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MÉDICOS ARGENTINOS

 

Luis Güemes: (1856-1927)

Un médico Cartesiano.

Nació en la provincia de Salta el 6 de Febrero de 1856. Era el nieto de Martín Güemes. Ejerció durante largo tiempo el patriciado de la medicina Argentina. En 1873 viaja a Buenos Aires donde se graduó de médico en 1879. Su tesis sorprendió por el tema de su contenido: " Medicina Moral".

Trata sobre la influencia moral sobre lo físico. Güemes practica esa medicina moral a lo largo de toda su vida médica. Un tiempo más tarde se instala en París y se inscribe como estudiante en primer año de medicina y siguió por segunda vez toda la carrera médica. Quiso hacer lo mismo cuando se instaló en Berlín, pero cuestiones familiares no se lo permitieron. En Francia recibe la influencia de tres médicos muy peligrosos:

* Potain: de quien aprendió el arte de la auscultación.

* Bouchard: de quien aprendió de la autointoxicación y el artristismo.

* Dieulafoy: de quien aprendió a conocer la fisonomía de las enfermedades y la patología del apéndice.

Güemes asistió a las polémicas que alrededor de 1890 iluminaron y conmovieron el mundo médico.

Tenía muy presentes las cuatro leyes de Descartes:

* Evitar toda precipitación y juzgar después de un exámen minucioso de los hechos.

* Percibir el punto central de la cuestión, dividiendo las dificultades para venderlas.

* No contentarse con dividirlas, sino escalonarlas yendo de lo simple a lo compuesto, de lo más fácil a lo más difícil.

* Coordinar todos los datos del problema para llegar a una conclusión.

Todo esto hacía cierto pero exacto el proceso de ciertos diagnósticos.

 

Abel Ayerza: ( 1867-1918)

Un médico elocuente.

Nació el 21 de Mayo de 1861. De origen vasco. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio del Salvador. Transformó el ejercicio de la medicina en una verdadera religión. En 1872 se matriculó en la Facultad de Medicina. En 1885 fue interno en el Hospital de Clínicas. Su tesis se llamó "Observaciones Clínicas". A poco de recibirse decide perfeccionar sus estudios en la Facultad de Medicina en París. De regreso a Buenos Aires se inicia en la docencia. Se especializaba en grandes enfermedades orgánicas como:

* El Tabes

* La parálisis general

* La esclerosis en placas

* Las enfermedades de Charcot, de Friedreich, Dupuytren.

* Las atrofias musculares, las miopatías, las polineuritis.

Enseñó el electrodiagnóstico, y la electroterapéutica. Ayrza junto con Güemes, Chaves y Sicardi fueron los evangelistas de la clínica médica en aquella época.

Ayerza pertenece al período romántico de la medicina, que se caracterizó por la generosidad y el sacrificio.

 

José María Ramos Mejía: ( 1842-1914)

Un médico sociólogo.

Se destacó como higienista y legislador de la salud pública; fue un psicólogo fino y penetrante; fue un historiador profundo de una época sombría; fue un psiquiatra experimentado y erudito; fue un sociólogo de la escuela de Gustavo Lebon; fue un escritor de estilo, fácil, claro y ameno; es un educador incansable y fecundo. Nació el 24 de Diciembre de 1842 y falleció el 19 de Junio de 1914. El 7 de Agosto de 1882, La Comisión Municipal, tomó conocimiento del proyecto elevado por el vocal Ramos Mejía creando la Asistencia Pública. Sancionado el proyecto, se le designa Director y se instala pobremente en unas dependencias del Hospital San Roque. La obra de Ramos Mejía se inspiró en la realizada en ese entonces en Francia bajo la dirección de Thiers. Consistía, esencialmente, en la unificación de todos los servicios, teniendo presente que la asistencia Pública es una obligación del Estado, como cualquier servicio público, y éste más que ninguno, pues se trata de la salud del pueblo.

Después de su fecunda obra en la Asistencia se lo eligió diputado por la Capital, para completar el período de Alejandro Leloir y luego para terminar el mandato de Estanislao Zeballos. El Doctor Luis S. Peña le ofrece la Presidencia del departamento Nacional de Higiene, que acepta para continuar su obra en defensa de la Salud Pública. Ramos Mejía era un psiquiatra profundo.

