¿Qué quiere decir comechingon?. 

     No hace mucho tiempo, se descubrió, en Chile, la crónica de Jerónimo de Bibar, escrita en 1558 y perdida a finales del Siglo XVIII; "La causa por que los llaman los españoles Comechingones, es por cuando vienen a pelear, traen por apellido Comechingón. Comechingón quiere decir, en su lengua, muera-muera o matar".   La seriedad y autenticidad de esta crónica, deja de lado las anteriores interpretaciones sobre el Comechingón. 

   El Aspecto Físico. 

     Los Comechingones eran fundamentalmente de raza huarpida, mezclados con Andinos y Pampinos.Gerónimo Guayán.

   La serie de Córdoba (restos óseos humanos), manifiesta la mayor relación morfológica, entre todas las confrontaciones efectuadas, con la serie de los Harpes prehistóricos de San Juan, resultado que desde la perspectiva antropofísica, confirma la unidad Huarpe-Comechingon. Las dos series están estrechamente vinculadas en lo morfológico, con otras del litoral paranaense. Esto esta corroborado por la arqueología, ya que nuestra zona fue región de contacto, de paso, desde la remota antigüedad.

     Los comechingones eran morenos, altos, delgados, de cabeza alargada, no tan robustos ni fornidos como los de Chile, y con barbas como los cristianos. Esta particularidad de la barba se debe a dos cosas: primero, los Comechingones no se depilaban y segundo, a que la raza Huarpida era de por sí muy pielosa y de tez oscura.

     Si bien los Comechingones eran de raza Huarpida, por la deformación tabular erecta que practicaban, sus cráneos aparecen redondeados. La deformación intencional de los mismos se lograba por la sujeción de la parte posterior de la cabeza de los niños a la tabla de la cuna.

     Por encima de ellos estaba el apellido o parcialidad, ocupando cada uno un territorio exclusivo. Estos apellidos estaban al mando de un cacique mayor y entre ellos mantenían constantes relaciones.

Piezas de huesos y piedras de los aborígenes.     La sierra verdadera isla etnográfica, fue el hábitat, abarcando las Sierras Grandes desde el norte de Córdoba (en el límite con Santiago del Estero) hasta la Punilla y Achiras y las Sierras Chicas, desde Las Peñas hasta el norte, más todo el valle de Concarán, en San Luis.

     Pueblo sedentario de una economía mixta. Por un lado labradores con agricultura bien desarrollada de pocas especies, conservadas en silos subterráneos, contando con riego artificial y útiles de labranza de piedra o hueso. Y por otro, recolectores de frutos y vegetales y cazadores pedestres con boleadoras, arco y flechas de punta de piedra o hueso.

   La Cultura. 

     En nuestra provincia, esta cultura agrícola comienza a desplazarse por los grandes ríos y los valles serranos, asentándose en ambas vertientes de las sierras Grandes y Chicas, llegando por los ríos Primero y Segundo, hasta la laguna de Mar Chiquita, por el este. Paulatinamente, se fue deslizando por las cuencas de los ríos Tercero y Cuarto, llegando hasta el nacimiento del río Carcarañá y hasta la actual región de La Carlota. Por el río Quinto, llegó su influencia hasta la provincia de La Pampa y el oeste de la provincia de Buenos Aires.

    En este desplazamiento, fue aculturando a los pueblos de cazadores y recolectores convirtiendo a muchos de ellos en pueblos agrícolas sedentarios que jalonaban con sus maizales las riberas del río Cuarto.

  La Economía. 

     Se fue complejizando y perfeccionando. Era una economía netamente productora varias plantas como maíz, papas, batatas, quina, porotos, pimientos, zapallos, maní, etc.

     Eran esencialmente agricultores y con su producción, podían planificar el consumo de su población. Además, la agricultura, se complementaba con la recolección de frutos silvestres, principalmente, de los frutos del chañar, tala, molle, coco, etc. con los que hacían bebidas refrescantes y alcohólicas. Pero el fruto más importante fue el del algarrobo, con el que, al molerlo, hacían un pan de cierto dulzor.

     A la economía de producción agrícola, se agregaba la cría de rebaños de llamas y alpacas, camélidos  mansos que le daban durante todo el año carne y leche y el recurso extraordinario de sus lanas para la industria textil. A estos recursos, se agregaba el de la cacería de animales silvestres, que abundaban en la zona, como los guanacos, ciervos, los avestruces o ñandúes, los corzuelos, venados, e infinidades de otros animales.

         La Vivienda.

     Los comechingones usaron cuevas o aldeas rocosas de la sierra, como viviendas temporarias. En forma permanente utilizaron chozas semisubterráneas, las "casas pozo", escavándolas hasta formar paredes que luego tapizaban con madera y cueros, cuyo techo se construía en la superficie con ramas y paja. 

     Por lo general, estas eran de planta rectangular, grandes, de 6 a 7 metros de largo, por 4 o 5 metros de ancho, se hallaban enterradas entre 1 metro y 1,50 metros por debajo del piso natural y tenían una rampa de acceso de alrededor de 1, 50 metros de ancho y en ellas vivían de cuatro  a cinco aborígenes cazados.

