Folklore: su historia

(esta página contiene una colección de midis al final)

En el lenguaje cotidiano, al aludir a la música tradicional -sean danzas, canciones o creaciones basadas en los ritmos o acentos reconocidos como criollos -, hablamos de folklore.

En realidad, se trata de una simplificación, algo así como un resumen de lo que técnicamente debería citarse como proyección artística folklórica musical: la acepción literal del término folklore significa "el saber del pueblo" (fofk: nación, pueblo: lore: saber, conocimiento).

Una apreciación erudita señala que, en realidad, se trata de la época de la tradición, que a su vez evoca los mecanismos por los cuales heredamos lo que fije propio de los mayores y conservamos a través del tiempo.

Esto no significa que se mantengan intactas las costumbres, sino que pueda apreciarse en ellas el núcleo de la llama (el rescoldo), aunque se evidencia que va perdiendo eficacia vital en los modos sociales.

Siempre hay como conducta una superación de moldes que en nombre del progreso intentan sustituirse: una buena pregunta en este punto es si los contenidos intrínsecos de una vidala o la interjección del sapucay pueden quedar desafectados o pasados de moda.

Es evidente que en estos últimos años el mundo se ha ido interrelacionando de tal forma que -1os figurines - en lo que a productos musicales se refiere cobran tal dimensión que, por lógica, derraman sus influencias y, en dosis imperceptibles, comienzan su accionar modificatorio sobre los gustos y las costumbres.

Una cuestión esencial radicaría entonces en cotejar la continuidad superviviente de aquéllas y estas otras presencias.

Para epilogar esta inagotable especulación basta recordar una síntesis brillante que puntualiza que el folklore es el patrimonio de las capas subyacentes que aflora en la cultura de las naciones civilizadas.

¿Cómo éramos?

Por supuesto que nosotros existíamos mucho antes de la llegada hispánica.

De los capítulos incaico, maya o azteca se conoce bastante. En cambio, en lo relativo a nuestro territorio, la información es casi inexistente.

La influencia oriental incaica en el noroeste (los quechuas) es tan poderosa en irradiación, que desde Jujuy llega hasta el norte de Mendoza, abarcando Catamarca, Santiago del Estero, La Rioja, y prolongándose en toponimios, por ejemplo, hasta La Pampa y Buenos Aires.

Prudente es entonces plantear los afincamientos originales, para luego determinar la llegada de las corrientes españolas dominadoras, que darán paso al nacimiento de algunas maneras, entre otras la música, que conocemos como folklore o proyección folklórica.

A los asientos nativos o indígenas habría que adosarle un elemento imprescindible: el encuentro con las fuerzas dominadoras españolas, que además de la posesión territorial, la dominación o imposición cultural que ejercieron, derramaron una impronta digna que al ser interpretada facilitará la comprensión de muchos hechos.

Traían una sola lengua. Profesaban una religión. Y practicaban fundaciones que, al decir del profesor Bruno Jacovella, se realizaban de arriba hacia abajo. Desde la ciudad primero, a los poblados o asentamientos periféricos, después.

Y siempre con un sentido utilitario y definido: facilitar el corredor hacia y desde el Alto Perú.

 

Otro de los asuntos singulares de nuestra Nación es que no ofrece accidentes insalvables o barreras geográficas que lo obliguen al hermetismo, incomunicándolo o encerrando las comarcas. Prácticamente desde Jujuy hasta el extremo sur, ondulaciones centrales aparte, la planicie facilita la comunicación y ha sido el elemento que allanó una movilidad sin obstáculos.

Aquellos cañadones, ríos o elevaciones pampeanas parecían como escollos menores en relación a lo intrincado de otras latitudes del mundo, como puede ser Europa.

Esto jugó un trascendente papel para que el Alto Perú primero y Buenos Aires después, se convirtieran en centros de irradiación que imprimieron cierta dinámica a los contingentes migratorios.

Ingresando por el noroeste, con punto de partida en Perú los llegados de lejos caminan leguas interminables, pertrechados con elementos que son imbatibles y vitales para la dominación. Pero, además, con estrategias y poder de combate.

