Un Típico Barrio de Conventillos

 

La Boca

La Boca recibió ese nombre debido a las bocas donde desemboca el Riachuelo, en el Río de la Plata.

 

Hasta principios del siglo XIX estaba prácticamente deshabitada.

Pero entre 1830 y 1852 comenzaron a instalarse numerosas familias genovesas.

Muchas de las cuales venían exiliadas a causa de las luchas italianas por la unidad

También a La Boca llegaron españoles, e inclusive correntinos.

Numerosos fueron los negros que vivían en La Boca,tantos eran que  contaban con su propia capilla

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Muchos fueron los extranjeros que hablaron de La Boca en sus escritos.

 

El viajero austríaco Tadeus Haencke, a fines del siglo XVIII advirtió que el puerto del Riachuelo era el único con que contaba Buenos Aires.

Un francés, Arsenio Isabelle, en 1830 se refirió a los pantanos y a los tupidos sauzales. Hablaba también de un compatriota suyo que había hecho construir en la zona la primera casa de ladrillos.

El inglés Thomas Hutchenson decía:

"El muelle del puerto atestado de una novela de Dickens"

 

A fines del siglo pasado, cuando era intensa la actividad en La Boca, visitó ese barrio Edmundo D' Amicis, periodista y escrito italiano, autor de "Corazón".

En uno de sus cuentos "De los Apeninos a los Andes" Marco, el protagonista, llegó a la Boca en busca de su madre y durmió en "un cuartito al lado de un almacén del puerto, después de haber pasado todo el día sobre un montón de vigas y como atolondrado, frente a mástiles de barcos, de lanchas, de vaporcitos".

 

La literatura argentina también dejó plasmada
en el papel a La Boca
 

"El Riachuelo se desliza

del Gran Plata tributario

sombrean su fresca orilla

viejos sauces agobiados

jóvenes retoños suyos,

acacias, higueras y álamos".

Esteban Echeverría

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Conventillo de La Boca

 

En "Amalia" de José Mármol, Daniel Bello un día detuvo su caballo en las barrancas de Balcarce y hablaba de que se encontraba frente a una de las más bellas perspectivas de Buenos Aires, al referirse a la "planicie esmeralda de La Boca".

También lo hizo Julián Martel en "La Bolsa". Argerich en "Inocentes y Culpables", Ceferino de la Calle en "Perfiles y Medallones".

 

Rubén Darío en su Autobiografía rememora este barrio de luces y contrastes y de olor a pescados y pastas.

Leónidas Barletta en "La ciudad del hombre" identifica a La Boca con esa mezcla de olor a brea marina, a cocina y a agua servida.

 

Se cree que Manuelita Rosas, la famosa hija de Juan Manuel de Rosas realizó paseos en compañía de diplomáticos a quienes  quería agasajar.

 

También en el sainete ha quedado plasmado el sentir de La Boca: en "La Boca del Riachuelo" de Carlos Pacheco, uno de sus personajes vuelve al barrio, luego de habérselo dado por muerto cuando el barco mercante en que viajaba fue torpedeado por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial.

Pacheco presenta entonces el colorido mundo boquense de casitas que parecen hechas con despojos de náufragos, de bodegas portuarias, de boteros que cruzan a la gente a la Isla Maciel, de marineros, de músicos.

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"La casa de la Isla Maciel"
Antonio Berni

 

En "La Ribera", de Pacheco, Toñún es el personaje que defenderá su nombre hasta en la más famosa de las Pizzerías de La Boca "Toñún o Tuñín de La Boca".

 

También el Tango aparecerá en muchas esquinas: Pinzón, Brandsen, Olavarría, Caboto.

El Tango reinaba en Cafés, lugares tenebrosos donde la prostitución estaba a la orden del día.

Juan de Dios Filiberto, quien después de ejercer varios oficios, llegó al Café de Patricios y Olavarría, con su acorde melancólico de su armonio, emocionaba al habitué y al paseante del lugar.

 
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En "Así nacieron los Tangos", Francisco García Jiménez cuenta que un atardecer Juan de Dios Filiberto y el poeta Gerardo Coria Peñaloza enfilaron por un abandonado desvío que unía la calle Garibaldi y la Vuelta de Rocha, rodeado de casitas de chapa y madera pintadas de vistosos colores. Ambos sintieron la necesidad de cantarle a ese atajo y así nació "Caminito", que recorrió el mundo y que dio nombre a ese pasaje.
"Caminito que el tiempo ha borrado,

que juntos un día nos viste pasar,

he venido por última vez,

he venido a contarte mi mal..."

Estrofa de "Caminito", Juan de Dios Filiberto

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Hoy es un lugar de reunión de pintores, al igual que las calles de Montmartre en Paris, y no hace muchos años fue el escenario propicio para la realización de obras teatrales, dirigidas por Cecilio Madanes en las que participaban grandes actores e inclusive los vecinos del lugar.

 

Si se observan algunas casas de La Boca se encontrarán  placas como la que está en Suárez 743 que recuerda el nacimiento de Roberto Mariani, uno de los poetas adheridos al grupo "Boedo".

En su obra póstuma "La cruz nuestra de cada día" refleja la vida de La Boca e inclusive muestra la vida en el conventillo "La Colmena", uno de los tantos que albergaron a los primeros inmigrantes de principios de siglo.

 

En la calle Martín Rodriguez nació el poeta Francisco Iserni. Colaboró en revistas y diarios de amplia difusión . Escribió sobre el río, sobre la noche

Figura en las Antologías de César Tiempo, Julio Noé, Pedro Juan Vignale.

 

Y sin  lugar, quienes trascendieron los límites locales y están en el corazón de su gente son su pintor "Quinquela Martín", el Club Atlético Boca Juniors, y su máximo jugador de fútbol,
Diego Maradona.

Quinquela Martín  dedicó su vida a querer cada pedacito de suelo boquense, a pintar a su gente  y hacer obras en bien de su  barrio.

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Imagen de fondo: "La descarga de los convoyes"
Benito Quinquela Martín

 

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El Conventillo

El Conventillo se extiende

 

Antonio Berni Juanito Laguna Ramona Montiel