Restos óseos indígenas de Alpa Corral.  

Tenía 50 años y sufría de artrosis

Concluyó el estudio antropológico sobre los restos óseos indígenas de Alpa Corral

     Los restos óseos indígenas hallados en las sierras de Alpa Corral en febrero de este año corresponden a un indio, de entre 48 y 52 años de edad, que medía 1,64 metros y sufría de artrosis. Estas conclusiones se desprenden del estudio antropológico que arqueólogos riocuartenses le encargaron a la Universidad Nacional de Córdoba para profundizar la investigación sobre la presencia aborigen en la región del río Cuarto.Restos aborígenes de las sierras de Alpa Corral, Córdoba.

     Puerta del Tala es el nombre de un yacimiento arqueológico, ubicado a diez kilómetros al suroeste de la localidad de Alpa Corral y a unos veinte kilómetros del límite con San Luis.
     Allí se descubrieron restos óseos indígenas en 1994, 1996 y 1997, que tienen 4530, 5300 y 3700 años de antigüedad. Pertenecen a la cultura de Alpa Corral.
     Sin embargo, las excavaciones dieron más frutos: en febrero de este año los arqueólogos Ulises D´Andrea y Beatriz Nores, miembros del Departamento de Antropología y Prehistoria de la Junta de Historia de Río Cuarto, hallaron otro esqueleto en la misma capa geológica del que dio 5300 años de antigüedad.
     La tarea demandó veinte días de trabajo. Picos y palas, para la primera etapa, y escobillas y cepillos, para la segunda que requirió de especial cuidado para no romper las piezas óseas, fueron los instrumentos utilizados por los profesionales mencionados.
     El esqueleto se encontró en forma completa, en posición fetal (por la creencia indígena que sostiene que el hombre debe partir a la otra vida de la misma forma en que ha venido al mundo) y con varias puntas de proyectil, huesos de otros animales (por ejemplo, de llamas, guanacos o vicuñas) y cáscaras de huevos de ñandú. Sin lugar a dudas, el ritual que los aborígenes practicaban con sus muertos.
     El estudio realizado por la cátedra de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba, a cargo del doctor Alberto Marcellino, es del tipo escópico, métrico y paleopatológico.
     La diagnosis escópica dice: "El individuo es de sexo masculino, de edad entre 48 y 52 años, sin deformación artificial del cráneo, ni traumatismos en las piezas presentes".

De una fuerte contextura física.

     La morfología del esqueleto hallado, como así también los relieves anatómicos de las inserciones musculares, demuestran "una fuerte contextura física".
     Según el estudio llevado a cabo, se trataba de una persona con grandes masas musculares en los brazos y en las piernas: "Resaltan los accidentes anatómicos de inserción de los músculos de los hombros con finalización en los brazos, así como es significativo el desarrollo de los músculos pronadores y supinadores del antebrazo".
     Esto es así por el "papel preponderante" que estos músculos tenían a la hora de arrojar la jabalina mediante un propulsor.
     "Los huesos de los miembros inferiores son singularmente grandes y fuertes en relación al conjunto esqueletario, y el desarrollo de las zonas óseas de inserción denuncian la fortaleza muscular de los muslos y las piernas", se afirma.
     Esto es así porque no hay que olvidar que estos indios eran nómades y, por lo tanto, se la pasaban caminando de un lado para otro en busca de alimentos.
     Además, la investigación antropológica agrega: "Hay signos, en las tibias, del conspicuo uso de la posición en cuclillas, seguramente como forma  habitualmente adoptada para el descanso y/o realización de tareas no necesitadas de desplazamientos corporales mayores".
     De acuerdo con la diagnosis métrica, el cráneo es largo, de bóveda alta y frontal ancho, la cara es larga, las fosas nasales son medianas y el paladar ligeramente estrecho.
     "La talla total es de 1,64 metros, el busto y los miembros superiores son relativamente cortos, en tanto los miembros inferiores son largos en proporción a la estatura. Las espaldas son anchas y la pelvis es considerablemente estrecha", se agrega.
     El profesor Marcellino sostiene que los restos óseos indígenas hallados en el yacimiento de Puerta del Tala son "sin duda de alta antigüedad en sus orígenes".
     En ese sentido, fueron encontrados en la misma capa geológica que el enterramiento humano hallado en 1996 y cuyo fechado de carbono catorce arrojó 5300 años de antigüedad. Sin embargo, se siguen esperando los análisis del laboratorio del Conicet de la Universidad de La Plata.
     "Las características métricas de este esqueleto son igualmente asimilables a las manifestadas por los individuos masculinos de Los Morrillos (provincia de San Juan)", compara el estudio.
     Estos aborígenes tenían el hábito de premomificar a sus muertos. Así lo sostiene la investigación antropológica: "Gran parte de todos los huesos - en especial, la casi totalidad del cráneo - se hallan recubiertos por una costra estrechamente adherida cuya naturaleza ha sido hasta ahora imposible de determinar".
     El aborigen bajo estudio padecía tres patologías. Una de ellas, de carácter congénita, llamada dehiscencia completa del arco de la tercera vértebra cervical con formación de dos apófisis espinosas paralelas.

