La Inmigración en la República Argentina

La formación de la Argentina está en muchos aspectos ligada al ingreso masivo de la inmigración desde mediados del silo pasado hasta la mitad del presente. Esto no quiere decir que haya sido una situación permanente sino que sufrió muchos altibajos debido a la coyuntura internacional más que a la propia capacidad como país para recepcionar población.

El aporte inmigratorio desde Europa fue de tal magnitud que la República se ubica entre los países del mundo que mayor inmigración han recibido junto con los Estados Unidos, Canadá y Australia. Una estimación aproximada de ese aporte entre 1850 y 1970 arroja un saldo de 6.000.000 de personas. Este impacto es muy importante si la población que los recibe no es muy numerosa, como era el caso de nuestro país. En 1895 fueron censados algo más de un millón de extranjeros que representaban el 25,5% de la población total. Este porcentaje fue creciendo hasta alcanzar su valor máximo en 1914 en que los casi dos millones y medio de población extranjera significaron el 30% de la población del país.

El apogeo de la inmigración europea se dio entre 1895 y 1914. No todos ellos se radicaron en el campo, muchos provenían de zonas urbanas y comenzaron a radicarse en las ciudades haciendo que la urbanización tuviera un temprano y rápido crecimiento. En 1914 más de la mitad de la población del país era urbana y Buenos Aires tenía el 49% de extranjeros en su seno.

La Primera Guerra Mundial revirtió temporalmente el proceso inmigratorio encontrándose saldos negativos. Finalizada la guerra el aporte se restablece pero en muy escasa medida porque las condiciones económicas habían cambiado aquí y en Europa. En la Argentina el campo ya no era tan atractivo, en 1922 se frenó la incorporación de nuevas tierras a la producción y el sistema de arrendamiento no dio los frutos esperados. En los países europeos las economías crecieron y las condiciones de vida mejoraron reteniendo a su población.

La crisis de 1930 interrumpió nuevamente las corrientes inmigratorias y los saldos se redujeron notablemente. Se produjeron varios cambios: el origen de la inmigración se diversificó y comenzaron a llegar no sólo nativos de Italia y España sino que ahora eran de Alemania, la Unión Soviética y Polonia. Por otra parte, el período de sustitución de importaciones que caracterizó a la Argentina necesitó de mano de obra en las ciudades y comenzaron a llegar inmigrantes desde nuestros países vecinos, principalmente paraguayos, bolivianos y chilenos.

El tercer y gran último período de la inmigración europea fue posterior a la Segunda Guerra Mundial y hasta 1952. En ese período, los inmigrantes llegaron a un ritmo de 110.000 personas por año, superando así los niveles record anteriores, pero luego declinó a 49.000 entre 1952 y 1960. En la década del ’60 cobra gran importancia la inmigración de los países limítrofes significando un 18% de la población extranjera que vivía en el país .

En síntesis, los rasgos migratorios cambiaron de una inmigración de italianos y españoles a un espectro más amplio de alemanes, rusos, polacos, yugoslavos, armenios, ucranianos, y otros grupos de Europa Central. Casi finalizada esta inmigración a mediados de este siglo, ya había cobrado cierta importancia la inmigración limítrofe, es decir, que pasamos de corrientes intercontinentales a los flujos intracontinentales que caracterizan a los movimientos migratorios de todo el mundo en la actualidad.

 

LA DIRECCION NACIONAL DE MIGRACIONES

 

En la primera etapa, 1810-1824, aparecieron los fundamentos doctrinarios que definirían las políticas posteriores, enmarcándolas en una clara vocación de apertura. En 1812 , el Triunvirato con el objeto de fomentar la colonización, propició la integración del inmigrante al proceso productivo, facilitó el acceso de los colonos a la tierra pública y concedió a los extranjeros los mismos privilegios que a los naturales en la comercialización de sus productos.

La Asamblea del año XIII profundizó esta normativa, generando un marco jurídico de libertad que alcanzó a todos los habitantes sin distinción de raza ni origen. Sin embargo, pese a los avances doctrinarios, a las campañas sistemáticas realizadas en Europa y al sistema de contrataciones, no se llegó a plasmar ninguna organización administrativas y el ingreso de inmigrantes no adquirió, todavía, carácter masivo.

Abría que esperar a la segunda etapa, 1824-1898 para ver surgir una serie de organismos simples e inestables, pero que conformaron las estructuras precursoras de la actual Dirección Nacional de Migraciones. El primero de ellos fue la Comisión de Inmigración, creada por Bernardino Rivadavia, siendo su referente normativo, el Reglamento de 1825, que consagraba el germen del primer Hotel de Inmigrantes. Desaparecida la Comisión, la Confederación Rosista continuó permitiendo el ingreso de extranjeros.

A la caída de Rosas, el gobierno de Justo José de Urquiza prosiguió con los intentos para organizar el arribo de inmigrantes, mediante la radicación de colonos rurales sobre todo en el litoral, como la colonia San José en la provincia de Entre Ríos. Paralelamente la Constitución de 1853 subrayaba la política de "puertas abiertas" .En su Preámbulo ofrece la generosa acogida y disfrute de todos los derechos a los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo Argentino.

El aumento en el ingreso de extranjeros, que duplicó la población argentina entre 1869 y 1895, condujo a la sanción de la Ley 817 en 1876, conocida como de Inmigración y Colonización. Esta ley fue el primer intento por brindar sistematización jurídico-administrativa a las políticas sobre inmigración .

En 1898, cuando comienza la tercera etapa, se creó la Dirección General de Inmigración, construyéndose y habilitándose el complejo edilicio formado por el definitivo Hotel de Inmigrantes, el Hospital, el desembarcadero y la infraestructura de lo que es hoy la Dirección Nacional de Migraciones.

El 4 de febrero 1949, mediante el decreto acuerdo número 2896/49, fue creada la Dirección Nacional de Migraciones, bajo la dependencia de la Secretaría Técnica de la Presidencia de la Nación, a fin de adaptar las estructuras a la inmigración de la postguerra.

A través de la Ley Nº 22439/81, dictada el 23 de marzo de 1981, y del decreto reglamentario Nº 1023/94 del 29 de junio de 1994, se establecen nuevas normas que regulan la estructura y funciones actuales de la D.N.M.

La Dirección Nacional de Migraciones, con todas sus oficinas y dependencias anexas, funciona actualmente en el amplio complejo edilicio que simultáneamente con el Hotel de Inmigrantes, se construyera a comienzos de este siglo, más precisamente en la Av. Antártida Argentina 1355, en terrenos otrora ganados al río, donde, desde 1911 funcionan las oficinas dedicadas a la inmigración, espacios inertes, acompañantes inmóviles de toda la historia migratoria de la Argentina de los últimos 80 años.

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