Actividad literaria

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Histonauta: su actividad literaria, ¿cuándo empieza a definirse con ganas de escribir, de publicar?

E.: Mi primer libro de poemas lo publiqué en 1969. He escrito algunas historias menores como el caso de "La Inglesa Bandolera", una mujer de la zona que cruzó de Chile, después se radica en Neuquén y terminó después sus andanzas en las zonas de Jacobacci a 50 Kms. de Gangan; la matan en Chubut.

De esta obra hay dos ediciones y se publicaron a través de Siringa libros la primera y Editorial de la Patagonia, la segunda que es del diario Río Negro. Anualmente hago 3 o 4 trabajos. Después hice otro trabajo sobre el Maruchito. Vengo de la Feria del Libro (la entrevista se realizó en la primera semana de mayo de 1998) y presenté la segunda edición que se llama "El Maruchito hacedor de milagros de la meseta Patagónica". En las tropas de carro trabajaba un chico menor, alguno que recogían en los ranchos. Siempre era un chico de 12 ó 13 años, y este es un hecho real.

En 1919 a un maruchito de las tropas de carro, el capataz de la tropa, quizá estaría por el efecto del alcohol, porque un hombre en sano juicio no puede hacer eso, le toma la guitarra. El chico le intenta sacar la guitarra y el capataz le introduce puñaladas en el cuerpo, sucedió entre Guadaguzmán y Cerro policía, el camino que va de Jacobacci a Roca y Neuquén. A este chico lo dejan en manos de una curandera lugareña y no pudo sobreponerse. Al día siguiente se muere y la tropa sigue. La gente del lugar le da sepultura bajo un monte de alpataco. Con los años la planta de alpataco, que tiene unas raíces muy grandes, mueve todas las paredes del cajón, que coincide con la aparición de los bandoleros de Vailoreto y su gente. La dueña de un negocio de ese lugar, ve llegar a un extraño al negocio (el marido y el peón habían salido ha hacer una diligencia hacia el campo), y se asusta. Hace una promesa instintivamente, esa promesa era que si no le pasaba nada iba a levantar una tumba al Maruchito. Y efectivamente, el hombre llega, compra unas cajas de balas, unas prendas de vestir y le dice que no tiene plata y cuando se estaba yendo, le dice que era de la banda del Vailoreto, Carlín se llamaba. Esta mujer parece que le hace una tumba al maruchito para cumplir su promesa, y con el tiempo se convierte en una ermita, ya la gente empezaba a venerarlo. En muchos casos se concretaban los pedidos; en casos de enfermedades, que le hacían promesas. Este es un verdadero caso de canonización popular donde no interviene ninguna institución religiosa, ningún interés de comercio. Se levanta la ermita y esta se llena de placas de bronce, de personas que han recibido favores. En mi libro he incorporado relatos de personas que me han contado su experiencia, que han pedidos favores y se le han cumplido. Entre una de las tantas creencias del Maruchito esta le que si uno no para en el camino de la entrada al Maruchito, algo le ocurre (hay infinidades de casos).

La gente hoy en día sigue concurriendo. En el Maruchito hay cartas y un cuaderno donde la gente deja sus pedidos, también dejan paquetes de velas y dinero.

Los camioneros fueron los primeros que empezaron a detenerse en ese lugar.

Un día fui a ese lugar con mi esposa y noté que había un hombre y empece a conversar y me dice: "señor hace cinco años que vengo a pasar dos noches con el Maruchito, porque una vez mi madre, estaba muy grave en Buenos Aires, los médicos la mandaron a Cinco Saltos para que se muera en la casa, porque no tenía cura. Entonces agarré la bicicleta, me vine hasta acá y le hice una promesa y mi mama se salvo. Si Usted la ve hoy parece una chica que tuviera 15 años. Ya hace 5 años que vengo, y me quedo dos noches a acompañar al Maruchito.

Al día siguiente yo volvía de Roca y lo cruzamos por ahí ¡un viento había!... ¡una tierra!.. envuelto en polvareda iba por la ruta. Iba hacia Cinco Saltos. Camino de tierra, y en una bicicleta que no era de todo terreno, sino un cachivache nomás.