Le afectó las articulaciones.

     "Otra de las patologías detectadas en el esqueleto - continúa el estudio - es una intensa osteoartrosis que afectó las articulaciones sometidas a los mayores esfuerzos, para el caso, las intervertebrales".
     " El tercer tipo de lesiones es el manifestado en el aparato masticatorio: hipotrofia de los premolares, acentuada atrición de las coronas dentarias, quistes periapicales con erosión de la tabla externa, todo ello en el maxilar inferior. Además, hay pérdida de cuatro piezas dentarias in vitam", manifiesta el estudio.
     El fechado de 5300 años de antigüedad constituye el más antiguo en culturas arqueológicas en toda la provincia de Córdoba.
    

Fuente: Diario Puntal - Domingo 2 de agosto de 1998.

 

  ¿Cómo vivían esos indios?.

¿Cómo vivían esos indios?

* Vinieron después: la cultura aborigen de Alpa Corral es posterior a la cultura Ayampitín. Se diferencia de ésta, porque sus indios usaban puntas de proyectil para lanzas más pequeñas (de dos a cinco centímetros de largo) y preferentemente de forma triangular, que eran disparadas a través de un propulsor.

* Similitudes: sin embargo, desde el punto de vista cultural, tenían igual forma de vida y practicaban la misma economía de subsistencia.

* Eran nómades: se trata de grupos indígenas que se desplazaban de la costa atlántica hasta las sierras cordobesas siguiendo el curso de los grandes ríos, arroyos y rosarios de lagunas. O bien hacia los contrafuertes andinos donde interactuaban con otras culturas.

* Bebían sangre: cuentan que, cuando estos cazadores atravesaban territorios sin agua, bebían la sangre de los animales que cazaban.Los arqueólogos D´Andrea y Nores junto al esqueleto.

* Hace muchísimos años: las primeras culturas de cazadores y recolectores aparecieron en nuestra región hace 10000 años. Interactuaban agotando los recursos que les brindaban los distintos ecosistemas que iban del Atlántico a la Cordillera de los Andes.

* Restos de gliptodonte: en Alpa Corral se descubrieron también restos de caparazón de un gliptodonte, con evidencias de haber sido comido por los indios.

* El gobierno: los indios de Alpa Corral tenían una organización social basada en dos líderes indiscutidos: un "jefe temporal", que era por lo general el más fuerte y hábil de la tribu, un "jefe espiritual", que desempeñaba el rol de hechicero.

* La religión: los estudios dicen que adoraban a las fuerzas naturales y al sol y a la luna, como lo hicieron los querendíes y los pampas.

* Las costumbres: vivían de la caza de animales y de la recolección de frutos silvestres, practicaban la cestería y elaboraban, con fibras vegetales, cuerdas, sogas, redes y vestimenta. Cazaban arrojando jabalinas que eran disparadas a través de propulsores.

* La vivienda: era el paraviento o toldo, realizado con cueros de animales que cazaban (camélidos y ciervos), curtidos y cosidos entre sí con nervios de animales.

* La primera: la cultura Ayampitín fue la primera en poblar la región del río Cuarto. Eran indios nómades.

* Los sedentarios: al comienzo de nuestra era comienzan a aparecer las culturas sedentarias, que dan origen a los pueblos agrícolas. Los huárpidos, procedentes de San Juan, se instalaron en las sierras. Estos aborígenes protagonizaron "cruentos choques" con los grupos indígenas nómades.

* De a caballo: con la llegada de los españoles, aparecen los querendíes que usaban el caballo.

* Los ranqueles: luego vienen los araucanos que, al mezclarse con los pehuenches y puelches de Neuquén, dan origen a los ranqueles. Estos medían 1,60 metros, tenían el rostro achatado y largo, pómulos muy salientes, boca grande y dientes pequeños.

* El fin: fue la lucha con el hombre blanco la que produjo el exterminio de este grupo aborigen del sur cordobés.

* Inspiraba miedo: Epumer fue el indio más temido entre los ranqueles, por su valentía, audacia y por sus momentos de locura. Tenía cuarenta años, era bajo y gordo y marcadamente agresivo cuando "no estaba bueno de la caza".
    

Fuente: el libro "Los aborígenes de la región del río Cuarto".
Diario Puntal - Domingo 2 de agosto de 1998.