TECNICAS DE RIEGO


 

METODOS DE RIEGO (CLASICOS Y MECANIZADOS)

 

I) Aspectos generales del tema: introducción, métodos de riego, clasificación, descripción de los más importantes.

La técnica de riego consiste en reponer la humedad del suelo en cantidad y oportunidad adecuadas a fin de lograr en los vegetales el máximo rendimiento económico.

Por método de riego se entiende a las técnicas y procedimientos empleados en hacer que el agua moje la zona de raíces.

Dichas técnicas según la forma de aplicación del agua al suelo y su disposición se clasifican  en:

Para la elección de un método de riego deben considerarse las condiciones técnicas siguientes: topografía del terreno, pendiente, características físicas del suelo, cultivo y caudal disponible. Pero, principalmente, se tendrá en cuenta el factor económico relacionando los costos de instalación y operación con la eficiencia del riego y el valor de la producción a obtener.

Se adjunta el cuadro de síntesis de las características de los métodos de riego a fin de facilitar su selección. A continuación se describen los más importantes:

A. Por escurrimiento o gravedad

El agua se aplica cubriendo parcialmente el terreno y se escurre infiltrándose en los pequeños cauces llamados surcos (riego por surcos, corrugaciones) o bien se desliza sobre el suelo en delgada lámina que se infiltra en su desplazamiento (riego por inundación). En ambos casos el agua infiltrada moja la zona de raíces del cultivo para que esta pueda aprovecharla.

Se consideran las siguientes variantes: 1) Surcos, 2) Corrugaciones y 3) Inundación o "a manto".

1) Surcos: El agua agregada escurre por los cauces (surcos) infiltrándose. Se emplea para cultivos en líneas: viñedos, frutales y hortalizas, donde las labores comunes del cultivo preparan el terreno para el riego. Se adapta a todos los suelos, cuando el caudal que se dispone es pequeño. La eficiencia que se logra con este sistema es media y los costos de instalación y operación no son elevados.

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La forma y tamaño de los surcos dependen de la maquinaria usada en la labranza oscilando de triangular a rectangular.

La distancia entre surcos varía con la clase de suelo y el cultivo (profundidad de raíces). Los perfiles de suelo humedecidos por el riego deben tocarse en la zona de raíces para regar con eficiencia.

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Hay necesidad de un menor espaciamiento entre los surcos en suelo arenoso y de uno mayor en arcillosos.

El largo del surco depende de la textura del suelo, pendiente y cantidad de agua. En general, es conveniente que disminuya a medido, que los suelos son más livianos (arenosos) y aumenta la pendiente; sin dejar de considerar la planificación agroeconómica de la propiedad.

En nuestro medio son comunes los viñedos con surcos de 90 a 120 metros y en parrales de 200 a 250 metros.

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Existen cuadros que recomiendan estos valores.

CUADRO

Largo en metros y caudal el l/s., máximos en surcos de riego, según textura y pendiente (E. Blair 1.957) para riego de 500 m3/ha.

 

 

TEXTURA

 

PENDIENTE LIVIANA MEDIA PESADA CAUDAL

-

(gruesa)

-

(fina)

Máx. p/surco

0,2

150

250

320

2,52

0,5

105

170

225

1,26

1,0

70

115

150

0,63

El caudal a incorporar por surco, en riego con pendiente, debe variarse empleando el máximo no erosivo (sin arrastre de tierra; última columna, cuadro anterior) en el tiempo de escurrimiento.(1/4 del tiempo total de riego). Si la pendiente no es mayor (0,1%) el caudal máximo será 6,3 1/s. En los surcos sin pendiente el caudal será mayor y estará determinado por el tamaño del surco.

Con este caudal se debe llegar al final del surco en la cuarta parte del tiempo total de riego.

A continuación se completará el tiempo de riego con un caudal igual a las necesidades de infiltración de todo el surco. En la práctica se regula dejando salir un "hilo" de agua al pie de la parcela.Esta pérdida (escurrimiento) puede ser temporaria, encadenando el riego en el cuartel siguiente.

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La dirección de los surcos puede coincidir con la dirección de:

1) la máxima pendiente hasta un valor de 1 % (mejor entre 0-0,2 %); 2)diagonal a la dirección de la máxima pendiente cuando esta es mayor del 1% y 3) paralelos a las curvas de igual pendiente en terrenos con 2 % hasta el 4 % de pendiente.

