La década del ‘70: el resurgimiento y el caos.

Los inicios de la década del ‘70 se caracterizan por un profundo "resurgimiento" de la historieta, sobre todo a nivel editorial. A las revistas de Editorial Columba, que habían sobrevivido de la década anterior, se suma -en 1974- Skorpio, dirigida por Alfredo Scutti, de la editorial Récord, que también publicará poco después revistas como Corto Maltés, Pif-Paf y Tib-Bits, que se proponen reinstaurar la vieja línea de las desaparecidas Hora Cero y Frontera, con viejos y nuevos aires. En ellas podemos encontrar a Hugo Pratt, con su gran creación "Corto Maltés" y viejos éxitos como "Sargento Kirk", "Ernie Pike", etc.; a Juan Zanotto y Alberto Grassi con "Henga y Hor"; a Ray Collins con "El Cobra", junto a Arturo del Castillo y con "Precinto 56", junto a Lito Fernández, además de otros grandes como Leopoldo Durañona, Solano López, Robin Wood, Carlos Vogt y otros, junto a maestros europeos del género.
Un hecho para resaltar es que en diciembre de 1975, a partir del N° 15 de Skorpio, Trillo y Saccomanno crean la sección "El Club de la Historieta", espacio de crítica y creación donde publican ensayos, comentarios y otras apreciaciones, a lo que suman los mismos autores otra sección en Tit-Bits, publicada en forma de capítulos y a la que más tarde recopilaron en un libro, titulado "historia de la Historieta". Muy importante también es el relanzamiento, por parte de la misma editorial, entre octubre y diciembre de 1976, de las 350 entregas de "El Eternauta, en once fascículos.
Otro de los grandes esfuerzos de la década viene de la siempre atenta ciudad de Rosario, donde entre 1977 y 1979 se publican los únicos tres números de loa revista Tinta, dirigida por Sergio Kern, mezcla de "fanzine" y publicación comercial, en la que se lucen excelentes artistas rosarinos, encabezados por Roberto Fontanarrosa. Cabe destacar de esta producción una historieta del director de la revista titulada "Marquimán", que relata las aventuras de un superhéroe nacido en el Paraná, hijo de una surubí y amigo de pobres, marginados y malvivientes "Un lujo de poesía, transparencia y captación de tipos y ambientes cotidianos que tendrá escasos equivalente en su campo y que muestra un camino a seguir en la creación de "Superhéroes" nacionales, totalmente diferentes de los "modelos" de siempre originarios de los Estados Unidos.
El tercer nuevo proyecto editorial, también de corta duración pero de vital importancia para nuestra historieta, lo propone Ediciones la Urraca con la publicación de los cuatro únicos números, entre septiembre y diciembre de 1979, de la revista El Péndulo, dirigida por Marcial Souto. El Péndulo constituye un proyecto más relacionado con la literatura, a partir de una serie de adaptaciones que realiza Alberto Breccia de obras de Lovecraft, Poe, etc. y con zonas inexploradas hasta el momento en la Argentina, como la historieta erótica, que empieza a "asomar" tímidamente, mezclada con un mensaje "pseudomoralista" en "Las Puertitas del Señor López", de Carlos Trillo y Horacio Altuna. Otros logros de El Péndulo son los trabajos de Carlos Trillo y Enrique Breccia ("Los viajes de Marco Mono") y de Guillermo Saccomano y Leo Durañona ("Querida Madre") que ya empiezan a prefigurar la historieta argentina típica de los ‘80. Junto con todo este excelente material historietístico, aparecen comentarios y críticas de tono polémico y urticante, sobre todo los de Juan Sasturain sobre Héctor Oesterheld.
Es de hacer notar que en estas publicaciones hace sus primeras armas como guionista el ya consagrado como historiador del género Carlos Trillo, que se perfila como lo que será, uno de los mejores escritores de historietas de los últimos tiempos y que había debutado en 1974 con el maestro Alberto Breccia, en los nueve geniales capítulos de "Un tal Daneri", un detective de barrio de Mataderos. Pero la consagración definitiva para Trillo llegará en 1975, junto al dibujante Carlos Altuna, a partir de la última página de Clarín, donde comienzan a publicar una tira realista que será "el" éxito por más de diez años: "El Loco Chávez", el que, junto con su novia Pampita (que se convierte en uno de los símbolos sexuales de la década), pasarán a formar parte del "folklore" nacional. Esta dupla, una de las más famosas en el campo de la historieta, logrará otros éxitos como "Charlie Moon" y "Merdichesky".
En otro orden de cosas y como consecuencia indiscutible de la Bienal del Di Tella de1968, debemos destacar el hecho de que se comienza a tomar "en serio" la historieta en los ámbitos intelectuales, aunque no por demasiado tiempo, ya que, pasado el furor de los ‘70, el desprestigio del género vuelve a hacerse sentir.
En 1971 nace la genial Hortensia, la primera revista humorística que alcanza un éxito nacional desde una provincia. Allí, Fontanarrosa publica por primera vez su personaje más famoso y uno de los más populares de la Argentina: el gaucho "Inodoro Pereyra", y otra de sus grandes creaciones: "Boogie, el aceitoso".
Otro hito importantísimo es la creación de otra revista, esta vez en Buenos Aires, de gravitación trascendental en la época: Satiricón, de 1972, dirigida por Oscar Blotta (h) y Andrés Cascioli, revista humorística que tanto en textos como en dibujos se permite "innovaciones que antes no se podían ni soñar".

