Tomado de algunos personajes de la literatura, con una idea de estudiar algunos elementos de la vida de este personaje, fue objeto de análisis la obra Martín Fierro, Don Segundo Sombra, y otras que nos relatan la vida de este hombre del campo argentino. Nos describe su vida como la de un hombre de campo, como peón de Estancia.

  Características del gaucho.

El gaucho y sus costumbres.     El gaucho, el habitante de la pampa , era un jinete extraordinario. El gaucho a caballo daba y da una idea de independencia: la cabeza erguida, aire resuelto, los rápidos movimientos de su bien diestro caballo, todo contribuye a dar la imagen de la libertad. Conocedor de la pampa por la aguada, el pasto, el ave, el viento, conformó un tipo especial en un medio ambiente también único. Es un tipo histórico inconfundible, ejecutor de la gesta de la independencia y mesnada fiel de los caudillos. No pudo ser agricultor porque la agricultura es una actividad sedentaria. Su carácter trashumeante se modificó cuando se inicia la tecnificación de la explotación ganadera. El horizonte del gaucho queda reducido a tres alternativas: trabajar, huir o llevar una vida hazarosa de proscripto.

     A principios del siglo XIX, la vida rural era apenas semicivilizada; sin embargo a fines del siglo, todo había cambiado: los indios, el gaucho, el ganado criollo y la carreta habían sido reemplazados por los colonos, los cereales, el ganado de cría y el ferrocarril."Retruco" de Molina Campos.

     El gaucho ama la libertad y se aferra a ella; y la pampa es su aliada silenciosa. Cuando la clase dirigente con el objeto de la Organización Nacional levantó las banderas del "orden y el progreso" no tuvo en cuenta la forma de vida del gaucho, sólo traían para ellos muchas obligaciones y ningún derecho. Los gauchos no entendían qué intereses movían al gobierno en pelear contra los indios en pos de una ley. Además pretendían aferrarlos a formas de vida trabajos que le eran ajenos y extraños, la clase dirigente quería anclarlos a un lugar y dedicarlos a la actividad agrícola, actividad económica que todavía no practicaban a fines del siglo pasado, ya que su trabajo estaba vinculado a la ganadería. Solo él con el caballo podía aventurarse a llevar tropillas de ganado a campo traviesa, por caminos intransitables, hasta alcanzar las cabeceras del ferrocarril.

     También el gaucho bonaerense fue peón de carretas. La extensión de nuestro territorio, su escasa población, los riesgos que implicaba una larga travesía y la precariedad de los medios de transporte hizo de la carreta, durante casi tres siglos, el medio más importante tanto para las personas como para las mercancías. Sobre ella se fueron tejiendo una red de comunicaciones que sirvió de elemento dinamizador de la economía entre las diferentes regiones del Río de la Plata, Brasil, Paraguay, Uruguay.La carreta. (Acuarela de Florian Paucke, 1749).

      Eran capaces de recorrer hasta 72 kilómetros diarios. Estos vehículos fueron un medio de transporte eficaz para trasladar cargas y personas. La carreta tirada por mulas multiplicó las posibilidades de comunicación interna del territorio americano. Las postas (lugares de descanso y abastecimiento de provisiones, mulas, caballos, etc.) y la carreta tejió una red de enlaces humanos y comerciales. Según testimonios de algunos viajeros "los caminos eran intransitables, sólo huellas que con la pericia del gaucho podían atravesar...". Sus tripulantes salaban la carne para conservarla.

      Este hábito entre los que circulaban en carreta estimularon las expediciones a las salinas. Por ello aparecen importantes grupos artesanales que fabricaban carretas y toneles de madera para guardar la sal. La lenta marcha de estos vehículos, que generalmente viajaban durante el día y que por cuestiones de seguridad cuando transitaban caminos de riesgos, como el "Camino de las Pampas", Frontera Sur de Córdoba, pernoctaban en Postas o en sitios que contaran con buenas aguadas para los animales. Ataque de indios. (Litografía  coloreada de Isola, 1844).

     Ese alto en el camino después de una larga jornada, lo hacían alrededor de la carreta y hasta se improvisaban catres para descansar, después de una "mateada" y cena de carne asada a la llama de un fogón. El gaucho, era parte de ese paisaje pampeano, el fogón era según escritores de la época el centro de reunión social. Vista de Buenos Aires. (Aguada de Fernando Bramila, 1794).

      El uso de la carreta estaba reglamentado, por el Gobierno. Esas reglamentaciones podemos extraerlas de las Actas Capitulares de los Cabildos (durante la época colonial). Por ejemplo el pago de impuestos por el tránsito de mercancías medida dispuesta en acta del día 16 de marzo de 1810 en la Villa de la Concepción del Río Cuarto (ACTAS CAPITULARES, 1947) o en la recopilación de leyes municipales (en la época independiente) o a fines del siglo.   Zafreros levantando y cortando caña.

      Las carretas mendocinas eran más anchas, pues tenían por objeto llevar mayor cantidad de carga y además por razones climáticas su andar era diferente; producto del calor paraban desde las diez de la mañana a las cuatro de la tarde. Las había arrastradas por bueyes o mulas.

     Durante largas travesías, llenas de peligros, los gauchos generalmente baquianos en las huellas que transitaban eran quienes aconsejaban, como conocedores y expertos del terreno, los horarios adecuados, el tiempo de marcha, el descanso por lo general acompañado de canto, baile y asado hasta que, con el alba se extinguía.Carro cargado con bolsas de cereales.

      A principios del siglo XX es cuando desaparece la carreta como parte de la vida cotidiana, sólo quedan descripciones nostálgicas de algunos literatos como tema de homenaje y rescate de la carreta.

     También merece tenerse en cuenta la rica iconografía y fotografías, a partir de 1860, que registraron su historia contribuyendo a ilustrarla.

      Las carros de transporte de cereales prestaron un servicio importante durante los inicios de la Argentina agroexportadora, fundamentalmente de cereales. El transporte de la cosecha desde las chacras al galpón cerealista, donde luego el ferrocarril haría el resto hasta el puerto.

      Por más de medio siglo el carrero pampeano fue el nexo indispensable para el tráfico de cereales, que para esos tiempos era la riqueza misma. Sin embargo poca ha quedado de estos personajes que fueron "tragados por el progreso".

     Los propietarios creaban sindicatos y solían actuar juntos en los conflictos que se generaban. Durante casi cincuenta años los carreros dieron muestra de una fuerte capacidad asociativa y disposición para defender sus derechos. Unos diez mil carreros participaron del transporte de granos desde las chacras al ferrocarril.

Durante la década del veinte comienza la gran importación de camiones, que reemplazaron en esta actividad al carro cerealero. El camión era mucho más ágil y menos costoso. La derrota de los carreros esta vez fue definitiva. Algunos pudieron comprar su camión, otros se emplearon como conductores y muchos pasaron a engrosar la masa de obreros de una industria naciente.