2) Corrugaciones: Son disposiciones en el suelo en pequeños surcos paralelos en V, no mayores de 15 cm. de profundidad y distanciados de 40 a 80 cm. según textura de suelo que corre en el sentido de la pendiente.

Se adapta a terrenos medianamente irregulares, con suelos medios a pesados, de baja infiltración, con pendiente de hasta el 10% (óptima 1%). Se lo utiliza para cultivos de forrajes y cereales sembrados al voleo y cuando se dispone de un caudal pequeño.

El agua llega al campo por medio de las acequias distribuidoras "a nivel" desde donde el líquido se vuelca a los surquitos. El tiempo de riego y escurrimiento se calcula en forma similar al riego por surcos.

3) Inundación o "a manto": Es muy conocido por los agricultores como "enlagunado". Se presta para los cultivos sembrados al voleo (forrajeras: algalfares, tréboles, etc.) para riegos de pre-siembra, lavados de terrenos y en el riego de arrozales. En los departamentos del este se practica en frutales y vid.

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Presenta 3 formas de sistematización:

Platabandas o "melgas y bordos". El terreno se encuentra dividido en platabandas (espacio de suelo) separados por bordes. La longitud varía entre 50-200 m. en el sentido de la pendiente y el ancho de 5-20 m. Los bordes serán no menores de 20 cm. de altura y un ancho que permita el paso de la maquinaria.

Debe utilizarse en terrenos llanos ya que requiere una pendiente transversal nula y longitudinal baja (no mayor de 0,2 %). De ahí que sea necesario separar cuidadosamente el terreno a fin de que el agua no se "encharque" y corra uniformemente por la melga. El costo de instalación es alto (nivelación) y se compensa con la economía de mano de obra y tiempo, una vez instalado (costo de operación bajo).

Se presta principalmente para el algalfares, trébol y cereales; en los suelos de buena infiltración y con un caudal grande (de 50 lts. ).

Si la topografía es irregular y la pendiente es hasta el 2 % se practica el riego en "melga en contorno", los bordos siguen las curvas de nivel (cultivos: forrajeras y cereales). En este caso es necesario disponer de gran caudal, la eficiencia a obtener es baja y los costos medios.

Otra forma es por palanganas o tazas empleado para frutales. El terreno queda dividido en una serie de terrazas y a cada una corresponde un número determinado de plantas según la pendiente. Se requiere un terreno llano (0 hasta 0,2 %) y disponer de un gran caudal. En consecuencia el costo de instalación (por la nivelación y la eficiencia son altos). El costo de operación es medio.

Como variante cuando las plantas son chicas; desde un surco lateral se lleva el agua a una palangana ubicada en cada planta.

Cantidad de agua a aplicar en cada melga: El caudal a agregar en cada melga se determina relacionando convenientemente el ancho y el largo y la pendiente, con la infiltración, agua a aplicar y el tiempo de riego. Si bien lo mejor es obtener tales medidas mediante ensayos a campo, como orientación puede consultarse la tabla siguiente perteneciente al Servicio de Conservación de Suelo de EE.UU.

Para pendientes mayores úsase melgas más angostas teniendo en cuenta el ancho de la maquinaria (Border Irrigation, hoja N° 297 U.S.A.-1951).

Otra variante es el riego por corrimiento usado en parques y jardines con las características anotadas en el cuadro síntesis.

El agua se vierte desde acequias que siguen igual nivel y se infiltra mientras escurre por el suelo recorriendo, pendiente abajo, distancias entre 15 a 50 m. según naturaleza y desnivel del suelo.

Control y distribución del agua de riego por surcos y melgas.

En la zona alta del río Mendoza el control del agua incorporada a los surcos se hace a "ojo", distribuyendo de la acequia a la sobre-acequia y por fin a las regueras. Cada una de éstas, abarca 10 surcos y el control se efectúa por medio de cascotes, piedras o "champas".

Las compuertas con marcos introducidas en la sobre-acequia permiten distribuir el agua a las "tapadas".

En otros países se usan tubos sumergidos aplicados en los surcos desde una acequia distribuidora y sifones o tubos de goma o plástico donde el caudal depende del diámetro de los tubos y de la altura de agua.

En EE.UU. se emplea la conducción de agua a presión mediante cañerías de aluminio de acoplamiento rápido en terrenos no sistematizados y la entrega de agua a cada surco o grupo de surcos se realiza por medio de "ventanitas" regulables.

Ultimamente en Mendoza se ha promocionado la venta de tubos de plástico (mangas) de polietileno de 10 a 15 cm. de diámetro para la conducción de agua y la entrega a cada surco se hace por medio de ojales.

