La década del ‘80: La localización de la historieta nacional.

Con el inicio de la década se produce un fenómeno que influirá decisivamente en la historieta nacional, y que se da a partir de la consolidación de la revista Superhumor, suplemento de Humor, que aparece a mediados de 1980, con el asesoramiento creativo de Carlos Trillo, Guillermo Saccomanno y Juan Sasturain, que querían una revista con material exclusivamente argentino, a diferencia de las otras publicaciones de Récord, y que se caracteriza por la originalidad y una profunda calidad y creatividad, Juan Sasturain, en una nota de los primeros números, manifestaba la necesidad de convertir a nuestra realidad nacional en "materia aventurable", o sea que toda historieta debía desarrollarse en un ámbito que reflejara no sólo la identidad sino también la "geografía", el "ambiente" cotidiano, que los lectores reconocieran y con el que se identificaran.
Así, se publica finalmente en Superhumor, "Un tal Daneri", de Breccia-Trillo; "Calle Corrientes", de Solano López-Saccomanno, "Sol de noche", con guión de Saccomanno y dibujos de Patricia Breccia; las clásicas de Trillo-Altuna, etc., todas de localización inconfundible, así como la inigualable "Buscavidas", también de Carlos Trillo y Alberto Breccia, una de las joyas del género, hoy reconocida a nivel mundial o incluso otras como las aventuras galácticas de Reynoso-Dose, desvinculadas de una realidad tangible, desarrolladas en futuros catastróficos y deshumanizados pero, indudablemente, "apoyadas" en una realidad fácilmente reconocible. Se destaca, además en Superhumor la presencia de notas críticas y analíticas, fundamentalmente a cargo de Sasturain o Trillo-Saccomanno, que tocaron viejos y novísimos temas de nuestra producción de historietas y que le dieron a la revista, en apariencia frívola y pasatista, un verdadero tono de investigación y seriedad.
Este proceso de "localización", que, podemos decir, se cristaliza con Superhumor, en realidad había comenzado el 2 de enero de 1980, segundo día de la década (primero, si tenemos en cuenta el feriado sin diarios), en la última página de Clarín. Ya desde los ‘60, gracias a la última página de Clarín, los argentinos habíamos adquirido la costumbre de empezar a leer el diario por atrás, atraídos por la excelente calidad de las historietas que allí se nos presentaban. Pero el material, casi en su totalidad, era extranjero. Los ‘70 comienzan a incorporar cada vez más manifestaciones de historieta argentina, y este histórico 2 de enero, con el reemplazo de la casi prehistórica "Mutt y Jeff" de Fischer por "Teodoro & Cía." de Viuti. La contratapa de Clarín pasa a estar escrita, dibujada y firmada íntegramente por argentinos, con escenarios argentinos y problemas argentinos, reconocibles y palpables por los argentinos de los ‘80. Así ..."la contratapa pasó a ser LA OTRA TAPA, con los mismos temas pero con otra mirada, tan significativa como la estrictamente periodística (...) con una serie de mensajes fuertemente marcados por la autoría e indisolublemente ligados al resto del diario, casi incomprensibles sin él..."[Sasturain, Juan. El domicilio de la aventura, Bs. As. Colihue, 1995, pág. 246]
De esta forma, complicidad e identificación, y no evasión, es lo que busca el lector frente a este "compacto" de tiras, que queda conformado así: "El loco Chávez" de Trillo-Altuna; "Teodoro y Cía", de Viuti; "Diógenes y el linyera" de Tabaré; "Clemente y Bartolo" de Caloi; "De la crónica diaria", de Dobal y los "Cartoons" de Fontanarrosa, Crist y Aldo Rivero.
Además en el cuerpo del diario comienzan a aparecer las caricaturas políticas de Hermenegildo Sabat, ilustrando las noticias más importante, y en la revista dominical se incorpora en forma fija a partir de este mismo mes, la página "El humor de Quino", que sigue hasta la actualidad. Con este hecho, Clarín se convierte en el medio periodístico que albergará durante la década a los más grandes historietistas del país: Quino, Sabat, Fontanarrosa, Crist y Caloi.
Con los años de a poco naufragan la intenciones de Superhumor. A principios del ‘83 se "politiza" demasiado y la llegada de la democracia la hace "virar" hacia el destape, por lo que se convierte en una revista más y, a mediados de la década, desaparece sin pena ni gloria. Pero, indudablemente, abre un camino.