Las huestes hispánicas y sus cuadros llegan hasta lo que es hoy es área de Santiago del Estero. Fundan la primera ciudad y sobreviven a los avatares ya suficientemente contados por los historiadores e investigadores.

Otros incursionan por el Río de la Plata. A medio camino hacia el norte, sobre la vera occidental del río Paraná, y previamente en las tierras vecinas del gran río-mar deciden dar por iniciada la historia de Santa Fe y Buenos Aires respectivamente: la vía

fluvial resulta, de esta forma, otro corredor de hombres blancos, cristianos e hispanoparlantes.

La tercera presencia formal que sembrará en estas tierras sus semillas de cultura nueva afronta un desafío natural - La Cordillera de los Andes, nada menos -, que los recién llegados encaran tan resueltamente que padecieran quitarle importancia, convirtiéndola en un camino que, originado en el Océano Pacífico, se prolonga hasta las estribaciones serranas de San Luis.

 

Noroeste,

la influencia peruana

La región más fuertemente sometida la influencia peruana colonial es la integrada por las naciones diaguita y comechingona, prolongándose hasta el borde mismo de la selva chaqueña.

Constituye lo que hoy ocupa los territorios de Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Córdoba (zona serrana y montes) y algo de San Juan.

El investigador Carlos Vega identifica como expresiones musicales las especies líricas y coreográficas llamadas vidala, baguala, zamba y cueca (la porteña más breve que la cuyana).

Llamará la atención ciertas ausencias muy tradicionales y no incluidas: esto se debe a que estas consideraciones responden a los primeros años del siglo XIX, no existiendo basta 1850, aproximadamente, ningún rastro que certifique si, por ejemplo, ya se bailaba chacarera, la danza por excelencia que identifica al área santiagueña.

Al respecto puede apuntarse que la otra danza típica de la región, el gato, tiene cierto parentesco con la mencionada chacarera y los primeros rastros para asignar autorías o recopilaciones pueden asignarse a Andrés Chazarreta (primera década del 900), Manuel Gómez Carillo (1920/23), Beltrame (1924) y Ana S. de Cabrera (1925).

En lo referente a instrumentos, los originales según la tipificación de Vega- son el violín, el bombo, el arpa y la caja: algunos incluyen el erque, hoy recluido en la zona de influencia jujeña.

Además, como base primaria constatable tanto en el repertorio musical como en la tradición heredada en el tiempo, no puede desconocerse la presencia de costumbres como el topamiento de las comadres, el carnaval y las comparsas indígenas, los pesebres, los misachicos y en las comidas: tamales, rosquetes, alfajores. Las composiciones poéticas como glosas. El uso del telar (español), alguna habilidad con el cuero, las prendas criollas de lana y otros elementos de elaboración y consumo (algarroba y otras fermentaciones), junto al pastoreo doméstico de cabras y ovejas, el quesillo, etcétera.

Oeste(Cuya),

La influencia Chilena

La característica que resalta el costumbrismo regional es la necesidad de procurarse regadíos que faciliten la vida en un vasto desierto, suponiendo una población muy laboriosa y concentrada que, en efecto, fue desde siempre.

Esta será la razón por la que desde allí partían los suministros al acódente cordillerano por pasos de facil tránsito, lo que, al decir de los investigadores, estableció una vinculación profunda con el vecino país.

Mendoza, San Juan y San Luis son las tierras que conforman esta región. Por San Juan y Mendoza pasaba un camino que llevaba por un lado a Chile, y por otro al Alto Perú, atravesando La Rioja y Catamarca, lo que hace fácil detectar originariamente dialectos araucanos y, musicalmente, la cueca, que en Mendoza se parece más a la chilena y, en áreas catamarqueñas, a la boliviana.

En la región es característica también la tonada, con un aire al estilo (de otra región) pero más elaborada artísticamente.

La cueca, en cambio, es de movimiento vivo, bien al estilo chileno. Carlos Vega afirma que en San Juan se han hallado vidalitas andinas y, como esta tierra pertenece al sistema de las l1amadas Sierras Pampeanas, comparte muchos elementos culturales con La Rioja y Catarmarca.