Una vuelta el periodista Roberto Vacca, el de "Argentina secreta" iba a Jacobacci a hacerme una entrevista. Ya había estado un año antes, y nos habíamos hecho muy amigos; me había hecho una nota en ese entonces, y ahora iba a Jacobacci a que le indique algún ganadero tradicional del lugar; iba con un fotógrafo de la revista "Gente". Un auto nuevito, un Dodge 1500 de esos chiquitos que no salen más, tenían. Llegó a casa, me pregunta como estaba y me dice ..."me vas a tener que contar dos cosas, dar dos datos... Pasamos por un lugar llamado Maruchito y a cien metros se nos salió la rueda delantera del auto, estuvimos dos horas para encontrar la rueda; salió entre los montes. Mientras andábamos buscándola, desesperadamente, se aparece un hombre a caballo arriando unas ovejas y de pasada nos pusimos a conversar y nos ayudó a encontrar la rueda.."

Esto le sucedió a Roberto, según dicen, porque no se detuvieron en el Maruchito. Armaron la rueda, salieron y vieron de que se trataba, dándose cuenta que era un santuario en el medio de la meseta patagónica, y después quería que le cuente por supuesto alguna cosa sobre eso.

Hay cientos de casos, y hasta algunos jocosos.

En Jacobacci teníamos un sobrestante de Vialidad Nacional que se distinguía entre otras cosas porque vivía en los boliches, no cumplía con sus funciones; usaba unas bombachas anchas, botas altas y tenía un pobre peón y un sereno. Cuando llegaba a acostarse a las 2 o 3 de la mañana, medio tomado, tenían que sacarle las botas porque él no se las podía sacar.

 

Histonauta: ¿Qué es un sobrestante?

 E.: Es un jefe zonal que arreglaba los caminos. Este no se ocupaba de nada, un tal Palacios. Los camioneros estaban cansados de golpearse en los caminos. Un día apareció un letrero al lado del Maruchito que decía "Maruchito querido hace que Palacios arregle los caminos". Era una súplica, y da para mucho.

Volviendo al caso me pareció interesante registrarlo porque es el único caso en la Patagonia y hay muchos del norte; la gente del norte es más supersticiosa. En esta última edición del Maruchito contribuye una psicóloga que se llama Teresita Faro de Castaño, que es especialista en el tema de los mitos, somos amigos, entonces le pedí que colaborara, y también aparece un juicio de Casamiquela.

  

Histonauta: ¿Ha publicado otras cosas?

 E.: Si. En Bahía Blanca un cierto día fui a visitar a una librería, Siringa Libros y estaba el dueño en la librería y tenía una editorial también, entonces empecé a comprar unos libros patagónicos, había algo editado, había algo de Neuquén y comenzamos a conversar y yo le comenté que había editado algunos libros y me preguntó de que tipo eran y le digo, poemas, "... que lástima...", dice, " yo le publicaría algo, yo he leído uno o dos de sus libros por ahí", que se los había dado Casamiquela o alguien, "...pero sabe, poesías no publicamos nosotros, si fueran de cuentos o relatos...", y le digo, mire tengo un trabajo ahí casi armado, es sobre una mujer inglesa que fue bandolera en la zona y además hay varios relatos que se podrían agregar al relato. "...Me gustaría...", dice, "¿porqué no me los manda?". Le mandé las copias de los trabajos y de inmediato me contestó que lo quería publicar. Lo publicó, hizo una tirada bastante grande de no sé cuantos, tres mil ejemplares. Yo le compre 500 ejemplares y el resto los vendió él. Después publiqué un trabajo que se llamaba "Cuentos y Relatos". Ese lo publiqué en la editorial Río Negro. Después me publicaron acá en el FEP el trabajo de "Poemas, hombre y paisajes",

y después publiqué otra vez en la editorial Río Negro "Partida sin regreso de árabes en la Patagonia". Ese es un trabajo que lo venía pensando. Me costó mucho trabajo, conseguir antecedentes, cosas. Es un hecho que prácticamente no se había escrito nada. Un hecho acaecido entre los años 1904 y 1909. La desaparición de más de 100 vendedores ambulantes que salían de Roca y de Neuquén, todos de origen árabe. Caían en manos de una tribu indígena chilena que estaban radicados en la zona de El Cuy, ahí los asesinaban.

