En
Cuba desde mediados del siglo XIX en adelante surgió un ansia de
modernidad.
En 1883 empezaron las construcciones modernas. El arquitecto fue Morales
(máximo exponente del eclectisismo cubano).
En 1905 se asimiló el art nouveau como un rechazo al estilo colonial.
En 1925 algunas revistas de arquitectura propagaban las ideas de
modernidad; el art nouveau no funcionó, en cambio el que se arraigó fue
el art decó por su simplicidad respecto al art nouveau.
El art decó se expandió por toda la isla y jugó un papel muy importante
en la conformación de las ciudades.
Otro factor que influyó en la propagación del art decó fue la difícil
situación económica de los años 30. (era más barato de construir).
El estilo esta presente desde la jardinería hasta los pisos, el
mobiliario y la iluminación, además fue fácilmente adaptado a
estructuras preexistentes.
Por todas éstas facilidades arquitectónicas, el art decó se propagó
por todo el país y a diversos tipos de edificios como restaurantes,
edificios públicos, clubes privados, casinos, etc.
A partir de la década del 40, el art decó comenzó a perder popularidad,
pero lo poco que duró dejó hullas importantísimas en Cuba.
Cabe destacar que los jóvenes arquitectos supieron realizar el estilo y a
su vez fusionarlo con el estilo americano, logrando una mezcla brillante.
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