GUERRA DEL PARAGUAY (Guerra de la Triple Alianza) (1865-1870)
Esta cuenda contienda, que envolvió a Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil fue el resultado de históricas raíces y rivalidades coloniales y de los primeros períodos nacionales, afectando el futuro desarrollo de los cuatro países. Una inusual combinación de acontecimientos producidos a principios de la década de 1860, dio origen a este conflicto, que comenzó la guerra política civil en Uruguay, complicó a Brasil y a la Argentina en un intento por establecer el orden, y pronto quedó transformado en una Alianza tripartita entre estos tres países para combatir al presidente del Paraguay, hasta que fue totalmente derrotado; entre los diversos factores comprendidos, figuran: la nueva reorganización nacional de la Argentina bajo la presidencia del general Mitre (1862), con la autoridad nacional mantenida todavía en forma precaria, y la vieja suspicacia y rivalidad provinciano-porteña, todavía no disipada totalmente; la simultánea ascensión al poder del nuevo presidente del Paraguay, Francisco Solano López, quien tenía la ambición de utilizar el grandísimo y bien equipado ejército de su país para mantenerlo independiente y con su territorio intacto; tanto la Argentina como el Brasil pretendían extensiones considerables de aquel y creían estar preparados para luchar por la conquista de esas tierras; los crecientes intentos del Brasil, de expandir su territorio hacia el interior y a lo largo de la costa atlántica en las áreas reclamadas por la Argentina y Paraguay, fueron firmemente resistidos por estos últimos países; el Paraguay, a manera de represalia, hasta había llegado a interferir con el uso que Brasil hacía del río Paraguay, su único acceso a la provincia de Mato Grosso, y Brasil no podía tolerar esa circunstancia; el problema inmediato era la inquietud política evidenciada en el Uruguay y tanto en Brasil con en la Argentina se interesaban en ello en virtud de su antigua rivalidad, mantenida durante siglos, respecto del asentamiento o dominio en esta área, y debido a que los partidos políticos opositores de Uruguay se habían habituado a pedir a ambos apoyo contra sus propios adversarios; en 1863, Venancio Flores, el derrocado ex líder uruguayo, invadió Uruguay desde la Argentina, depuso al gobierno existente después de una intensa lucha, y pasó a ser presidente; en esta acción tenía por lo menos el tácito apoyo de Mitre, que le debía algunos favores políticos; como Flores resultó incapaz de mantener el orden en Uruguay y gran parte de la opinión pública argentina se rehusaba a dar apoyo a sus acciones, Mitre adoptó la política de neutralidad y no intervención en 1864; Brasil, empero, declaró que protegía a sus ciudadanos que residían en Uruguay, así como sus propias fronteras que constantemente violadas desde el Sur; cuando persistieron las incursiones uruguayas dentro del territorio de Río Grande do Sul, Brasil movilizó sus fuerzas en la frontera y penetró en el Uruguay; el presidente López, aprovechando esta oportunidad para que Paraguay reforzara su posición contra el Brasil, y para hacer valer sus derechos en los asuntos del Río de la Plata, denunció esta invasión ofreció ayuda al Uruguay, declaró la guerra al Brasil e invadió su territorio en Mato Grosso y a través del Alto Paraná; mientras tanto el gobierno de Mitre y el nuevo gobierno liberal del Brasil habían afianzado las relaciones diplomáticas entre los dos países y estaban trabajando en conjunto para establecer la paz en el Uruguay, bajo el control de Flores; cuando Mitre rehusó a acceder al permiso solicitado por López para cruzar el territorio de Misiones, con el fin de ir directamente en ayuda del Uruguay, López declaró secretamente la guerra a la Argentina, ocupó la ciudad de Corrientes, avanzando por territorio argentino en dirección al Uruguay; suponía que podía contra con el apoyo de Urquiza, amigo íntimo de su padre, y de otros líderes de Entre Ríos, tradicionalmente celosos del control de Buenos Aires; por el contrario, Urquiza, y la mayoría de sus seguidores, estaban sumamente resentidos por esta violación paraguaya de la soberanía argentina; en mayo de 1865, la Argentina, Brasil y Uruguay (bajo la autoridad de Flores) firmaron el tratado de la Triple Alianza, comprometiéndose a combatir