En melgas la regulación y control del agua se efectúa con pocos dispositivos. En la gran mayoría de los casos el agua se incorpora desde la acequia o sobreacequia directamente por medio de boquetes. Este procedimiento empírico debe reemplazarse por la utilización de compuertas,caños de hormigón, cajas de derivación, sifones, válvulas, para medir el agua aplicada. Con el mismo sentido el uso de aforadores permitirá suministrar correctamente la cantidad de agua requerida en cada caso.

A medida que se colocan elementos nuevos de aforo y distribución en los métodos tradicionales y con ello se permite transformar el trabajo del artesano en una operación precisa diseñada según la técnica y la regulación mecánica se va transformando el riego tradicional en un método modernizado o mecanizado. Siendo al respecto la expresión máxima el riego por aspersión y goteo.

En la zona la empresa "Cimalco" ha introducido la distribución de agua por cañerías de hormigón subterránea hasta la cabecera de la parcela a regar; en la que, por medio de válvulas (hidrante) distanciados convenientemente, se vuelca el líquido. Después el agua se desliza por la superficie del suelo por cualquiera de los métodos: surcos o melgas.

En esta forma se eliminan las pérdidas por infiltración en las acequias distribuidoras y la aplicación del agua a la parcela es inmediata,siendo necesaria la nivelación del suelo para que la eficiencia sea alta. El costo de instalación es elevado (nivelación, tuberías y accesorios: $ 5.000 a $10.000 la ha) pero no así el de operación. Actualmente se encuentran instaladas unas 15.000 ha de viñedos principalmente, en la Región de Cuyo y 6.000 ha en Catamarca, (datos suministrados por Cimalco S.A.). Este procedimiento ha sido optimizado en EE.UU. con válvulas neumáticas y automáticas desde un tablero por control remoto.

B. Métodos sin escurrimiento

El agua se aplica por partes y se infiltra directamente en la zona de raíces sin escurrir en superficie. En este grupo se encuentra el riego por aspersión en el cual el agua se asperja semejando una lluvia.

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Este sistema mecanizado se ha difundido en el exterior en forma explosiva en los últimos 30 años. Es el que se impone en las nuevas zonas de planificación (Francia, Israel, España, etc.).

Las primeras instalaciones en nuestro país se efectuaron en 1.953. Según las posibilidades económicas y disponibilidad del crédito se ha extendido paulatinamente llegando a 60.000 has en el año 1972. Las mejores instalaciones se han hecho en la zona húmeda como seguro contra la sequía (40.000 ha en Bs.As.). En Mendoza la Sup. total estimada no pasa de 700 ha.

Riego3.gif (37432 bytes)El riego por aspersión se presta principalmente para terrenos irregulares, con fuertes pendientes hasta el 25 %; suelos livianos (arenosos), superficiales.

Se lo emplea en cultivos forrajeros, cereales de gran producción y hortalizas. Igualmente en frutales, pero en viñedos la contra-espaldera impide el traslado de las cañerías lo cual es un inconveniente. En los parrales el uso de aspersores sub-arbóreos que mojan debajo del nivel del follaje, es una solución al desarrollo de las enfermedades de hongos, en las variedades de vid más sensibles.

Riego4.gif (32076 bytes)E1 caudal a utilizar debe ser pequeño de >8 l/s con largas horas de riego (hasta 24 horas al día). La fuente de agua debe ser propia y constante, subterránea o bien procedente de embalses reguladores o bien manantiales.

La eficiencia de aplicación obtenida es alta (85-90 %) mientras que en riegos por escurrimiento como máximo se alcanza al 70%.

Los costos de instalación son elevados por la inversión inicial alta (entre $ 2.000 a $7.000 sin motor) por ha. en equipo móvil.

Los costos de operación son medios a altos por el traslado diario del equipo, los que se reducen en los equipos fijos o semi-fijos; aumentando, en cambios en éstos, la inversión inicial ($23. 000 - $36.000 la ha. ). Este sistema por cañería fija tiende al uso múltiple del agua; riego, lucha contra plagas, fertilización, protección contra heladas y riego climático.

