PATURUZÚ SEGÚN
DANTE QUINTERNO
Cuando guionistas y
dibujantes empezaron a colaborar en la editorial para hacer las historietas de Paturuzú,
Quinterno les entregó por escrito un extenso y minucioso perfil del personaje, una
especie de decálogo del que no podían apartarse ni un milímetro. Estas fueron algunas
de sus instrucciones:
"Paturuzú es el hombre perfecto, dentro de la imperfección humana, o sea que
configura el ser ideal que todos quisiéramos ser. La bondad de este indio noble puede
alcanzar limites insospechados, pero no confundamos su credulidad y su ingenuidad con la
necedad del lelo. Generoso hasta el asombro, su inmensa fortuna es, antes que suya, de
todo aquel que la necesite. Paturuzú sale invariablemente en defensa del débil y por una
causa noble se juega integro, sin retaceos. Impulsivo y arrollados, no mide los riesgos
que pueda correr su integridad física, como tampoco repara en las trampas que puedan
tenderle la serie de truhanes que le salen al paso.
Paturuzú es un hombre puro, simple y sencillo; sobrio, estoico, buen creyente y, aunque
seguro de sí mismo, sumamente modesto. Es extrovertido y de una aguda sensibilidad,
dentro de su marcado carácter masculino. Sin necesidad de caer en lo "sexy",
Paturuzú no debe permanecer marginado de la relación normal hombre-mujer. Cuando lo
requiera la exigencia argumental, Paturuzú se revelará ante el lector como permeable al
atractivo femenino y, si su impulso es conducirse de acuerdo a su sexo, su complejo de
fealdad física y su pudor ante el sexo opuesto le impondrán cierto freno a sus
exteriorizaciones amorosas lo que, bien manejado, puede dar lugar a incidencias
humorísticas. Estas situaciones deberán ser tratadas por el guionista con tacto y buen
gusto. A propósito del poder sobrehumano del indio Paturuzú, este emana de una
misteriosa fuente de energía que proviene de lo más recóndito de sus orígenes. Es como
si toda la enigmática fuerza de su raza, de sus antepasados, acudiera en su auxilio
cuando necesita de esa arrolladora energía para hacer triunfar el bien sobre el mal. En
el fondo, su condición de imbatible no es más que un símbolo, si se quiere, esotérico
y mítico.
Paturuzú traspone las fronteras de lo humano para transformarse en un símbolo del bien,
Sin embargo se recomienda al guionista no abusar de los recursos inverosímiles, esto
podría con el tiempo, ir alejando al lector del clima de realismo que en lo posible debe
vivir cuando lee nuestras historietas. En consecuencia, fuera de esta facultad de poder
sobrenatural, la que será manejada discrecionalmente, Paturuzú debe ser considerado como
un ser absolutamente normal".
Fuente: Revista VIVA
VOLVER PÁGINA PRINCIPAL DE PATORUZÚ