El Muralismo en la Argentina

 

Buenos Aires en realidad no tuvo ni tiene la tradición muralista de México, pero existen en esta ciudad murales que valen la pena destacar.

 

Se cree que el más antiguo es el de la "Dolorosa",
que se encuentra en la Iglesia Nuestra Señora del Pilar
(Barrio Recoleta de la ciudad de Buenos Aires.).
Y que los más ambiciosos se hicieron en este siglo XX.

 

Los arquitectos Aslán y Ezcurra tuvieron a su cargo el proyecto de la Galería Santa Fe, ubicada en la Av. Santa Fe (Buenos Aires).

En esa galería se realizaron espectaculares murales a cargo de Battle Planas, Noemí Gersteni, Gertrudis Chele, Leopoldo Presas y Leopoldo Torres Agüero. Todos, excepto este último, que utilizó el mosaico,
realizaron su obra al fresco

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Raúl Soldi
(Fresco Galería Santa Fe)

Después de doce años de habérselos realizado, en 1965 se hizo necesaria la primera restauración.

 

Varios son los edificios del Barrio de La Boca (Buenos Aires) que albergan los murales que realizó Quinquela Martín.

Él también, como Berni, fue un artista que se involucró con la problemática de su gente, esa gente que lo vio nacer, crecer, y por quien Quinquela sintió tanto amor.

Además hay distintos murales en las estaciones del subterráneo de
Buenos Aires, cuyos bocetos
fueron realizados por el pintor.

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"La descarga de los convoyes".
B. Quinquela Martín (1939).
Realización: Constantino Yuste.

 

Los muros externos de la cancha del club Boca Juniors
también tiene sus murales, el más interesante es el realizado
por el pintor argentino Pérez Celis.

 

El 2 de abril de 1998, en la estación "Constitución" del subterráneo de Buenos Aires, se inauguraron tres murales de cerámicos que reproducen obras de Molina Campos, famoso por los almanaques que ilustró para la empresa Alpargatas en los años 30.

La esposa del pintor, ya desaparecido, María Elvira Ponce Aguirre, de 96 años  estuvo presente en el acto.

Esas obras son, "El de laj once y sais", "Beyaquiuano juerte" y
" Pa´nuevos horizontes". Cada mural mide 2,20 x 3,45 m.

Cinco ceramistas del Instituto Nacional de Cerámica, bajo la supervisión de Mercedes Casanegra, trabajaron durante varios meses en un lugar, expresamente preparado por Metrovías, la empresa concesionaria
de los subterráneos de Buenos Aires.

 

Existen otros murales en las estaciones
del subterráneo de Buenos Aires.
En mayo de 1997, la Presidencia de la Nación declaró monumento histórico nacional a
"...los murales y demás elementos ornamentales de época que constituyen un todo homogéneo con el entorno...", en las estaciones de la línea C: San Juan, Independencia, Moreno, Avenida de Mayo, Diagonal Norte, Lavalle y San Martín; de la Línea D: Catedral, 9 de Julio, Tribunales, Facultad de Medicina, Aguero, Bulnes, Sacalabrini Ortiz, Plaza Italia, y Palermo. y de la Línea E: San José, Entre Ríos, Pichincha, Jujuy, Urquiza y Boedo.

Además se declaró monumento histórico nacional a las estaciones de la Línea A: Plaza de Mayo, Perú, Piedras, Lima, Sáenz Peña, Congreso, Pasco-Alberti, y Plaza Miserere.

 

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"Boedo a mediados del siglo XIX".
Bocetos: Alfredo Guido (1959).
Realización: Cerámica Villamayor. Buenos Aires.
Estación Boedo Línea E.

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Preparando el mural que reproduce pinturas de Soldi

 

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"En el Jardín".
Mural Cerámico (1997). Estación José Hernández, basado en la cúpula de la Galería Santa Fe. Raúl Soldi.

  

Raúl Soldi, también pintó murales en la Parroquia Santa Ana,
de la ciudad de Glew, en la provincia de Buenos Aires.

 

Sólo tres iglesias en el mundo tienen murales pintados por un sólo artista,
dos de ellas están en Europa y la otra es la de Glew.

 

A esa ciudad Soldi llegó en 1950, invitado por un amigo.
Se encantó con el lugar,
tanto que compró una chacra,
para pasar sus veranos.

En 1953 decidió pintar la iglesia.
Tuvo muchos inconvenientes,
pero después de 23 años pudo ver
concluída su obra.

 

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Cúpula de la Parroquia Santa Ana (Glew).
Raúl Soldi

En los murales no sólo se reconoce el paisaje de Glew, sino también a su gente.
Están el cura párroco, el padre Jerónimo,
los propios hijos de Soldi, el monaguillo de la época. Hasta la chica que toca el armonio en el mural del coro existe en la realidad, se llama Lolita Calvo, descendiente de Vicenta del Castillo de Calvo, promotora a fines de 1800 de la construcción de la capilla.

 

En este año de 1998, al retirar una marquesina de un local comercial de la Av. Santa Fe (Ciudad de Buenos Aires), se descubrió un mural realizado por Raúl Soldi, quien lo había pintado para homenajear a una novia que vivía enfrente del lugar.

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Raúl Soldi

 

En 1953, Domingo Scarppino, un comerciante italiano le compró a Soldi dicho mural, ubicado en el predio donde se construiría la primera
galería de la Avenida Santa Fe.

 

Durante años el mural permaneció a la vista del público, pero con el correr del tiempo, ante las diversas modificaciones de los locales y sin darle el valor que la obra merece, se la fue tapando.

Notable fue la sorpresa de muchos cuando al realizarse una refacción se la encontró.

 

Para la restauración de la pintura, bastante deteriorada,
se convocó a un alumno de Spilimbergo y de Castagnino,
al pintor y muralista Salvador Benjuya. Este pintor también
restauró hace poco tiempo los frescos de Glew.

 

Soldi, también  decoró la cúpula del Teatro Colón,
en 1966.  Las pinturas son óleos sobre tela, luego montada y adherida a la superficie
de la cúpula.

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Raúl Soldi

 

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También este año en "Buenos Aires no duerme", en el Centro Municipal de Exposiciones, donde los chicos y adolescentes podían participar, se vieron pinturas hechas sobre la pared con
la técnica del Graffiti.

 

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