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| Anahí era una bella muchacha, hija del cacique de una tribu guaraní que habitaba a orillas del Paraná. Eran los años de la Conquista y con ellos comenzó el enfrentamiento entre blancos e indígenas que quebró la paz del lugar. |
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Durante uno de esos combates, un capitán español dio muerte al cacique, trayendo una gran tristeza a su pueblo y profundo dolor a Anahí, quien juró vengarse. Una noche, sin revelar a nadie sus intenciones, se acercó al campamento y llevó a cabo su cometido. Los centinelas advirtieron lo sucedido inmediatamente y, como castigo, la ataron a un árbol y la condenaron a morir presa de las llamas. No hubo llantos ni quejas por parte de Anahí, sino una dulce y sentida canción. Pero la agonía del fuego dio paso al asombro. No había cenizas ni brasas, sino un tronco que extendía sus brazos al cielo, desbordantes de unas extrañas y hermosas flores de color rojo, como la sangre.
Leyenda del junco
| Kooch siempre existió, vivía rodeado de densas tinieblas que lo envolvían, sin permitirle ver nada. Fue tanto el tiempo de quietud y silencio, interminable abismo de soledad, que Kooch rompió a llorar largamente, con un llanto profundo y prolongado, y, tanto lloró que es imposible calcularlo. |
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De sus lágrimas se formó el mar
llamado Arrok, siendo este el primer elemento base para lo que sería el futuro mundo.
Kooch dejó de llorar cuando advirtió el constante aumento del
agua provocado por sus lágrimas, entonces dio un suspiro y creó al viento, que de
inmediato comenzó a agitar las tinieblas logrando al fin disiparlas. Aparece entonces la
claridad que provoca la alegría y le da aliento a Kooch para seguir creando los restantes
elementos que coordinados formaron luego el mundo.
Creación del sol
Ya estaba Kooch rodeado de un inmenso mar
creado por el riego de sus lágrimas, sin embargo continuaba envuelto en las tinieblas
densas de siempre.
Quiso entonces observar desde lejos su mundo, pero por más que
se alejaba todo continuaba igual. De pronto alzó su mano y en un rápido movimiento
rasgó ampliamente el velo circundante apartando la oscuridad de la que brotó una gran
chispa que continuó el giro de su mano y disipó de inmediato las tinieblas. Miró en
torno suyo el maravilloso mundo y bautizó al sol con el nombre de XALESHEM.
XALESHEN fue el padre de la nubes ya que del mar comenzaron a
brotar prestas antes el contacto de su tibieza. El viento sorprendido, comenzó a
arrastrarlas y tanto las martirizó que éstas emitieron su quejido, que fue el trueno
(KARUT) y amenazaron encendiendo relámpagos que iluminaron a los sorprendidos ojos de los
espíritus asomados a los huecos del infinito.
Kooch no se desalentó. Desde ese momento ordenó la actividad
de los elementos y les dio nombre y función a cada uno.
Los gigantes
Los dos gigantes de la Mitología
Tehuelche se llamaban: NOSHTEX y GOSYE, el primero fue padre del héroe ELAL a quién
pretendió matar en el vientre de su madre, la nube TEO a la que había raptado y tuvo
cautiva en una caverna durante tres días y tres noches. Kooch al enterarse de que el
perverso gigante había raptado a la hermosa nube, le impuso como castigo que el hijo que
naciera de ella sería más poderoso que él. NOSHTEX enterado del castigo, sintió
profundo temor por su futuro y decidió asesinar a la infeliz nube para acabar con la vida
que latía en su vientre. Así fue como cumplió su feroz propósito, arrojando los
despojos sangrientos al espacio e inundando el cielo de sangre, pero entonces interviene
el pequeño TERR-UER (Tucu-tucu) que en acto heroico pone a salvo la criatura llamada
ELAL.
El cóndor (Hoiye) que había visto desde la altura la nueva
residencia de ELAL, se lo contó al gigante para ganarse su amistad. Una vez más fracasó
en su intento de cumplir su asesino propósito ya que ELAL, alterado, creó la selva
impenetrable y los hombres. El gigante en tanto regresa a la isla en busca de su hermano
GOSYE, monstruo que devoraba a hombres, cazadores y criaturas para que persiguiera a ELAL,
está a su vez lo somete a un terrible castigo comprobando que al gigante no le entraban
las flechas. NOSHTEX vencido, al igual que su hermano, regresa a la Patagonia convertido
en venerable anciano dedicado a curar a los enfermos y heridos, sin embargo ELAL
desconfía de él y lo descubre, pero ya el perverso gigante había adiestrado a un
cazador infiel y lo enfrenta el héroe. Una vez más la fuerza y el poder de ELAL,
destruyen a ese ocasional rival que lo había enfrentado con la ayuda de GOSYE.