Huevo
En origen la denominación del huevo viene normalmente definido como "semilla de gusano" y representa el punto de partida y de arribo en el ciclo biológico.
La conformación del huevo es reconodiad como una figura elipsoida, un poco aplanada, con una leve acentuación en el polo donde se encuentra un pequeño orifficio llamado micropilo, el que permite el paso del espermatozoide en el momento de la fecundación. La cáscara que lo envuelve completamente está constituida por una sustancia muy resistente llamada queratina, que desde el momento de la deposición presenta esta variaciones de color: blanquesino, amarillo pajizo, y amarillo intenso en las primeras 24 horas, de allí pasa al rosa, rosado ladrillo, pudiendo asumir a las 36 48 horas (depende de la temperatura) el color definitivo que es pardo grisáceo, con tonalidades diversas, manteniéndose así fijo durante el período de incubación. La adquisición del color pardo grisáceo, es sinónimo de que el huevo está fecundado, en efecto, en caso inverso si permanece amarillo con el tiempo se lo observa desecado.
En el interior del huevo se encuentran varios componentes prevalentemente representados por la membrana vitelina, la cual recubre todo el contenido protoplasmático y un núcleo dentro de la "célula huevo" que representa el primer esbozo embrionario.
La dimensión es muy pequeña: la largura no supera 1mm, y el peso medio es de 0,5 miligramo, característica que prevalentemente están ligados a la raza. Es posible encontrar a veces un peso medio diversos, variando con el número necesario para constituir un gramo de "semillas" el que puede fluctuar entre 1.500 y 2.000 huevos.
A finales de 1.950 55 la comercialización del huevo de gusanos era efectuada asumiendo como unidad de medida la onza la que podía variar entre 32 y 36 grs.