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Características del vuelo
Debido a su gran peso
y considerable tamaño, el cóndor necesita de unos músculos imponentes para elevarse y
mantenerse en el aire.
Aprovecha las cálidas
corrientes aéreas ascendentes para ahorrar de este modo energía. Así recorre el cielo
durante muchas horas sin el más mínimo cansancio. Para ello debe esperar a que el sol
haya calentado la tierra para elevarse al cielo. Esa espera es más breve en las cimas,
donde mora, que en los valles.
Con flexiones de
muñecas y de codo,
las alas del cóndor
van modificando su
configuración y van
aumentando o
reduciendo drásticamente su envergadura.
Cuando se arquean,
aumenta la velocidad de vuelo; alcanza así una mayor estabilidad en las corrientes de
aire turbulentas.

Con las alas
moderadamente flexionadas, tiene largas jornadas de vuelo suave y recto. Los planeos, de
hasta cinco minutos, son ininterrumpidos por algunos círculos o breves aleteos, lo que le
permite prolongar el vuelo.
Cuando vuela en
círculo, alterna posiciones: alas flexionadas y alas extendidas.
Para descender
flexiona las alas y baja los pies. En cambio, para ascender, extiende por completo las
alas y levanta los pies hacia atrás. Esto lo repite continuamente cuando vuela en
círculo.
El planeo es el vuelo
típico del cóndor y el aleteo lo utiliza sólo para despegar, aterrizar o impulsarse
cuando no puede sustentarse con las corrientes de aire.
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