JOSÉ RONDEAU (1773-1844)

Comandante militar y líder político de la época de la independencia. Nació en Buenos Aires, su padre era un comerciante francés. De joven, se mudó con su familia a Montevideo donde se educó. Abandonó sus estudios teológicos en segundo año para comenzar la carrera militar en el regimiento de Infantería de Buenos Aires (1793).

Combatió contra los indios y los portugueses del Brasil. Intervino en la defensa de Montevideo contra la invasión inglesa. Las fuerzas de Whitelocke lo capturaron y lo enviaron como prisionero a Londres. Logró liberarse y fue a España. En La Coruñe, organizó el batallón de Buenos Aires para luchar contra la invasión de Napoleón.

En 1810 regresó a Montevideo. De inmediato, se unió a los patriotas de La Revolución de Mayo. La Primera Junta de Buenos Aires lo nombró teniente coronel y estuvo a cargo de las fuerzas patrióticas en la Banda Oriental (Uruguay).

Apoyó a Artigas en el primer sitio de Montevideo y luchó en el segundo. Por sus brillantes tácticas en la batalla de El Cerrito contra los realistas fue nombrado comandante del ejército del Norte para reemplazar a San Martín que había renunciado por razones de salud (1814). Durante corto tiempo, fue director supremo después de la caída de Alvear (1815).

Regresó al Alto Perú y obtuvo la victoria de Puesto del Marqués pero su ejercito fue casi desintegrado por las derrotas de Venta y Media y Sipe Sipe. Delegó el mando en Belgrano el 7 de agosto de 1816. Regresó a Buenos Aires. Fue director supremo interino durante el difícil período (nueve de junio de 1819-11 de 1820) después de la renuncia de Pueyrredón.

Renuncio después de la batalla de Cepeda y decidió no intervenir en las guerras civiles que prosiguieron. Regresó al servicio militar en 1824 como brigadier general al mando de las fuerzas que luchaban contra los indios de la frontera sur. Actuó como ministro de Guerra de Dorrego. Lugo fue gobernador provisional y comandante militar de la nueva República del Uruguay (diciembre de 1828 – abril de 1830). Desarrolló otras funciones gubernamentales pero después de que los uruguayos se separaron en dos grupos políticamente hostiles (1836) se retiró de la vida pública.

Antes de morir en Montevideo, entregó su espada a su ahijado, el sargento de artillería Bartolomé Mitre que luego se convertiría en un importante historiador de los acontecimientos en los que había participado. Fue enterrado en El Panteón Nacional del Uruguay.

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