvidó un incidente en Carmen de Patagones como testigo presencial del intento brasileño de capturar el pequeño asentamiento ribereño y de la valerosa defensa que lo frustró; a la edad de diez anos fue enviado a la estancia de Gervasio Rozas (hermano de Juan Manuel de Rosas) para adiestrarse en las tareas rurales; pronto fue enviado de regreso a su padre con el mensaje de que no podía ser entrenado, pues prefería la lectura a los trabajos de campo; trasladado a Montevideo con su familia, Mitre asistió a la Academia Militar y pasó a ser oficial de artillería en la milicia de Fructuoso Rivero; luchó por primera vez en la sangrienta batalla de Cagancha (1839) contra las fuerzas invasoras de Rosas al mando de Echagüe y apenas logró escapar con vida de la desastrosa derrota de Arroyo Grande (1842); de allí en adelante se unió a los exiliados argentinos antirrosistas en su persistente esfuerzo por remover a Rosas del poder; la familia de Mitre tenia raíces en Montevideo y había vuelto allí voluntariamente y no por exilio forzoso; los anos pasados en Uruguay fueron para el joven Bartolomé años de desarrollo y contribuyeron considerablemente en su formación definitiva como futuro militar y líder político nacional; prosiguió sus estudios militares, publicó un manual de artillería y participó en la defensa de Montevideo contra el sitio de Rosas junto con otros miembros de la legión argentina y grupos de extranjeros; Garibaldi, de la legión italiana, llegó a ser su íntimo amigo; Mitre perteneció a la Asociación de Mayo, comenzó a escribir y fue gran admirador de Echeverria, publicó su primer libro de poemas y colaboró frecuentemente en diversos periódicos, especialmente El Iniciador, editado por Miguel Cané y Andrés Lamas; se unió a este último para fundar el instituto histórico y geográfico del Uruguay (1843) más tarde fundó un centro científico similar en Buenos Aires Mitre conoció a muchos de los más antiguos exiliados argentinos con quienes platicó, escribió y luchó quienes centraron sus intereses eruditos en el período de independencia Argentina (en el cual su padre y su padrino, el general José Rondeau habían desempeñado Importantes papeles) así como con los más jóvenes,

colegas en la creación de la nueva, democrática y más fuertemente nacional y próspera Argentina del futuro; durante este lapso contrajo enlace y fundó una familia en 1846, luego de tres años de sitio por el gobierno de Buenos Aires Rivera veía con suspicacia a los Argentinos que residían en Montevideo y los obligó a exiliarse donde fuera; Mitre intentó unirse a su amigo el general Paz, que a la sazón luchaba contra las fuerzas de Rosas bajo el mando de Oribe en Corrientes, pero la derrota total de los efectos de Paz lo llevó en cambio al Brasil; luego de un breve período se encaminó hacía Bolivia donde tenía amigos y donde se le había ofrecido una cátedra en la Academia Militar; pasó un tiempo en Bolivia, como su amigo en presidente Ballivián, manteniéndose activo en el ejercicio de su pluma y, cuando fue necesario luchando por la democracia; finalmente se dirigió al Perú antes de verse inmiscuido en las guerras civiles de Bolivia; no bien acogido en Perú debido a sus ataques a la dictadura, Mitre viajó a Chile; en 185, noticias del manifiesto de Urquiza contra Rosas lo llevaron nuevamente al Uruguay y Entre Ríos para sumarse a la batalla final contra Rosas; los años de exilio de Mitre habían hecho madurar sus cualidades de militar y escritor, otorgándole una nueva perspectiva en lo atinente a las necesidades de Argentina para el futuro y el desempeño de su propia misión con respecto a las mismas; la democracia y la unión nacional habían cobrado mayor importancia que la antinomia entre unitarios y federales y había llegado a creer que la provincia de Buenos Aires debía sumarse la las otras provincias como solo una parte –aunque importante- de la nueva estructura nacional que habría de construirse, Mitre pasó rápidamente a una posición de liderazgo en Buenos Aires, durante la década de 1850; después de la batalla de Caseros, en la cual había comandado la división de artillería de Urquiza, se encontró en desacuerdo con los planes del general para la reorganización nacional; ya fuera porque él, junto con muchos otros, desconfiaba de Urquiza y creía que establecería meramente otra dictadura como la de Rosas, o por que temía demasiado la pérdida de poder político de Buenos Aires, en los planes federales propuestos por Urquiza, o por cualquiera otra razón, Mitre asumió el liderazgo de la oposición al reconocimiento por Buenos Aires del Acuerdo de San Nicolás; aceptó designaciones militares y ministeriales en el gobierno independiente de Buenos Aires formado con posterioridad a la exitosa revuelta de la ciudad contra Urquiza, el 11 de septiembre de 1852, en la cual Mitre, como comandante de la guardia nacional, jugó un importante papel; en diciembre, el levantamiento provincial conducido por el coronel Hilario Lagos estalló contra el gobierno de Alsina y, en el