"Es el gran héroe de la historieta"

 

Mi amigo Svend Segovia fabulaba haber visto en un museo dos esqueletos de un mismo prócer, correspondiente a dos épocas diferentes de esa persona. La misma sensación de extrañeza que tuvo frente a ese relato experimentaba yo frente a la posibilidad de leer, al mismo tiempo, las aventuras de Patoruzú y Patoruzito. Era como un adelanto de este género de transposiciones cronológicas que ha adoptado el cine norteamericano con películas como "Regreso al futuro", por ejemplo. Pero las dos versiones me gustaban, tanto la de Patoruzú adulto como la del pibe, aunque un poco más la del adulto, porque allí destacaba mejor la inocencia del indio, que resultaba natural al niño. Y eso que a mí, como dibujante incipiente me interesaban más los dibujantes "serios", los que dibujaban historietas de aventuras no humorísticas. Como Breccia, como Roy Crane. Y como Hugo Pratt, por supuesto. A ellos los copiaba. A Patoruzú, simplemente, lo leía. Porque Patoruzú no era solo su sonrisa (tiene una muy linda sonrisa ese indio), su pluma, su poncho, sus ojotas y esa suerte de "proto-pantalón vaquero" arremangado que usaba. Patoruzú era quien ponía el nombre a una revista apaisada donde también podían festejarse, entre muchos, los chistes de otro gigante del humor argentino, Eduardo Ferro. Patoruzú ponía el nombre... ¡Y que nombre! Creación de un autor que hacía gala de un cuidado, una puntería y una sonoridad genial para los nombres: Isidoro Cañones, Upa, Chiquizuel, La Chacha, etc, etc. La aparición del "Patoruzú de Oro" anunciaba, incluso, el fin de año, la Navidad, las vacaciones, el pan dulce y los cuetes.
Ya más tarde, de grande, pretenciosamente crítico, estudie el dibujo de Patoruzú y descubrí que era un dibujo bárbaro, expresivo, dinámico, vital. Pienso (y no creo descubrir nada con esto) que es el gran héroe argentino de la historieta. Aquellos que insisten en que el Pato Donald fue pergeñado en oscuras oficinas de los Servicios de Inteligencia del Pentágono plantearon también, alguna vez, cuestionadores revisionismos sobre algunas facetas del buen Paturuzú. "¿De dónde sacó tanta riqueza?" punzaban. Y eso que Patoruzú no había accedido nunca a ser fotografiado por revistas de la farándula, mostrando su lujosa mansión o frente a un vestidor repleto de corbatas. Y creo que no había lugar para tanto misterio. Ocurre que los indios, simplemente, fueron desde siempre los dueños de la tierra.

Por Fontanarrosa

Fuente: Revista VIVA

mafalda1.gif (4393 bytes) VOLVER PÁGINA PRINCIPAL DE PATORUZÚ