Yrigoyen, presidente del país, en un intento de mejorar la
situación dio la seguridad a los obreros de que la Jornada máxima de trabajo sería de 8
horas, que se aumentarían los salarios proporcionalmente, que el trabajo extra sería
voluntario y que no habría represalias contra los huelguistas.
Esto permitió levantar la huelga.
Pero en las provincias del sur se acrecentaron las difíciles condiciones de vida que
imponían los grandes latifundistas a los trabajadores rurales.
Arrieros y peones recibían salarios mínimos, muchas veces abonados en documentos o
moneda extranjera que se despreciaba al realizar la conversión, los alojamientos eran
precarios y tenían 12 a 15 horas de trabajo.
En 1918 en Río Gallegos, se constituyó una Sociedad Obrera de oficios varios, que tuvo a
su cargo la tarea de difundir la idea agremiación .
Por su parte los comerciantes y latifundistas se nuclearon en una Liga.
La policía, después del fracaso de las conversaciones entre las partes, comenzó a
arrestar y a deportar a muchos extranjeros.
Los propietarios estaban inmersos en una gran crisis de comercialización de la lana
frente a la modificación de los precios internacionales, por lo tanto no quisieron tomar
en consideración las exigencias obreras. |