confuso sitio de la ciudad, de siete meses, que siguió, Mitre reiteradas veces abandonó sus tareas civiles en su carácter de ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, para entrar en acción militar, hasta que sufrió una seria herida en la cabeza que exigió una intervención quirúrgica cerebral y un prolongado periodo de recuperación; de regreso a la función pública, ocupó cargos legislativos y el de inspector general de armas; como ministro de Guerra, en 1855 condujo una expedición contra los indios en el sur y modernizó las fuerzas armadas de la provincia; en 1857 publicó la primera edición de su Historia de Belgrano; mientras tanto, el sentimiento prevaleciente en Buenos Aires continuaba dividido en cuanto a cuál debiera ser su papel con respecto a las otras trece provincias argentinas, unidas en una confederación constitucional después de 1853; unos cuantos porteños, como Lagos, querían sumarse a la Confederación; otros, conducidos por los Alsina, querían que Buenos Aires se convirtiera en una nación americana independiente; Mitre se hizo líder del grupo medio, moderado, que propugnaba unir las catorce provincias bajo el imperio de la constitución de 1853; las suspicacias subyacentes y las diferencias entre los conductores políticos de Buenos Aires y los del interior, complicadas por odios personales como el de los Alsina por Urquiza, tornando, empero, sumamente difícil la reconciliación; durante algunos anos se vivió bajo el dominio de las emociones, no obstante los esfuerzos de los conductores moderados de ambos bandos, la evidente necesidad que las provincias tenían cada una de otra y los decididos esfuerzos de los diplomáticos extranjeros de aunarlas en el interés común del comercio; la lucha entre Buenos Aires y la Confederación nunca había cesado completamente y en Cepeda, el 23 de octubre da 1859. Mitre, en su condición de ministro de Guerra y Marina y de general en jefe de los ejércitos de Buenos Aires, fue totalmente derrotado por Urquiza y sus fuerzas en una batalla crucial; Mitre, que auspiciaba las negociaciones antes que la acción militar, ahora era gobernador (1860) así como comandante; se celebró un convenio para unir a la provincia con la Confederación sobre la base de reformas constitucionales exigidas por la convención constituyente de Buenos Aires; Mitre fue nombrado brigadier general en el ej6rcito de la Confederación; nuevos problemas condujeron a un combate definitivo en Pavón, el 17 de septiembre de 1861 siendo Mitre y Buenos Aires los vencedores; el gobierno de la Confederación había cado y el presidente Santiago Derqui renunció Mitre asumió las responsabilidad de formar la nueva nación; apelando a la diplomacia, la paciencia y la justicia, logró por fin unir las provincias y dispuso el llamado a elecciones presidenciales Mitre como opción unánime, llegó a ser el primer presidente de la República Argentina, el 12 de octubre de 1862 con Marcos Paz de Tucumán como vicepresidente. Como presidente, Mitre fue capaz de atraer a su gabinete a los hombres más talentosos del país; dentro de un espíritu de avenencia y conciliación insistió en la ley de residencia del gobierno federal, instituyendo a Buenos Aires como la capital provisional de la nación y logró la explotación nacional de las vías de agua y puertos; su atención se centró, primordialmente, en el establecimiento de la paz interna quedando aún varias provincias en condiciones precarias de pacificación; resuelto a evitar el gobierno personal, institucionalizó la vida política lo más pronto posible; las guerras civiles habían demorado la modernización y desarrollo de la economía de Argentina y concentró sus propósitos en la consolidación de las bases, ya establecidas, tanto por la Confederaci6n como por Buenos Aires, en le años que sucedieron a Caseros, incentivando la inmigración, la agricultura, el comercio, alentando la construcción de vías férreas y estableciendo y subvencionando líneas de navegación; estabilizó las bases 6nancieras nacionales y en términos generales creó una sensación de confianza en el gobierno y en el futuro de Argentina, tanto en el país como en el exterior; se duplicaron las rentas públicas y se acrecentó la población; al mismo tiempo Mitre estimuló vigorosamente la fundación de escuelas públicas, poniendo ‚énfasis en las de enseñanza secundaria y utilizando personal docente extranjero ya afincado en el  rea, así como atrayendo a otros profesionales europeos; desgraciadamente, la atención del presidente fue forzosamente desviada de los asuntos nacionales a los externos, con el estalli- do de la guerra paraguaya en la cual actu¢ como comandante en jefe de las fuerzas de la alianza argentino-uruguayo-brasileña, hasta que la muerte del vicepresidente le obligó a delegar el cargo de comandante a favor del duque de Caxias; una de las m s importantes contribuciones de Mitre surgió al finalizar su período de gobierno, cuando dispuso lo necesario para la elección constitucional de su sucesor, Domingo