   Las Industrias. 

Piezas de huesos y piedras de los aborígenes.

     Eran muchas, pero las más importantes fueron las textiles, las de las piedras, la cerámica, la cestería, la de los metales y la del trabajo del cuero.

 La Industria Lítica. 

     La industria de la piedra alcanzó gran desarrollo ya que realizaban utensilios en piedra tallada y pulida. Para los primeros, usaban el sílex: cuarzo, calcedonia, ópalo, cuarsita, berilio, etc. Fabricaban puntas de proyectil para flechas y otras de mayor tamaño para jabalinas, raspadores, raeduras, cuchillos y cepillos para el trabajo del cuero, madera y hueso. También fabricaban por tallado, picos y azadas para la rotura de la tierra. De piedra pulida fabricaban: morteros, conanas, y muelas o manos de moler, etc.

 La Industria Textil. 

     La presencia de los tejidos en su vida queda demostrada en las redes impresas que aparecen en sus restos cerámicos y en las numerosas pesas (torteros) utilizados para hilar. Ellos usaron el telar andino.

     El tejido proveerá buena parte del atuendo especialmente mantas y ponchos, muy apreciados para el comercio donde su valor de intercambio podía equivaler a 20 yeguas  y además revela la complejidad de esta economía: ya que, debían mantener y cuidar los rebaños ovinos, realizar el hilado, tejido, teñido y comercialización de los mismos.

     Hilaban la lana en huesos de tipo incaico, consistentes en un palo delgado y un tortero de madera o piedra para trazar la hebra del hilo.  Sus telares eran sencillos, de tipo vertical. Consistían en dos estacas clavadas en la tierra, separados en proporción al ancho de la tela y sobre los cuales se extendían los hilos de la trama.

 La Industria del Cuero.  

     Era el cuero un elemento muy usado, no solamente en quehaceres diarios, sino también en vestimenta y calzado. Además lo usaban como paraviento en los toldos de campaña y como tabiques en la división de sus casas-pozo comunitaria.

  Los Metales. 

     Siempre se dijo que los Comechingones usaban pocos y que los que poseían, los recibían por contacto con otros pueblos. Sin embargo, los trabajos arqueológicos nos muestran que aparecen, en bastante cantidad, piezas de oro, plata y cobre. Pinturas rupestres.

  La Cestería. 

     En fibras vegetales, fabricaban sogas, redes y cestos para todo uso; muchos de ellos eran recubiertos de barro y posteriormente se cocían.

  La Cerámica. 

     Fue la gran industria de uso diario, funerario y religioso. La cerámica, no es más que arcilla del lugar, unida y amasada por medio de un aglutinante que en nuestro caso era de tritus feldespático (arena y mica), luego de secada, se procedía a su cocción y según el método que se empleara, se obtenía una pasta más rojiza o gris oscura.

     Hacían sus tinajas, partiendo de un disco de cestería sobre el que trabajaban la arcilla estirada en espiral, después, con las manos mojadas, alisaban sus caras, para posteriormente retocarlas con marlo de maíz, cuyas estrías pueden verse en algunas piezas de cerámicas y a muchas de ellas, las pulían con alijadores de piedra o hueso.

  La Decoración. 

     En la cerámica Comechingona, la decoración típica es la geométrica, realizada con rayas y puntos, formando guardas, triángulos, cruces y círculos.

     La técnica usada para la decoración podía ser "grabada" cuando se hacía sobre la pasta ya seca que después se cocía; e "incisa" cuando los motivos se plasmaban en la pasta fresca, antes de su secado y cocción, esta fue la técnica más usada. Los colores más utilizados eran el blanco, negro y rojo.

  Las Estatuillas. 

     Podía estar fabricadas en piedra, pero en más del 90% de los casos, estaban realizadas en cerámica. Su uso es desconocido, pero debieron tener gran importancia por la cantidad de ellas que se encuentran.

     Las figuras pueden ser humanas o de animales. Las primeras, incluyen los vestidos y el tocado de uso diario, tanto masculino como femenino; en las segundas, las más abundantes son las representaciones de camélidos. Su factura revela una gran sensibilidad artística y por lo general, corresponden a un mismo estilo de fabricación.

     En las figuras humanas, se puede distinguir las que corresponden al sexo masculino de las de sexo femenino. Las cabezas, presentan formas redondeadas o cuadrangulares planas y decoradas en ambas caras. Se supone que: "Las estatuillas femeninas constituyen la más antigua manifestación de un simbolismo que apunta a la fecundidad como fuerza divina."

  La Vestimenta. 

     Los varones comechingones vestían la clásica andina, poncho con abertura para la cabeza y brazos y en invierno agregaban mantas de lana con adornos de muchos colores. Para guerrear se pintaban el rostro mitad negro y mitad colorado.