Otro intento editorial respetable, aunque poco duradero, se da entre noviembre y diciembre de 1983, con la aparición de Cuero, revista quincenal dirigida por Oscar Steimberg y Roberto Rollie, con sólo 3 números, que apunta a un público más adulto, con ingredientes de ciencia-ficción pesada, novela negra y otros innovaciones, sobre todo en el campo del erotismo o de una insinuada pornografía, hecho que no debe sorprendernos si recordamos que el comienzo de Cuero coincide con el "desbloqueo" de la censura que se produce a partir del reinicio de la democracia en la Argentina, con el gobierno de Alfonsín.
Merece también rescatarse que en Cuero y en Don, otra publicación dirigida por Steimberg, aparece por primera vez un escritor famoso como guionista, utilizando su verdadero nombre y no un pseudónimo como "camoflage": Dalmiro Sáenz, con historietas como "Yo, sí", dibujadas por Sanyú y "Yo, acuso, ¿o no?, ilustrada por Torre Repiso. Otras historietas aparecidas en Cuero son "Matando el tiempo", de Saborido-Trillo; "Recorridos" de Sanyú-Gallego; "Ciudad" de Giménez -Barreiro; "Memorias del viejo mundo", de Dose-Trillo y "Cosas de la Vida", de Rep-Saccomanno. Al igual que Superhumor, la crítica y la investigación ocupan un lugar de importancia en Cuero, con ensayos del mismo Steimberg, los siempre presentes Trillo-Saccomanno y otros.
Este importante proceso de renovación que se había iniciado con Superhumor llega a su punto culminante en septiembre de 1984 con la creación de una nueva revista de Ediciones La Urraca Fierro, donde también se destaca la colaboración de Juan Sasturain. Dice Jorge B. Rivera con respecto a la publicación: "En las entregas de Fierro la historieta -ya definitivamente para ‘adultos’ por su temática y su lenguaje- alcanza una temperatura creativa que sólo se había esbozado en anteriores proyectos editoriales. Algo ha ocurrido, indudablemente (...) en este nuevo mensuario que se presenta en los quioscos con tapas diseñadas, con un nuevo sentido de la ilustración (...) De modo sugestivo y ambivalente, la revista se subtítula ‘Historietas para sobrevivientes’, y algo de eso ocurre, en realidad."
Podemos mencionar, entre lo mejor que publicó Fiero, "La batalla de las Malvinas", guión de Barreiro y dibujos de Macagno, Pedrazzini y Pérez; "Evaristo", de Sampayo y Solano López, "Sudor Sudaca" y "Europa en Llamas", de Sampayo y Muños; "Ficcionario" de Altuna; "War III", de Barreiro y Juan Giménez; "Metrocarguero", con guión de Enrique Breccia y dibujos de Mandrafina; "El cazador del tiempo" y "El Sueñero", íntegramente de Enrique Breccia; "Museo" de Sasturain y Patricia Breccia; "Sperman", de Fontanarrosa y la revolucionaria "Perramus", de Sasturain y Alberto Breccia, en la que aparece como personaje Jorge Luis Borges, que llega incluso a ganar el Premio Nobel de Literatura.
Toda esta nueva historieta responde a una mezcla de la fascinación del antiguo material folletinesco con los armados de las nuevas técnicas audiovisuales, todo esto fusionado con la parodia de los clásicos que se arrastra de la década anterior, la sátira política y el "destape". Así, la historieta deja definitivamente de ser el terreno de lo ingenuo o del entretenimiento puro para llegar a un campo estético e ideológico, que necesariamente, debe responder a una realidad "local", que el lector debe conocer o reconocer sin dificultad.
Indudablemente, todo esto tiene que ver con el fenómeno de la "postmodernidad", que , aunque tarde, llega a la historieta nacional, si bien se había hecho notar, muy de a poco, en algunas producciones de los ‘70. Esta nueva estética postmoderna, con su discurso antiutópico, inscribe definitivamente la historieta argentina en una temática que ya no puede ser ingenua (los chicos debieron "crecer" mentalmente para comprender historias que, incluso, fueron teóricamente pensadas para un público muy joven) ni exótica. El "cambio de domicilio" de la aventura se ha terminado de realizar.