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El móvil era el robo por supuesto, le sacaban todo lo que llevaban, quemaban los cadáveres, había una hechicera entre ellos que le sacaba algunos de los órganos del cuerpo, los desecaban, porque sostenía que teniendo en su poder eso no iba a ser descubiertos, la cosa es que pusieron en práctica esos métodos. Hubo hasta casos de canibalismo, por curiosidad de conocer el gusto que tenía la carne de los turcos con relación a la de los Huinchas, parecían como si fueran especie distinta. Por lo visto ya habían probado la carne de algún indio. Se descubre eso en 1909, uno de los árabes que partió tenía familiares en Roca, y les dice que si no vuelve para tal fecha que salgan a buscarlos. Aseguró que iba a volver en el mes de noviembre. No volvió, pasó diciembre, enero, febrero, y en marzo sale un cuñado de él a buscarlo con otra persona, a buscar datos, y llegan hasta Los Menucos, y ahí tienen alguna información. Había dejado ahí en Los Menucos en calidad de depósito en la casa de un árabe unas artesanías, porque se hacía mucho intercambio de mercaderías, plumas de avestruz, que eran cosas que se pagaban muy bien en aquellos años. Entonces le da algunas noticias de que había oído hablar de que los animales que él había contratado para llevarlos de cargueros con las mercaderías, estaban por ahí dispersos. Entonces empiezan las sospechas; llegan a un boliche de campaña que estaba radicado en la zona, y parece que sabían algo, pero no les interesaba aclarar lo que había pasado, al contrario, estos tipos venían a hacerles la competencia, los perjudicaban a ellos, pero aún así le dice a este hombre, que hay un menor que tiene 16 años que se llama Segundo Aburro, que se ha peleado con el padre, que se ha ido de la casa y que cuando se emborracha empieza a contar cosas que parecen que son ciertas. Habla de un tal Pedro Islas, era el único que tenía conexiones con Chile, con Picón. (Dos de estos malhechores que mataron a los árabes eran cuñados de un Juez de Paz de ahí, y en los últimos años, entre el año 1907 y 1909 desaparecen 50.000 ovejas en el departamento El Cuy y se las contrabandean a Chile). Dan con este menor, entonces el árabe este va al departamento El Cuy, donde había un comisario que se llamaba José María Torno. Hace la denuncia y organizan una comisión donde participan varios civiles; el comisario este toma la decisión por cuenta propia, e instalan un destacamento provisorio en un lugar medio estratégico e inician las investigaciones y la detención inmediata por supuesto, aunque algunos se fugan a Chile. No obstante eso logran detener 80 tipos, dentro de ellos había también mujeres también porque eran cómplices, la hechicera esta también, bueno, los llevan a Roca y se arma un revuelo de orden Nacional, aparecen en todos los diarios, ya estamos en el año 1910. Argentina preparaba la gran fiesta de centenario y empiezan a aparecer en los diarios de la capital, de Bahía Blanca, en la revista "Caras y Caretas" hechos de canibalismo en la Patagonia, así era el título; poco después de que escribí el libro encuentro en un diario, La Nación del año 1910, una carta abierta del general J. J. Gómez donde desmiente de alguna forma los hechos ocurridos, si bien no los rechaza, los pone en tela de juicio y dice que pueden haber sido pero no es una norma sino que son casos excepcionales que han ocurrido. Argentina tenía que darles garantía a la inmigración entonces no le da publicación al asunto y trata de taparlo; no obstante eso la revista "Caras y Caretas" manda hasta fotógrafos y sacan fotos que aparecen en el libro, las reproduzco yo en el libro. Bueno ese hecho no tuvo ni conocimiento, llega a mis oídos por vía de un informante de otra cosa que yo tenía, y un día empieza a contarme y empieza mi locura por conocer el hecho. Mi padre hablaba de eso; diría que si, que ellos recuerdan que cuando llegaron acá todavía se hablaba de ese asunto, de que a varios árabes los habían asesinado, los carneaban, los abrían como a animales, les sacaban los testículos, hígado, corazón, cosas así, y bueno, me vine dos o tres veces acá (Viedma) al archivo de la justicia, porque había parte del archivo de la justicia en el Centro de Documentación Patagónico, donde averigüe algunas cosas, fotocopié muchos expedientes, declaraciones integras de ese menor, y cuenta todo con lujo de detalle hasta año por año.