 

Marcelino Herrera Vegas: (1870-1958)

Un cirujano bibliófilo

El Doctor Marcelino Herrera Vegas nació en Caracas el 3 de Octubre de 1870 y vino a Buenos Aires con su hermano Rafael. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Terminados sus estudios secundarios ingresó en la Escuela de Medicina y luego en el Hospital de Clínicas en 1889, hospital que su padre había planeado, como el Rivadavia y el de Niños. Perteneció a la generación médica de '92 como uno de los representantes más brillantes de la generación. La tesis de Herrera Vegas versó sobre "Quistes hidatídicos". Durante todos sus estudios experimenta el placer intelectual del conocimiento médico y confirma el pensamiento de Trousseau: "El estudio de las letras, de la música, no da goces más vivos que aquellos de la medicina y debe renunciar a nuestra profesión aquel que no encuentre desde el principio una atracción casi irresistible". En Europa asiste a las clínicas de París, Berlín y Viena. De regreso al país trabaja en los servicios de cirugía de los Hospitales Rawson y Español.

 

Pedro Mallo: ( 1838 -1889)

Un historiador de la Medicina

La historia de la medicina argentina ha tenido en los últimos años del siglo pasado y en los primeros del actual algunos ilustres representantes. Los primeros historiadores fueron:

* Juan María Gutiérrez

* Nicanor Albarellos

* Pedro Mallo

* Félix Garzón Maceda

* Eliseo Cantón

Pedro Mallo nació en Buenos Aires en 1837, ingresando a la Universidad en 1858. Se recibió de médico en 1864. Fundó con Angel Gallardo la Revista Médico Quirúrgica, cuyo primer número apareció el 8 de Abril de 1864. Al estallar la Guerra del Paraguay se alistó en el ejército y organizó en Corrientes tiendas sanitarias y hospitales de sangre. Durante la fiebre amarilla en 1870-71 presta abnegados servicios. En 1870 dicta Medicina Legal y sustituye a Rawson en la cátedra de higiene. Su libro sobre Historia de la Medicina en el Río de La Plata, desde sus orígenes hasta el año 1822 es un trabajo fundamental. La obra de Mallo consta de dos tomos: el primero lleva el título de "Páginas de la Historia de la Medicina en el Río de La Plata" y el segundo "Apuntes históricos sobre la viruela, la variolización y la vacuna".

 

Juan B. Señorans: ( 1859-1933)

Un fisiólogo anunciador

Nació en Buenos Aires en el año 1859. Señorans ingresó a la facultad en 1876. La tesis de Señorans fue " Vivicauterización del cerebelo", que reveló a los estudiosos su vocación por la medicina experimental. En su vida universitaria sufrió dos grandes injusticias, suficientes para derrumbar moralmente a un hombre y desprestigiar una institución. La primera, cuando se designó directamente al profesor de fisiología experimental, haciéndose caso omiso del concurso reglamentario. Y la segunda, cuando a pesar de ocupar el primer término de la terna para Medicina Legal y Toxicología, fue designado el segundo.

 

Domingo Cabred: (1859-1929)

Un alienista constructivo

Cabred nació en Paso de los Libres, pequeño pueblo correntino. su vocación por la psiquiatría se manifestó desde sus tiempos de estudiante y fue interno del Hospital Nacional de Alienados. Su tesis versó sobre: "Locura refleja", donde estudia el delirio comunicado. Su maestro fue Lucio Meléndez, creador de la cátedra en 1886 y espíritu talentoso de grandes iniciativas. Después del doctorado Cabred se fue a estudiar a Europa problemas psiquiátricos y organización de la enseñanza. Cabred implantó la enseñanza esencialmente práctica de la psiquiatría.

 

Juan M. Obarrio: (1878-1958)

Un neurólogo clásico

En la vieja Universidad de Buenos Aires se destacó entre los ilustres varones, la figura consular del Dr. Manuel Obarrio. El doctor Obarrio era neurólogo. Su tesis doctoral le descubrió el camino. Versó sobre "Localizaciones medulares" y la hizo bajo la dirección de Dr. Cristofedo Jakob, en el Hospicio de las Mercedes. Además de neurólogo era un psiquiátra avezado, lo que lo llevó a la dirección del Instituto Frenopático y a la Comisión de Asilos y Hospitales Regionales que presidía el Dr. Cabred. entre sus numerosos trabajos de neurología merecen señalarse: "El tratamiento del hemibalismo", y "La enteroptosis como causa de la neuritis de los plexos lumbosacros".

