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INTEGRACION DEL DEPORTE DE CIEGOS EN COMPETICIONES

JOSE ANTONIO SANCHEZ LOPEZ

 

 

Podemos definir el deporte como toda actividad física realizada con carácter de juego, que adopte formas de lucha consigo mismo o con los demás, o constituya una confrontación con los elementos naturales.

Si dicha actividad implica competencia siempre habrá de realizarse con espíritu deportivo, ya que sin «juego limpio» no puede haber verdadero deporte.

El deporte así definido constituye un excelente medio de educación.
La actividad deportiva, cuando se adapta a las necesidades y posibilidades específicas de cada individuo, constituye una fuente de salud y equilibrio. Es también un factor de desarrollo personal que anima al hombre a actuar en un campo más elevado que el de las necesidades cotidianas, orientándole hacia la responsabilidad e iniciativa personal.

Dos conceptos aparecen indisolublemente unidos al deporte: la libertad y la universalidad.

                                                         — El deporte da al individuo oportunidad de conocerse, expresarse,                                             superarse, permitiéndole disciplinar su acción y aumentar su rendimiento.                                             Le libera de ciertas limitaciones físicas y así, le revela una libertad que,                                             en otros campos, rara vez experimenta.

-La universalidad se siente en el deporte como enemiga de cualquier forma de
discriminación. Es incompatible con el espíritu deportivo toda tentativa de restringir
el acceso al mismo por consideraciones sociales, políticas o religiosas. Cualquier
deportista debe tener la oportunidad de alcanzar el techo de sus posibilidades.
No obstante, el deporte no significa lo mismo para todo el mundo, puede tener
un sentido diferente para distintas personas o para una misma persona en diferentes momentos de su vida. Será siempre una fuente de placer, pero su aprovechamiento dependerá en buena medida del grado de cultura, situación individual y social de sus practicantes.

Ello hace que el deporte esté mucho más desarrollado en los países avanzados.

Sin embargo, en todos los países existen grupos marginados que no pueden acceder fácilmente a estas actividades; incluso dentro de los grupos marginales pueden existir discrepancias que conducen a la insolidaridad entre sus miembros, acentuándose así las divisiones.

..Frecuentemente el deporte funciona como una punta de lanza que abre el camino de la integración. Integración entendida no sólo como aspiración de un colectivo, sino especialmente como revulsivo personal para muchos de sus miembros; no puede ocultarse que el deporte es para muchos disminuidos la primera y, a menudo, única fuente de protagonismo social.

Las agrupaciones de ciegos llevamos muchos años luchando por incorporarnos en el pleno derecho a las sociedades en que vivimos. Desde la marginación resulta difícil la incorporación, si no existen planteamientos claros de las necesidades y objetivos que se quieren alcanzar; conseguido esto, la organización es imprescindible para avanzar en el camino trazado.
Para incorporar el colectivo a la actividad deportiva habrá que superar obstáculos en dos niveles:

1. LA ACTITUD DEL DEPORTISTA

Los ciegos debemos entender que el deporte es una actividad que exige sacrificio individual. Las ayudas y apoyos institucionales no pueden engendrar un deportista acomodaticio que se conforme con resultados suficientes para competir entre la limitada población ciega; hay metas más ambiciosas que alcanzar en el camino de la integración en la sociedad vidente; pero además el espíritu de superación, debe, mirar antes hacia uno mismo que hacia los rivales; lo más importante no es ser mejor que el contrario, sino ser mejor que ayer.

También será necesario combatir la tendencia inmovilista propia de un colectivo bastante cerrado como es el de los ciegos y que está reñida con el espíritu del deporte, que es dinámico y competitivo. Las organizaciones deben mejorar, los recursos deben aumentar al mismo ritmo que en la sociedad. Hay que adaptarse constantemente a nuevas técnicas y tener una actitud mas rigurosa con las organizaciones deportivas.

2. LAS BARRERAS SOCIALES

La sociedad debe poner a disposición del colectivo de ciegos la infraestructura deportiva existente, evitando cualquier intento de marginación. Estos medios son generalmente gestionados por organismos públicos que pertenecen a los ciegos, no menos que al resto de la sociedad. A veces la negativa o la autorización para el acceso a una instalación no sigue otra norma que la voluntad de la persona que la gestiona no sólo hablamos de instalaciones; los ciegos reclamamos también un lugar en la estructura deportiva y me refiero con ello a la posibilidad que debemos tener de competir de igual a igual con deportistas videntes, con sólo un pequeño esfuerzo organizativo...

... Se podría competir en la mayoría de los deportes que se practican si se hicieran ligeras adaptaciones, respetando siempre el espíritu de las mencionadas normas. Además, se debería desterrar del deporte para ciegos todo atisbo de paternalismo, que es uno de los elementos más perjudiciales y que originan juicios arbitrarios en el cumplimiento de la reglamentación.

Se puede afirmar categóricamente que el hecho de acompañar a un nadador ciego a la zona de salida, o tocarle con un palo en la cabeza a la hora de dar el volteo, no significa empujarle para que nade más rápido.

En atletismo, se tendría que reglamentar el acompañamiento y deberían ser los árbitros los que juzgasen si ha existido ayuda o no. En este sentido, es del todo necesario evitar en el futuro la costumbre de dirigir al deportista con el palo en la cabeza, ya que se le acompañaría únicamente para guiarle y no para arrastrarle o empujarle. En saltos se deberla ir modificando el reglamento para obligar paulatinamente al deportista a perfeccionar su talonamiento, pues el ciego puede realizar la batida en un espacio menor al que está reglamentado. Así pues en este tipo de pruebas, al igual que en lanzamientos o en halterofilia, las ayudas serían meramente orientativas y de posicionamiento.

En deportes como el judo, sólo es necesario iniciar los sucesivos enfrentamientos en el combate con un contacto preliminar que oriente al deportista sobre la posición del contrario, evitando así cualquier desventaja para la realización de agarre.

En cuanto al ciclismo en tándem, la integración se puede llevar a cabo siempre y cuando se pueda recuperar esta actividad que ha dejado de ser practicada en competiciones. Como paso inicial, se deberían organizar competiciones para ciegos abiertas a videntes, que servirían de promoción al ciego y sobre todo a esta actividad deportiva.

Integración en deportes específicos para ciegos, como el goalball o el torball, resulta muy difícil a no ser que se popularicen tanto que los videntes acepten ponerse un antifaz para practicarlos. Sin embargo esto conllevaría la integración del vidente en el mundo del ciego y no a lo contrario, que es de lo que trata esta exposición.

Por todo lo dicho anteriormente, la integración de muchos deportes es viable y necesaria cuando se tiene un cierto nivel deportivo. Los ciegos no deben conformarse con ser campeones paralímpicos, las metas deben estar más lejos.

Resulta cruel que no se le permita a un ciego competir oficialmente con un vidente, cuando además de suponerle una satisfacción le aporta grandes beneficios, tanto fisiológicos como psicológicos. Tengo la certeza de que muchos de nuestros deportistas se encuentran capacitados para participar en competiciones a nivel local y regional, sin causar trastornos a los organizadores, obteniendo buenos resultados. Unos pocos ya lo hacen, pero existen otros muchos que no pueden competir porque los estamentos deportivos de su entorno no lo permiten. Es necesario establecer las estrategias adecuadas para que esta marginación desaparezca. Se puede poner como ejemplo, a la Asociación Internacional de Atletas Veteranos y a la Federación Internacional de Ajedrez, que contemplan en sus reglamentos a participación de ciegos en sus competiciones al más alto nivel.

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