 

Histonauta: Lo que él había visto...

 E.: Si, y participaban todos. Unos juntaban la leña para quemarlos, otros hacían el fuego, otros le pegaban el golpe de gracias, todos para que todos fueran cómplices y nadie los traicionará.

 

 Histonauta: Y luego...

 E.: Bueno, voy a redondear esto de los árabes. Aparece un titular en la revista "Todo es Historia" que decía: "Comiendo turcos"; y digo "¿ no será lo que ando buscando?" y exactamente. Pedro O. Ocho, el periodista de Radio Nacional, escribía el artículo; y cuando yo publiqué el libro le mandé un ejemplar, porque utilizo algo de él, lo menciono; es el único trabajo, salvo otra nota que hizo el diario Río Negro cuando se cumplieron no sé cuantos años del hecho; Larda, un periodista del diario Río Negro, hizo una nota de un hecho que había convulsionado al país. La cosa es que detienen a todos esos capitanejos, los traen acá a Choele Choel y después aparece un defensor de los indígenas estos y al comisario lo detienen por abuso de autoridad, por un montón de cosas, pero lo largan. Vive un hijo del comisario ese, tiene 86 años, y una hermana que tiene 92 años y vive en Neuquén; porque cuando yo publiqué el libro, en "La voz del Comahue" hay un espacio que se llama "Nuestro Sur", y pasaron todo el libro. Me han pasado en ese programa, que tiene 30 años, todos los libros. Y esta mujer que vive en Neuquén escuchaba y por ahí pasaba el padre de ella, entonces le escribe al hermano de ella que está en Bs. As. y un día domingo suena el teléfono, "- Hablo con el señor Elías-", "- Sí señor -"; me dice "soy el hijo del comisario José M. Torino, tengo 86 años, soy jubilado y trabajo en el Congreso de la Nación. Me he enterado por una hermana que tengo en Neuquén que usted ha escrito un libro que habla de mi padre, los procedimientos que hizo y le voy a agradecer infinitamente que me mande algunos ejemplares", "- si, con mucho gusto". Le mandé 10 ejemplares. Dice, después de que le mandé los libros, - si usted viaja a Bs. As. lo voy a poner en contacto con Nicolás Sarkis, el director de cine, porque ha quedado enloquecido con el tema -. El anteaño (sic) pasado cuando fui a Bs.As., cuando fui a la Feria Del Libro estuve con este hombre y después estuve con Sarkis y este año en octubre había quedado que iba a presentar el proyecto al Instituto Nacional de Cinematografía para conseguir algún crédito.

 

Histonauta: ¿ Y después de la publicación de este libro?

E.: Y, después publiqué un libro de poemas "De umbral adentro", pues un amigo que tengo en Esquel que tiene una editorial; ( saca el diario que se llama "El Oeste", y él es poeta también). Una noche fue a mi casa, nos pusimos a hablar de poemas y le presté algunos poemas para que los leyera en el hotel, me dice, " préstame algo, quiero leer algo tuyo", le di unos poemas que nunca había publicado yo, porque me parecían muy íntimos, dice, " esto te lo voy a devolver en un libro", bueno lo armó y me mandó el libro, se llama "De umbral adentro". Le digo bueno, te sugiero este nombre, ya que lo vas a publicar. Y después hice una 2º edición de "Partida sin regreso", y ahora una segunda edición "El Maruchito" y de la Inglesa también hice una segunda edición, se agotaron y en ese tiempo reuní nuevos antecedentes, los dos trabajos, el de la Inglesa y el del Maruchito salen muy enriquecidos con relación a la primera edición.

 

Histonauta: ¿Y ahora permanentemente está escribiendo?

E.: Y ahora tengo en prensa una novela, mucha ficción.

 

Histonauta: ¿Esta es la primera novela que escribe?

E.: Si, que no es novela, tiene otro nombre técnicamente, es una novela y algunos relatos más; son todos hechos de ficción, porque una novela tiene que tener no se cuantas paginas, para cuento es muy largo y para novela es muy corta.

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Así, sin darnos cuenta pasaron las horas que nos dejaron la imagen indeleble de este personaje patagónico; de Don Elías Chucair: un rionegrino.

 

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