Los Viajeros y los Viajes

 

Fuera de los viajes y expediciones realizadas con fines científicos, encontramos en los relatos de algunos viajeros que recorrieron las regiones del Plata, datos de interés científico.

A fines del siglo XVIII recorre las regiones del Plata un naturalista y geógrafo que es considerado como uno de los fundadores del estudio de las ciencias naturales: Félix de Azara. De origen español, había llegado al Plata en 1781. Recién pudo regresar a España en 1801, después de haber recorrido el Plata durante veinte años. Sus dos obras zoológicas fueron muy importantes por la época en que las escribió. En ellas se describen a veces con observaciones biológicas, todas las especies de vertebrados entonces conocidas.

Azara fue un notable cartógrafo y sus obras, fuera del interés geográfico e histórico, conservan aún un gran valor etnográfico por haber sentado en ellas las bases del conocimiento de las tribus indígenas de la época.

Mientras Azara recorría las zonas del noreste, las costas patagónicas eran recorridas por Alejandro Malaspina con Montevideo, donde la expedición quedó varios meses estableciendo un observatorio para los cálculos de longitud y otras tareas.

La expedición de Malaspina, tenía por objeto realizar estudios de oceanografía, geología, flora, fauna, climatología, etc., de las posesiones españolas.

En 1790, se incorporó el naturalista Tadeo Haenke a la expedición de Malaspina. Más tarde Haenke es designado "profesor de ciencias naturales", vale decir, naturalista de las Provincias Unidas, cargo en que le sucedió Bonpland.

De los viajes científicos realizados a las regiones del Plata durante la primera mitad del siglo, sólo recordaremos a los de D’Orbigny y de Darwin, cuyas exploraciones por estas tierras dieron lugar a estudios científicos que, fuera de su valor histórico, constituyen aún hoy fuentes de consulta indispensables en muchos campos de las ciencias naturales.

Alcides d’Orbigny recorrió los países de América del sur desde 1826 hasta 1833. En su obra monumental Voyage dans L’Amerique méridionale, muchos capítulos traen noticias de interés para la geología, paleontología, botánica, zoología y antropología argentinas.

Aproximadamente en esa misma época, otro joven hombre de ciencia recorre el país. Es Charles R. Darwin, naturalista del Beagle, que cumple entre 1831 y 1836 un crucero científico. Este viaje de Darwin por las regiones suramericanas sembrará en su espíritu la duda acerca de la estabilidad de las especies.

Los resultados de las observaciones de Darwin están consignados en su Viaje de un naturalista alrededor del mundo en el cual casi la mitad está consagrada a la Argentina, y en obras más especiales como las Observaciones geológicas sobre la América del Sur, y Zoology of the Beagle (en colaboración con otros autores), en las que una gran parte está dedicada a la geología y a la fauna actual y fósil de las regiones del Plata.

Cuando en 1833 Darwin pasa por Luján, reside en esa villa un médico argentino, con el cual más tarde entablará correspondencia científica. Es Francisco Javier Muñiz, considerado el primer naturalista argentino.

Su actuación como médico fue notable para su época; en 1832 la Real Sociedad Jenneriana de Londres le confiere el grado de socio correspondiente en mérito a sus estudios sobre la vacuna y la acción de ésta como agente terapéutico en algunas enfermedades cutáneas; pero sin duda es en el campo de las ciencias naturales, en especial en la paleontología, donde la figura de Muñiz adquiere sus contornos más nítidos.

Muñiz inicia los trabajos que pueden considerarse como los primeros esfuerzos paleontológicos argentinos. Recoge y reconstruye fósiles. Reúne, estudia y clasifica un material apreciable que en 1841 obsequia al gobernador Juan Manuel de Rosas.

En 1844, realiza su descubrimiento paleontológico más importante, el del "tigre fósil", hoy bautizado como Smilodon bonaerensis (Muñiz).

Ante el destino que Rosas depara a sus fósiles, Muñiz vuelve a las barracas, reconstruye y amplía la colección, que en 1857 deposita en el Museo de Buenos Aires.

En 1847 da fin a sus Apuntes topográficos del territorio y adyacencias del Departamento del Centro de la Provincia de Buenos Aires, con algunas referencias a los demás de su campaña, con datos de interés para la geología, la geografía, la etnografía y la medicina social.

Todos los escritos científicos de Muñiz, o casi todos, fueron recopilados y publicados por Sarmiento en 1885, acompañándolos con comentarios y con una nota biográfica.

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