Perón y su encuentro con la masa obrera |
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El movimiento militar del 43 fue recibido con aprobación. Los
autores de esa revolución integraban el GOU (Grupos de Oficiales Unidos), cuyo origen
parece incierto. Pensaban que el triunfo del Eje daría a la Argentina un papel importante. Suponían que si Gran Bretaña y E.E.U.U. perdían, dejarían de presionar sobre la Argentina. Por entonces nadie conocía a Perón, sin embargo a partir de noviembre del 43 su nombre fue repetido, tanto en medios políticos como sindicales. |
Desde la Dirección Nacional de Trabajo, luego convertida en Secretaría, Perón comenzaría su vertiginosa carrera política. Tenía por entonces 48 años. Continuaría su acción aún cuando el general Farrell, que sustituyó en el gobierno militar al general Ramírez, lo designó Vicepresidente y Ministro de Guerra. |
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| Su política social lo fue ligando a sectores crecientes de
trabajadores, sobre todo a esa gran masa de migrantes que
llegaban del interior del país. Estimuló en todo momento la organización de los trabajadores, incentivó sus reclamos y fundamentalmente presionó para que estos fuesen satisfechos. |
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| Pero los partidos tradicionales estaban en la oposición: los
radicales, veían en Perón a un peligroso competidor; los socialistas se sentían
agraviados por un gobierno militar clerical, y porque además dominaba lo que había sido
su fuerte: el sindicalismo; los comunistas lo consideraban pro-nazi y los conservadores no
veían con buenos ojos la política social. También las Universidades eran antiperonistas. En 1945 la presión en contra de Perón, por parte de ciertos sectores, se acentuaba. En agosto, coincidiendo con la rendición de Japón, se produjeron manifestaciones antiperonistas. En setiembre se realizó la Marcha de la Constitución y la Libertad que albergó a un grupo numeroso, que sellaría una alianza política-social de la que estaban excluído los trabajadores. La intempestiva aparición de Spruille Braden, embajador de E.E.U.U. con su campaña por todo el país, con el fin de armar un frente que obligara al gobierno a llamar a elecciones libres y que entregara el poder a las fuerzas democráticas, agravó la situación. Perón y Braden fueron acérrimos enemigos. Fueron notables las agresiones mutuas que se proferian públicamente. Un grupo de jefes y oficiales del Ejército presionados por la opinión pública, por la oposición, por los intelectuales de las Universidades, por la Embajada de E.E.U.U., y por su gran desconfianza hacia Perón, el 8 de octubre de 1945 exigieron al presidente Farrell la renuncia de Perón. Perón no se resistió y el 9 de octubre dimitió de los tres cargos. Perón, que sabía cómo manejar la masa, que tenía un gran poder dialéctico, habló al pueblo desde los balcones de la Secretaría de Trabajo y Previsión para despedirse de sus trabajadores. |
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Perón fue detenido primero en Martín García y luego en el Hospital Militar. Pero el 17 de octubre un hecho insólito se produjo en la Plaza de Mayo. Una multitud se congregó allí para pedir la liberación de Perón. Quizá no fue tan espectacular en número como la Marcha de la Constitución y la Libertad, pero sí fue notable por su composición, totalmente obrera. |
| El Ejército,ante esto dio por terminado su movimiento y la Marina se abstuvo. Farrell no pudo menos que anunciar que Perón hablaría al pueblo. Perón pronunció un discurso que lo ligó definitivamente a la masa obrera. De allí en adelante quedó abierto el camino de Perón hacia el triunfo electoral. |
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Y aquel Perón resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní
a la multitud que avanzaba Vi, reconoci y amé los miles de rostros que la integraban; no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina, invisible que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista. Desde luego, no soy hombre de acción, sino de contemplación y meditación.Por consiguiente, no tenía condiciones de político-militane. Decidí entonces, con mis hechos y palabras, declarar públicamente mi adhesión al movimiento, y respaldarlo con mi prestigio intelectual, que era mucho en el país. Esto me valió el repudio de los intelectuales que no lo hicieron, y que decretaron al fin mi proscripción intelectual..."
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Imagen de fondo: "Desocupados" |