Un equipo de riego por aspersión está formado por:

a) Un conjunto motobomba: que aspira el agua desde la fuente y la impulsa por las cañerías hasta los aspersores, creando la presión necesaria. Las bombas más empleadas son las centrífugas con motor eléctrico o de combustión interna;

b) Las cañerías: que conducen al agua hasta los aspersores. Pueden ser fijas, semifijas y móviles. Las fijas pueden ser metálicas o de fibrocemento mientras que un ala móvil está constituida generalmente por tubos de aluminio en tramos de 6 m. de largo por 2" a 8" de diámetro. Los tramos se unen con accesorios de acoplamiento rápido;

c) Los aspersores o rociadores: pueden ser fijos o giratorios. Estos últimos son los más usados; de mediana presión (3 a 4,5 atmósferas) de trabajo. La lluvia que suministra es fina de 2 a 8 mn/h.

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d) Accesorios: manguera de aspiración, llaves de paso, uniones, curvas vas, reducciones, etc.

El diseño del riego por aspersión es distinto para cada propiedad y debe proyectarse teniendo en cuenta "muchas horas de riego con pocas horas de traslado de cañerías".

A! decidirse por este sistema deberá considerarse la calidad del agua disponible. Esta debe ser óptima sino producirá quemaduras en el follaje.

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El otro riego mecanizado es el de goteo que es un medio que da la técnica para resolver ciertos problemas (de pequeños volúmenes de agua y calidad mediocre). El estudio crítico lo desarrollará el Ing. Agr. T. Castro en el tema siguiente.

Se entiende por riego mecanizado el que utiliza para la conducción y aplicación del agua a la parcela de riego medios mecánicos: riego por medio de caños con pequeñas compuertas de salida regulable; riego con caños perforados; riego con tuberías de hormigón subterráneas y válvulas; el riego por aspersión en sus formas variadas: cañerías de traslado normal, cañerías fijas, cañerías sobre ruedas y aspersión directa con cañones regadores desde acequias; riego por cañerías subterráneas y riego por goteo.

Riego8.gif (36311 bytes)Las ventajas del riego mecanizado comparado con el tradicional son: 1) Un mayor rendimiento del agua de turno y/ó subterránea por su menor gasto de agua (mayor eficiencia); 2) menor costo de las labores de regadío; 3) Mayor aprovechamiento de la tierra y 4) Convierte al riego en una operación precisa. Es decir permite programar al riego aplicando las cantidades necesarias según lo exige el suelo y la planta y el momento oportuno del riego. Las experiencias demuestran que en estas condiciones los rendimientos aumentan.

En Argentina la tendencia en el aumento del riego mecanizado es similar al proceso seguido en el de EE.UU., predominando el de aspersión en zonas húmedas, mientras que en zonas áridas lo hace la distribución por cañerías subterráneas (en Mendoza como en California).

La mecanización del riego surge como una necesidad de aplicar más racionalmente el escaso recurso disponible y reducir la mano de obra.

En las zonas de regadío es más fácil mejorar los métodos tradicionales comenzando por: 1) perfeccionar la entrega de agua a las propiedades (volúmenes programados en los ríos con embalses compensadores) y 2) aumentando, en las fincas, la difusión y el uso de las formas adecuadas de control y distribución del caudal de las regueras a los surcos (marcos, sifones, caños de hormigón y/ó válvulas).

Al mismo tiempo asesorando convenientemente al productor sobre la técnica del riego.

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No creemos (19,20) que en zonas de riego integral, sean muchos los casos en que la aspersión reemplace al riesgo por superficie cuando éste funcione satisfactoriamente porque sería duplicar las inversiones (costo de instalación en aspersión y costo de sistematización del suelo, nivelación, impermeabilización de cauces, compuertas aforadoras, etc. en riego superficial).

inta1.gif (79458 bytes)Podría ser utilizado só1o en aquellos casos donde el riego tradicional ya existente tropiece con problemas serios de suelo y/ó nivel. La lógica lo indica como económico en todas las nuevas exploraciones donde la nivelación del suelo y la escasez de agua en carecería al riego superficial.

El sistema de riego por aspersión por cañería rodante y auto propulsado (19) no se han difundido en el país porque tropiezan con dos inconvenientes: 1) Su elevado costo, la cañería rodante es casi el 100 % más cara que la de traslado manual y el autopropulsado el 200 %, lo que se compensa con el ahorro de mano de obra obtenido. 2) No son utilizables en viña y parral y se los limita a suelos con un piso de buena sustentación para que no se entierren las ruedas.

inta2.gif (84300 bytes)La razón por la que estos sistemas se están difundiendo en EE.UU. es porque allí la mano de obra es costosa (un peón gana u$s 5.000/año) y la maquinaria es más económica, y el producto vale mucho más, es decir, el cálculo económico es distinto al nuestro.

inta6.gif (44616 bytes)Por lo tanto a pesar de la comodidad que presentan estos tipos muy automatizados resultan de difícil justificación económica en nuestro país y es el motivo de la mayor difusión de los tipos de aspersión de traslado normal.

