Manuel Belgrano.....

 

Imbuido desde joven por las ideas revolucionarias, Manuel Belgrano consagró todos sus esfuerzos a lograr la independencia de la Argentina y desempeñó un destacado papel en la consecución de la misma.

Nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770 y fue bautizado por el doctor Juan Baltazar Maciel con los nombres de Manuel Joaquín del Corazón de Jesús. Era hijo de don Domingo Francisco María Cayetano Belgrano Peri y de María Josefa González Casero que habían contraído matrimonio en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1757. Belgrano era uno de los once hijos de un comerciante genovés. Su madre le enseñó las primeras letras y luego concurrió en Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires. Viajó más tarde a España donde se graduó en derecho (licenciado en filosofía) en 1789 y se recibió de abogado el 6 de febrero de 1793. Se interesó en temas sobre derecho público y economía política. Economistas como Campomanes, Quesnay y Adam Smith, entre otros, le interesaban por ser los representantes de las nuevas ideas que florecían en Europa.

Belgrano tenía veinticuatro años cuando regresó a Buenos Aires, en 1794. Había adquirido prestigio en España y el rey Carlos IV lo nombró Secretario Perpetuo del Consulado en Buenos Aires, en una oficina de comercio. Sus amigos lo llamaban el "alemán". Sus ideas sobre libertad de comercio encontraron resistencia entre los funcionarios del Consulado.

Trabajó diecisiete años en el Consulado. Casi siempre estuvo solo, enfrentado a la incomprensión de las autoridades españolas. Decía que para que los hombres fueran felices debían prosperar económicamente. Por lo tanto tenían que prosperar el comercio, la agricultura y la industria. Y sobre todo tenía que prosperar la educación.

Por su iniciativa se crearon la Academia de Náutica y la Escuela de Dibujo, donde se enseñaba geometría, arquitectura y perspectiva. Proyectó la "Cartilla Rural" para que los nuevos conocimientos en agricultura se difundieran entre los campesinos. Estimuló la creación caminos, canales fluviales y puertos. Apoyó la formación de cooperativas y gremios de trabajadores. Hablaba poco y hacía mucho. En una oportunidad donó al Estado su escaso sueldo.

Como capitán de las milicias urbanas luchó en 1806 contra los invasores ingleses. Belgrano no era militar, pero la patria se lo exigía. Al caer Buenos Aires en manos británicas, prefirió escapar a la Banda Oriental antes que prestar juramento de lealtad al invasor. Más tarde fue uno de los primeros patriotas que trabajo por la Revolución del 25 de Mayo de 1810. Y durante las horas vacilantes del 24 por la noche, estas fueron sus palabras: "juro a la Patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato, el virrey no a sido derrocado, a fe de caballero, yo lo derribaré con mis armas"

De vocal de la primera junta, en 1810 Belgrano paso a ser general en jefe de las tropas. No tenía grandes conocimientos militares, pero le sobraba integridad, valor y patriotismo. Su salud no era buena y su situación económica era todavía peor; pero igualmente luchó.

Marchando al frente de la expedición al Paraguay en ese mismo año, Belgrano se detuvo a formar dos pueblos: Curuzú Cuatiá y Mandisoví

También abrió cabildos para que la gente aprendiera a escucharse y a gobernarse. Creó bibliotecas.

Lucho con pasión por el derecho de los indios. Consideraba que eran como sus hermanos a los que había que darles educación y protección. En diciembre de 1810 redactó un humano documento en Itapuá: el Reglamento para los indios de las Misiones. Participó en la fundación del periódico "Telégrafo Mercantil".

Debió someter al territorio que posteriormente sería Paraguay, a la autoridad del Gobierno de Buenos Aires. A pesar que sus soldados estaban en pésimas condiciones y él estaba enfermo. En las batallas no ser rendía por nada.

Belgrano quería que su patria tuviera identidad propia. Colores propios. Impuso a sus soldados el uso de la escarapela celeste y blanca para diferenciarlos del rojo de España.

Belgrano ya pensaba en la independencia. El 27 de febrero de 1812, frente al río Paraná, izó por primera vez una bandera propia.

En marzo de 1812 se hizo cargo de lo que quedaba del Ejército del Norte. Este ejército había sido aplastado meses atrás por los realistas, en Huaqui. Belgrano se propuso reorganizarlo. Sometió a sus oficiales a estricta disciplina. Impuso norma de higiene y estableció rígidos horarios de descanso y trabajo.

A pesar de no contar con una formación militar y un gran número de soldados, alcanzó resonantes victorias en Las Piedras, Tucumán (1812) y Salta (1813). Belgrano demostró su grandeza al honrar a los vencidos. Con firmeza se opuso a que sus hombres insultaran y agredieran a los prisioneros. Derrotado en Vilcapugio y Ayohuma, se permitió derramar lagrimas amarga. Estaba muy triste y enfermo, y muchos de sus soldados se burlaron de él. En enero de 1814 San Martín llegó para relevarlo del mando. Belgrano se sometió a sus órdenes, en Yatasto Comenzó su biografía en 1814.

En febrero de 1816 Belgrano regresó de su misión diplomática en Europa. Encontró al país sumergido en una gran guerra de desgaste que consumía vidas y bienes. Belgrano quería que se coronara a un descendiente de los incas como monarca del ex virreinato. Creía que esta medida traería paz y unión al país.

Tuvo que volver a guerrear, pero su enfermedad se agravó en setiembre de 1819 renunció a la jefatura del Ejército del Norte. De Tucumán quiso viajar a Buenos Aires, pero no tenía dinero ni amigos. El mal que lo consumía apenas lo dejaba moverse.

El gobierno, desgastado con tanta guerra, no tenía con qué pagar a sus oficiales. La situación de Belgrano era desesperante. Parecía que a la Patria no le interesaba ya su destino.

Su medico y dos ayudantes lo trasladaron a Buenos Aires, donde murió el 20 de junio de 1820. Lo sepultaron en una tumba modesta, con una leyenda: "Aquí yace el general Belgrano". Y ninguna fecha.

 

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