Críticas a la Teoría de la Comunicación

A partir de la teoría de la información, distintas disciplinas y pensadores, han analizado y reflexionado la concepción de la comunicación de Shannon y Weaver.

Muchos coinciden en que, dicho modelo, no se refiere a las personas como protagonistas de la comunicación, sino al proceso desde la perspectiva de sus aspectos mensurables, al estudio de las condiciones idóneas de transmisión de información entre màquinas; y al cálculo del volumen o pérdida de la información transmitida a través de un canal. Nada de esto, sin embargo, restó energía al sociólogo Weaver ni impidió su popularización y posterior aplicación para representar distintas expresiones de la comunicación humana. Su esquema simple, de fácil adaptación y su apariencia de objetividad, abrieron las puertas para una divulgación exitosa. Esto se expresó en forma manifiesta en la adopción amplia de su terminología, y como una contribución a la forma analítica y descontextualizada de interpretar el proceso de la comunicación.

La teoría de la información, es con toda propiedad una teoría de la transmisión, bien adaptada para responder a los requerimientos técnicos de una empresa telefónica, pero incapaz de servir de marco explicativo para una experiencia social como es la comunicación interpersonal. En dicho contexto, la información adquiere un significado muy preciso. No se trata de algunos de sus sentidos habituales, como noticia, dato o testimonio, sino de una magnitud estadística, abstracta, que califica el mensaje con absoluta independencia del significado que pueda tener para las personas que participan en una interacción. se trata de una información ciega en el contexto de un modelo telegráfico de la comunicación.

Es interesante observar que en la misma época en que Shannon formula su modelo, se abre una nueva área de la investigación científica con la aparición de la cibernética del filósofo y matemático Norbert Wiener. Surgen desde este momento, esfuerzos por hallar los elementos comunes al funcionamiento de las máquinas y el sistema nervioso y desarrollar así una teoría que abarque todo el campo del control y de las comunicaciones en las máquinas y los seres vivos. Claude Shannon, no estaba ajeno a estos aportes, y en particular no desconocía el reciente concepto de retroalimentación. Su propósito más acotado, de acuerdo a las necesidades de la compañía en la que trabajaba, lo llevaron por otro camino, y le impidieron obtener provecho de estos nuevos enfoques. Más difícil, sin embargo, es justificar a Warren Weaver, quien en su calidad de sociólogo pudo advertir tremenda potencialidad que encerraba la naciente cibernética para el estudio de la comunicación.

Norbert Weiner, había dado un golpe de muerte a las formulaciones simples de causalidad lineal, al mostrar el mecanismo de retroalimentación que opera naturalmente en todos los seres vivos, permitiendo adaptaciones y ajustes en su propio organismo y con su entorno. Un hecho a la vez simple y fundamental había sido puesto en evidencia, claramente aplicable a la comprensión de la comunicación: Un mecanismo de retroalimentación, registra el estado real de un sistema, lo compara con su estado final o deseable, y luego emplea la comparación para corregir su rumbo. Dicho en otras palabras, se trata de la propiedad de ajustar la conducta futura a los hechos del pasado (Wiener, 1.984). Un aporte que permitía una representación de la comunicación con todo su caracter dinámico e interactivo.

En la actualidad prácticamente, no se encuentra un texto expecializado de orientación social en que no se aborde críticamente el exámen de la teoría de la información. Ives Winkin, resume la posición de los autores de la Universidad Invisible, que incluye a pensadores tan prestigiosos como Gregory Bateson, Ray Birdwhitell, Edward Hall, Erving Goffman, Don Jackson y Paul Watzlawick, mostrando su clara coincidencia por abandonar este modelo. Winkin resume las cosas del siguiente modo: "Dicho consenso, se funda en una oposición de las ciencias humanas del modelo de la comunicación de Shannon. Según estos investigadores, la teoría de Shannon ha sido concebida por y para ingenieros de telecomunicaciones, y hay que dejárselas a ellos. La comunicación debe estudiarse en las ciencias humanas segùn un modelo que le sea propio. Estos investigadores estiman que la utilización del modelo de Shannon en lingüística, antropología o psicología ha conducido al resurgimiento de los presupuestos clásicos de la psicología filosófica sobre la naturaleza del hombre y de la comunicación. Según ellos, la concepción de la comunicación entre dos individuos como transmisión de un mensaje sucesivamente codificado y después decodificado, reanima una tradición filosófica en la que el hombre se concibe como un espíritu enjaulado en un cuerpo, que emite pensamientos en forma de ristras de palabras. Esas palabras salen por un orificio ad hoc y son recogidas por embudos igualmente ad hoc, que las envían al espíritu del interlocutor, el cual analiza y extrae su sentido. Según esta tradición, la comunicación entre dos individuos es, pues, un acto verbal, consciente y voluntario". (1.982, pag 20 y 21).