Otras novedades en materia de creadores y creaciones son

El debut de un excelente dibujante de la nueva generación: Cristóbal Reinoso, "Crist", que en 1971 nos da a conocer su primera y gran historieta: "García y la máquina de hacer pájaros".
También en el ‘71 comienza a brillar en las revista de Columba uno de los futuros grandes comic policial:Cacho Mandrafina, con historietas como "El condenado", "El Humeante", "Piñón fijo" y "Peter Kampf".
En este mismo año surge un nuevo y efímero proyecto de la editorial Cielo Sur: la revista Top, con excelentes producciones, como un nuevo "Ernie Pike" en Vietnam (Oesterheld-Rubén Sosa) o "Mare" (Osvaldo Lamborguini- Gustavo Trigo)
Siempre en 1972, en el diario Noticias empieza a aparecer una nueva historieta de ciencia ficción de Héctor Oesterheld: "La guerra de los Antares", en el tono polémico de "El Eternauta", con dibujos excelentes de Gustavo Trigo, que quedará inconclusa.
En 1973 comienza a publicar sus trabajos, en el suplemento de humor de Siete Días, Sendra, uno de los grandes humoristas gráficos de los ‘90, creador de "Yo, Matías", considerado por muchos como el sucesor de Mafalda
En el mismo año en el diario Clarín aparecen dos nuevas tiras: "El Mago Fafá", de Brócoli, y "Bartolo", de Carlos Loiseau ("Caloi").
También en el año 1973 "El Cabo Savino" consigue su propia revista, editada por Columba que durará hasta 1975:
Este año culmina con la consagración definitiva de Alberto Breccia en Europa, cuando recibe en Lucca el máximo galardón del congreso: el "Yellow Kid".
En el año 1974 marcará varios momentos importante. En Argentina, finalmente, el gobierno clausura Satiricón.
En Europa comienza a destacarse uno de los actualmente considerados mejores dibujantes del noveno arte mundial: José Muñoz, que había comenzado ayudando a Solano López con los dibujos de "El Eternauta" y había abandonado definitivamente la Argentina en 1972. Allá forma dupla con otro argentino genial, que también está exiliado, y que debuta como guionista con él: Carlos Sampayo, con el que conforma uno de los equipos de autores de comics más importantes del mundo, creadores en 1974 de su máximo éxito: "Alack Sinner".
Más tarde será conocido en Superhumor (1980), en forma parcial y después en forma completa en Fierro (1984). "Alack Sinner" comienza a publicarse a principios de 1975, en Italia.
Y a fin de este año aparece Satiricón, pero ya no es la misma. La "bajada de tono", que evidentemente fue la condición para su vuelta, es notable.
En diciembre de 1976, Oesterheld y Solano López comenzarán a publicar en Skorpio "El Eternauta II", mucho más politizado que el anterior, sin mensajes subliminales, sino directos, hasta el punto de transformarse casi en un panfleto.
En la ya famosa última página de Clarín aparecen "Diógenes y el linyera", con guión de Jorge Guinzburg y Carlos Abrevaya y dibujos de Tabaré.
En 1978, Carlos Trillo recibe en Italia el "Yellow Kid" como mejor guionista del mundo en ese año.
Y después de tantos años de creación y originalidad dejan de escribirse historietas de Patoruzú, Patoruzito e Isidoro y comienzan a publicarse en sus revistas reimpresiones de "las mejores aventuras" hasta la actualidad.
Después de tanto tiempo sin voces, en medio de tanto silencio se produce un acontecimiento fundamental: en 1978, en ediciones La Urraca, Andrés Cascioli funda la revista Humor que, entre censuras y amenazas, se irá perfilando como una publicación de abierta oposición a la dictadura militar. En ella se destacan Fontanarrosa, Tabaré, Nine, Fortín, Grondona White y nuevos valores.
Con respecto a las experiencias con las "transposiciones", el año 1972 marca un momento decisivo: con dibujos de Marcos Adán y adaptación nada menos que de Héctor Oesterheld, la revista Canal TV, de venta masiva en todo el país, comienza a publicar un suplemento de grandes películas llevadas al comic, entre las que se destacan las versiones de Al Maestro con cariño, Verano del ‘42, Butch Cassidy, El Padrino, El Graduado, Lo que el viento se llevó, Los aventureros, Romeo y Julieta, Morir de Amor y Los girasoles de Rusia.
Otro año decisivo en este terreno, pero a la inversa, es 1978, en el que Canal 11 pone en el aire el programa "Las aventuras del Loco Chávez", con actores argentinos (Carlos Rotundo como el Loco y Adriana Salgueiro como Pampita). Más allá de sus logros, que no fueron muchos, cabe destacar que dura sólo cinco programas: el COMFER (intervenido por militares) lo levantó porque el protagonista es "un mal argentino que no le hace caso a su jefe y al que le gustan las mujeres", cosa que , además de ridícula, está totalmente desvinculada con el éxito y permanencia del personaje en la tira de Clarín. En este mismo año, con motivo del Mundial de Fútbol, comienzan a aparecer en televisión los cortos con marionetas de Clemente, de éxito inmediato, pues los produce Caloi y los muñecos tiene la voz y la esencia que espera la gente, por lo que Clemente se transforma en el "verdadero" símbolo popular del mundial, destronando al "gauchito", símbolo oficial, al que incluso derrota en su propia tira del diario.

En cuanto a la siempre vigente Mafalda, continúa su ascendente carrera internacional.
El año 1973 es un año decisivo para Mafalda: el 25 de julio se despide formalmente de las tiras y no volverá "nunca más" por decisión irrevocable de su propio autor. El abandono coincide con la aparición de los primeros dibujos animados por televisión, con los que Quino no está muy conforme, pero no puede hacer nada, porque había cedido los derechos.

WB01345_.gif (616 bytes) TEMA ANTERIOR
WB01345_.gif (616 bytes) SIGUIENTE TEMA