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PROCESO DE
INDUSTRIALIZACIÓN

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Oro en grano
F. Molina Campos

Durante la década del 30, y a raíz de la situación de Europa y E.E.U.U, producto de la gran crisis del 29, en la Argentina se necesitó producir bienes manufacturados,
que antes se importaban.
Para ello los distintos gobiernos que se sucedieron, estimularon la producción de esos bienes mediante políticas arancelarias, controles cambiarios y provisión de crédito industrial.
Se intentó favorecer la incorporación de la industria. El nuestro era, hasta entonces, fundamentalmente un país agropecuario y ganadero.
En los períodos del 30-35, y 45-49, la producción industrial creció tanto que llegó a duplicar la del
período 1925-1930.
Durante la Segunda Guerra Mundial se asistió a un considerable aumento del crecimiento industrial, con un incremento considerable, inclusive de las exportaciones, a medida que bienes manufacturados de la Argentina penetraban en el
mercado extranjero.
Sin embargo, por entonces el sector agrario seguía constituyendo la principal fuente de divisas.

 

Los establecimientos industriales aumentaron de 38.456 en 1935, a 86.440 en 1946; y el número de trabajadores de ese sector pasó de
435.816 en 1935 a 1.056.673 en 1946.
Esta situación entusiasmó a muchas personas a venir a la conquista de la gran ciudad, lo que provocó la expansión de los centros urbanos y de sus alrededores, especialmente del Gran Buenos Aires y del Gran Rosario.
La fuerza laboral no estaba en el inmigrante, que por esa década llegó en número muy reducido, sino en los migrantes internos que venían de las
provincias argentinas.

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"Migración"
Antonio Berni

Hacia 1947, aproximadamente 1.386.000 personas habían arribado a Buenos Aires atraídos por el rápido crecimiento industrial.
Sobre 518.312 habitantes que tenía Avellaneda, en el Gran Buenos Aires, en 1947, más de 173.000 eran del interior del país.

 

Los años 30 estuvieron signados por la mentira política, el fraude, que creó un estado de escepticismo, de descreimiento.
Fue la época en que la expresión "Vende Patria" estuvo en la boca de los jóvenes radicales y nacionalistas.
Fue la época en que se firmó el pacto Roca-Runciman

 

A raíz de la firma de acuerdos entre el Commonwealth (dominios integrantes del imperio Británico) con Australia y Canadá, mediante los cuales se les otorgaba preferencia a la compra de carne proveniente de esos dos dominios, las exportaciones argentinas comenzaron a decaer.
Fue entonces cuando el Vicepresidente argentino Julio A. Roca (hijo) realizó gestiones con Gran Bretaña para llegar a un acuerdo, que se plasmó en el denominado Pacto Roca-Runciman (1933).
El acuerdo favorecía al mercado inglés y consolidaba el monopolio del frigorífico en manos de los ingleses y norteamericanos.
Este hecho tuvo una importante repercusión en el Parlamento.

 

Fue Lisandro de la Torre, quién levantó la voz en el Senado (1935), en defensa de los pequeños productores.
Lisandro de la Torre pudo probar que los frigoríficos extranjeros evadían impuestos, eludían controles cambiarios,...
En una de las sesiones sonaron disparos en el recinto, cayó muerto el senador por el Partido Demócrata Progresista Enzo Bordabehere.

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Asesinato en el Senado

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"La familia"
Antonio Berni

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Una villa de entonces

Pero si bien la economía industrial se expandió rápidamente en la primera etapa, la clase trabajadora no se benefició. Los salarios bajaron y la legislación laboral era escas. Por otra parte, las familias debían enfrentar los problemas sociales que traía aparejada
la rápida urbanización.
El habitacional posiblemente haya sido
el peor de ellos.
Las ciudades no estaban preparadas, a igual que en la época de la
inmigración a principio de siglo, para recibir tal aluvión de gente.
Una encuesta efectuada en 1937, reveló que el 60% de las familias de la clase obrera que vivía en la Capital Federal, tenían
una habitación por familia.
Estos grupos encontraron en la construcción de los barrios precarios,
las
Villas Miserias, un lugar.

 

La vida era dura en la época de la llamada "Década infame". La dureza de las condiciones de trabajo tuvo impacto sobre la clase trabajadora en general.
Cipriano Reyes, uno de los últimos símbolos de la autonomía laborista hasta 1948, en sus memorias donde relata sus experiencias como organizador de los obreros de los frigoríficos de Berisso, en la década del 30 señala
"...la empresa era dueña de la vida... Unos cuenteniks, lo digo esto como ejemplo, andaban por las casas vendiendo ropa en cuotas. Cuando un obrero no pagaba, iban a ver al jefe del personal del frigorífico y entonces el moroso era suspendido. La vigilancia era increíble, estaba todo controlado..."
Angel Perelman en "Cómo hicimos el 17 de octubre", recuerda haber dejado la escuela primaria a los 10 años para entrar en un taller metalúrgico de la Capital Federal donde trabajaba.
"...Jornadas sin horario, la hora de salida la fijaba el patrón. Toda la felicidad para una familia obrera consistía en conservar el trabajo..."
Mafud en "Sociología del peronismo", comenta:
"...El miedo a la desocupación en esa época lleva a la humillación, a callarse y no hablar, la falta de acciones de defensa elemental lleva a la declinación moral, al escepticismo. Dentro de una fábrica, de un establecimiento, el obrero estaba solo, desintegrado de toda conciencia social..."

 

A pesar de todo, los trabajadores en esta época fueron pasivos, aparecían como indiferentes ante la situación. El sindicalismo no tuvo peso. El comienzo de la década del 40 encontró al
movimiento sindical dividido y débil.
FORA (Federación Obrera Regional Argentina), anarquista, con muy pocos militantes; la USA (Unión Sindical Argentina), de muy poca influencia, y la CGT (Confederación General del Trabajo), dividida en CGT Nº 1 y CGT Nº 2 eran las únicas
agrupaciones de trabajadores.
El grupo más dinámico fue el comunista que alcanzó éxito entre los obreros de la construcción y de la alimentación.

Los textiles y los metalúrgicos no tuvieron importancia.

 

También la cultura popular muestra, en parte la situación de la época.
Los tangos se popularizaron entre la clase trabajadora,
seguramente porque hablaba de su realidad.
El
tango, que en las décadas anteriores hizo referencia a la traición amorosa, a la nostalgia de un pasado, a la afirmación de un coraje, al guapo, ahora se ampliará a un contexto social.
Santos Discépolo en "Cambalache" (1935), suma a todo esto el desencanto de un hombre educado de la clase media, cuyo mérito no se tiene en cuenta.
En otros hay pesimismo, injusticia, e inclusive la idea de que se reaccione con egoísmo e inmoralidad. Esa idea involucra comprender a aquel pobre por su atracción a la mala vida, a la prostitución.
Sin embargo ya casi a fines de la década del 30 se seguía manteniendo algunas de las características de la cultura de la clase trabajadora de épocas anteriores.
Esa cultura se centraba en torno a la existencia de sindicatos, ateneos, bibliotecas, diarios, cooperativas y grupos teatrales.

 

La aparición de Juan Domingo Perón provocará un cambio
en la situación social argentina.

 

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El Golpe
de Estado

La Sociedad de los Años 20

Las Villas Miserias

La Cultura de los Años 30

 

Antonio Berni Juanito Laguna Ramona Montiel