 

Este, la región pampeana

Y el Río de Plata

Así como el cuyano ha sido labriego y abnegado, el habitante de esta región -con el río Paraná al este y atravesado por el Camino Real que conducía al Alto Perú-, encontraba amplias facilidades para conseguir lo fundamental sin mayor trabajo.

Abundancia de ganado suelto, ausencia de madera, ramas espinosas o piedras para levantar cercas, impidieron que aquí se desarrollara la vida aldeana, que tiene su principal argumento en la apicultura.

Toda la vida empieza a concentrarse en la ciudad que se expande. En su puerto. En las quintas y en los establecimientos que son el origen de estancias y explotaciones tan características en este siglo.

Los rasgos musicales folklóricos mencionables tienen una decidida influencia europea y brasileña. Algunos llegan desde la Banda Oriental y se superponen a desteñidos vestigios de la cultura peruana que sobrevivían en la zona.

La milonga, la cifra, el prado, la huella y ciertas danzas como el minué u otros derivados son los ritmos musicales más característicos.

Algunos aparecieron incluidos en el folklore santiagueño, presumiendo que llegaron llevados por el circo, por supuesto con los retoques pertinentes, y más o menos sobre el fin del siglo pasado.

Los folklorólogos señalan que la profusión literaria que refleja la vida del gaucho no tiene documentación que le acredite la relación contemporánea con los nativos de otras regiones.

El gran protagonista de la historia artística musical, el gaucho, existió indudablemente con la vida azarosa que trascendió fundamentalmente a través de la literatura: de aquí para allí siempre huyendo del indio, de la ciudad (Buenos Aires) y/o de los fortines.

En lo musical, el gran producto inspirador y testigo de los cantos de esta región se produce recién en este siglo.

En cambio, el monumental "Martín Fierro" de José Hernández, cumbre literaria del género, se había editado en 1872.

Este, la región litoraleña

y el Río Paraná

Para dilucidar los modos originales de esta área hay que determinar que está integrada por los territorios que hoy ocupan las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa pero vale la pena registrar algunas aclaraciones: a los fines de este trabajo Santa Fe, en sus comienzos, quedaría incluida como prolongación de La Pampa; y Misiones, por razones históricas y hasta geográficas y geológicas, constituye un mundo aparte de Corrientes y Entre Ríos; a su vez éstas muestran poca afinidad entre sí.

Poco conocida es la ruta primitiva de la yerba mate o la Ruta de la Asunción que, partiendo de Buenos Aires por Santa Fe cruzaba el río hasta la actual capital entrerriana, y seguía por la costa del Paraná o del Uruguay hasta Corrientes y Posadas, y de allí a Asunción por la actual Encarnación.

Y esto, ¿por qué?

Entre los argumentos, se recuerda la presencia de los bravos guaicurúes que administraban la margen derecha del Paraná y la margen izquierda del Río Paraguay y también de los indios canoeros, que acechaban en las propias vías navegables: todos estos peligros obligaban a los viajeros a buscar rutas seguras para eludirlos.

En las Misiones los jesuitas eran tan protectores de sus indios ante los ataques o pretensiones de españoles o lusitanos, que formaron casi un mundo aparte.

Si se considera luego el mestizaje en la proporción enorme que se dio y la consecuente extensión de la lengua guaraní en todas las capas sociales como habla familiar, más el clásico temperamento levatísco de los asunceños, la autonomía que les

dio la explotación del suelo (yerba, azúcar, alcohol, madera, carne, cuero, maíz, mandioca), y cierto espíritu de retraimiento generado por el largo abandono del poder central durante las largas luchas contra los portugueses, se puede explicar la segregación de la provincia del Paraguay y algunas características particulares de la sociedad criolla correntina, como bien apunta Bruno Jacovella en "Folklore Argentino".

En lo que a danzas se refiere, la pareja enlaza es la característica que distingue a la polka antecesora genealógica del sobresaliente chamamé.

