A muy poco de comenzar el siglo XXI; y a pesar de los avances tecnológicos y
científicos, todavía no se ha podido combatir el flagelo de la miseria.
Esa miseria, que en diferente
medida es padecida por todos los países del mundo, trae como consecuencia el hambre, la
desnutrición y por lo tanto serias enfermedades y hasta la muerte. |

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En
el aspecto habitacional la pobreza se muestra a través del hacinamiento, la precariedad
de las construcciones, la falta de viviendas dignas. |
Las causas de esta problemática son distintas, según las regiones.
En nuestro país, en sus comienzos
se debió a un desequilibrio entre el proceso inmigratorio primero y el de
industrialización después
con el desarrollo constructivo.
En la década del 30 la gente
llegó, a la gran ciudad porque tenía carencia de incentivos de todo tipo, en las
provincias de donde provenía: económica, cultural, social, de futuro.
Además, fue seducida por las
posibilidades de realización personal que podía brindarle el lugar donde se desarrollaba
la industria. |
Así
llegaron a Buenos Aires y a Rosario, las ciudades que mayor número de migrantes
recibieron. |

"Migración", de Antonio Berni
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| 19 partidos del conurbano bonaerense |
Censo |
Población
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1914 |
458.217
habitantes |
1947 |
1.741.338
habitantes |
1960 |
3.772.411
habitantes |
1970 |
5.380.447
habitantes |
1980 |
6.843.201
habitantes |
1991 |
7.969.324
habitantes |
| Capital Federal |
| Censo |
Población |
| 1914 |
1.575.814 habitantes |
| 1947 |
2.981.043 habitantes |
| 1960 |
2.966.634 habitantes |
| 1970 |
2.972.453 habitantes |
| 1980 |
2.922.829 habitantes |
| 1991 |
2.965.403 habitantes |
Según el Censo de 1991, la Capital Federal más los 19 partidos del conurbano bonaerense
poseían cerca de 11 millones de habitantes, o sea cerca de la mitad del total de la
población de Argentina.
Rosario tenía más de 1 millón de
habitantes.
La provincia que más
población perdió por las migraciones internas fue la de Santiago del Estero y la que
más ganó fue la de Buenos Aires.
Pero ese aluvión se encontró sin
casa donde vivir y por supuesto,
sin recursos para adquirirla.
Por lo tanto, debió ubicarse en
forma precaria dentro de la misma ciudad
y en los cordones periféricos.
De esta forma surgieron el Gran Buenos Aires y el Gran Rosario. |
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Generalmente
esas casas construidas con paredes de chapas, cartones, se hacían en zonas bajas, sin
agua potable, sin cloacas, con napas contaminadas, en terrenos fiscales. |
También
se afincaron en la ribera del Riachuelo, en la del río Reconquista y en la del río
Matanza. A esos ríos muchas industrias arrojaban residuos tóxicos que contaminaban el
medio ambiente, con el consiguiente perjuicio para la salud de esos habitantes. Si bien
actualmente ese problema persiste, existe un mayor control ya que se está limpiando el
Riachuelo. |

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Los
incendios son muy comunes, debido al uso de materiales altamente combustibles en la
construcción de las casas. |
Esos
grupos habitacionales precarios reciben el nombre de Villas de emergencia o Villas
miserias. |

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Algunos
historiadores sostienen que la primera villa apareció en 1932, en Puerto Nuevo, pero
otros hablan de una villa en los alrededores
del Hotel de Inmigrantes,
ya a principios de siglo. |
Entre 1946 y 1948 se levantaron viviendas provisorias de material y con servicios
individuales, en la zona de Puerto Nuevo, con el fin de albergar a una posible
inmigración europea.
Pero esa inmigración en realidad
fue escasa. Sólo llegaron 380.000 personas, entre 1941 y 1950; y entre 1951 y 1960 lo
hicieron 316.000.
Algunos migrantes del interior
pudieron ocupar esas casas, otros alrededor de ese barrio comenzaron a formar la
denominada Villa 31 de Retiro.
En 1956 se detectaron 62 villas con
112.350 personas de las cuales 21 estaban en la Capital Federal con 33.920 y 41 al Gran
Buenos Aires con 78.430 habitantes
En 1968 se encontraban 259 con
526.043 habitantes, de las cuales 33 con 99.143 habitantes correspondían a la Capital
Federal, el resto al Gran Buenos Aires.
En 1970 se construyeron viviendas
sociales, lo que redujo el número a 223 con 451.365 pobladores, 27 de las cuales
pertenecían a la Capital Federal.
La población no dejó de llegar, y
hoy en día Buenos Aires sufre otra oleada inmigratoria de los países limítrofes,
especialmente de Bolivia y de Paraguay.
Respecto al problema habitacional,
ha surgido una nueva modalidad,
que es la de la "casa tomada".
Muchas familias deciden
alojarse en fábricas y
aún en casas particulares desocupadas. |