BERNI MURALISTA

 

Berni, desde su vuelta a Buenos Aires en 1930, sintió la necesidad de expresarse a través del muralismo, forma muy popular en la época.
En 1933 tuvo su primera oportunidad.

 

Llegó a Buenos Aires David Siqueiros, famoso muralista mexicano,
invitado por la Asociación Amigos de Arte a instancia del escritor norteamericano Waldo Frank, para dar conferencias y exponer sus obras.

 

Natalio Botana , director del diario "Crítica", de reconocida incursión por el izquierdismo, amante de las Artes y hombre muy culto, invitó a Siqueiros,
a Berni, a Spilimbergo, a Castagnino y a Ernest Lazaro a realizar un mural,
en el bar que se encontraba en el subsuelo de su quinta de Tortuguitas.

 

Parecería contradictorio que Siqueiros, que había sido expulsado de México y de EEUU; posterormente también de Uruguay, fuese admitido en Argentina, durante el gobierno de Justo. También lo parece que Botana, dada
su ideología política fuese amigo del presidente Justo.

 

Los cinco artistas ejecutaron la obra de 200 m2, que abarcaba, además
de las paredes, el techo y el piso.

La idea era que el espectador tuviera la sensación de estar dentro
de una burbuja, dentro del mar.

 Por eso, los pintores crearon, en un espacio abovedado, una especie
de fauna marina compuesta por mujeres desnudas.

Lo insólito de este mural, es que no cumplía con la premisa del movimiento muralista iniciado en México, de que se hiciera para que el pueblo lo viera,
que tuviera un sentido social, político, histórico.

Máxime cuando se piensa que Siqueiros, uno de los precursores del
muralismo en México, formara parte del "Proyecto Botana".

 

El único conocimiento que se tuvo de este mural fue a raíz de la publicación
que hicieron los autores de un folleto explicativo, en diciembre de 1933.

En él se dieron a conocer las técnicas usadas; el uso de cámaras fotográficas y sopletes, por ejemplo, acorde con los adelantos tecnológicos de la época.

 

A esa obra, los artistas la denominaron "Ejercicio Plástico", posiblemente porque carecía de toda ideología política, de contexto revolucionario.
Sólo en realidad, y como dicen los autores, fue un "ejercicio de plástica".

 

Según la información aparecida en 1991 en los periódicos, la quinta de Botana fue adquirida por el empresario Héctor Mendizábal, quien hizo restaurar el mural.

Tiempo después, el diario "Clarín", publicó que el mural había sido retirado
de la superficie y dividido en seis partes para facilitar
su traslado a un lugar desconocido.

La operación duró un año y estuvo a cargo de los ingenieros Jorge Balestra y Tomás del Carril, con la dirección del especialista mexicano Manuel Serrano.

 

Berni, si bien trabajó con Siqueiros, en realidad no estuvo de acuerdo con éste en que sólo el muralismo es una expresión del arte popular.
Para él existían otras posibilidades e inclusive el cuadro de caballete
tan desdeñado por el pintor mencionado.

 

De cualquier forma Berni, no dejó de lado las composiciones de gran tamaño y realizó otros murales sin, por supuesto, abandonar las otras posibilidades.

Pintó otro mural, en 1935 llamado "El hombre herido",
en la sede de la Asociación del Magisterio, en Rosario.

Fue ayudado por Anselmo Píccoli, uno de sus alumnos de la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos, que él había organizado en Rosario,
en 1934 y en donde enseñaba dibujo y pintura.

 

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Casi a fines del siglo pasado, Francisco Seeber y
Emilio Bunge, como una copia del Bon Marchè de París, decidieron elegir la calle Florida esquina Avenida Córdoba en la ciudad de Buenos Aires, para
levantar el Bon Marchè argentino.

Constituyó una obra excepcional, de bóvedas de vidrio, de largos y amplios pasillos entrecruzados y con una enorme cúpula central.

 

 Pero la crisis económica de 1890, la necesidad de vender en 1908 un sector de la construcción al Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico hizo que
la construcción sufriera serias modificaciones.

 

Por 1945, los arquitectos Héctor Ezcurra y Jorge Aslán proyectaron la remodelación del edificio.

 

Separaron la Galería de Comercio del sector de la Administración del ferrocarril.

 

Decidieron encargar a Berni, a Spilimbergo, a Castagnino, a Colmeiro y a Urruchúa realzar la arquitectura de la bóveda con un mural de 450 m2.

Las pinturas están conformadas en doce paneles, y abarcan temáticas diferentes desarrolladas por cada artista, pero que logran una magnífica cohesión de forma y color.

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"El amor".
A. Berni

Antonio Berni pintó "El amor";
Juan Carlos Castagnino, "La vida doméstica"; Manuel Colmeiro, "La pareja humana"; Luis Spilimbergo,
"El dominio de las fuerzas naturales"
y Demetrio Urruchúa, "La fraternidad".

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Fresco de Urruchúa

 

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Galerías Pacífico

Durante años el edificio estuvo abandonado.
En 1982, fue declarado
"Monumento Histórico Nacional".
Con posterioridad, fue entregado a
Galerías Pacífico S.A.
El 18 de mayo de 1992 se inauguró
el Centro Comercial y Cultural.

Allí funciona el Centro Cultural Borges donde están expuestas
obras de Norah Borges.

 

Berni realizó un mural en el Teatro Nuevo, Av. Corrientes 1500 (Ciudad de Buenos Aires), donde por entonces funcionaba el Teatro del Pueblo.
A fines de 1943, el gobierno militar desalojó el Teatro del Pueblo. Berni reclamó su mural sin éxito: el mural se perdió.

 

Berni también realizó el mural "Apocalipsis de San Juan", en la capilla del Instituto de San Luis Gonzaga, en General Las Heras, provincia de Buenos Aires.

 

Y como cruel destino, un tiempo antes de morir, a Berni le ofrecieron
realizar un mural en el Hotel Panamericano de Empedrado,
provincia de Corrientes.

Sólo llegó a realizar los bocetos, porque la muerte
lo sorprendió antes de terminar su obra.

 

Imagen de fondo: "El Amor".
Mural de Antonio Berni

 

 

 

 

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