     Sus mujeres usaban falda larga tejida o de piel y camiseta corta adornada con laminillas de caracol terrestre. Adornaban su cabeza con vincha de lana tejida, de la cual pendían adornos de metal y completaban su atuendo con pulseras, medallones de cobre y plata.

    Se perfumaban con suico, planta olorosa de la zona. Su peinado partía el pelo al medio y se recogía con una trenza.

  La Religión. 

     Ellos tenían por dioses de su patria al Sol y a la Luna. Pues mediante ellos, la tierra produce con que puedan los moradores ser sustentados y que los tenían por hacedores de todas las cosas humanas y que por eso tienen por costumbre de dar de noche las batallas, por que la Luna sea con ellos y en su favor.

     Los indios de Quilino hacen muchas borracheras juntándose todos para ello y hacen en ellas muchas idolatrías: que una india desnuda se pone un pellejo de tigre encima y andan los indios e indias alrededor de ella danzando y cantando al uso antiguo y llamando al demonio.

     Tenían hecho un cerco de ramas y dentro del, por un callejón, que tenían hecho con ramas de guayacan, con hurones y unos papagayos y figuras de lagartos (animales sagrados), y allí había una vieja desnuda con pellejos de tigre y en la apariencia parecía idolatrías.

     Respecto a los ritos de iniciación: la primera vez de menstruación de algunas indias, la cortaban y le recogían aquella sangre y andaban con ella al rededor, danzando y entonando cantares a lo antiguo y hablando con el demonio, esto correspondería a ceremonias religiosas de corte shamanico.

 

  Testimonio de un descendiente comechingón.


Una recorrida por la cultura
de los comechingones

Descendiente aborigen estuvo en la ciudad

     Gerónimo Guayán es uno de los pocos descendientes directos que hoy quedan de la cultura comechingón. Prefiere no hablar demasiado del lado oscuro del pasado que hizo desaparecer al aborigen. Su principal objetivo es difundir las tradiciones de los primeros habitantes de esta zona a través de charlas en los colegios y de obras poéticas. Guayán estuvo de paso por Río Cuarto hacia el cerro Inti Huasi, uno de los principales lugares de la Provincia de Córdoba en donde existen importantes testimonios de la cultura comechingón.
     "Quiero conocer ese lugar en donde han quedado los rastros de mis antepasados", aseguró.

 

     "Ya no tenemos resentimientos. Creo que lo mejor es dejar de mirar hacia atrás y caminar hacia delante todos juntos".
     Gerónimo Guayán es uno de los últimos descendientes directos de los comechingones y cree que ya no tiene sentido seguir hablando de un pasado doloroso para el aborigen.Gerónimo Guayán.
     El abuelo de Guayán era comechingón, mientras que su abuela era sanavirón. Su madre, minutos antes de morir, le hizo saber sobre su pasado y su descendencia, aunque el mismo Guayán aseguró que antes de esa confesión "algo sentía por dentro" pese a que en su casa no se hablaba prácticamente nada sobre el pasado.
     A partir de ese momento Guayán comenzó a investigar sobre la cultura de los comechingones para, en cierta forma, conocer también algo más sobre su pasado.
     Este trabajo de investigación lo llevó a estar dos veces en México y muchas otras en varios países de América. Regresó a la Argentina hace algo más de un año y medio y se encontró con una gran sorpresa. "La gente está muy preocupada en conocer algo más sobre nuestras raíces aborígenes, algo que no ocurría hasta hace muchos años".
     Como una manera de difundir la cultura comechingón, Guayán ofrece charlas en los colegios y hasta se "trenza" con algunos catedráticos, según él mismo afirmó.
     "Los chicos y las personas mayores están muy interesadas en conocer detalles sobre esta rica cultura y eso me tiene muy vivo", indicó.

Triángulo energético.

     Guayán estuvo en Río Cuarto de paso hasta el cerro Inti Huasi. "El cerro Inti Huasi es uno de los vértices de un triángulo energético que usaban los comechingones para corregir los problemas físico y psíquicos. A este triángulo - que tiene a Villa María del Río Seco y a Serrezoela como los otros dos extremos - llegaban todos los años indios de distintos puntos que se reunían para tratar sus temas y fundamentalmente para cargar las pilas, como se dice ahora", explicó.
     Si bien quiere mirar hacia delante, es inevitable hablar sobre los primeros habitantes de esta zona. "Los comechingones desaparecieron pura y exclusivamente por la ambición del hombre que en busca de riquezas mató a los aborígenes".
     "De todas maneras, lo que hay que destacar es la posición silenciosa que siempre tuvieron los indios. El silencio es sabiduría e inteligencia porque una persona que está en silencio preocupa porque es sabia", añadió.
     Guayán afirmó que hoy el indio sigue manteniendo esa actitud sabia del silencio. "Sabe que Dios y la naturaleza algún día van a hacer justicia. De todos modos no quiere venganza sino vivir todos juntos ya que debajo de la piel todos somos iguales".

Fuente: Diario Puntal - Lunes 6 de abril de 1998.