 

Juan A. Sánchez (1875-1953)

El 15 de junio, día de su nacimiento, que los estudiantes han elegido como el día del bioquímico.

Se recibió de farmacéutico, luego resuelve instalarse en Villa Ortúzar, donde no había luz eléctrica y con pocos medios de comunicación y muchos asaltantes en la nocturnidad. Allí trabajó de día y de noche para poder vivir. Era un pobre boticario de barrio, inocente, bueno y generoso. Su proyecto era la creación del doctorado en Bioquímica y Farmacia. Luego, por concurso, conquista un cargo de ayudante de química en el Ministerio de Agricultura. Esa fue su liberación de la Farmacia y el principio de su vida de investigador. En 1905, ingresa en la Facultad de Ciencias Exactas y sigue el doctorado en Química obteniendo las Más altas calificaciones. En 1910, dicta un curso libre de "Ensayo y determinación de drogas". El 10 de abril de 1917 se le nombra profesor titular para el curso de Química Analítica. En 1919 es designado consejero, y empieza su batalla para el doctorado en Bioquímica y Farmacia. En 1924 recibió un premio por su primera obra.

Es un puro héroe intelectual, quien es aquel que sacrifica las mejores horas de su vida, al estudio, a la investigación, a la creación, a descubrir nuevas verdades, nuevos paisajes en la ciencia o en el arte. Para estos héroes silenciosos la vida no se mide por la extensión, sino por la profundidad. Sánchez no tenía horario oficial, ni programa oficial, ni exámenes oficiales. Conocía a los alumnos, no en los exámenes, sino durante el contacto permanente en el año escolar.

Sus discípulos dicen que en sus clases era claro, preciso y exacto. Tenía la claridad y la facilidad, pero para llegar a esa claridad y antes de poseer la facilidad, que subyuga, había estado largo tiempo haciendo una gimnasia con la inteligencia, que no era ni fácil, ni simple, ni cómoda.

Uno de los más eminentes químicos de Francia, Georges Denigés, hacía este comentario en una carta que enviara al maestro en 1925 y que fuera publicada en el "Boletín de trabajos de la Sociedad de Farmacia de Burdeos." En la carta decía: "La muy notable abra del Profesor Sánchez sobre la química de los medicamentos orgánicos, es el primer tratado de este orden que bajo la forma de un curso hablado, abarca la totalidad del tema, de una manera sistemática, didáctica y verdaderamente científica".

Los libros de Sánchez circularon por todas las sociedades de química y se incorporaron a las bibliotecas científicas. El maestro tuvo un libro que lo acompañó desde los tiempos de su mocedad hasta los últimos días, "El libro del hombre de bien" de Benjamín Franklin. Como Franklin, todos los días hacía un examen del pro y del contra de lo que había hecho, para llegar a una conclusión positiva o negativa.

 

Gregorio Marañon (1887-1960)

Marañon nació y murió en Madrid también allí estudió y realizó su admirable carrera de médico e investigador. Pero amaba entrañablemente a Toledo, porque allí están escritos casi todos sus libros. Este hombre tenía tiempo para todo; porque sus energías eran sobrehumanas y buscaba la soledad para llenarla con hondas meditaciones y exámenes de conciencia.

Asombra el perímetro sin límites de su cultura, sus conquistas científicas trascendentales, la intuición intelectual y emocional, la firme disciplina y el inagotable entusiasmo. Marañon le da transcendencia a la historia clínica y hasta supremacía sobre la misma exploración. Veía con los ojos de la inteligencia lo que otros ni sospechaban, ni comprendían. Nunca estaba detrás de la enfermedad; iba delante de ella y le atajaba el paso. Marañon es el creador de un género que nadie ha superado, es el "biógrafo naturalista"; éste no hace literatura ni política: hace ciencia, sin dejar de conciliar, como el Maestro, la verdad con la belleza.

Con motivo de sus bodas de plata con la medicina, pronunció un discurso conmemorativo, en que hizo un balance de los progresos de la medicina universal y sobre todo de la medicina hispánica, durante el primer cuarto de siglo.

Fue el primero en señalar la importancia de los períodos preclínicos, durante el cual ni el propio enfermo se enteraba que es enfermo, porque todos los pacientes tienen un período de incubación más o menos silencioso.

En los estudios sobre Amiel y Don Juan es en donde Marañón se revela como psicólogo.