Se dice que al retirarse la Compañía de Jesús (los jesuitas), al tiempo que dejan rasgos indelebles por su pedagogía de hondo contenido moral, la polka pasa a ser mediante reelaboraciones imprevistas, la carátula musical de esa tierra.

En Entre Ríos, la colonización se mantuvo en las costas de ambos cauces (Paraná y Uruguay), hasta que los indios y la selva fueron extinguidos.

Por esa razón se explica la colonización tardía (siglo XVIII), al desaparecer el espinoso monte y la condición irreductible de los indios.

El idioma guaraní se choca en esta provincia con una barrera invisible, un muro de contención.

Tristes peruanos, cantares con glosa y estilos son los aires musicales: la representatividad de la chamarita habría que rastrearla, como danza, en el 1850 aproximadamente, existiendo datos firmes de prácticas frecuentes recién en los primeros

años de este siglo.

La Puna

Y el Camino del Inca

En este sucinto panorama contemplativo del paso español y las características básicas de los nativos de cada región, no puede sino considerarse un sustrato de alto contenido aborigen, casi apartado de los lineamientos característicos culturales explicados hasta aquí: esa zona es el macizo puneño, con ruta directa al Atiplano y al

Pacífico.

Por allí pasaba el Camino del Inca con destino a La Rioja. Por otra parte también era transitado por aquellos viajeros peninsulares ingresados por el noroeste y que bajaban por los Valles Calchaquíes. También hay rastros de indios humahuacas por la misma vía.

Sus habitantes se distinguen por ser muy devotos del culto de la Pachamama (tierra madre), plagados de creencias mitológicas, usuarios del quechua, con ritos mortuorios y distantes del concierto cultural criollo.

La Quebrada de Humahuaca es el gran reservóreo de estos perfiles que, por supuesto, han rebasado ese entorno, considerándose lo más puramente aborigen de nuestro país.

Erkes, sikus, antaras, quenas (aerófonos) y caja (percusión) son los instrumentos catalogados de indígenas. Muy posterior es la creación del charango.

Area santiagueña

Orígenes e historia

Cuando se inicia el recorrido por el largo camino del arte folklórico nacional es obvio partir del centro-norte del territorio, dado que allí se funda la "primera ciudad" y, paradójicamente, en los años últimos -al igual que en el comienzos- el fenómeno musical es originado de esas tierras.

Los datos y apreciaciones son el resultado de lecturas y autores dados, pero recogen como aporte valiosísimo el que hiciera Elvia Aroldo Avila desde su Santiago del Estero Indo-Hispania Linguistica. Como dice el santiagueño. Es uno de los territorios donde se conservan con gran vigencia las pautas sociales - culturales -tradicionales.

En el interior del espacio santiagueño el estilo de vida se manifiesta con una continuidad en el estilo campesino: vivienda modesta, vida al aire libre y contacto permanente con la naturaleza.

El uso de utensilios y elementos de origen precolombino continúa en plenitud y le da un rasgo sobresaliente al área (morteros, bateas, ponchos, telares). Entre los alimentos, el locro, tamales, humitas (maíz omnipresente), tortilla, mate, algarrobo, tuna, miel...

La falta de urgencias ha determinado un manifiesto silencio, notándose una actitud humilde y gente callada.

Como contrapartida, su espíritu es de gran vitalidad y se distinguen par la hospitalidad y cierto grado de desinterés o desprendimiento.

Por el cancionero trasciende la compenetración del santiagueño con sus dos grandes ríos, el Dulce y el Salado -Los Hermanos Abalos, en "Casa más, casas menos", hablan de la región donde ~ registra el origen de las culturas mesopotámica entre el Eufrates y el Tigris, "comparándola" mi Santiago y sus Dulce y Salado-. En ocasiones

esas citas se hacen en quichua, mishqui mayu (río Dulce) y cachi mayu (río Salado).

Característica del nativo contemporáneo ha sido la inmigración en procura de mejores horizonte.

Esto explica la facilidad para encontrar por el país alguno de los 600 mil santiagueños, que se estima es el contingente que ha partido de su provincia natal.