Precisamente en este ambiente intelectual, la pragmática de la comunicación,  marca un quiebre que implica saltar fuera del modelo de causalidad lineal y avanzar hacia un planteamiento interaccional de perspectiva antropológica y circular. Una elemental consideración de los axiomas exploratorios de la comunicación, resposiciona todo el estudio de la comunicación interpersonal, respecto al modo como se desprende del modelo de Shanno y Weaver. Paul Watzlawick, renuncia a todo intento de atomizar la investigación; "Sin embargo, no nos parece solamente permitido sino imprescindible el concebir la tríada emisor-signo-receptor como la unidad más pequeña de cualquier análisis pragmático y el tratarla como indivisible (...) Es inútil analizar la relación entre emisor y signo sin tener también en cuenta el receptor y signo dejando de lado al emisor (...). De esta forma se ha dado un paso decisivo: Nuestra perspectiva se desplaza del individuo hacia la relación entre individuos como fenómeno siu generis, y en el momento en que esto sucede, entramos en conflicto con viejas concepciones del hombre y su comportamiento" (1.992, pag.12).

Las críticas a la teoría de la información, han ido surgiendo por todas partes. En Europa en lingüística Bernard Rimé de la Universidad de Lovaina, asociado a las investigaciones del psicólogo social Serge Moscovici y a la Escuela de Ginebra, formula el siguiente planteamiento: "Este modelo sirvió de base al estudio psicológico del lenguaje y de la comunicación, llevado a cabo desde 1952 con el nacimiento de la psicolingúística. Sin embargo, presenta un límite que implicará graves consecuencias para la orientación de estos trabajos. Inspirados en máquinas, este modelo hará que los investigadores desprecien el hecho de que la fuente y el destinatario son los seres humanos y que entre ellos, en la comunicación, se establece una relación psicosocial. Los psicolingüístas han puesto entre paréntesis la cuestión del locutor, del auditor y de la interacción de sus expectativas, características, actitudes, intereses y motivaciones, para preocuparse únidamente de las operaciones de codificación y desciframiento" (1984, pag. 536).

También el gran pensador canadiense Marshall McLuhan se refiere al modelo de Shannon y Weaver, atribuyéndole una inusitada importancia. En un libro póstumo, en que aparece en calidad de coautor con su hijo Eric, retoma la crítica, señalando que la influencia de este modelo ha sido poderosa, al extremo de constituirse en el punto de referencia privilegiado de toda la teorización occidental sobre comunicación. Sostiene McLuhan: "El modelo de la comunicación de Shannon y Weaver, base de todas las teorías occidentales contemporáneas de los medios informativos y de comunicación, tipifica la tendencia lineal del hemisferio izquierdo. Esta es una especie de modelo de plomería de un recipiente de hardware para un contenido software. Subraya la idea de "dentro" y "fuera" y presupone que la comunicación es una especie de apareamiento real y no de creación resonante (...) El modelo de Shannon y Weaver y sus derivados, siguen la pauta lineal de la causa eficiente: La única forma secuencial de causalidad" (1.990, pag. 99 y 100).

La influencia de este modelo ha sido importante. McLuhan le atribuye la responsabilidad de provocar una particular interpretación de los fenómenos comunicacionales, en términos de un transporte secuencial y lineal de datos como simples contenidos destacados, pasando por alto completamente el campo de los usuarios y de la sensibilidad. Cuestiona también, el haber condenado al olvido todos los efectos laterales que siempre posee un sistema de comunicación, pretendiendo que un canal puede ser concebido como un recurso neutro. Los tres conceptos que Mc.Luhan utiliza con mayor frecuencia para calificar el legado de Shannon y Weaver son Lineal, Secuencial y Lógico.


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Marshal McLuhan