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Los años 20

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El Carnaval

 

Por aquellos tiempos, las fiestas del Carnaval, tanto las de carácter oficial como las organizadas por las comisiones barriales y las eminentemente populares, reunían un nutrido público.

La ciudad se poblaba de murgas y comparsas, guirnaldas multicolores, tránsito de carruajes de agrupaciones carnevalescas, concursos de disfraces, elección de la reina y de las princesas.

Se armaban palcos donde se acomadaba el público; pero también la gente se agrupaba en las aceras para ver el desfile.

 

Durante el gobierno de Rosas, el Carnaval estuvo prohibido. Esta medida fue tomada para poner fin a los desmanes causados por grupos que aparecían a caballo, sorpresivamente por la ciudad.  Los jinetes, disfrazados con plumas rojas en la cabeza y moños en las colas, arrojaban huevos de avestruz llenos de agua, cenizas y desperdicios que aterrorizaban a los vecinos de la ciudad. En 1869 volvió a surgir el Carnaval. Ese primer corso se realizó en la calle de la Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen). Tenía 5 cuadras: llegaba hasta la
plaza de Lorea.


 

Participaron 16 comparsas tocando guitarras, violines y cornetas. Dícese que tenían el estilo de las que había visto Sarmiento en Roma, en la famosa
Vía del Corso.
Carnaval1.GIF (12595 bytes) Una de la más recordada por las crónicas de la época fue la comparsa "Los Negros", integrada en su totalidad por hombres blancos pintados de negros. Bailaban candombes y entonaban canciones carnavalescas.

También se comentó que el mismo presidente Sarmiento había asistido con un gran poncho y cubierta la cabeza con un chambergo.

 

A principio de siglo las mazurcas, las polcas, los valses, formaban parte del carnaval. La presencia del inmigrante
se hacía sentir.

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El agua fue el juego fundamental, duraba desde la mañana hasta la hora del corso. Durante el corso
no se arrojaba agua.
carn6fondo1.GIF (10901 bytes) También fue costumbre enterrar al Dios Momo o a Agripito Carnaval, versión porteña del Dios Momo.


En 1870, durante una de las celebraciones, llegó desde Paraguay la noticia de la muerte de Francisco Solano López. Al día siguiente en el diario "El Mosquito" se relacionó, en una caricatura, la muerte del dictador paraguayo con el
entierro del Carnaval.
El Carnaval también llegó a la literatura en "Los disfrazados" de Pacheco. En la obra hay desfiles de diferentes comparsas en el patio de un conventillo de
San Cristóbal.
La comparsa "La Unión ítalo-argentina de San Cristóbal", que representaba al barrio, era dirigida por un tal Pelagatti, quien aspiraba a ganar en el corso de Avenida de Mayo y de paso salir retratado en el diario
"La Prensa".

 

Imagen de fondo: "El Carnaval de Juanito Laguna", Antonio Berni

 

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La Cultura de los Años 20

La Radiofonía

 

Antonio Berni Juanito Laguna Ramona Montiel