Se ha dicho que la postmodernidad nace de una "subversión artística", y la historieta argentina, "subversiva" por naturaleza a partir de la década del ‘50, era el más propicio de los terrenos para albergarla. Otra de las características postmodernas, que implica el rechazo de lo "nuevo" como "novedad" pura, concepto que endiosó la modernidad, hace que vuelvan a tomarse como modelo los grandes exponentes de la historieta argentina, dejando de lado la moda de "lo negro por la negrura misma" o "lo violento por la violencia misma", predominantes en la historieta norteamericana y desprovistos de denuncia o de compromiso con una realidad propia. Todo esto, sumado a que la apertura democrática permite en nuestro país volver la mirada hacia temas y autores que había quedado "obligadamente" silenciados.
No olvidemos tampoco que la postmodernidad reemplaza la visión permanente hacia el futuro que la modernidad nos había impuesto, por un presente continuo que justifica este nuevo enfoque de la ciencia ficción, en la que el futuro debe apoyarse necesariamente en un presente tangible.
Evidentemente, toda esta "nueva moda" desencadena un aluvión de producción, muchas veces caótica, que no tiene demasiado lugar en las publicaciones clásicas de Columba, que se mantienen en el mercado, ni Skorpio, y ni siquiera en Fierro. Los artistas nuevos, casi siempre muy jóvenes, ante la imposibilidad de hacer conocer sus trabajos, y de dar su opinión en notas críticas, crean 2 publicaciones "subte", no comerciales, hechas en fotoduplicación y distribuidas "a pulmón" (en algunas ocasiones, hasta "casa por casa", y en forma gratuita), que se conocen en el medio con el nombre genérico de "fanzine", algunos sólo con material de historietas, otros sólo críticos, los más una mezcla de ambas cosas. Entre estos proyectos "paraprofesionales", verdadero semillero de l historieta de hoy en día, podemos destacar Undercomix y Novacomiz (Careaga-José Luis Martín), HGO y Parásito (Daniel Ortiz-Jorge Fantoni), Comiqueando (Andrés y Diego Accorsi), Buenos Aires Robot (Ralveroni. Dani the O-Mariano D’Angelo), etc.
En respuesta a toda esta estética desopilante y alimentada en una buena medida por los "fanzines", en febrero de 1985 aparece como suplemento de Fierro el "Subtemento Oxido", con todas las características de una publicación "underground" (nótese el prefijo "subte" que forma la palabra nueva que reemplaza a "suplemento"), insertada en una publicación comercial, al que todos empiezan a conocer como "la Oxido de Fierro". Fiel a su mote, en este subtemento aparece de todo, se exploran todos los géneros, se da lugar a todo lo nuevo, incluyendo autores, muchos de los cuales no trascienden y permanecen en el anonimato y otros muchos que comienzan a hacerse un nombre y son hoy conocidos en el medio.
Como corolario, en octubre de 1989, aparece el primer número de Comic Magazine, ambicioso proyecto de Javier Doeyo, con la colaboración de Andrés Accorsi, Hernán Ostuni, Fernando García y otros, que aborda la critica del comic y el estudio documental y serio del género, con trabajos de tal claridad que merecerían figurar en una antología sobre el estudio del comic, con más razón si se tiene en cuenta la característica predominante de la época: la gente que los produce es muy joven; en este caso, chicos que hicieron sus primeras armas en "editoriales" o "correos de lectores" de las revistas tradicionales, asesorando, vendiendo y hasta prestando revistas de historietas en sótanos o entrepisos de librerías tradicionales de la ciudad (como Entelequia), que empiezan a brindarle un espacio (pequeño) al comic.
En noviembre de 1987 se produce un cambio fundamental en la clásica última página de Clarín. Horacio Altuna, el dibujante del gran éxito de los ‘70 y los ‘80, deja el país porque se va a trabajar a España y , de común acuerdo con Trillo, el guionista, da por finalizada la tira, haciendo emigrar a España también al Loco y a su novia Pampita. Los responsables de Clarín le piden a Trillo, que, de alguna manera, continúe con la historia. Contratan a Ernesto García Sijas, dibujante con un estilo muy similar al de Altuna, y el Loco Chávez, periodista de un diario (que a las claras es el mismo Clarín), es reemplazado por otro periodista :"El Negro Blanco". A la gente no le gustó mucho el cambio. Amaban al Loco y a Pampita. Curiosamente, el gran éxito del "negro" se da cuando un personaje secundario, la periodista Flopi Bach (inspirada, según el dibujante, en la entonces modelo publicitaria Araceli González), empieza a ocupar en el corazón de los lectores el lugar de "sex-symbol", de ficción que había dejado vacante Pampita. El éxito es tal que Flopi se convierte en la primera "mujer de papel" que posa desnuda para Play Boy, como una actriz o modelo de moda, compartiendo la tapa de la edición argentina de la revista, en su número 72, de septiembre de 1991, con la mismísima Araceli González, con la que se refleja en un espejo. La tira comienza a venderse en Europa, América del Norte y Asia; se lee en castellano, inglés, italiano y sánscrito, en Italia, García Seijas es considerado por los especialistas como el mejor dibujante del mundo.
