Nace el Teléfono

Introducción.

La telefonía es el medio de telecomunicación que más impacto ha tenido sobre la humanidad. Es un sistema que se utiliza para la transmisión de la voz humana, sonidos o imágenes escritas y en movimiento a distancia, por acción de corrientes eléctricas u ondas electromagnéticas.

La búsqueda de nuevas tecnologías de comunicación durante más de un siglo, se ha concentrado fundamentalmente en perfeccionar a este medio de telecomunicación por excelencia. Su disponibilidad a costos relativamente bajos y fácil manipulación, lo convirtieron no sólo en un implemento auxiliar de la vida cotidiana sino en un medio indispensable para la economía, la política y la cultura. La red telefónica mundial se ha hecho tan básica como la infraestructura de carreteras terrestres e incluso, por la rapidez y facilidad con que se pueden tender las primeras, supera en extensión y cobertura a las segundas. La red telefónica mundial es enorme, con aproximadamente 700 millones de kilómetros permite comunicación prácticamente a cualesquier lugar de la tierra por medio de microondas, cables de cobre, cables coaxiales, enlaces satelitales y fibras ópticas.

Orígen

El invento del teléfono constituyó una carrera apasionante. A la par que se hacían experimentos para poner en práctica las transmisiones telegráficas y una vez que éstas se lograron, muchos científicos y aficionados a las comunicaciones intentaron enviar también la voz humana y no sólo puntos y líneas; el problema principal era transformar las ondas sonoras en señales eléctricas y viceversa.

Desde la década de 1820, el inglés Charles Wheatstone demostró que los sonidos musicales podrían retransmitirse a través de cables metálicos y de vidrio, pero nunca intentó conectar dos campos. En 1854 el empleado de la Oficina de Correos y Telégrafos de Francia, Charles Bourseul, expuso, al parecer por primera vez, en un extraordinario artículo publicado en las columnas de L'Illustration de París, los principios teóricos del teléfono electrónico y que a la fecha no han variado. Este artículo decía:  "Hablando delante de una membrana que establezca e interrumpa sucesivamente la corriente de una pila, y enviando a la línea la corriente suministrada por este transmisor, al ser recibida por un electroimán podría éste atraer y soltar una placa móvil. Es indudable que de esta suerte se llegará, en un porvenir más o menos próximo, a transmitir la palabra a distancia por medio de electricidad. Las sílabas -continúa- se reproducirán exactamente por la vibración de los medios interpuestos. Reproduciendo estas vibraciones se obtendrán también exactamente reproducidas las sílabas".

Como respuesta a sus ideas, Bourseul recibió la sugerencia de sus jefes de que se pusiera a hacer cosas más útiles. Poco tiempo pasó para que reconocieran su gravísima incredulidad.

Tres años más tarde, el italiano emigrado a Estados Unidos, Antonio Meucci (1808-1889), estudió su realización práctica y en 1857 fabricó el primer aparato telefónico, que por problemas prácticos no pudo registrar como patente. En 1861 el alemán Philipp Reiss (1834-1874) construyó un aparato que solo transmitía la altura del sonido y no la intensidad ni el timbre, por lo que no transmitía la voz humana, cuestión en la que se centrarían los norteamericanos Alexander G. Bell (1847-1922) y Elisha Gray (1835-1901) con gran éxito.

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Bell y Gray llevaron a cabo en Estados Unidos, entre 1872 y 1876, intensos experimentos para lograr las comunicaciones de voz; intentaron enviar simultáneamente muchos mensajes telegráficos sobre el mismo cable. El primero se acercó a la solución del problema a través de la acústica y, el segundo, por medio de la electricidad. Asimismo, construyeron aparatos similares sólo que el de Gray no tenía transmisor y el de Bell sí. Aunque posteriormente Gray logró establecer los principios del transmisor, Bell había completado las especificaciones y las notarió en la ciudad de Boston el 20 de enero de 1876. Ambos solicitaron la patente el 14 de febrero de ese mismo año pero Bell lo hizo antes con un par de horas de diferencia. La primacía fue concedida a Bell el mes siguiente. Sin embargo, la controversia sobre si Bell conocía el principio de la resistencia variable desde hacia años (como él dijo) o si obtuvo la idea de los documentos de Gray, nunca será completamente resuelta y con ello tampoco el pleito judicial sobre una de las patentes más cotizadas de la historia.