Nunca fue absorbido por el ejercicio de la medicina y de la investigación científica, hasta el punto de anular una posición crítica frente a las mismas. Como médico cultivó hondamente su ciencia y su arte y como humanista aportó a sus conocimientos específicos una cultura que venía de otras zonas luminosas.

El gran peligro según Marañon es querer convertir en una ciencia exacta e infalible la que antes era sacerdotal y enigmática. Marañon piensa que hay que saber dudar, hay que saber estudiar, sin ahogarse en un mar de revistas, con libros o sin libros y ser modesto, que no es ser insignificante, sino hombre prudente.

Es interesante señalar la diferencia entre la "clínica histórica" del Dr. Cabanés y la "clínica histórica" de Marañón; la primera es sobre todo descriptiva, anecdótica, sin dejar de ser amena e ilustrativa. La segunda es etiológica, analítica, patogénica. Marañon tiene la impasibilidad del naturalista, la sagacidad del clínico, la imparcialidad del juez.

La prosa de este escritor insigne es clara, fluida, elegante, sin ningún adorno retórico superficial, leerlas es como andar por fáciles caminos. Las ideas no están envueltas en suntuosos ropajes, sino que se presentan a través de un diáfano cristal y se las ve desfilar luminosas y palpitantes. Uno de los libros que tiene mayores méritos literarios es "Elogio y Nostalgia de Toledo", en él se encuentran preciosas miniaturas llenas de luz y colorido, pintadas en distintos momentos de su quehacer apresurado.

El humanismo que postula Marañon no es el que se aprende en las bibliotecas, sino por los caminos ásperos del mundo; es el humanismo del vivir. Se trata pues de nuestra naturaleza, de nuestro temperamento, de nuestra sensibilidad moral, porque se puede conocer todos los textos inmortales y tener un alma áspera e impasible.

 

Pedro Laín Entralgo

Estudiaba las peripecias del pensamiento médico a través del tiempo y así se hace historiador y filósofo de la medicina, sin embargo no ha concluido en la historia la cual le ha servido de camino para penetrar en la filosofía y dentro de la filosofía, en la metafísica.

Su labor universitaria ha consistido en rastrear la evolución de las ideas médicas y sacar de su historia enseñanzas ejemplares para sus discípulos.

Algunas de sus publicaciones fueron "Historia y medicina", "Estudios de la historia de la medicina y antropología médica", "Las generaciones en la historia", donde expone su tesis sobre él "parecido generacional". La obra fundamental de Laín es la "Historia de la medicina", es la historia del saber médico bajo el influjo de las ideas filosóficas que se suceden en el tiempo. Esta historia comprende la medicina del Renacimiento, del Barrocco, de la Ilustración, del Romanticismo, del Positivismo Naturalista y la medicina actual. Este sutil historiador de la medicina señala la importancia, en la génesis de las enfermedades, tanto orgánico como psíquicas, de lo que llama el dolor histórico.

La "historia de la medicina" de Laín no sólo está avalada por una documentación vastísima y extraída de viejas y nuevas fuentes, sino vivificada por un espíritu filosófico, ausente en muchas obras semejantes. El médico, el historiador y el filósofo vivían alertas y mancomunados para explicar la magnífica aventura de la medicina a través de los tiempos.

 

Gregorio Araoz Alfaro: (1870-1955)

Este médico tucumano nacido en la Capital de aquella provincia, fue conjuntamente con el doctor Bonorino Udaondo, que lo continuó en la Cátedra, autor de un actualizado tratado de Semiología que era el libro elegido por los estudiantes en ese entonces.

Tuvo el Dr. Araoz Alfaro destacada actuación en la lucha contra la tuberculosis que él presidió.

Durante muchos años fue presidente del Departamento Nacional de Higiene, comienzo de lo que más tarde sería el Ministerio de Salud Pública.

El doctor Araoz Alfaro había estado en las clínicas europeas de comienzo de siglo con Dieulafoy, Potain,Grancher, Virchow y a su regreso puso en práctica muchas técnicas y procedimientos aprendidos en el viejo mundo. Fue un destacado higienista que organizara la lucha contra el paludismo, el uso de la tuberculina como diagnóstico, así como la punción lumbar para el estudio de las afecciones medulares y meníngeas.

Presidió la Academia Nacional de Medicina y publicó muchos trabajos.

Falleció en Buenos Aires a los 85 años.