contra el Paraguay hasta que Francisco Solano López fuese completamente derrotado; Mitre fue nombrado comandante militar, los tres países debían suministrar tropas, y se asignó a las escuelas navales brasileñas una importante misión; aunque las disposiciones previstas por el convenio eran secretas, se creía en general y con toda certeza por todos los paraguayos, que los aliados se habían juramentado para destruir la independencia del Paraguay como nación y desmembrar su territorio. La guerra duró cinco años, durante el lapso 1865-1866 tuvo lugar una serie de duros combates de los cuales no resultó victorioso ninguno de los dos bandos: Yatay, Uruguayana, Estero Bellaco y Tuyutí (una de las más sangrientas batallas libradas en la historia Sudamérica), Yataití-Cora, Bosquerón o Sauce; en septiembre de 1866 López solicitó a Mitre la celebración de una entrevista para entablar negociaciones de paz; nada positivo resultó de ello y poco tiempo después los paraguayos infligieron una derrota aplastante a los aliados en Curupaití; durante los dos años siguientes la acción quedó limitada, pues los aliados debieron hacer frente a problemas atinentes al trasporte de abastecimientos, coordinación de la acción naval y militar, atención (en el caso de la Argentina) de los desórdenes internos del país y recuperación de las considerables pérdidas sufridas; a principios de 1868, Mitre tuvo que regresar a Buenos Aires para reasumir la presidencia, debido al fallecimiento de su vicepresidente Marcos Paz; al mando del Duque de Caxias, los aliados avanzaron a través de las fortificaciones paraguayas en Humaitá y la última gran batalla fue librada en Lomas Valentinas, en la cual fue aniquilada la mayor parte del ejército paraguayo; las fuerzas aliadas avanzaron remontando el río Paraguay, para ocupar Asunción a fines de 1868; la contienda se prologó, pues los aliados persiguieron a López y su leal resto de seguidores que huían hacia el norte, internándose en la selva; la guerra terminó el 1 de marzo de 1870, cuando fue muerto López. Las negociaciones del tratado insumieron varios años; la Argentina aprobó la declaración del presidente Sarmiento en el sentido de que la victoria no daba derecho a trazar fronteras; finalmente la Argentina obtuvo Misiones, pero perdió, por fallo (1876) del presidente Hayes de los Estados Unidos, que actuó como árbitro, sus reivindicaciones sobre el Chaco; Brasil logró muy importantes concesiones de tierras en la región septentrional del Paraguay; los limites a lo largo de los ríos Paraná y Uruguay fueron estabilizados; Uruguay, responsable de desencadenar las acciones bélicas, fue el menos afectado; Paraguay quedó postrado: su población disminuyó en más de la mitad y sobrevivió solo un varón adulto de cada diez habitantes; la agricultura fue abandonada y el ganado desapareció; la mayoría de las familias más importantes quedaron destruidas; gran parte de su territorio pasó a manos del Brasil; la guerra había sido impopular en el Brasil y, aun cuando este último país logró la victoria y ganó territorio, el descontento del pueblo fue uno de los factores que contribuyeron a la caída del gobierno imperial, dos décadas después; la Argentina también obtuvo territorios pero la contienda había sido impopular en las provincias, que la consideraban como una guerra de Buenos Aires, y aun en muchos grupos de allí; la reorganización política nacional había sido lesionada; se había retrasado el desarrollo económico; el flujo de la tan ansiada inmigración decreció; se sospechaba que la epidemia del cólera que asoló durante ese período era el resultado de una contaminación enorme de los ríos, originada por centenares de cadáveres -bajas militares- que flotaban río abajo; las defensas fronterizas contra los indios habían cedido; los resultados positivos incluían el afianzamiento de la integridad y el orgullo nacionales en virtud de la negativa de Mitre de aceptar la ultrajante invasión de López; el tiempo y las graves pérdidas sufridas habían removido grandes cantidades de oficiales y soldados veteranos, preparando el terreno para la organización de un ejército moderno y profesional; quizás el resultado más trascendente haya sido el vehemente deseo de la Argentina de paz y su firme determinación de no involucrarse en futuras guerras extranjeras.