Alentado por sus logros, Bell avanzó en el perfeccionamiento de la transmisión de voz, aumentando la densidad a la pila eléctrica con la que opera. Cuando se encontraba trabajando en su taller en marzo de 1876, al agregarle ácido sulfúrico a la pila, parte del líquido se le derramó sobre la pierna e inmediatamente solicitó ayuda a su socio Watson que se encontraba a 30 metros de distancia de él. Watson oyó claramente a través del teléfono las palabras de Bell, "Señor Watson venga aquí, lo necesito". Fue ahí, en su taller de Boston, donde empezaron a funcionar los primeros aparatos telefónicos eléctricos.

Uno de los aspectos más interesante de la invención del teléfono Bell, fue que a diferencia del telégrafo, no requirió un operador que enviara y otro que recibiera los mensajes, ni necesitó del conocimiento del código Morse o la habilidad de escribir en teleimpresora. Simplemente requirió hablar y oir.

Los avances tecnológicos a partir del teléfono Bell no se hicieron esperar. En 1878 Tomas Alva Edison (1847-1931) lo perfeccionó adaptándole un micrófono de carbón que aumentó su potencia, y lo convirtió en el detonante para la expansión de las llamadas de larga distancia. En ese mismo año se instalaron centrales teléfonicas para conectar entre sí a 1,350 aparatos que funcionaban en diferentes casas particulares en Estados Unidos. Para 1887, a sólo una década de su introducción comercial ya había 235 kilómetros de cables tendidos con 444 centrales conectando 150 mil suscriptores. Y lo que parecía ser imposible para la comunicación a distancia sucedió en 1892, cuando se enlazaron vía aérea las ciudades de Nueva York y Chicago, a 1,650 kilómetros de distancia.

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Primer aparato telefónico de A.Bell
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Magneto-teléfono comercial
de 1877, capaz de realizar transmisión y recepción a traves del mismo

 

Desde los primeros días de funcionamiento el teléfono tuvo el problema de la pérdida de intensidad de la señal a medida que la distancia entre el transmisor y el receptor aumentaba. Ello llevó a plantear serias dudas sobre la posibilidad de la comunicación a largas distancias sobre circuitos telefónicos. La invención del tubo de vacío en 1906 por el estadounidense Lee DeForest (1873-1961) resolvió ese problema mediante la amplificación de la señal e hizo posible la colocación de repetidores a lo largo de las líneas de transmisión para amplificar las señales. El tubo de vacío llevaría de lleno a la era de las telecomunicaciones. Sus efectos se extendieron más allá de la telefonía, abarcaron a la radio, la televisión, la computación y llevaron al desarrollo de la electrónica como una de las más grandes industrias de mitad del siglo XX.

La telefonía se convirtió en una próspera industria mundial con una demanda impresionante del servicio. En los Estados Unidos se diseminó más rápidamente, pues para 1900 ya contaba con 675 mil aparatos telefónicos. En 1925 había más de 26 millones de aparatos en el mundo, correspondiendo a Estados Unidos 17 millones y alrededor de 700 mil a Europa. En México, en ese mismo año, funcionaban poco más de 50 mil aparatos, mientras que en Argentina había 173 mil.

En las ciudades más grandes pronto proliferaron las redes telefónicas metálicas que, inicialmente eran aéreas, pero al advertirse los riesgos físicos que representaban, empezaron a colocarse en el subsuelo, solo que los alambres se forraron con cables de plomo para que pudieran ser tendidos bajo tierra, que son las que hoy predominan y solamente en ciudades pequeñas se instalan tendidos aéreos.

La rápida popularidad del teléfono provocó serias dificultades en las conexiones entre abonados. Las líneas se saturaban, pues cada aparato estaba conectado por una línea de dos hilos con una central en donde todas las líneas se juntaban en un conmutador atendido por operadoras (ese mismo sistema todavía se utiliza en poblaciones pequeñas). Esto ocasionó enormes marañas de cableados detras de los conmutadores y hacía cada vez más impráctico el servicio.