 

C. Subterráneo o sub-irrigación:

En este sistema el agua llega a la parte inferior de la zona de raíces por medio de cañerías enterradas perforadas desde una acequia o cañería principal.

Como cada caño tiene perforaciones el agua en contacto con el suelo, asciende por las fuerzas del suelo a las capas superiores.

Teóricamente el método es muy eficiente pero en la práctica se complica porque las raíces de las plantas van trepando las cañerías del agua.

II) Aplicaciones concretas al conocimiento o manejo del fenómeno en la región Andina.

Numerosas experiencias realizadas por I.N.T.A. y el Instituto de Suelos y Riego de la Fac. de Ciencias Agrarias de la U.N.C. han demostrado la necesidad de regar convenientemente en cuanto a oportunidad y cantidad.

Si se mide la respuesta de las especies más importantes a distintos regímenes de riego se comprueba que cuando este es óptimo los rendimientos de los cultivos aumentan hasta un 30 % comparándolo con el del riego menos frecuente.

En I.N.T.A. se ha  realizado una experiencia con duraznero (var. Palote Cling) con tres tratamientos de riegos según turnos disponibles. Como conclusión se obtuvo que las plantas de duraznero reaccionaron a los riegos más frecuentes, produciendo más con el mayor consumo de agua. En la experiencia el tratamiento A (riego más frecuente produjo en promedio 29.188 kg./ha y el tratamiento C (menos frecuente) 22.140 kg./ha. La diferencia 7.048 kg./ha a favor del tratamiento A representa, a $ 0,40 el kg. de duraznos, un ingreso de $ 2.819 y al mismo tratamiento sólo le correspondió un consumo de 2.000 m3/ha más de agua con el C., lo que representa solamente un gasto de $ 200, cifra que indica lo que significa para el agricultor realizar un riego óptimo.

Los datos experimentales en cuanto a las pérdidas de agua en las parcelas son variables según lugar y método de riego. Romanella (1966) calcula para la zona alta del río Mendoza un eficiencia de aplicación en la parcela del 60 % que técnicamente puede aumentarse al 80% (18). En otro trabajo del mismo autor (1965) cita que se pierde, como consecuencia de la disminución de la infiltración de terrenos con alta pendiente, superior al 1%, hasta el 73 % del agua por escurrimiento al pie de cada parcela.

En la misma situación la pérdida se reduce al 30 % con tiempos de riego, de larga duración controlados con caudales óptimos, según naturaleza del suelo y pendientes como lo han comprobado Oriolani y Grassi (1962). Estos autores comparan el riego por surco con el de aspersión y obtiene para este último una pérdida de agua en la aplicación del 11,5% .

En cambio en riesgos por gravedad, pero en terrenos sistematizados (pendientes hasta 0,1 %) se han registrado eficiencia de aplicación del 74 % al 87 %.

Actualmente en I.N.T.A., Luján (1972-1973) se están comparando distintos métodos de riego colocándolos en sus condiciones óptimas de funcionamiento. Se ensayan el riego por surco, melga, aspersión y goteo, tratando de medir la respuestas de la vid conducida en parral en cuanto a producción, eficiencias, consumo de agua.

III) Contribución del tema a la comprensión global del ciclo Hidrológico regional o a su manejo técnico.

Por el motivo de que la infraestructura del sistema de distribución de agua actual es deficiente (Entre otros: distribución del caudal instantáneo por superficie empadronada) debería perfeccionarse para asegurar, por lo menos, una regular entrega del líquido a cada propiedad.

Para ello se hace necesario realizar una serie de medidas para mejorar técnicamente la producción de los cultivos enunciadas en el trabajo citado (18). En síntesis son: 1) Acumulación, regulación y aumento de los recursos hídricos de superficie.

A obtener mediante la construcción de grandes diques de embalse (como E1 Carrizal, Valle Grande) y/ó pequeños embalses a nivel de hijuelas, encauzamientos de aguas que se infiltran o bien respetando la zona de recarga del acuífero subterráneo.

Las aguas procedentes de estos trabajos debe destinarse a suplir deficiencias registradas en la superficie actualmente cultivadas y no a la apertura de zonas nuevas.

2) Cálculo de los recursos hídricos disponibles.