Los mismos lugares utilizados por el aborigen para su vivienda (la mesopotamia) fueron los escogidos por el español durante la conquista.

Uno en las márgenes del Dulce, tomando como centro, la hoy ciudad de Santiago del Estero, extendiéndose para el departamento de Río Hondo, aproximadamente en 1550.

Otro, en el sector central del río Salado, por ambas márgenes del río, hacia el norte y el sur.

Al considerar la irradiación cultural primitiva se le adjudica a los jesuitas y otras órdenes religiosas, que cruzaron el Salado los primeros pasos en ese sentido. A fines del siglo XVI y principios del XVII. Luego, se produce un segundo pasaje en el siglo XVIII (1735) cuando instalan la reducción de Don José de Vilelas, en las proximidades de Santiago.

Aquellos "reducidos" eran abipones, diaguitas, vilelas y matarees, que en períodos distintos habitaron la zona.

Con respecto a la lengua dominante no hay acuerdo sobre cuál era la usada: tiempo atrás, algunas teorías apuntaban a los calchaquíes y diaguitas, que utilizaban el cacano. Estos indígenas fueron "vecinos" de la ciudad del Barco (primitiva y original denominación de la hoy Santiago), pero la especulación sobre el uso de su lengua hoy está terminantemente desmentida.

El 25 de julio de 1553, en la margen derecha del río Dulce, el capitán español Francisco de Aguirre funda un asentamiento al que llanta Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo, en homenaje a Santiago Apóstol (ese era su día), y "Estero" por la gran cantidad de tierras inundadas que había por los desbordes del río.

En realidad esta conquista tiene un dato previo en del año 1542, cuando llega Diego de Rojas que descendiendo por el Camino del Inca (desde el valle de Humahuaca) anduvo las zonas, que resultaban pródigas por el suministro y el descanso

en aquellos tiempos.

Rojas fue el primero, en llegar, cruzando Tucumán e internándose en tierras de Santiago. Se cree que fue muerto en un ataque indígena, en lo que se llama hoy Villa La Punta.

Otro bizarro español, siete años después (1549), salió desde el Perú con el neto afán de extender la fe y consolidar fundaciones católicas, se llamaba Juan Núñez del Prado y, cerca de la actual Monteros (Tucumán), fundó Barco I, trasladada luego a Talavera (Salta) y rebautizada Barco II.

Finalmente, en las inmediaciones de la actual capital provincial, se asienta Barco III.

Tan estratégica fue la presencia del enclave santiagueño que desde allí partieron quienes fundaron Tucumán (1565, -Diego Villaroel), Córdoba (1573, Jerónirno Luis de Cabrera), Salta (1582, Hernando de Lerma), La Rioja (1591, Juan Ramírez de Velazco) y Jujuy (1593, Francisco de Argañaraz).

Este collar de radicaciones y/o fundaciones es la que lleva a referirse a Santiago del Estero con "Madre de Ciudades", aunque otras creencias sostienen que se debe sólo al mérito del haber sido la primera.

Puedes escuchar los siguientes ritmos en forma de archivos midi.

Carnavalito    Danza popular del norte argentino.Secuencia y arreglo por Néstor M. Godoy

Chamamé       Danza del litoral argentino.Secuencia y arreglo por Néstor M. Godoy

Cueca             Danza del Noroeste argentino.Secuencia y arreglo por Néstor M. Godoy

Gato                Danza Tradicional Argentina.por Amelia Fusco, sec. por Claudio Griggio

Malambo       Danza tradicional argentina.Secuencia y arreglo por Néstor M. Godoy

Pericón          Danza de salón colonial argentina.Secuencia y arreglo por Néstor M. Godoy

Ejecutados en piano por Amelia Fusco, secuenciados por Claudio Griggio (Indio Producciones)

La Firmeza Danza tradicional

La Doble        Chacarera doble

Cueca de los Coyas Cueca

La compañera                  Zamba

Escondido de los montes Escondido (danza argentina)

La Pomeña Zamba