 

Alberto Althabe

El Servicio de Cirugía General y ginecología fue dirigido en el Hospital Rivadavia por este gran profesional: el Dr. Alberto Althabe.

Fue el Dr. Althabe presidente de la Sociedad de Ginecología y obstetricia y relator oficial en 1931, del primer congreso argentino de obstetricia y ginecología.

 

José Arce: (1881-1968)

Este prestigioso médico argentino, nacido en Lobería, provincia de Buenos Aires, fue un gran cirujano, un hábil político tanto en la universidad como en el parlamento y además un diplomático de quilates.

Otra de las virtudes del Dr. Arce, es haber formado esa pléyade de cirujanos de su escuela quirúrjica del Hospital de Clínicas, que a su vez son hoy prestigiosos profesores y jefes de servicios quirúrjicos de la Capital y aún en el interior del país.

Arce fue profesor de anatomía, de Clínica Quirúrgica, creó la cátedra de Cirugía torácica, fue decano de medicina, rector de la universidad de Bs. As. en dos períodos, Diputado Nacional y Presidente de la cámara.

Retirado de la profesión y embajador en China y delegado argentino en las Naciones Unidas.

Falleció a los 87 años en la Capital Federal.

 

León Binet: (1891-1971)

Entrevista al decano de la facultad de medicina de París.

Fragmento de la entrevista:

Binet: "La medicina argentina se ha desarrollado paralelamente y bajo la influencia de la medicina francesa, habiéndose formado en Francia muchos de sus grandes maestros de fines de siglo pasado y comienzos del presente estos vínculos científicos entre la medicina de ambos países han disminuido a partir de la última guerra. ¿Qué medios considera usted convenientes para reactivar esta vinculación tan necesaria entre nuestros dos países?"

Decano: "Se ha creado un comité Francia-Argentina presidido en Francia por el profesor agregado Dr. Aubry y en la Argentina por el Dr. Eduardo Pinard y sus propósitos permiten responder perfectamente al deseo de aumentar la relación y los lazos que unen a nuestros países."

Binet: "¿Qué concepto le merece la Medicina Argentina? ¿Mantiene vinculación con algunos de los maestros de nuestro país?

Decano: "Tengo una admirable opinión por la Medicina Argentina y en particular por el profesor Houssay, del cual soy su amigo."

 

Mariano R. Castex: (1886-1968)

Publicaba muchos de sus trabajos en las revistas científicas de entonces y actuaba activamente en las Sociedades Médicas de medicina interna, Asociación Médica y cuanto Congreso se organizaba en Buenos Aires.

Demás está decir que Castex durante muchos años fue la autoridad médica más cotizada de Bs. As., fue el médicos de los presidentes como a comienzos de siglo lo había sido el Profesor Güemes.

Muy vinculado a las personalidades científicas de Europa y América, recibió allí distinciones y premios.

 

Daniel J. Cranwell: (1870-1953)

Cranwell se perfeccionó una vez recibido, en  las clínicas de París, Estrasburgo y Viena. De allí trajo las autoclaves que por primera vez se introducían en el país y fue discípulo de personalidades quirúrgicas como Terrier, introductor del método aséptico en la cirugía y quien la presentó a  la Academia de medicina de París.

Cranwell fue profesor de la Facultad de Medicina de Bs. As.y fundador de la Sociedad de Cirugía junto con el Dr. José M. Jorge .

 

Federico E. Christmann: (1898)

Fue presidente de la Asociación Argentina de Cirugía y publicó varios libros además del de Técnica Quirúrgica, así como escritos sobre temas como la endermedad de San Martín y un estudio sobre La Mufa.

 

Ricardo Ficochietto: (1888-1962)

Hablar de este cirujano argentino no puede estar desligado de referir a la Escuela Finocchietto, organizada y desarrollada por estos dos hermanos.

Enrique Finochietto, el hermano mayor que surgió como discípulo esclarecido de Alejandro Posadas eminente cirujano muerto a los 33 años, dio los primeros pasos en esta medicina nueva de las técnicas y de los aparatos. Su hermano Ricardo, fiel discípulo de su hermano completó la obra y ya como esclarecidos cirujanos fundaron la Escuela Ficochietto del Hospital Rawson.

Ricardo Finochietto murió a los 74 años, víctima de un aneurisma cerebral.

 

Bernardo A.Houssay: (1887-1971)

Los trabajos fundamentales que llevara a cabo como investigador científico, problemas biológicos experimentados por el y su escuela, de aplicación en la fisiología humana.