F. Sarmiento. Bartolomé Mitre no volvió a ser presidente pero continuó siendo un poderoso conductor político, exitoso diplomático, erudito altamente respetado y figura pública profundamente reverenciada por el resto de su vida; en 1869 (primera edición, 4 de enero de 1870) fundó el prestigioso diario La Nación, a través del cual prosiguió expresando sus ideas; en su condición de senador nacional por Buenos Aires intervino frecuentemente en debates legislativos, especialmente en aquellos inherentes a los asuntos educativos, la inmigración, el desarrollo del puerto de Buenos Aires, etc.; durante la epidemia de fiebre amarilla del ano 1871 casi pierde la vida por sus visitas a los hospitales y sus intentos por ayudar a eliminarla; enviado en misiones diplomáticas al Brasil para zanjar disputas limítrofes y otras surgidas de la guerra con el Paraguay, Mitre se desempeñó como un afortunado diplomático y, según la creencia del pueblo argentino, evitó el estallido de nuevas hostilidades entre los dos países (Mitre siempre había propugnado la cooperación entre los dos países antes que la rivalidad y la tensión); en 1874 Mitre se postuló nuevamente para la presidencia de la nación pero fue derrotado por Nicolás Avellaneda; declarando que la elección era fraudulenta, Mitre recurrió a la fuerza; los efectivos gubernamentales aplastaron pronto este movimiento y Mitre fue detenido, pasando la mayor parte de su arresto en el viejo edificio del cabildo de Luján; en la corte marcial que le fue impuesta se lo censuró, siendo despojado de su rango y honores y condenado al exilio, pero Avellaneda lo perdonó inmediatamente y en 1883 fue nombrado teniente general; Mitre reasumió su posición de ciudadano que encarnaba el espíritu cívico, pero se dedicó cada vez más a su vocación de historiador; se vio involucrado contra su voluntad en los tumultos políticos de 1880; en 1889 fue uno de los fundadores de la unión Cívica y en 1890 partió para Europa para no verse envuelto nuevamente en agitaciones políticas; rehusó la candidatura para la presidencia en 1891después del derrocamiento de Juárez Celman; volvió a ser senador nacional en 1894; su última posición pública fue la de presidente del Senado Nacional; el día que cumplió ochenta años fue declarado fiesta nacional y fue honrado con gran ceremonia pública como "el primer ciudadano de la república"; Mitre murió en su hogar, en Buenos Aires, el 18 de enero de 1906. Una de las más grandes y permanentes contribuciones de Bartolomé Mitre lo fue en el campo de la historiografía; perteneciendo a la primera generación de postindependencia, cubrió, con su propia existencia y sus propias acciones, la brecha existente entre el virreinato colonial y la república moderna, necesitaba de conocer sus raíces históricas; su amor a la lectura, sus atributos como escritor, su intuición de los requerimientos nacionales, su vida entera supeditaba a la búsqueda de soluciones prácticas, su sentido autodidacta de la excelencia erudita, sus los hitos de dura labor largamente practicados la totalidad de sus aptitudes actuaron como un foco en sus escritos históricos y en su creación de una importante escuela de historiografía, la que demandó el uso de todos los materiales disponibles con énfasis especial en las fuentes originales y conclusiones inferidas de esos materiales, chocó directamente con distinguidos escritores contemporáneos y mantuvo prolongadas y públicas polémicas con hombres de la talla de Vicente F. L6pez y Dalmacio Vélez Satsfield en torno a la finalidad y adecuada metodología de la historiografía; los historiadores del siglo xx son más propensos a llamarlo el fundador de la moderna historiografía argentina; durante toda su existencia Mitre había reunido una colección insuperable de libros y manuscritos que lo ayudaron en sus investigaciones, especialmente los atinentes a la historia argentina; después de su muerte esta biblioteca fue donada a la nación y permaneció instalada en la residencia de Mitre, en la calle San Martín famosa casa colonial que la ciudad de Buenos Aires le había obsequiado mucho antes como testimonio de reconocimiento por su obra constituyendo el núcleo del Museo Mitre; alojó también la Academia Nacional de la Historia y está  considerada como uno de los más importantes centros de investigación histórica de la nación. La publicación de las obras completas de Mitre fue ordenada por ley en 1936 y ese mismo año se publicó el primer volumen. Entre sus más importantes escritos históricos se cuentan los clásicos que contienen la historia de las guerras de la independencia de la Argentina (y de Sudamérica); Historia de Belgrano y de la independencia argentina (primera edición, 2 volúmenes, Buenos Aires, 1859; cuarta edición definitiva, 3 v., 1887); y su Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana (3 v., Buenos Aires, 1877-1890; muchas otras ediciones, incluyendo una traducción abreviada al inglés por Wiliam Pilling, Londres, 1893).

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