Por otra parte, sobre todo el efecto de la "localización", hace que las "transposiciones" literarias a la historieta, que habían encontrado su camino en los ‘70, modificadas por la nueva moda y la nueva estética postmoderna, se trasladen definitivamente a la literatura argentina, hasta ese momento dejada un poco de lado en aras de la literatura universal. Así, podemos rescatar, el inmejorable ejemplo que nos da nuevamente Fierro con una serie titulada La Argentina en pedazos, más tarde recopilada en un libro, con estudios críticos de Ricardo Piglia, con recreaciones de "El matadero", de Esteban Echeverría, con dibujos de Enrique Breccia (Fierro n°1), Los dueños de la tierra", de David Viñas, también con dibuos de Enrique Breccia (Fierro n°2), Mustafá, de Armando Discépolo yi Rafael de la Rosa, con dibujos de Enrique Breccia y guión de Norberto Buscaglia (Fierro n°3); Las Puertas del Cielo", de Julio Cortázar, con dibujos de Carlos Nine y guión de Norberto Buscaglia (Fierro n°6); Boquitas Pintadas, de Manuel Puig, con dibujos de El Tomi y guión de Manuel Aranda (Fierro n°23), etc, o Triste, solitario y final de Osvaldo Soriano, con dibujo y adaptación de Sanyú, aparecida por entregas en Superhumor, a partir del n°8, de junio de 1981.
Otros hechos que podemos destacar son:

A pesar del tiempo transcurrido, Mafalda sigue dando que hablar en la década del ‘80. En 1981 comienza a publicarse en Barcelona, en catalán y se estrena en Buenos Aires el largometraje Mafalda, recopilación de los cortos hechos para televisión. En 1982 la película se estrena en España y se publica en Suecia la colección completa, en 12 libros. En este mismo año, el Salón internacional de Humorismo de Montreal (Canadá) elige por votación entre colegas de todo el mundo a Quino como el "cartoonist" del año. En el ‘83, en el Salón del Libro de París se hace una exposición completa sobre Mafalda, junto con Manolito, para una campaña de la Liga Argentina para la Higiene Dental. En 1984 se edita por primera vez, en España, Mafalda en gallego; en el ‘85 los dibujos animados son doblados al francés y se pasan por la T.V., en Francia, Bélgica, Luxemburgo y Canadá. Un año después aparece por primera vez en Estados Unidos, en una recopilación de chistes gráficos, con el título de The World of Quino. 1987 marca un hito en la historia de Mafalda. Quino vuelve a dibujar una "tira" completa con el personaje, a pedido de Joan Manuel Serrat, para su disco sobre poemas de Mario Benedetti, El Sur también existe que, por distintas razones, finalmente no se utiliza. El 17 de abril, después del fallido golpe de estado contra el gobierno de Alfonsín, Quino dibuja a Mafalda diciendo: "¡Sí a la democracia! ¡Sí a la justicia! ¡Sí a la libertad! ¡Sí a la vida!", y en 1988 vuelve a dibujar a Mafalda junto a Libertad, para un cartel del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina, en conmemoración del Día Universal de los Derechos Humanos. En este mismo año, el 3° Salón Internacional del Comic de Erlangen otorga a Mafalda el gran premio "Max und Moritz", llamado así en homenaje a los dos niños terribles del humor alemán del siglo XIX, considerados antecedentes directos del comic, y el 26 de octubre de 1988 el entonces Intendente Facundo Suárez Lastra y su Secretario de Cultura, Félix Luna, elevan al Consejo Deliberante un proyecto para que Mafalda sea declarada "ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires". El Consejo se opuso, alegando que el título honorífico era sólo para personas. Indudablemente, no habían leído el prólogo que había hecho Umberto Eco a la primera edición de Mafalda en italiano, años atrás. En 1989 se edita en forma simultánea en Argentina y España (Ediciones de la Flor y Lumen) Mafalda Inédita, con todos los dibujos de Mafalda que no habían aparecido ni en su momento ni en recopilaciones.

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