Sus trabajos sobre la acción de la hipófisis, la regulación de la glucemia por el páncreas, el mecanismo de la hipertensión arterial a partir de la circulación sanguínea a nivel del riñon.

Pese a las invitaciones que recibiera del extranjero para trabajar en otros laboratorios, resolvió quedarse en el país junto a sus discípulos, a los que entregó los principios que habían gobernado su vida :

  • Amor a la patria
  • Dignidad personal
  • Respeto a la justicia y a mis semejantes
  • Amor a la libertad
  • Devoción de la ciencia
  • Afecto a los míos :parientes, discípulos y amigos

Es útil recordar que el profesor Houssay fue primero diplomado en farmacia a los 17 años, profesor de fisiología de aquella asignatura en la Facultad de Veterinaria a los 22, y luego el profesor titular más joven de la Facultad de Medicina de Bs. As., cuando solo tenía 31 años.

Siendo farmacéutico ejerció durante algunos meses como tal en una farmacia de la ciudad de Rauch, vecina a Tandil, y la historia de aquel pueblo lo recuerda con gran honra.

Falleció a los 83 años por una afección broncopulmonar.

 

Luis Federico Leloir: (1906)

El Dr. Leloir era ya en 1982, un investigador ya mundialmente conocido ya que en el año 1970 fue premio Nóbel de química.

Nació en el año 1906 en París y vino a Buenos Aires a los dos años con sus padres argentinos.

Se recibe de médico en la Universidad de Buenos Aires y como no le atrae la clínica se incorpora al Instituto de Fisiología de la Universidad de Bs. As. que dirigia el profesor Houssay, con quien inicia la tarea investigativa sobre el rol de las suprarrenales en el metabolismo de los hidratos de carbono.

 

Osvaldo Loudet: (1890-1983)

Fue un gran médico y escritor argentino. Algunos de sus 25 libros son :"RECUERDO DE LA INFANCIA Y JUVENTUD", "HISTORIA DE LA PSIQUIARIA EN LA ARGENTINA", MEDICO LEGISTA Y PSIQUIATRA" e "ITINERARIO".

 

Velarde Perez Fontana: (1897-1975)

El profesor Dr. Velarde, maestro de hidatodiología, nació en Uruguay.

Rebasó las fronteras de América para proyectase a todo en mundo, llevando la ciencia médica curativa y preventiva para aliviar a las poblaciones enfermas por la desidia o las incapacidad de las personas responsables de la salud. Para ello tuvo que ser un gran luchador.

El Dr. Velarde fue médico, cirujano, políglota y gran luchador.

 

Angel H. Roffo: (1882-1947)

Nace en la ciudad de Buenos Aires y en 1902, ingresa en la carrera de Medicina en la Facultad de Bs. As.

Era el Instituto de Medicina Experimental, la denominación con que entonces se conocía el centro que dirigía el Profesor Roffo.

Finaliza sus estudios universitaros con diploma de Honor y su tesis del doctorado versa sobre "EL CANCER, contribución a su estudio"

Otro trabajo suyo sobre cáncer experimental tuvo como destino la Academia Nacional de Medicina.

En el año 1915 recibe en Premio Nacional de Ciencias por su trabajo "CANCER EXPERIMENTAL"

Roffo fue anatomo-patólogo distinguido, un histólogo que creó métodos especiales de tinción y obtenía preparaciones microscópicas que le valieron ser solicitadas desde los Estados Unidos.

Toda la actividad que desarrollo hasta su muerte fue dedicada al estudio de los tumores malignos.

 

Nicolás Repetto: (1871-1965)

Además de los numerosos proyectos de leyes, conferencias y actuación como cooperativista, publicó no menos de cuatro libros, "Mi paso por la política", "Mi paso por la cirugía" y "Mi paso por la agricultura".

La actuación como cirujano del Hospital Italiano fue muy recordada por las personas de aquel tiempo.

Falleció a los 93 años.

 

Fernando Schweizer: (1880-1948)

Tuvo una gran vocación por la pediatría y ejerció la docencia con modestia.

Un año después de su muerte, ocurrida en 1948, la Universidad de La Plata y la Provincia de Buenos Aires perpetuaron en el bronce y designaron con su nombre el Servicio de lactantes del Hospital de Niños.

 

Benjamín Solari

Médico profesor emérito de psiquiatría de la Facultad de medicina de Bs. As. 

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