Su volumen, recarga y extracciones anuales. Aguas empleadas en compensar o suplir las superficiales, este trabajo lo está efectuando eficientemente el C.R.A.S. y D.G.I.

3) Mejoramiento de la red de conducción y distribución del agua para riego.

Como consecuencia de (1) convendría hacer un replanteo de las obras de conducción y distribución para mejorar su eficiencia, tal como se ha iniciado en ciertas zonas.

4) Legislación y control del agua subterránea.

Es la lógica secuencia del estudio de disponibilidad y empleo existiendo ya fundamentos para su aplicación. En la actualidad no se debería autorizar una perforación más sino por vía oficial como lo demuestran los balances hídricos efectuados por el C.R.A.S. (A. Ortiz Maldonado, 1973), que indican que actualmente se está extrayendo aguas de las reservas pues las recargas son inferiores a las descargas.

5) Perfeccionamiento de la legislación y administración del agua de riego.

Una vez conocidas perfectamente la disponibilidad del agua para riego superficial y subterráneo y las necesidades de los cultivos (en base a censo actualizado de los cultivos y cartografía de suelos) corresponde lograr el uso más eficiente del recurso productivo mas escaso, es decir, del agua.

6) Ajuste de la superficie cultivada al agua realmente disponible en cada finca.

Conocida exactamente la disponibilidad de agua en finca y de acuerdo con los requerimientos hídricos de los cultivos debe calcularse la superficie realmente cultivable.

7) Plan de asesoramiento para mejorar la tecnología a nivel de fincas.

Comprende una acción oficial y otra privada. La primera implica cursos de adiestramiento a distintos niveles: (extensionistas, agricultores, tomeros, etc. ) para manejo de agua. El objeto es difundir los principios básicos de la  técnica del riego, a fin de llegar a programar el riego en finca, y con el concurso de especialistas realizar estudios preliminares, dar normas para sistematizarlos terrenos y el posterior control de las prácticas del riego.

Los cuidados del riego  en la implantación de nuevos cultivos y/o ya implantados deben tener como finalidad regar mejor o sea aumentar la eficiencia del riego (relación entre el agua aportada a la parcela y la consumida por el cultivo). Ello significa emplear la cantidad de agua que requiere el sistema suelo-planta y al mismo tiempo asegurar un uniforme humedecimiento de la capa de suelo que exploran las raíces.

Para regar eficientemente se requiere efectuar una adecuada sistematización de los terrenos y una correcta elección del método de riego en función del caudal disponible de la textura de y pendiente. Por otra parte la acción privada debe facilitar la aplicación de los conocimientos adquiridos en los cursos en el manejo de los cultivos.

Para dar una idea de los beneficios a alcanzar mejorando la eficiencia del riego basta con recordar que en el río Tunuyán se han concedido derechos para regar 106.280 ha y la superficie regada efectivamente es de 91.000 ha.

Si suponemos que existe una eficiencia total del sistema del 65% y logramos mediante la acción oficial mejorar un 5% la eficiencia de conducción y distribución externa y por una acción particular de asesoramiento al productor mejorar un 10% la eficiencia interna lograríamos garantizar el riego de las 106.280 ha, ya que el volumen promedio escurrido en el río Tunuyán en 16 años es de 1135 Hm3, que es el agua empleada en regar las 91.000 ha con una eficiencia del 65%. Si se mejora la utilización en un 15% se ahorrarían 177 Hm3,que serían suficientes para el riego de 14.412 y esta forma se garantizaría con el agua disponible los derechos concebidos. Por otra parte esta eficiencia no puede mejorarse en mayor grado ya que cierta cantidad de agua debe utilizarse para satisfacer las necesidades de lavado y con ello evitar las acumulación de sales. (14)

Se analizaron los cuatro casos posibles con respecto a los beneficios obtenidos por el cambio de riego tradicional a aspersión a goteo.

Las conclusiones indican que basta solamente un aumento del 5% en la producción de los parrales a implantar regados con agua, subterránea para que siempre resulte conveniente la adopción de cualesquiera de los métodos mientras que con agua superficial, se requiere por lo menos un 10% de aumento. A mayor edad de los parrales mayores requerimientos de aumento de producción. Lo mismo con la alternativa de granizadas más frecuentes.

EI mayor de los beneficios además del aumento de la producción, es el ahorro de la mano de obra, le siguen el ahorro en costo de bombeo y luego los obtenidos por la expansión del cultivo. Estudios de esta naturaleza deben ser fomentados y estimulados.