 

Primera comunicación eléctrica:

El 10 de Marzo de 1.876, el año de la Segunda Exposición de los Artistas Impresionistas y un año antes de la Exposición Internacional de París, Bell, pronunció en Boston las primeras palabras reconocibles a través de una línea eléctrica; dirigiéndose a Thomas A. Watson, hábil constructor de instrumentos, Bell levantó el aparato y dijo: "Mr. Watson, come here; I want you" (Sr. Watson, venga aquí, lo necesito).

Watson, apretó el receptor contra su oreja diciendo: "I heard you, Mr. Bell, I heard you" (Lo oí, Sr, Bell, lo oí"). Ese mismo día A. Bell, escribió el primer modelo funcional de un teléfono.

Primera comunicación a larga distancia

En 1.915, Bell , desde New York y Thomas Watson, ubicado en San Fracisco, protagonizaron la primera conversación a larga distancia de la historia entre ambas ciudades, casi con la mismas palabras que habían pronunciado en 1.876, cuando él y Watson inauguraron la primera comunicación eléctrica. La respuesta de Watson llegó desde 4.115 km de distancia; pero esta vez con un toque de humor. Bell dijo: "Mr. Watson, come here, I want to see you" ( Sr. Watson, venga aquí, quiero verle). La respuesta de Watson fue : "I would to see you in one week" ("Tardaría una semana en verlo").

Telefonía Argentina

La historia del inicio de la telefonía en la Argentina, se remonta al año 1.878, cuando Carlos Cayol y Fernando Newman, de la policía y del telégrafo respectivamente, realizaron diversas experiencias en Buenos Aires. Consistió en una comunicación telefónica de prueba entre la oficina de telégrafo del estado, ubicada en Piedad (ahora Bartolomé Mitre) 83, y la del Diario "La Prensa", en Moreno 109, a 6 cuadras de distancia.

El acontecimiento fue cuidadosamente preparado por Cayol y Newman y llevado a cabo en Febrero de 1.878 con aparatos que transmitieron exitosamente  "la voz, el silbido, la música y el canto", ante la presencia de numerosas personalidades de la época y un jurado especialmente constituído. En ese jurado se encontraban , entre otros, Luis Augusto Huergo, primer Ingeniero graduado en el país, y Guillermo Wait, también Ingeniero de la primera promoción y Emilio Rosetti, destacado matemático e Ingeniero Italiano.

A partir de esta primer experiencia, la administración de la telefonía en la Argentina tuvo la siguiente evolución:

1.886 a 1929: 43 años de administración Inglesa.

1.929 a 1.946: 17 años de administración Norteamericana.

1.946 a 1.990: 44 años de administración Estatal.

Desde 1.990 en manos privadas.

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Carlos Gardel y el teléfono llamado candelero o de horquilla de la época.

Para dar por terminado una comunicación, se "colgaba" el "tubo", receptor en la horquilla metálica situada por debajo del micrófono.
El vocablo "COLGAR" se ha perpetuado hasta en nuestros días, aunque en los teléfonos modernos ya no se realiza la misma operación física.

Telefonía en manos privadas:

A privatizarce en 1.990 la telefonía básica, toma a su cargo la zona Norte del país TELECOM Argentina S.A. y la zona Sur TELEFONICA de Argentina S.A, empresas que realizan importantes investigaciones en al marco de un plan acelerado de modernización del sistema telefónico Argentino.

Telecom y Telefónica, prestan actualmente servicios a alrededor de 6 millones de líneas distribuídas en más de 1.000 localidades; otros 300 lugares son servidos por cooperativas locales que suman aproximadamente 250 líneas. Los servicios internacionales de telecomunicaciones son prestados en exclusividad por Telecomunicaciones Internacionales de Argentina TELINTAR S.A.

Afortunadamente, la cantidad de medios de comunicación  de nuestro país ha aumentado a ritmo intenso en los últimos 5 años. Los problemas que plantea el tránsito en las grandes ciudades - polución , demoras, accidentes-  no encuentran solución adecuada. Es cada vez más importante y económico para las naciones aumentar en mayor proporción la teledensidad ( número de teléfonos por cada 100 habitantes) que aumentar, por ejemplo, el número de automóviles en circulacíon, ya que es de esperar que se produzca un gran crecimiento de las modalidades de teletrabajo, teleeducación, etc. en el futuro cercano.